07 septiembre 2026

No es ajedrez, es poker

La toma de decisiones
Me quedó dando vueltas el asunto ese de tomar decisiones cuando no tenemos información completa. Entonces me acordé de un libro sobre el que había escuchado llamado "Decídete: Cómo tomar mejores decisiones cuando no tienes toda la información" (Thinking in Bets: Making Smarter Decisions When You Don't Have All the Facts).

La autora es Annie Duke, campeona de la World Series of Poker (WSOP) y licenciada en Psicología Cognitiva. El poker es un gran laboratorio para la toma de decisiones, recuerden que John Von Neumann desarrolló la famosa Teoría de Juegos tratando de inventar una forma de ganar en el poker. Y fracasó miserablemente.

He escrito muchas entradas sobre esto mismo porque la toma de decisiones es algo que siempre me ha intrigado, así es que aquí voy de nuevo.  

La idea principal del libro es algo sobre lo que he he escrito muchas veces antes, que al momento de tomar decisiones -al menos las decisiones no triviales- no sirve mucho pensar como ajedrecista, es mucho más eficiente pensar como un jugador de poker: apostando.

Esto va contra toda la sabiduría convencional que nos han enseñado siempre. Desde chicos nos dicen que hay que pensar cuidadosamente cada decisión que tomemos porque existen las buenas y las malas decisiones. Es como en el ajedrez donde pierde el que toma una decisión equivocada.

Lo que pasa es que el ajedrez es un juego trivial, es complicado pero trivial donde el que se equivoca pierde. Pero las decisiones importantes de la vida nunca son triviales, solo pensemos en las más importantes como escoger una profesión o una pareja, normalmente las tomamos a una edad muy temprana, con casi nada de información o experiencia.

Es un gran problema cuando las personas piensan que solo se trata de tomar buenas decisiones, no equivocarse y así nos irá bien en la vida. Esa es una forma de pensar superficial y tonta. porque se basa en una especie de "cálculo de probabilidades" en un mundo donde esas probabilidades no tienen sentido.

Las decisiones importantes son como el poker: puedes hacer todo bien y el resultado puede ser malo, o viceversa, o hacer todo bien y el resultado bueno. o viceversa. En cualquiera de estos cuatro escenarios hay un "factor C", la suerte que se mete en todas partes sin avisarle a nadie.

Esto de creer que las personas inteligentes toman buenas decisiones mientras que los tontos se equivocan, no solo es una idea tonta, sino que nos impide aprender como funcionan las cosas en el mundo real. 

Las decisiones no se pueden clasificar en buenas y malas según sus resultados, si creemos eso nos engañamos creyendo que cuando tenemos un buen resultado es porque "fuimos inteligentes" y si los resultados fueron malos tuvimos "mala suerte".

Lo peor es que tomamos eso como nuestro modelo para decidir en adelante. Si tomamos una decisión muy arriesgada y nos fue bien, creemos que siempre hay que arriesgarse y seguimos apostando hasta quedarnos sin nada. 

Si tomamos otra decisión que -por mala suerte- nos salió mal, no la tomamos más y limitamos nuestra caja de herramientas. Lo importante es reconocer y separar lo que es suerte en los resultados. Los resultados por si mismos no debieran enseñarnos nada, aunque si el proceso.

Lamentablemente tenemos fuertes sesgos sicológicos que nos llevan a identificar el éxito con la inteligencia y el fracaso con la estupidez, cuando la cosa es mucho más complicada. Los resultados no nos enseñan nada, si queremos aprender tenemos que revisar todo el proceso con la cabeza fría.

Dos historietas de ejemplo
Por ejemplo, creo que la mejor decisión de mi vida fue comprar la casa y seguir metiendo mucha plata en los arreglos: la compré en 8 mil dólares y hoy vale unos 150 mil, negocio redondo, una decisión buena -la mejor de mi vida- que hasta ahora ha tenido un resultado bueno.

Y la decisión más estúpida de mi vida también fue con la casa. Cuando se la vendí a la Pilar para comprarme la casa rodante y la camioneta. En teoría la idea era brillante: la Pilar conseguiría un subsidio y con un hipotecario por apenas 8 millones ganaríamos todos ¡genial!

Pero cualquiera menos tonto que yo se habría dado cuenta de lo que estábamos haciendo: hipotecar una casa de más de 70 mil dólares en esa época para conseguir un préstamo por 8 mil. 

Y pasó lo que tenía que pasar. Resulta que la Pilar anduvo un poco corta de plata. dejó de pagar los dividendos de la hipoteca y se olvidó de todo el maldito asunto.

Hasta que unos años después nos encontramos con el aviso en el diario que la casa saldría a remate la semana siguiente ¡hipotecar la casa para darme un gustito fue la mayor estupidez que he hecho en toda mi vida! Y yo que me creía pillo.

