La muerte de otro amigo, y de toda una época
La Pilar me avisó de la muerte del Yoyo Sordo, un tipo inolvidable que conocí en la segunda mitad de los años ochenta. Me acordaba de él y de lo feliz que fui en esos años: estaba en los últimos años de la universidad, venía de vuelta de Japón, tenía un buen trabajo, en fin, eran los años de vino y rosas.
Mis mejores amigos vivían en la casa del Yoyo, que también estudiaba en la universidad, y aunque yo arrendaba una pieza miserable, paraba casi todo el tiempo en esa casa, las amistades que se consolidaron en esos años me marcaron a fuego, fue una época que nunca se volvió a repetir.
Siempre he pensado que si existe eso del karma yo arrastro un karma muy bueno, he tenido una suerte extraordinaria, no en el sentido de tener éxito o ganar mucha plata, sino que casi todo lo que he hecho me ha salido bien, y eso ha sido por pura buena suerte, nada más.
Recuerdo con especial cariño esos años, cuando salí del hoyo más profundo y oscuro, a otros años mucho más felices. No se qué hice para merecer tanta buena suerte, pero de un día para otro se me arregló el pastel de mi vida y todas las cosas empezaron a salir bien.
Si alguno de mis amigos de esos años leen esto -lo dudo- entenderán lo que estoy diciendo. La cosa es que entre un grupo de amigos se arrendaron primero espacios en el mítico departamento del Juan Hugo Oliva y cuando eso terminó -nada bueno dura para siempre- se cambiaron para la casa del Yoyo Sordo.
No puedo escribir nada sobre el Yoyo, absolutamente ningún recuerdo porque son todos impublicables. Solo puedo decir que fue uno de los tipos más extraordinarios que he conocido en mi ya larga vida, el Yoyo además de gran amigo era un personaje.
Pero fue toda una época. Después se fue para los Estados Unidos, vivió muchos años en Fort Lauderdale y tengo entendido -por lo que me dijo la Pilar- que murió en California. Qué puedo decir, fue un amigo muy querido y admirado, eso es.
Los favores no se pagan, son gratis
Y ya que estamos hablando de los años ochenta, recordé que en 1979 yo, mi mamá y mi papá estábamos en la situación más desesperada que recuerdo haber pasado en mi vida. En pocas palabras no teníamos donde dormir.
Mi papá ya tenía 90 años y para todos los efectos prácticos era una mochila, yo era un inútil para cualquier cosa práctica, peor aún, me había titulado de técnico electrónico y me había dado cuenta que no servía para eso y si me metía a trabajar arreglando teles iba a arruinar mi vida para siempre.
No es que pensara que era un mal trabajo, es que en realidad no tenía dedos para el piano, era completamente inútil para eso y ya lo había probado muchas veces desarmando cosas que después no podía armar y quemando aparatos en vivo, frente al cliente.
Mi mamá lo entendió perfectamente y salimos a buscar algún lugar donde nos arrendaran dos piezas que después veríamos como pagar el arriendo. Así fue como llegamos a arrendar donde la familia de doña Juanita Corrales.
Ella nos arrendó las piezas, al año siguiente mi papá se murió, mi mamá se fue a Alemania y yo me quedé un año entero sin tener que comer, pero doña Juanita me condonó el arriendo durante casi todo ese año. Eso es tener corazón de oro.
No la volví a ver más, pero la he seguido por Internet. Le ha ido muy bien, educó a sus hijos, uno es carabinero, es decir, hombre de bien y hoy ella es una destacada dirigente vecinal. Parece que el karma a veces se devuelve al fin y al cabo.
No me gustaría juntarme con ellos, han pasado demasiados años y no se de qué podría hablarles, pero todos los días recuerdo que nada de la felicidad que he conseguido hasta hoy sería posible si no nos hubiesen ayudado en esos años negros.
Los favores son grátis, yo le debo grandes favores a mucha gente y muchos me deben favores a mi, pero nunca se me ha ocurrido cobrarlos o pagarlos. Los favores no se pagan ni menos se cobran, pero en la mente llevamos la cuenta -al menos yo la llevo- de cada persona con la que estoy en deuda.
Nos gusta que nos mientan
Veía éste video de Teresa Marinovic, donde reclamaba porque la propia gente es la culpable que los políticos sean unos mentirosos. Desde hace tiempo yo he estado en desacuerdo con muchas de las cosas que opina, pero en esto le encontré razón y el video me hizo recordar una anécdota personal muy antigua.
Todo esto es de los años ochenta. A fines de los setenta yo no tenía donde caerme muerto, no tenía ni para comer, pero en 1981 tuve mi golpe de suerte y en 1983 ya estaba ganando buena plata. La cosa es que cuando estaba en la miseria jamás me atreví a acercarme a una mujer, porque tenía terror a que me rechazaran.
