Me llegó desde la revista "Economía y Sociedad" un esclarecedor atículo de Jorge Quiroz, economista chileno que trabaja en la Universidad de Duke llamado "Exportaciones en peligro".
Lo interesante es el análisis de la crísis del salitre de los años 20, que produjo un brutal empobrecimiento en el país que costó más de 50 años para recién empezar a recuperarse a mediados de los años 70.
Sobre la explicación estandar de por qué el salitre chileno dejó de venderse atribuyéndolo a la invención del salitre sintético, Quiroz dice "lo que se omite decir es que Chile imponía elevadísimos impuestos a la exportación del salitre. El alto impuesto se mantuvo prácticamente constante durante toda la historia de la industria, sin ajustarse a la baja cuando emergió el salitre sintético. Hacia 1921 el impuesto equivalía al 28% de las ventas; según los salitreros, equivalía al 60% de las ganancias".
Resulta entonces que la enorme crisis no se produjo por que el salitre natural dejara de ser competitivo con el sintético, sino simplemente por la angurria de los gobiernos de la época, que no fueron capaces de ajustar su mordisco leonino en los impuestos para adaptarse a la aparición de una nueva tecnología.
¿Y por qué el gobierno no aceptó bajar el impuesto? Sencillamente porque tenía una plantilla fiscal desproporcionadamente grande para la época, dice Quiroz "el aparato estatal había aumentado los empleados públicos desde 3.000 en 1880 a más de 27.000 en 1919. El sistema político prefirió hacer como el avestruz: ignoró por completo el nuevo entorno internacional y mantuvo el impuesto incolumne hasta que la industria colapsó en 1927. Cuando procuró bajar el impuesto ya era tarde"
Creo que el artículo de Quiroz es de gran importancia, igual que la mayoría de los chilenos yo siempre pensé que la causa del desastroso derrumbe de la industria del salitre tuco causas puramente tecnológicas.
Mi profesor de historia de la enseñanza media nos contaba que todo había sido culpa de la Primera Guerra Mundial, cuando los alemanes no tenían suministro de salitre e inventaron el proceso para sintetizarlo, algo parecido leo en Wikipedia
"Durante la Primera Guerra Mundial, Fritz Haber desarrolló el salitre sintético que fue industrializado por el proceso Haber-Bosch, marcando el fin de la era comercial del salitre natural. A partir de ese momento, los capitales ingleses fueron abandonando paulatinamente el territorio salitrero chileno, dejando un tremendo problema social de cesantía y desplazamiento de obreros que abandonaban el Norte Grande para engrosar las filas de desempleados en la capital chilena. A esta etapa se le conoce como crisis del salitre".
Esta es más o menos la versión oficial -superficial y sesgada- que sugiere que el salitre quedó automáticamente obsoleto al perder su ventaja competitiva.
La verdad es muy diferente, fue la codicia fiscal, la angurria de los gobernantes de turno lo que mató a la industria que, si la hubiesen alivianado de su carga impositiva exagerada, podría haber seguido perfectamente competitiva hasta el día de hoy.
De hecho, desde hace muchos años y probablemente a raíz del asunto del salitre, las exportaciones en Chile no pagan un solo peso de impuestos, tal como en buena parte del mundo civilizado.
Pero Quiroz va más allá, hace notar que hoy en día está volviendo a pasar lo mismo "Las exportaciones de Chile, en términos reales, parecen estar acusando el golpe: mientras en 1987-2013 crecían a razón del 7,1% anual, desde 2013 en adelante se han estancado (...) Las exportaciones físicas de cobre han caído en los últimos diez años, lo que no debiera sorprender si se tiene en cuenta la colosal carga regulatoria y de permisos a que está afecto el rubro (...) Las exportaciones físicas de celulosa han caído un 11% en igual período por la aguda inseguridad en que hoy debe operar la industria forestal (...) ".
También estna sufriendo -dice- las exportaciones alimentarias, por el chantaje sindical que provoca huelgas en los puertos, menciona la "incertidumbre" -yo diría profunda desconfianza en el estado- que introdujo el Royalty Minero y finalmente refiere que el impuesto corporativo en Chile es 71% más alto que en Alemania y 37% mayor que en Estados Unidos.
O sea esa que la historia se repite, retrocedimos a 100 años con la misma codicia mezquina de los políticos, que no han dudado en asesinar nuestras fuentes generadoras de riqueza para satisfacer el apetito insaciable del "aparato público". Pasan los años y nada cambia, los ciclos de sensatez y estupidez siguen igualitos.
Y esto no es un asunto político, esa ideología viene de la social democracia que tenemos instalada desde hace más de 100 años en el país y que tuvo un breve respiro durante el Gobierno Militar. Todos los políticos -de izquierda a derecha- comparten el mismo ideario socialdemócrata desde hace más de un siglo.
Con muy pocas y brillantes excepciones como Bardón, de Castro y José Piñera, los políticos chilenos siguen pensando las mismas estupideces.
Desde Axel Kaiser hasta Lautaro Carmona todos piensan igual: se disfrazan bajo un paraguas "liberal" o "socialista" pero en el fondo no hay otra cosa que la vieja y eterna fracasada: la social democracia.
Y si me apuran un poco me permito recordarles que Hernán Buchi -que hizo varias cosas acertadas- fue el que colocó el pérfido impuesto específico a los combustibles, que viene perjudicando a todos los chilenos desde los años ochenta hasta hoy. Ese impuesto lo pagamos todos, bien tengamos vehiculos o bien andemos a pie, a todos nos toca pagarlo.
Yo jamás he leído a Buchi reconocer que lo que hizo fue una idiotez, con consecuencias económicas desastrosas que solo beneficiaron a las sucesivas camarillas que han manejado la chequera fiscal desde entonces.
Mientras no lea una autocrítica sincera de Buchi a esta pelotudez, yo pondré en duda toda su capacidad y su legado como ministro para mi valdrá callampa, perdonando el francés.
Y como siempre diré, la culpa no es del chancho sino del que le da el afrecho. Todo esto que está pasando y que explica de manera tan clara y compacta Jorge Quiroz es cien por ciento culpa y responsabilidad de la muchedumbre de estúpidos que han colocado en el poder a nuestros políticos.
Y mejor me voy a dormir antes que me enoje. Hasta mañana.





