(Publicado originalmente el 1 de abril de 2008)
Un día más que me levanto para
seguir con mi rutina
aplatanada y monótona. Yo que he pasado
por tantas cosas raras en mi accidentada vida, ahora llevo más de un año sin que
pase nada fuera de lo común. Pero tengo en proyecto un par de aventuras
de las que a mi me gustan, fuera de los
común y medio peligrosas pero entretenidas, si me resultan les cuento, ya lo
verán.Ayer pasé por la casa de doña Silvia, me hubiese gustado pasar a saludar pero mis habilidades sociales están completamente atrofiadas y no habría sabido que decirle.
Llegué a arrendar
una pieza allá en 1991, cuando venía saliendo de mi desafortunada aventura en Bolivia
y necesitaba un lugar de mínimo costo donde vivir, en el segundo piso habían dos
pasillos con unas 18 piezas de material ligero que se arrendaban por unos US$ 15
mensuales, justo lo que yo necesitaba.
A pesar que todo era muy precario, el lugar era razonablemente limpio, nunca me encontré con un ratón ni con una cucaracha a pesar que mucha gente cocinaba en la misma pieza.
A pesar que todo era muy precario, el lugar era razonablemente limpio, nunca me encontré con un ratón ni con una cucaracha a pesar que mucha gente cocinaba en la misma pieza.
Mis
vecinos eran gente que venía saliendo de la cárcel, algunas chicas de la noche,
la bohemia y otros pájaros raros como yo, un tipo que vivía con sus cuatro hijos
chicos, peruanos medio truculentos de paso y así.
En el piso de abajo vivían los travestis, grandes amigos de mi tía Silvia que según decía eran los únicos hombres que no andaban buscando quedarse con sus cosas.
En el piso de abajo vivían los travestis, grandes amigos de mi tía Silvia que según decía eran los únicos hombres que no andaban buscando quedarse con sus cosas.
Para mi, que
siempre he tenido una natural homofobia y pensaba que todos esos eran unos
acosadores en potencia, fue lo más difícil de acostumbrarme, pero los tipos eran
respetuosos y no se metían con nadie, así es que nunca tuve mayores problemas.
Después de un par de años dejé de escandalizarme, cada cual con su vida. Hasta llegué a compartir y bromear alguna vez con ellos, o ellas. Abajo
también se arrendaban piezas por horas como sex motel, pero no era muy buen negocio porque era todo muy feo.
A veces se producían peleas, especialmente con gente que venía de la cárcel y llegaban con prepotencia, me acuerdo de un tipo muy abusador que disfrutaba molestando a los travestis, una noche sentimos un gran alboroto y era un travesti que aburrido de la insolencia le dió la paliza de su vida al matón canero.
A veces se producían peleas, especialmente con gente que venía de la cárcel y llegaban con prepotencia, me acuerdo de un tipo muy abusador que disfrutaba molestando a los travestis, una noche sentimos un gran alboroto y era un travesti que aburrido de la insolencia le dió la paliza de su vida al matón canero.
Estaba como gato encima de el amenazandolo con un cuchillo, ahí mismo se
terminaron los problemas y varios años después los divisé a los dos en Tacna,
amorosos como dos tortolitos, sin duda que habían hecho las paces. Hicimos como que no nos conocíamos.
Viendo esas peleas aprendí que no importa la fuerza ni las armas que tengan sino la decisión,
un tipo decidido puede ser más peligroso con un lápiz que diez indecisos con
pistolas. También comprobé de primera mano ese dicho
"más peligroso que un maricón enojado".
A veces -pocas- llegaban los carabineros del OS7 a allanar la casa, porque a veces alojaban peruanos de paso con sus paquetitos. A mi pieza nunca la revisaron y me trataban muy confundidos al ver que yo vivía allí.
Los
carabineros en Chile tienen un sentido de clases sociales muy arraigado, nunca
llegaron de investigaciones, menos mal. Me imagino la sorpresa que se habrían llevado de haber entrado a mi pieza, porque debajo de la cama guardaba varios millones en una caja de zapatos, billete sobre billete.
La cosa es que ya estaba ganando plata, pero me acostumbré a esa casa
y viví varios años allá. Seguí viviendo en la
pieza de cholguán de 2x3 que se movía con el viento en verano como si se fuera a
volar.
En esos años estaba juntando plata para comprar mi casa y vivía como
millonario mendigo, cosa que me trajo
problemas y malos ratos con Impuestos Internos años más tarde. La fiscalizadora no me creyó una palabra cuando le dije que había vivido dos años con un montón de plata sin gastar prácticamente nada.
