Muchas veces son dos conceptos que se confunden, al extremo que los lugares donde se aplica la ley se llaman tribunales de justicia, Sin embargo, aunque relacionadas, son cosas bien distintas. Mientras las leyes son normas dictadas por una autoridad con poder, la justicia es algo bastante más escurridizo.
Han corrido ríos de tinta discutiendo qué diablos es la justicia. Pero la gente normal tiene una idea intuitiva bien clara: la justicia es algo así como la Ley de Talión, ojo por ojo diente por diente, el que hace algo malo (lo que sea que entendamos por malo) debe ser retribuido con un castigo.
Tal como nos parece lógico que si alguien nos ataca debemos responder y defendernos, también parece sensato que frente a un un acto antisocial que perjudica a la comunidad donde vivimos, esta tiene perfecto derecho a defenderse devolviendo ese mal con un castigo.
Esto puede ser considerado como simplista, ingenuo o lo que quieran, pero creo que el ojo por ojo es la idea intuitiva que han tenido todas las personas normales en relación con la justicia desde siempre.
La justicia es necesaria solo para una cosa: para defendernos. Si no necesitáramos defendernos no necesitaríamos justicia.
Claro que la Ley de Talión no debe tomarse muy al pie de la letra, porque en los códigos más antiguos que se conocen el castigo se fijaba con indemnizaciones "Si un hombre le saca un ojo a otro, pagará media mina de plata". Si un hombre le rompe un hueso a otro, pagará una mina de plata, etc...
Sin embargo hay una excepción que existe en todos los códigos antiguos, en caso de asesinato el homicida siempre recibe la muerte o es entregado a los deudos para que dispongan de él como mejor les parezca.
La Ley de Talión como tal apareció siglos después en el Código de Hammurabi (c. 1750 a. C.) de Babilonia, que institucionalizó formalmente el principio de Talión para las lesiones corporales:
Ley 196: "Si un hombre libre ha vaciado el ojo de un hijo de un hombre libre, se le vaciará un ojo.", Ley 200: "Si un hombre libre ha hecho saltar un diente a un hombre libre de su misma condición, se le hará saltar un diente." etc...
Esto nos parece muy bárbaro, pero en realidad tenía el propósito humanitario de eliminar las venganzas desproporcionadas que eran muy comunes hasta entonces. Además ya no dejaba el castigo en manos de los afectados sino que era el estado el que castigaba proporcionalmente.
Pero a medida que pasaron los siglos empezaron a apareces esos tipos ociosos, presumidos convencidos que se las sabían todas, esos pajarracos que hasta el día de hoy se hacen llamar filósofos y escriben pésimas cadenas de argumentos enredados para confundir a todo el mundo.
Hablando de esos, recordaba un diálogo escrito por Platón donde el poeta Simónides define la justicia más o menos así: "La justicia consiste en hacer bien a los amigos y mal a los enemigos", cosa que no me parece tan mal.
Pero el pelmazo de Platón, por boca de Sócrates, inicia una enredada cadena de argumentos que lleva a cosas como "Si a un caballo se le hace daño, se vuelve peor caballo (...) Si a un ser humano se le hace daño, se degrada en su virtud humana, así es que No es propio del hombre justo hacer daño ni a su amigo ni a ningún otro, sino de su contrario, el hombre injusto".
Creo recordar que por ahí mismo aparecía este diálogo "¿entonces no es malo hacer el mal? Claro que no, si lo hacemos a los malos" (lo cito de memoria, pero era algo parecido).
Esos argumentos onanistas y otros similarmente enredados, han seguido llenando de confusión a las personas hasta el día de hoy, convirtiendo una necesidad básicamente simple y vital como es la de defendernos, en toda clase de payasadas y concepciones corrompidas del concepto de justicia.
Pero esa es solo la mitad del problema, porque los malditos filósofos y charlatanes también han estado enredando a todo el mundo con la relación entre la justicia y las leyes.
Porque las personas normales nos hacemos una pregunta obvia ¿quien nos garantiza que todas las leyes son justas? ¿Estamos obligados a cumplir con las leyes que son injustas que nos perjudican? Pensemos por ejemplo en un judío viviendo en Alemania nazi durante las leyes raciales ¿está obligado a obedecerlas?
Existe toda clase de teorías sobre ese espinudo asunto. Desde los que dicen que la ley debe ser obedecida siempre aunque sea injusta (es decir los judíos debían entrar solitos y sin protestar a la cámara de gas) hasta otros que alegan que las leyes deben basarse en principios religiosos, verdades eternas y evidentes o derechos humanos decretados por la ONU.
Yo creo que la única base sólida de la ley es el consenso, una ley sin amplio consenso, como pasa en las tiranías por ejemplo, no sirve ni vale nada y solo se sostiene en el miedo al castigo. Desaparece la fuerza, el miedo al castigo y chao ley.
El problema es que -desde la maldita Revolución Francesa- los estados nación se atribuyen virtudes y privilegios que antes solo tuvieron las religiones. Con la diferencia que la mayoría de las religiones dominantes si tenían un amplio consenso, mientras que los políticos del estado.nación apenas han creado la ficción de la "voluntad popular", una burda farsa.
En fin, el tema es muy largo y parece que estoy aprovechándome de la nobleza de los regulares que frecuentan este Templo del Ocio con mis tontas especulaciones. Y apenas me tomé una cañita de vino, nada más, imaginen me hubiese tomado toda la botella que sobró del asado.
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