Ayer, cuando me disponía a escribir mi entrada del domingo me llegó un mensaje urgente: el profesor Viera ya estaba prendiendo el carbón para un asado en su fastuosa casa. Bueno, la casa de Milena para ser más exactos porque entiendo que Viera es un homeless igual que yo.
Menos mal que la dueña de casa me tiene buena, así es que siempre soy bien recibido por allá. La cosa es que mandé al diablo mis sagrados deberes del Nulla Dies Sine Linea, me arreglé como pude y salí corriendo para no perderme el evento.
Estuvo tan bueno como siempre, con todos los muchachitos de siempre menos el Waldo que andaba con visita. En todo caso yo comí y tomé por él, discutimos de política y como de costumbre yo me enfurecí porque soy pésimo discutiendo, mientras más hablaba más me enfurecía. Me divertí mucho y lo pasé excelente.
Bueno, esa es mi pobre explicación para haber dejado el domingo en blanco, que diablos, ahora vamos al tema.
Me parece que es una situación complicada donde existen intereses nacionales contrapuestos entre ambos países, es algo en lo que inevitablemente chocaremos con Argentina, después de un buen período sin fricciones.
El choque de intereses más evidente es la base fundamental del reclamo argentino, que busca recuperar un territorio ocupado por otro país alegando derechos históricos.
Argentina no es única en esta clase de reclamos porque grupos árabes por ejemplo, reclaman el derecho histórico sobre los territorios que ocupa el actual Estado de Israel, China reclama derechos históricos sobre todo el Mar de China Meridional y sus islas, Guatemala reclama derechos sobre Belice, España sobre Gibraltar, Marruecos sobre los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, Grecia y Turquía sobre el Mar Egeo, por nombrar solo algunas.
Pero llegados al Cono Sur hay dos reclamaciones inquietantes para Chile, que son los de Bolivia sobre el litoral de Antofagasta y ciertos sectores políticos del Perú sobre las regiones de Tarapacá, Arica y Parinacota. Estos reclamos son los que hacen imposible para Chile aceptar ninguna reclamación territorial basado en argumentos históricos.
Por eso Chile jamás podrá apoyar seriamente la pretensión argentina sobre las islas, es imposible apoyarlos sin abrir la puerta para reclamos diplomáticos sobre nuestro propio territorio.
Esto es importante para los intereses estratégicos de Chile y es la explicación por la que nunca ha apoyado de manera decidida las reclamaciones argentinas y por el contrario, a veces ha actuado derechamente en su contra, como ocurrió con el apoyo que el país dio al Reino Unido durante la invasión argentina de 1982.
El apoyo de Chile al Reino Unido en esa guerra no fue casual, Chile y Argentina estuvieron a punto de ir a la guerra en 1978, así es que cualquier evento que debilitara militarmente a Argentina era de interés estratégico para Chile.
Y -por el contrario- si Argentina se hubiese afianzado militarmente en las islas eso sería una amenaza clara e inmediata para los territorios chilenos adyacentes. Así fue como la alianza militar entre Chile y Reino Unido se solidificó y fue creciendo con el tiempo.
Esta alianza se ha materializado con la venta de tres aviones AWACS Sentry -a precio simbólico- los que permiten tener a lo menos un avión operativo, cosa que agrega un valor enorme a los F-16 porque todos sus enlaces son compatibles OTAN con esos aviones y las fragatas.
También existe la propuesta de fabricar íntegramente en Chile fragatas Arrowhead tipo 31 por transferencia tecnológica de la empresa Babcock International Group. Esto sería un salto estratégico de gran importancia y muestra el nivel de la alianza entre Chile y Reino Unido.
Yo creo que es inevitable que Chile siga fortaleciendo lazos de defensa con Reino Unido y en perjuicio de los intereses de Argentina sobre las islas y a medida que el equipamiento bélico de Chile se fortalezca seguro que se va a reestablecer un tráfico regular entre Punta Arenas y las islas.