Doña Silvia había sido vedette en la famosa Boite Manhattan, juntó mucha plata en su juventud y con los años compró la boite Crazy Duck en Chinchorro que se terminó incendiando, pero ella ya tenía su propiedad en la calle Diego de Almagro donde nos arrendaba las piezas.
Doña Silvia había sido vedette en la famosa Boite Manhattan, juntó mucha plata en su juventud y con los años compró la boite Crazy Duck en Chinchorro que se terminó incendiando, pero ella ya tenía su propiedad en la calle Diego de Almagro donde nos arrendaba las piezas.
También tenía otra casa, pero no le gustaba vivir sola
así es que también la arrendaba. Nos hicimos muy amigos, a veces me contaba sus
problemas y me mostraba sus fotos de cuando joven, yo trataba de pagarle
puntualmente y si pasaba un par de meses sin pagar nunca me puso problemas.
En fin, todos los recuerdos de esos buenos años cuando pasé por la casa de calle Diego de Almagro, me hubiera gustado pasar a saludar pero no habríamos tenido de que hablar después de tanto tiempo. En todo caso ya se donde llegar si alguna vez me quedo corto de plata, encantado me iría a vivir allá de nuevo.
En fin, todos los recuerdos de esos buenos años cuando pasé por la casa de calle Diego de Almagro, me hubiera gustado pasar a saludar pero no habríamos tenido de que hablar después de tanto tiempo. En todo caso ya se donde llegar si alguna vez me quedo corto de plata, encantado me iría a vivir allá de nuevo.

está re bueno el recinto, lo único malo es que llegaban los policías a allanar, ideal pa esconderse un par de años del sii especialmente, no dejas rastro, y seguirá funcionando? la señora seguirá viva? también he pensado que hacer en caso de tener que esconderme, en el sur de brasil hay miles de playas, pero ahora te pillan mucho más fácil que antes, hace nada capturaron a un gil por allá; eso de que los carabineros son como clasistas es real, varias veces me salvé, una curado como qlo, me bajo del auto con otros igual, pero todos estábamos limpios, con buena ropa y cara presentable, en la misma esquina tenían a otros con caras toscas y pinta de pungas, a nosotros nos miraron, pero nada nos dijeron, me podría haber ido preso hasta el lunes cuando llega el señor juez a autorizar las salidas
ResponderBorrarMr OT
Le hice un zoom a la foto y veo que ahora es un hogar de ancianos. Si doña Silvia está viva debe tener fácil 100 años, lo dudo, aunque la gente buena vive más tiempo, eso de la mala hierba es al revés por lo que yo he visto.
BorrarNo debe ser muy difícil desaparecer, al menos por un buen tiempo. Basta por sumergirse en una ciudad grande como Santiago y vivir piolita, hay gente que pasa décadas fondeada sin que los encuentren, claro que siempre existe la casualidad y la mala suerte.
Los carabineros llaman a ese clasismo TTC "tacto, tino y criterio", en el trabajo desarrollan una especie de sexto sentido para identificar a los verdaderos malandras y no perder el tiempo con los que no lo son.
La pega del carabinero es muy interesante, normalmente son más eficientes que un soldado boina negra o cualquier payaso por el estilo.
Son mirados en menos justamente porque desarrollan esa capacidad para hacerse los gilones y ser amables con todos, menos con los pungas, lo que vemos desde afuera como una debilidad les evita muchos problemas.
Si yo necesitara alguien que me cuide en un lugar peligroso, contrataría a un sargento primero recién jubilado, he conocido unos que dejarían chico a Rambo, aunque no le llaman la atención a nadie.
Hay un montón de pequeños delitos y faltas que se ahorraba por el simple proceder de confiar en la arbitrariedad del policía de calle para demorar un tipo o aplicarle un arresto preventivo. Y otro montón de delitos más pesados que se descubrían a partir de un proceder así de caprichoso. No digo torturas o cosas de los viejos tiempos, sólo un margen de maniobra amplio aplicado a criterio del personal policial de calle. Un acto de economía, lo dicho: concentrarse en lo que se intuye peligroso y no perder tiempo con lo que no promete. Deben cometerse errores pero seguro se pagan con la eficiencia de todo lo que se acierta. Uls
ResponderBorrarClaro, y sobre todo aquí entra la experiencia y el criterio que los policías van acumulando con el tiempo. Para los delitos más insignificantes el proceso de papeleo es enorme, se hasta una hora solo llenando formularios, me pasó a mí cuando quebraron el vidrio del auto, luego viene la citación al juicio oral y todo lo demás.
BorrarPor todo eso los policías usan su criterio para determinar cuando aprietan o cuando dejan hacer. A veces se equivocan, claro, pero después de años en eso las equivocaciones deben ser cada vez menos.