Pero aquí entra de nuevo el "Factor C", la suerte. Tengo muchos amigos abogados y todos me dijeron que estaba frito. que mejor fueramos haciendo las maletas, pero nos movimos frenéticamente y en un par de días encontramos a un abogado competente -que digo, excelente- que hizo lo que había que hacer: revisar los plazos.

Y el resultado de esa decisión estúpida fue excelente: estuve viviendo grátis 5 años en mi casita rodante, porque no pagamos el crédito (pedimos que se decretara el abandono de procedimiento) la casa no la tocaron y hoy está como mi conciencia: totalmente limpia de toda culpa.

Desde esos dos golpes de buena suerte he aprendido -espero- a ser mucho más cauteloso para tomar las decisiones y sobre todo a valorar mejor las cosas. Si lo piensan bien mi equivocación con el hipotecario fue un error grosero de valoración: dar importancia a un capricho y restarla a lo más importante.

Si fuera un tonto pensaría que soy un tipo bendecido por los dioses y haría apuestas cada vez más fuertes. Es verdad que he tenido una enorme suerte pero la buena suerte también se gasta, lo he visto muchas veces.

Para qué les cuento de decisiones -buenas y malas- que me han salido mal, son cientos, pero esa no las cuento porque siempre he sabido que muchas de las cosas que hago van a salir mal. Eso si que lo he aprendido por experiencia propia.

Entonces ¿cual es la receta? Como yo estoy convencido que somos juguetes de la suerte creo que no hay receta, aunque si creo que tenemos un pequeño espacio de maniobra que tiene que ver con la información y la experiencia que tenemos a mano a la hora de decidir.

A veces las cosas están claras y uno puede aplicar el sentido común y la experiencia para tratar que todo resulte como esperamos, esos son los problemas triviales, como el ajedrez.

Pero la mayoría de las veces las cosas no están nada claras, como esa pregunta que me hacía Gemini 

"Imagina que debes tomar una decisión de alto impacto en pocas horas, pero solo cuentas con el 50% de la información necesaria y las consecuencias de equivocarse son costosas. ¿Cuál es tu proceso mental y emocional para decidir?"

Esa es una pregunta que nunca me había hecho pero si muchas veces me había tenido que enfrentar a esa situación. Mi razonamiento en esos casos es éste: un 50% de la información necesaria es como tirar una moneda al aire, esa información puede servir o no.

Entonces para tomar esa decisión no hay que pensar, hay que suprimir cualquier razonamiento y decidir solo por intuición, lo primero que se me venga a la cabeza. Resulta que yo creo en la intuición, en los milagros y todo eso, los he visto muchas veces con mis propios ojos.

Yo no razono con un 50% de información, en lugar de eso escucho a mis tripas, que más veces aciertan que fallan. Nada me asegura el resultado y si termina en catástrofe mala suerte nomás, Después de decidir si las cosas salieron mal, a otra cosa nomás.

Al menos ese ha sido siempre mi sistema para tomar decisiones. Ah y antes que se me olvide, saqué varias cosas que puse acá del libro de Annie Duke ¿y ustedes creen que lo leí? ¡No señores, no leí ni una sola página!

Siempre he sido un ávido lector de solapas, veo la solapa del libro y lo leo solo si pienso que me va a entretener, ya que no leo para cultivarme ni aprender sino para entretenerme y divertirme. El caso es que conocí de este libro por Youtube y pensé que no valía la pena perder el tiempo leyéndolo entero.

¿Qué hice entonces? Leí la solapa pero a la manera moderna, le pedí a Gemini que me hiciera un resumen de 3000 palabras con citas textuales del libro, santo remedio ¡santa solapa! 

10 comentarios:

  1. No se si usaste gemini notebook, es genial https://notebook.google/?hl=es

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    1. Lo tengo instalado pero todavía no le he podido encontrar alguna buena aplicación. tengo un par de libros y mis web en el repositorio. Creo entender que sirve para hacer resúmenes pero no lo tengo muy claro

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  2. Me explicas de nuevo con peras y manzanas como y por qué zafaste del remate?? Que tuvo que ver la casa rodante en la casa inmueble? Aparte de que allí se fue la plata del préstamo.

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    1. Lo del remate es muy importante saberlo. En un juicio ejecutivo el procedimiento es acelerado y en muy poco tiempo te pueden ejecutar la deuda, PERO si el demandante deja pasar 6 meses sin hacer gestión útil desde que empezó el juicio, el demandado puede presentar una excepción, se detiene el remate y puedes alegar abandono de causa, aunque estén pasados en un día, en un juicio ejecutivo el retraso no se perdona. Por eso en esos casos hay que examinar los plazos con microscopio, puede ser de vida o muerte.

