
Creo que no me equivoqué respecto de Ollanta Humala. Cuando salió electo y todo Chile entró en crisis de histeria, porque llegaba a la presidencia un tipo que no mucho tiempo atrás había declarado que le gustaría visitar Arica, pero arriba de un tanque. Yo pensaba y pienso que mientras estemos bien armados Humala puede ser el mejor presidente para asegurar la paz entre Chile y Perú.
Los militares saben bien los costos de una guerra y son los más reacios a iniciarlas, especialmente si saben que la fuerza bélica está equiparada o la del otro país es mayor. La gente normal tiene una idea un poco infantil acerca de los militares, creyendo que son como niños que les gusta jugar a la guerra. Es todo lo contrario, son mucho más prudentes que los políticos, que están acostumbrados a mandar a los demás al sacrificio. Claro que hay excepciones como Lanusse o Velasco Alvarado, pero a la larga esos no arrastran mucho apoyo entre su propia gente.
En algo me equivoque eso si, yo estaba seguro que su gobierno iba a recibir presiones para estatizar empresas y desincentivar la inversión al estilo chavista y que eso iba a provocar la caída del Sol, eso no ha ocurrido, aunque existen las presiones Ollanta las ha aguantado de manera bastante eficaz.
Tal como suponía ha resultado hasta ahora un presidente práctico y firme, bastante inteligente para tomar distintos cursos de acción según lo recomienden las circunstancias. Aunque esto hace difícil hasta ahora predecir su estrategia, que de seguro debe tener una.
Ollanta Humala está haciendo un gobierno personalista, similar al estilo de Piñera, que lo ha enajenado de algunos sectores que lo apoyaron aunque este malestar todavía no aparece con fuerza porque en Perú la economía está caminando bastante bien. La gran ventaja de la economía peruana es la informalidad y desregulación que operan desde la base de su aparato productivo.
La plata está manejada por las propias personas más que por el gobierno, la evasión tributaria es tan alta que permite mantener los precios y salarios en niveles bajos, ideal para la eficiencia productiva. La falta de regulaciones laborales permite que trabaje gente de toda edad, desde niños a gente muy viejita -es común ver en las obras civiles a ancianos cuidando o niños haciendo mandados- en eso está el corazón de la productividad peruana. En la medida que el Perú se formalize, se regule y se recauden más impuestos irá perdiendo competitividad como pasa en todo el mundo.
Es curiosa esta diferencia entre dos países vecinos como Chile y Perú, en Perú el que quiere ir a la universidad se debe meter la mano al bolsillo o aprobar la admisión en un sistema público que es generalmente de calidad inferior y cupos restringidos. El estado no le da un peso a la "clase media" y eso tiene la ventaja de que buena parte de la gente se gana la vida en la economía real en vez de pasar muchos años "estudiando" con la esperanza de ser gerentes. Pero desde hace algunos años vienen siguiendo los pasos de Chile, sin darse cuenta que con eso perderán una buena parte de lo que los hace competitivos.
Mientras Chile tiene su fortaleza en la homogeneidad, el Perú es heterogeneo y de allí saca su fuerza, es más creador porque tiene muchos conflictos subterraneos y fuerzas contrapuestas. Es como varios países dentro de uno y no existe la uniformidad de opinión, de manera de vestirse, de manera de hablar que hay en Chile No debe ser fácil gobernar un país así, pero hasta ahora creo que Humala lo está haciendo bastante bien.
