(Publicado originalmente el año 1999 en mi antiguo sitio web)
La Gran Frustración de mi Vida, fué no tener la suficiente inteligencia, o talento, para poder vivir dictando cátedra sobre todas las cosas, ganar plata y ser admirado. Como hacía Hemingway por ejemplo, al que lo seguían todos (y aún lo seguimos algunos) con la boca abierta. Creo que no hay vida más agradable que la de un escritor famoso.
Pero desgraciadamente para eso hay que ser extraordinario y no es mi caso. Como consuelo puedo colocar en mi página web todas las tonteras que se me ocurren, como muestra de la típica filosofía barata que conversaba con mis compañeros de universidad cuando todavía tenía amigos. Lealas bajo su propia responsabilidad. Si le da un ataque de indignación o se muere de aburrimiento no es culpa mia, ya avisé.
¿Cómo va a ser malo comer algo rico, tener cosas bonitas, acostarse con las mejores minas? Claro que es muy bueno.
El punto de equilibrio es necesario, como en muchas otras cosas al hablar de plata. La plata tiene un costo, las cosas cuestan plata y la plata cuesta vida; así cambiamos vida por cosas. Esto no es malo per se, la vida la tenemos y las cosas nos faltan, lo importante es pagar un precio razonable.
La historia de los grandes triunfadores de la economía está llena de tragedias personales, tipos que han sacrificado mucho para conseguir lo que tienen. Por otra parte hay millones de pobres que sufren mucho más por no poder conseguir lo suficiente.
Yo, un día pensé por qué no había llegado todavía a millonario (nunca lo vi como algo imposible, la verdad es que siempre lo he esperado eso como resultado natural de mi gran talento), y me di cuenta de lo que me faltaba para conseguirlo era:
Más sacrificio. Mas trabajo. Más cara de palo. Más disposición a arriesgarme. Menos vergüenza y preocupación por la opinión ajena- Etc.etc.
El punto es si era yo capaz de cambiar así mi personalidad y, suponiendo que si lo era ¿me convendría hacerlo?. Pensándolo bien el objetivo final no era ganar plata sino lo que podría comprar con la plata, comprar cosas, no trabajar y que el resto de la gente me admire o me envidie.
No creo que valga la pena trabajar para no trabajar, sacrificarse para comprar cosas que no alcanzaré a disfrutar y cagar a medio mundo para que me admiren, si el costo van a ser muchos los que me desprecien, o me envidien en el mejor de los casos. Creo que muchos ricos, cuando llegan donde querían sufren una desilusión (o espero que así sea).
Sin embargo tampoco me gusta la miseria, aunque no le tengo nada de miedo, ya que la conozco bastante; se por experiencia que el pobre es mal recibido en cualquier parte "Madre yo al oro me humillo/ el es mi amante y mi amado…", poderoso caballero es don dinero, etc. etc. etc.
Necesidades <= recursos, la ecuación básica de una vida económica sana. No interesa la cantidad de plata que tengamos, sino el equilibrio entre necesidades y recursos. Durante varios años yo podía llevar todos mis activos en el bolsillo, pero mis necesidades también eran mínimas, así que no era pobre.
Para mejorar económicamente hay solo dos caminos; gastar menos o ganar más. El método ideal indica hacer ambas cosas paralelamente. Sin embargo esto en la práctica no res posible salvo en raros casos.
No sabemos nada de las cosas trascendentales- Todas las "grandes preguntas" son pura paja mental; ¿quienes somos?, ¿de donde venimos?, ¿a donde vamos?, ¿cuantos pares son tres moscas?, ¿hay marcianos en Marte? ¿existe Dios?…
Siento rabia por los que aseguran tener las respuestas: curas, pastores, parapsicólogos y farsantes de esa clase son mis enemigos. No vale la pena romperse la cabeza con preguntas sin respuesta, ni mucho menos creerle al primer estúpido que se sienta con autoridad moral para explicar las cosas que no conoce ni entiende.