Porque hasta 1982 existía un tráfico normal de abastecimiento desde Punta Arenas, pero por motivo de la invasión argentina esté se cortó, para reestablecerse alrededor de 1990.
El año 2010 la nefasta señora K emitió un decreto que estableció que todo buque que proyectara transitar entre puertos continentales argentinos (o navegar por sus aguas territoriales) y las Islas debía solicitar una autorización previa a la Prefectura Naval Argentina.
Ese decreto viola las convenciones que protegen el paso inocente pero no solo eso, violan explícitamente el El Tratado de Límites de 1881 (Artículo V) y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 (Artículos 10 y 11 / Anexo Nº 2) que:
"Garantiza a los buques de cualquier pabellón (incluyendo buques chilenos o mercantes hacia/desde Chile) el derecho de navegación de tránsito rápido e ininterrumpido por la boca oriental del Estrecho de Magallanes y las aguas territoriales argentinas en la zona de acceso austral, sin imposición de trabas, autorizaciones discrecionales o cobros impositivos".
Al menos esa es la postura chilena, Argentina también presenta sus razones. El problema es que en los hechos, las empresas marítimas habían aceptado esa virtual prohibición argentina, hasta ahora, que se anunció una empresa que iba a reanudar el abastecimiento.
Algunas cosas sobre la pretensión argentina para recuperar las islas. La posesión de un territorio se define por qué país es el que ejerce dominio real y administra el territorio, así ha sido siempre ne todas partes,
Cuando un país pretende recuperar territorio alegando razones históricas la vía normal es por una guerra, esto lo intentó Argentina en 1982, dieron una gran pelea pero fueron derrotados, rendidos y expulsados del territorio. Cuando se pierde territorio en una guerra es muy inusual que se recupere por medio de algo que no sea otra guerra.
Como si eso no bastara se hizo un plebiscito en las islas, donde sus habitantes -los kelpers- votaron por mayoría aplastante permanecer como súbditos de la Corona Británica. No debería haber más que hablar después de todo eso y lo único viable sería intentar una nueva invasión.
La estrategia del gobierno de Milei y de todos sus antecesores ha sido recurrir constantemente a protestas diplomáticas y a intentar que sea inviable para los ingleses mantener a las islas, sin embargo llevan siglos manteniéndolas y no es claro como podría obtenerlas Argentina con puras protestas y hostigamiento diplomático.
Es muy raro que un país consiga territorio ocupado por otro solo en base de protestas y hostigamiento, hay algunos pocos casos en que se ha podido recuperar con diplomacia pero eso tiene un requisito indispensable: una asimetría enorme de poder, abrumadora por parte de quien reclama. No es el caso de Argentina hoy.
A todo esto se suma el hecho que en las islas, que históricamente tuvieron un valor económico ínfimo, "ahora existen importantes proyectos de exploración y extracción de hidrocarburos en las aguas que rodean a las Islas Malvinas (Falkland Islands).
Como yo lo veo, Argentina tiene todo el derecho a reclamar lo que quiera y exponer sus razones donde sea, mientras que Chile tiene la obligación estratégica que ese reclamo nunca llegue a buen puerto. Chile no gana nada apoyando el reclamo argentino y gana mucho profundizando la alianza militar con el Reino Unido, eso está alineado con nuestros intereses permanentes.
Por eso es importante para Chile reestablecer el tráfico marítimo entre Punta Arenas y las islas, de no hacerlo estaríamos dando permiso implícitamente a Argentina para romper lo acordado en dos tratados, el de Límites y el de Paz y Amistad,
También es importante tratar de mantener las mejores relaciones con Argentina, pero nunca a costa de apoyarlos en algo que afecta nuestros intereses. Con alguna tibia declaración de solidaridad en eso basta y sobra.
Pero muy tibia, no vaya a ser que eso encienda esperanzas en Bolivia y en algunos sectores del Perú a recurrir al mismo método de hostigamiento diplomático para sus reclamos que, aunque no lleven a nada, producirán desgaste e interminables fricciones.






