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12 agosto 2012

Control de armas


Me acordé de la ley de control de armas viendo este video de un asalto real, captado por cámaras de seguridad, donde un abuelito repele a balazos a unos asaltantes armados. La última vez que estuve en Miami en 1989 íbamos siempre con mi primo a comprar a un minimarket en Lincoln Road donde a los pocos días nos hicimos amigos de los que atendían. El guardia de seguridad era un ancianito bajo y flaco que apenas caminaba y llevaba un gran arma semiautomática que casi le llegaba a la rodilla.

Un día, en broma le pregunté a la cajera si no tenía miedo de que al viejito le diera un infarto en caso de asalto y ella muy divertida me dijo "tu no tienes idea la cantidad de gente que ha matado ese viejo, es veterano de Corea, tiene un gran seguro y lo único que sueña es morir en un tiroteo, nadie se atrevería a robar en este negocio".

La ley de control de armas está basada en una conjetura que se hace cada día más común: que para tener seguridad el estado debe prohibir algunas cosas consideradas riesgosas de manera preventiva, por ejemplo tomar alcohol y conducir, consumir drogas, poseer armas y muchas cosas más.

Por ejemplo si las personas tienen armas y no tienen cuidado se pueden producir accidentes, o en un momento de ofuscación podrían matar a alguien, o podrían usar las armas para cometer asaltos o revoluciones. Estos argumentos -a mi modo de ver- son equivocados o desconocen cosas mucho más importantes, como la posibilidad de defenderse ante un ataque.

La verdad es que cualquier cosa puede ser un arma mortal, con el cuchillo para cortar carne o con mi Victorinox se puede matar perfectamente a una persona, para que hablar de un corta-cartones. Lo peligroso no son las armas sino la disposición a usarlas. Y los accidentes no ocurren por culpa de las armas de fuego tal como los atropellos no pasan por culpa de los autos, solo a un tonto se le ocurriría prohibir los autos para bajar los atropellos.

Pero ese es el argumento de muchas autoridades y de la policía, claro, entiendo que les asuste la idea que mucha gente tenga armas porque les quita la ventaja del monopolio, pero a mi no me gustan los monopolios, por lo menos los monopolios por fuerza de ley los detesto. Los delincuentes siempre van a tener armas, les da lo mismo si están permitidas o no, así es que la prohibición solo perjudica a los que las quieren para defenderse.

La defensa propia no solo es un derecho sino una necesidad incuestionable, si yo me veo amenazado seriamente por otra persona lo mejor es que se me olviden los derechos y las leyes porque es preferible estar vivo y en la cárcel que ser un muerto muy respetuoso de la ley. Curiosamente la ley en Chile no prohibe tener armas para defenderse pero existe toda una ofensiva de propaganda en paralelo contra la posesión de armas por parte de los particulares.

Eso es otra expresión del Nanny State, el estado protector y castigador que se encarga de imponernos sus propios valores, cuidarnos de nosotros mismos y de castigarnos con dureza cuando no le hacemos caso o cuando le dejamos de dar plata.

A mi nunca me han gustado las armas y tampoco he disparado una en mi vida -aparte de las de aire comprimido, claro- pero creo que todos los que quieren deberían tener su arma sin problemas, haciéndose responsables de su uso para bien o para mal. Cuando el estado se empieza a hacer responsable por las personas se convierte en nuestra "nana" y los ciudadanos en niños sin responsabilidad o en idiotas.

02 mayo 2009

La carrera armamentista


No le veo nada de malo a las carreras armamentistas, excepto cuando se corren mal. Esto a propósito de la intención de compra de F-16 usados a Holanda que se le chispoteó al ministro Vidal, al anunciarla antes de tiempo. Creo que es muy sano y lógico que los países estén bien armados, Suiza, uno de los países más pacíficos del mundo y legendario por su neutralidad bélica está armado hasta los dientes, por algo será. Yo no tengo dudas de que las armas evitan muchas más guerras de las que causan.