Chilenos todos, Por una parte somos muy homogéneos; la diferencia intelectual entre un pobre, un clase media y un rico es mucho menor que en otros países de Latinoamérica.
Por eso mismo carecemos de grandeza, es un lugar común las críticas al "jaguar latinoamericano" y decir que somos más bien "gatos raquíticos". El alma nacional se rebela ante la idea que podamos lograr grandes cosas, nos choca, no nos cabe en la cabeza.El chileno políticamente correcto es un monumento al lugar común, un himno al rebaño.
Durante el Gobierno Militar (o "La Dictadura", como se prefiera), existieron ideas de grandeza, de patriotismo, de pujanza y orgullo nacional y por eso fue tan impopular, al rebaño le choca profundamente la idea que existan mejores y peores, no hay peor delito social en nuestro país que destacarse.
Los Chicago Boys fueron envidiados y odiados a muerte, se les consideró arrogantes, soberbios, insolentes; seguramente lo fueron. Es difícil mantener la humildad y subir al mismo tiempo en el país de la envidia, si alguien destaca automáticamente otro queda disminuido. Si nadie se eleva el rebaño permanece tranquilo, si alguien sobresale todos unen fuerzas para atacarlo.
¿Exageración?, No creo que tanto. Fíjense en los presidentes, los senadores, los alcaldes, en fin, todos los elegidos por votación popular ¡qué ejemplo más palpable que los presidentes Aylwin y Frei, modelos de obscuridad personal ¡paradigmas del chileno apocadito!.
Y a los más inteligentes hay que esconderlos porque causan anticuerpos: José Piñera, Hernán Buchi, Hernán Somerville y tantos otros a los que Chile les debe casi todo no juntarían votos ni para presidentes de junta de vecinos. Este país odia la grandeza.
¿Por qué está prohibido que los niños trabajen?, ¿Por qué la educación básica es obligatoria?, Ellos dicen "porque no trabajan voluntariamente, lo hacen obligados", bueno entonces ¿porqué no prohibir el trabajo obligado?.
Si un niño quiere libre y voluntariamente trabajar no hay razón moral para que el estado se lo impida, también dicen "porque lo hacen obligados por la necesidad".Esto me parece el colmo de la hipocresía, si no son capaces de eliminar esa necesidad entonces es doblemente canalla impedirles trabajar.
Al que se está hundiendo no se le ayuda con buenas intenciones o con consejos sobre la utilidad de saber nadar.
Hay que aceptar el hecho de que no a todos les gusta estudiar, no es lícito ni conviene que el estado obligue a estudiar a quienes no quieren hacerlo, mucho menos si consideramos nuestra realidad. Ojalá que el estado dejara de cuidarnos de nosotros mismos por un tiempo.
Viajé por Asia, Estados Unidos y Europa en 1983, he ido un par de veces más a Estados Unidos y conozco varios lugares en países vecinos. Aunque nunca he vivido en el extranjero me jacto de tener algo de "mundo". La verdad es que aprovecho de pavonearme con eso cada vez que puedo, pero a nadie le ha importado un pepino, nunca.
La sabiduría popular dice que los viajes ilustran; ¿que aprendí viajando? Creo que lo único medianamente útil que aprendí fue a tomar conciencia de nuestro provincialismo mental..
En Asia se usan mucho los escarbadientes. En los ambientes más lujosos se considera asqueroso no sacarse los restos de comida después de la cena y a nadie le extraña usar los palitos antes que la comida se descomponga en la boca.
En la agencia de Pan American de Londres en Victoria Station, entre los típicos ingleses con cara de pájaro y corbata de humitas me atendió un clerck correctamente vestido: terno gris oscuro, corbata y camisa con finas rayas (las que estuvieron de moda cinco años después en Chile).
Solo que era un punk. Estaba entero rapado y un mechón mohicano naranja se empinaba sobre su cabeza. No pude dejar de preguntarle, en mi Tarzán - like- english si no tenía problemas en el trabajo o lo molestaba la gente por su pelo.