      Lo de mi estupidez fue que soñaba con tener una casa rodante, vi una en venta y me calenté como piedra de curanto. Como no tenía plata para comprarla (la casa y la camioneta para tirarla) se me ocurrió la infeliz idea de conseguir algo del subsidio y el resto de un pequeño préstamo.

      ¿Cual fue la mayor estupidez? Pedir un hipotecario pues, no hipotecas una casa para darte un miserable gustito. Grave error que afortunadamente terminó bien.

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    2. Otra del juicio ejecutivo: desde que sale el aviso de remate en el diario, el demandado tiene 8 días exacto para pedir la excepción, si deja pasar un segundo más de los 8 días, cagaste te mandó saludos, te rematan sí o sí.

      Por ejemplo si hubiese contratado a cualquiera de mis amigos abogados que no sabían esto, habrían hecho gestiones inútiles o peor. tratado de negociar con el banco, con lo que el abandono ya no corría y chao casa

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  3. Yo creo que sí hay diferencia entre decisiones tomadas por gente inteligente versus las que toman otros… digamos, con “inteligencias diferentes” ;-). El error, creo, es pensar que un inteligente siempre va a tomar una buena decisión y viceversa. A lo más se puede considerar que un inteligente tendrá un mayor espectro de “decisiones mejor tomadas”, como quiera que eso se califique, que un “smart impaired”, pero eso es dentro del espacio “normal” de decisiones. Si metemos la suerte, no hay parámetro de evaluación posible, aunque un inteligente puede darse cuenta de que le fue bien por eso y no decidir la vez siguiente basado en eso. Por eso, entre otras cosas, concluyo que Bachelet no es muy inteligente…

    Con decisiones estratégicas se suele ir aproximando por capas, agregando compromiso en cada una. Qué mejor ejemplo que el que citas: la elección de pareja. Para qué estamos con cosas: la primera aproximación a esa decisión es 100% instintiva (de califas, digámoslo), lo que tiene aún poco compromiso. Hasta ahí las exigencias son bastante bajas, pero si verificamos que hay buenos elementos como para seguir, nos seguimos comprometiendo porque, en definitiva, la dama nos gusta y viceversa, y así podemos permanecer décadas juntos.

    Los buenos abogados tienen, para mi gusto, tres elementos diferenciadores: el más básico (porque en principio lo puede tener cualquiera) es el conocimiento del derecho, leyes, teorías y todo eso. Lo segundo es la “cachaña procesal”, como la que te mostró tu abogado y que puede dar vuelta un proceso con poco esfuerzo, así como bloquear movimientos de la contraparte. Y lo tercero es el relaciona miento, porque puedes tener los dos primeros y caerte porque la contraparte tiene mejor llegada. Eso es lo más difícil de tener y, en el ideal, van los tres componentes juntos y cobras caro.

    Saludos,
    El Triministro.

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    1. Absolutamente, la "inteligencia" o lo que se considere por tal no tiene relación con el resultado de las decisiones que tomas, especialmente con las decisiones importantes.

      Por eso no solo hay muchos millonarios estúpidos, sino que la mayoría de los millonarios son tontos. Para tener gran éxito en decisiones inciertas la "inteligencia" es un lastre que te paraliza, porque el lucro o el éxito en general es el premio al riesgo.

      La gente inteligente tiene mejores probabilidades de un éxito modesto, mediocre, de una vida tranquila y cosas así, a eso deben enfocarse.

      Lo de la elección de pareja es un buen ejemplo también. Mi hermana y mi cuñado se casaron a los 16 años en 1961, llevan 66 años de matrimonio casi sin baches. Yo me junté con la Pilar hace más de 40 años porque ella me engatusó, llevamos más de 40 años juntos y hemos peleado solo una vez por 1 semana.

      Muchas parejas perfectas por otro lado se desarman a los pocos años, creo que es pura suerte e instinto, al menos eso fue para mi, que estaba convencido que me iba a morir solo, sin familia,

      Un buen abogado, un buen contador, un buen gásfiter, un buen mecánico, buenos maestros de obras son indispensables para cualquier ser humano.

      Para mi lo principal es que sean dignos de confianza, que puedas confiar que no te van a cagar. Después que sepan su pega y la hagan lo mejor posible.

      En tribunales, litigando, por lo que yo he visto la "buena llegada" casi no influye, ni antes ni ahora porque los juicios son procedimientos casi mecánicos. Donde si funciona es en los juicios con componente político, donde la carrera de los jueces se puede ver afectada. En ese nicho la buena llegada es TODO, está por sobre las leyes, la habilidad, sobre todo lo demás.

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    2. Ak saqué mal las cuentas parece, mi hermana lleva solo 55 años de matrimonio, nunca fui bueno para sumar mentalmente

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    3. Sólo 55 años?

      Bah; se están recién conociendo…
      ;-)

      (felicitaciones, en todo caso)

      Saludos,
      El Triministro.

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