Además Chile está adelante en la carrera armamentista no solo por los fierros, que no son lo más importante, sino por el fuerte apoyo que recibe desde Estados Unidos que considera al país lo suficientemente confiable para permitirle armarse sin poner en riesgo la paz de la región. Buena parte de la carrera armamentista se ganó con diplomacia. No es salir con plata y simplemente comprar armas, primero hay que tener permiso de las potencias, sin el permiso de USA una buena parte del sofisticado equipamiento que ha ido comprando Chile no sería posible porque en el fondo lo que se compra es tecnología, o más bien el derecho a usarla.

Es toda una cadena de sucesos que partió con la modernización del Ejército, su mantención apartada de la política incluso cuando gobernaron los militares, y que ha seguido igual desde los 90s donde ni los políticos se meten a hacer purgas militares ni los militares coquetean con la política, esa separación ha sido fundamental para la modernización de las Fuerzas Armadas como para la aprobación para comprar armas de alta tecnología.

Lo más notorio son los F-16 o los tanques Leopard, pero hay muchas otras armas de primera línea que se han vendido a Chile. Acá en Arica están los modernos botes de clase Defender, los mismos que se desarrollaron para proteger las costas de USA después del atentado del 11 de septiembre, que se usa hoy en la guardia costera de ese país. También nuestro Ejército y Marina tienen una buena cantidad de jeep Humvees y las extraordinarias ametralladoras Vulcan para defensa antiaérea (que también creo que están en los F-16). Parece que también hay misiles AMRAAM que no necesitan línea de vista y quien sabe cuantas otras cosas de alta tecnología.

¿Vale la pena gastar tanta plata en armas?, en mi opinión sin duda, no es solo un asunto de armas, sino de tener un sistema de defensa eficiente, racional, sin desperdicio. Un ejemplo contrario fueron las compras de Velasco Alvarado a la URSS en los ochentas, se endeudaron en una enormidad de plata comprando con criterios ideológicos sin conseguir un verdadero poderío militar, suficiente para hacer la guerra como quería Velasco. Claro que muchos años después Toledo y Kuzinky hicieron una pirueta extraordinaria con la deuda aprovechando el desplome de la URSS, tuvieron un poquito de suerte y mucha inteligencia.

Pero no es un asunto que pueda verse de a pedazos, es una cadena que en caso de apuro se romperá por su eslabón más débil. Esta cadena tiene varios componentes y tal vez el más importante es la profesionalización y relativa autonomía de las Fuerzas Armadas con respecto al poder político, eso es fundamental y es la base para todo lo demás. Las purgas políticas en Argentina, Perú y Bolivia han dado una enorme ventaja a Chile, donde los políticos se han mantenido alejados de los cuarteles y viceversa. 

Por otra parte todos nuestros vecinos tienen políticos relativamente poderosos con pasado militar reciente (Humala y Donaire son emblemáticos) lo que coloca un factor de veto importante a la hora de autorizar una compra importante de armas, los países desarrollados no serán muy entusiastas a la hora de autorizar la venta de armas de alta tecnología si piensan que alguien como Humala podría llegar a presidente. El día en que en Chile los militares se empiecen a dedicar a la política nos fregamos, porque perderemos una ventaja fundamental.

Lo importante no son las armas sino las intenciones, si queremos tener armas sofisticadas que nos den una ventaja importante hay que olvidarse de cualquier intención ofensiva, porque en ese mismo momento las potencias nos quitan el apoyo y todo el costoso armamento se convertirá en chatarra inútil. Al tener armas sofisticadas, que no podemos desarrollar ni mantener por nosotros mismos estamos entregando en cierto modo parte de nuestra soberanía a los países que autorizaron la venta y así, estas compras con permiso pueden resultar una buena garantía de que las usaremos solo en caso de necesidad y para defendernos, como debe ser.