Don Rooney Valcarce, ariqueño neto y ex comandante de Lan Chile, es fuente inagotable para mi colección de curiosidades históricas. Esta vez me envía una curiosa fotografía de 1890 donde se ve el traslado de los restos del Coronel Bolognesi y del Captán de Navío Juan Guillermo Moore. SI hacen click en la foto podrán verla ampliada donde se nota claramente la iglesia San Marcos y al fondo del lado derecho la casa que fue del Coronel Francisco Bolognesi. Es una foto que nunca había visto antes. Dice la nota de don Rooney:Diez años más tarde el gobierno chileno en un gesto de fraternidad al pueblo del Perú envía a Lima los restos de algunos héroes peruanos fallecidos en las batallas de Tacna y Arica, el día 8 de julio de 1890 son embarcados desde Arica los féretros que transportan los restos de los héroes peruanos en el vapor “Lima”, encabezaba la delegación peruana de recepción el Vicealmirante don Manuel Melitón Carvajal, héroe de “Angamos”, uno de los sobrevivientes del “Huáscar”, los restos enviado a Lima para ser sepultados en la cripta de los héroes del 1879 correspondían entre otros a: Alberto Téllez, Alfredo Maldonado, Gregorio Albarracín, José María Vázquez, Carlos María Vidal, Enrique Chocano, Nicolás Ortiz, Samuel del Alcázar, Alfonso Ugarte, Adolfo King, Francisco Álvarez, José A. Belaúnde, Carlos Escobar, Guillermo Santana.
Arica, Junio 8 de 1880.
La Historia de la guerra en que estamos empeñados, contará entre sus más brillantes episodios la jornada de ayer. Difícilmente podrá acumular en otro punto la naturaleza y la ciencia militar mayores elementos de fuerza y de resistencia, posiciones naturales invisibles, fortalezas inexpugnables, poderosísima artillería, minas convenientemente colocadas para estallar, en el momento oportuno, todo hacía de este puerto una poderosa ciudadela, que podría sin temeridad, defenderse contra un grueso ejército. Sin embargo en poco más de una hora de combate, estuvieron en nuestro poder todas las fortalezas del enemigo, sin que los cañones ni las explosiones formidables de las minas, ni el nutrido y mortífero fuego de fusilería, hecho por 2.000 hombres bien parapetados, pudieran detener la marcha de nuestros soldados, que luchaban a pecho descubierto.
Cupo en suerte vencer mayores resistencias y por lo mismo, adquirir mayor gloria a los regimientos 3º y 4º de línea, que han merecido bien de la patria con su bizarro comportamiento.
Reciban, pues, los bravos de esos dos cuerpos, las felicitaciones que les envío en nombre de la nación. Recíbanlas igualmente los regimientos Buin y Lautaro, la artillería de la División, el batallón Bulnes, los escuadrones de Cazadores y 1º y 2º de Carabineros de Yungay, porque todos ellos han cumplido noblemente con su deber en los puestos que se les designaron.
A los que cayeron en el campo debemos envidiarlos porque tuvieron la suerte de morir por la patria, honrándola con sus sacrificios y con la gloria imperecedera que le han dado.
Entre ellos merece especial mención el teniente coronel don Juan José San Martín del regimiento 4º de línea, que fue siempre un jefe distinguido y murió heroicamente preocupado hasta su último instante de la suerte y de la gloria de su país.
El General en Jefe.
Dispone igualmente el general que el cadáver de don Rafael Sotomayor, depositado en el “Cochrane”, sea conducido al sur, junto con el del Comandante San Martín, y que los cañones del Morro, hagan los honores de ordenanza, a los restos del ex Ministro de Guerra y Marina, en conformidad a la Orden del día, expedida en las Yaras, el 21‑5-80.
El Ministro Sotomayor de profesión abogado, había fallecido el 20 de mayo, 18 días antes de la toma del morro. Se había desempeñado como Ministro en Campaña, su muerte se debió a un ataque de apoplejía, alrededor de la una de la tarde, siendo asistido por el Cirujano Jefe, Allende Padín (abuelo del ex presidente Salvador Allende). Sus restos fueron recibidos en Santiago por el Presidente, Ministros y Comandantes en Jefe y hoy reposan el Mausoleo de la familia Sotomayor.
El cadáver del Comandante San Martín, fue entregado a la familia compuesta de su pequeña hija y su hermana Luz San Martin y es posible que se encuentren perdidos en el cementerio de Chillán o Coihueco.
San Martin a los 14 años había ingresado como soldado raso al 4º de Línea en Chillán y a los 41 muere en el Morro, como su Comandante. El niño de Coihueco, nacido entre los bosques de Ñuble, que arrullado por el viento entre los guayes y el río que salta entre las rocas de su cauce, queda allí tendido sobre la arena de la pampa, muerto por la Patria.
San Martin a los 14 años había ingresado como soldado raso al 4º de Línea en Chillán y a los 41 muere en el Morro, como su Comandante. El niño de Coihueco, nacido entre los bosques de Ñuble, que arrullado por el viento entre los guayes y el río que salta entre las rocas de su cauce, queda allí tendido sobre la arena de la pampa, muerto por la Patria.
¿Que les parece la fotografía y la historia? para mi son totalmente nuevas, lo mismo el hecho que el abuelo de Salvador Allende haya sido cirujano de guerra durante la campaña y haya atendido en su muerte a don Rafael Sotomayor, uno de nuestros mayores héroes de guerra, quien también fue tatara-abuelo de mi prima política Laurita Croqueville Sotomayor viuda de Bonilla. Ah que historias, hasta mañana.