
CÉSAR. - ¡Los cobardes mueren varias veces antes de expirar! ¡El valiente nunca saborea la muerte sino una vez! ¡De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo! ¡Visto que la muerte es un fin necesario, cuando haya de venir, vendrá! (Vuelve a entrar el CRIADO.) ¿Qué dicen los augures?
Así describe Shakespeare a Julio Cesar, cuando le dicen el presagio de su muerte. Nada nuevo bajo el sol, siempre hay gente aterrorizada por lo que pueda pasar en el futuro, miedo de la pobreza, de la crisis económica, de la jubilación, de todo.
El miedo originalmente fue un mecanismo de supervivencia que nos hacía arrancar del peligro inminente, pero a medida que nos civilizamos se ha ido convirtiendo en una anticipación de peligros imaginarios, el propio miedo ahora se ha convertido en un peligro.
Mucha gente vive una vida miserable dominada por el miedo al futuro, la mayoría de las personas que se suicidan lo hacen por miedo a problemas que piensan que llegarán a tener. ¿Es esto razonable?.
Se supone que es una ventaja ser racionales, pero a veces la racionalidad nos juega en contra. Si a una perrita le desaparece su cachorro, expresará mucha angustia, que desaparecerá de inmediato apenas este aparece y sigue como si nada. Los seres humanos en cambio tenemos imaginación y la madre que pierde a su hijo aún después de encontrarlo seguirá en estado de shock, imaginando todo lo malo que le podría haber pasado. En el futuro no vivirá tranquila preocupada por el recuerdo de lo que pasó.
CALPURNIA. - ¡César, jamás reparé en presagios, pero ahora me asustan! Cuenta uno ahí dentro que, aparte las cosas que hemos visto y oído, los guardias han presenciado prodigios horrendos. ¡Una leona ha parido en medio de la calle, y las tumbas se han entreabierto y vomitado a sus difuntos! ¡Guerreros feroces combatían encolerizados entre las nubes en filas y escuadrones y en exacta formación militar, haciendo lloviznar sangre sobre el Capitolio! ¡El fragor de la lucha atronaba los aires, y se oía el relinchar dé los caballos, y el estertor de los moribundos, y los gritos y alaridos que daban en las calles los espectros! ¡Oh César! ¡Estas cosas son inusitadas y me infunden pavor!
¿No les suena conocido? basta mirar el History Channel, o las chorradas de Salfate con sus catastróficas predicciones del cataclismo, el meteorito, el calentamiento global o la capa de ozono. No hay mejor negocio que mantener a la gente asustada, la sensación de inseguridad hace que las personas sean más sumisas y manipulables al líder de turno que les ofrece la salvación, la gente común tiene hambre de seguridad.
Pero nada es seguro aparte de la muerte y los cuernos, claro. La Ley de Hierro de Bradanovic lo dice clarito: de los cuernos y de la muerte no se salva nadie.
Algo curioso sobre el miedo, he conocido a personas que han estado en guerra o han vivido en lugares muy peligrosos y me ha sorprendido que son muy cobardes y obsesionados por su propia seguridad, uno se imaginaría que la gente que ha hecho cosas peligrosas debería ser más valiente pero no es así.
Parece que el miedo tiene que ver con la imaginación, más que con la experiencia de las personas. En la Amazonia por ejemplo y en el altiplano he conocido a gente sin el más mínimo respeto por la vida, incluída la vida propia, lo que tienen en común es la falta de imaginación. Esos no son valientes sino medio brutos, los valientes son los que sienten miedo y lo dominan.
El miedo no genera nada, nací sin un peso en el bolsillo y estoy razonablemente seguro que me voy a morir igual, la salud no me preocupa nada, aunque si no me enfermo no me enojaría, espero morirme de manera rápida y repentina, ojalá me pille con una sonrisa de oreja a oreja.
Pero si eso no pasa y me viene una enfermedad sucia, dolorosa y molesta como el diablo, tendré que aguantar nomás, mayor razón para no preocuparme por adelantado. Ya tendré tiempo para sufrir y chillar, por mientras mejor disfruto y no me preocupo de nada.