Me contestó imperturbable que en England era Bad taste hacer comentarios sobre la apariencia física, el peinado o la manera de vestirse de las personas, que ese era un derecho personal y que nadie tenía por qué extrañarse o menos criticarlo.
Bien mirado, yo mismo era en Londres mucho más estrafalario que él, pese a estar vestido de la manera mas corriente (según los estándares chilenos) yo era tan identificable como latinoamericano con mi chaleco, las zapatillas Bata y el jean Wrangler como un boliviano con parka en pleno verano ariqueño.
Conversando con un tipo que hice amistad en el avión, le comentaba lo chocante que resultaba para nosotros saber que ellos comen perros. El me retrucó que en su país pasa lo mismo cuando saben que en América nos comemos… ¡a los chanchos!. Para ellos es tan asqueroso comerse un chancho como comerse un ratón. Los perritos en cambio son criados especialmente, limpiecitos y muy sabrosos…
¿Qué conclusión saco de esto? . Mi primera reacción fue que los chinos y filipinos son asquerosos, los alemanes depravados y los ingleses ridículos o enfermos de la cabeza. Claro que me asombró el darme cuenta que - para ellos - yo era un bicho raro, asqueroso, extraño y ridículo tanto como lo eran ellos para mí.
Yo que me creía perfectamente normal y civilizado resulta que soy una especie de indígena extraño en la mayor parte del mundo.
Y ese es el mundo, cuando nos podemos dar cuenta de que todos somos mentalmente provincianos al sentirnos en el centro del universo y creer que nuestra manera de vivir y hacer las cosas es la normal y la correcta, cuando en realidad existen mil otras maneras tan normales y correctas como la nuestra. Y al final es todo cuestión de gusto, de costumbre o de indio-sin-gracia
Después de viajar por varios países ya no nos extraña nada y, especialmente, somos mucho mas cautos para criticar el modo de ser de los demás.
Estoy de acuerdo con que el Universo se equivocó al no hacerme millonario. Fue un fallo en la Matrix sin duda. Y no me consuela que en alguno de los infinitos multiversos hay una versión mía escribiendo esto desde una pantalla en un jet privado rumbo a las Maldivas: tenía que ser acá !
ResponderBorrarHablando de gente rara, debe ser años que saludé a Luis Silveira DAvila, saliendo o entrando de la sucursal bancaria local, enteramente vestido de gaucho, de botas bombacha y sombrero que es como acostumbraba vestirse cuando venía al pueblo y nadie evidentemente en su familia o su entorno lo convenció de que eso ya no correspondía. A mi tampoco me sorprendió porque tengo edad como para recordar cuando mucha gente hacía eso, incluso recuerdo cuando dejaban los sulkys o los caballos atados en la calle. Pero ahora ya no se ve gente haciendo eso, salvo cuando se disfrazan en días festivos. He visto uno que otro tipo con el peinado mohicano teñido de colores raros, también. Estoy seguro que el punk que le dijo eso de que en England nadie observa el aspecto ajeno esperó toda su vida a que se lo preguntaran para echar el discurso - probablemente se puso el peinado como una forma de declaración; le vino usted muy bien. En cambio Silveira Davila estaba siendo auténtico, sin más. Uls
¡Sin duda que el estrafalario se debe haber sentido halagado con mi comentario, no lo había pensado así! Es verdad porque Londres debe ser la capital mundial de los excéntricos, especialmente la gente de más edad.
BorrarEn nuestros países los excéntricos son principalmente jóvenes rebeldes, pero allá son señoras de edad, abuelas que ya les importa un pucho la opinión de los demás y las convenciones sociales. Acá la gente al envejecer se pone conservadora y allá enloquecen, en Alemania también vi algo parecido.Pero nueno, eso era en los ochentas, quien sabe cómo será ahora
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Borrardentro de europa, los únicos que encontré "normales" fueron los italianos y los ingleses, simpáticos, relajados, buenos pa la talla, los españoles los pondría entre los peores, pero si me sorprendí con los británicos, son casi italianos que hablan inglés
ResponderBorrarMr OT