Cuando empecé a tener plata, partí con la vida nocturna y todo eso, conocí muchas chicas del ambiente, todas extraordinarias. Y pensé que había perdido demasiados años de mi vida por el miedo que le tenía a las mujeres: entonces ahora me tocaba hacer currículum.
Tuve la absurda idea de hacer el delicioso con unas 100 mujeres, para recuperar el tiempo perdido y aprender todo lo que no había aprendido en 30 años, entonces me puse a hacer curriculum. Daba lo mismo si me gustaban o no, gordas, flacas, bonitas y feas, la cosa era cumplir la meta.
No tengo idea si la cumplí -lo dudo mucho- y después de un tiempo dejé de llevar la cuenta, pero con eso aprendí algo muy importante: que la mejor forma de conseguir ciertas cosas es mentir
Miente miente que algo queda y aunque la mentira sea burda da lo mismo, porque a muchas personas les gusta que les mientan, aunque sepan perfectamente que lo que les dicen no es verdad.
Claro que nunca he fingido sentimientos ni cosas así. Manipular los sentimientos de otra persona es lo más indigno que se puede hacer, pero decir pequeñas mentiras y guardarse las opiniones desagradables es el mejor mecanismo social que yo conozco para llevarse bien con los demás.
Bueno, ya se que me dirán que soy un cerdo chauvinista y bla bla bla, pero recuerden, yo soy de otra época, nací en 1955 y soy completamente inmune a las tonteras del feminismo, el patriarcado y todas esas payasadas posmodernas, descubrí eso y lo aproveché como corresponde.
Ahora ustedes me dirán ¿qué tiene que ver esto con la política, con la demagogia y con lo que decía Teresa Marinovic? Mucho, tiene que ver muchísimo y por eso me acordé con esa historia de hacer currículum apenas vi el video.
Resulta que no es un asunto solo de las mujeres. A todos nos encanta que nos mientan, aunque sepamos que nos están engañando, aunque sepamos que somos feos nos gusta que nos digan lindo y aunque sepamos que somos tontos nos encanta que nos digan que somos inteligentes.
Y esto en política se traduce en la razón psicológica profunda de por qué existe la demagogia. La gente tiene la necesidad psicológica de creer en mentiras, eso está en nuestro ADN, los políticos solo usan esa realidad para conseguir sus objetivos.

Creo que ha todos nos gusta que nos mientan. Recuerdo ver, de pura casualidad, un video de estos "influencers" entrevistando a un entrenador de fútbol español muy reconocido que es calvo. Hablando sobre como juegan, el entrenador le dijo que es horrible jugando, algo que hizo que el "influencer" se quede frío. No sé si habrá sido actuado, creo que no, realmente a nadie le gusta afrontar la realidad, aunque sea obvia. Nadie quiere que otro le diga lo malo que es. Esto es algo que los políticos, "faranduleros", "coaches de motivación" y tantos vendehumo lo saben. Y en esta época, donde la gente tiene acceso y conexión a tantas cosas, creo que esto explica la enorme cantidad de chantas que hay en la red.
ResponderBorrarAnticaviar
Así es Anticaviar, muchas personas se jactan de ser francas y decir exactamente lo que piensan, pero terminan mostrando la parte más fea de su verdadera persona, su egolatría, sus tontos prejuicios. Esos deberían mentir más seguido o por lo menos guardarse para si sus opiniones.
BorrarPero los políticos que ya conocen el truco, saben que con un poco de poesía pueden ofrecer cosas ridículas, imposibles y la gente les va a creer, porque en cierto modo necesitan creerlo.
Mentir un poco y guardarse las opiniones desagradables es fundamental, muy útil en la vida social y para llevarse bien con los demás.
Pero usar esa debilidad que todos tenemos para manipular y sacar ventajas de los otros es una canallada, algo que los políticos manejan muy bien.
Por otra parte en política muchas veces es necesario mentir por razones de supervivencia- Cuando Fujimori era candidato a presidente sabía que tenía que decir que no haría un shock económico, cuando el General Pinochet iba a hacer una devaluación brutal de la moneda apareció el día antes asegurando en cadena nacional que no devaluaría.
Esas son mentiras necesarias, siempre que la intención y el objetivo final sean buenos. Pero muchos otros ofertones imposibles es una canallada. Al final lo que interesa no es la mentira en si, sino la intención que hay detrás
Ah, ya me enredé con todo esto. Resulta que me preparé una piscola bien cargada en memoria de mi amigo muerto y el efecto no fue muy bueno que digamos, tuve que corregir muchas de las cosas que puse y creo que todavía corregiría otras más, pero dejémoslo así, mañana será otro día.
Don Tomas,
ResponderBorrarMis sinceras condolencias por su amigo de juventud.
Como dijo el general Mendoza "se va desgranando el choclo"
Borrar