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17 julio 2008

Mini aventuras en Perú


No he podido sacarle fotos, pero cada vez que entro o salgo de Tacna veo un enorme lienzo colgado a la entrada de una urbanización que dice algo así como "Los ladrones en este barrio serán atrapados, castigados y quemados vivos por los vecinos", cada vez que paso y lo leo me muero de la risa, aunque me dicen que no es chiste. En Perú llevan años con una reforma penal muy similar a la chilena, pero como allá son más ejecutivos que nosotros simplemente usan la vía de hecho, que como decía un buen amigo abogado es la más expedita. Cuando vaya en auto seguro que sacaré la foto.

Hay pequeñas cosas que me encantan de allá, como la que muestra esta foto que saqué ayer en una kombi camino al terminal de buses: adelante va el chofer manejando y a su lado, sobre el asiento un cochecito con su guagua. Desparramados sobre el asiento el biberón y juguetes, mientras el chofer maneja la guagua lo abraza y se rie con los pasajeros. Por supuesto que la esposa es la que abre la puerta y cobra los pasajes ¡trasladaron toda la casa a su kombi!, si hasta llevan loncheras adelante.

Los chilenos, a quienes nos han lavado el cerebro con las precauciones y el miedo, vemos con espanto que el coche -con ruiedas y todo- está sobrepuesto, encima del asiento delantero, a pocos centímetros del parabrisas, nada de sillas de seguridad ni exageradas exigencias y ¿saben que? en Tacna hay muchos menos accidentes fatales que en Arica simplemente porque la gente anda con más cuidado.

Es muy característico que los lugares de trabajo se conviertan en una extensión de la casa, en las mañanas pasa una señora por la oficina vendiendo quinua (no quinoa, gracias por avisarme don Fredy) y chicharrón de pollo como snacks para el desayuno, ayer era el día de la Virgen del Carmen y como en la mayoría de las oficinas hay una gran virgen de yeso en la entrada, vino un cura con sotana negra -parecía recién sacado de El Exorcista- y dió una especie de misa, yo estaba muy confundido tratando de que no se notara que no se ni los cantos ni nada de lo que dicen en la misa pero en fin, igual espero que la Virgen me tenga en cuenta en los proyectos que vienen.

Ayer fuí a supervisar la instalación de unas antenas en el sector del Campo de la Alianza, donde se peleó la feroz batalla que significó la pérdida definitiva del sur para el Perú y me decían algo muy curioso: que desde ese lugar si el día está despejado se alcanza a ver el Morro de Arica. No creo que sea el Morro porque no tiene altura suficiente, deben ser los cerros que hay detrás y tienen la misma forma, hay que tener en cuenta que la distancia son más de 80 kilómetros, pero igual es un dato muy curioso, desde ese lugar se ve todo Tacna que crece y crece. Y ahí está el tomasito, haciendo como que trabaja cuando en realidad saca la vuelta, muy cerca de Campo de la Alianza


Recuerdo a mis amigos Jorge y Daniel en los años que trabajaban en Lima ganando mucha plata y decían ¡este es mi Perú! cuando se repartían el billetón. Si uno va con e criterio abierto para aceptar la informalidad y las costumbres locales, el Perú puede ser un lugar muy bonito, tiene sus pro y sus contra como en todos lados pero conservan muchas cosas que en Chile antes tuvimos y ya hemos perdido: principalmente el trato más humano, cordial y mucho más relajado.