Más que nunca me convenzo que el discurso del 21 de Mayo debería ser eliminado. No existe ninguna disposición legal que obligue a hacerlo en esa fecha ni con esa pompa, la constitución solo dice que el presidente debe dar una cuenta pública "a lo menos una vez al año". El presidente Ibañez, que gobernaba en los años 50, jamás pisó el parlamento y mandaba a su secretario con un papel para que leyera el discurso por el, ojala que volviera esa sana costumbre y se terminara la absurda y odiosa tradición. A propósito, las grescas en esta "sesión solemne" no son nada nuevo.El 21 de mayo de 1938 se vivió una de las jornadas más acaloradas en la historia del Congreso Nacional, cuando quien se aprestaba a entregar su cuenta era el entonces Presidente Arturo Alessandri Palma. Miguel Cruchaga Tocornal, quien presidía el Senado por aquella época, cumplió con la formalidad de abrir la sesión y ofrecer la palabra a algún parlamentario antes del discurso del mandatario, entendiendo que por protocolo nadie hacía uso de ella en esas circunstancias.
Pero ese día el diputado y presidente del Frente Popular, Gabriel González Videla, sí pidió intervenir, descolocando a la mesa que presidía la sesión. Un molesto Cruchaga se negó a otorgarle la palabra, a lo que el parlamentario por Coquimbo reclamó: “¡Y entonces para qué me la ofrece!”
En ese momento se desató una verdadera batahola que el presidente del Senado trató de acallar infructuosamente con su campanilla y después con los timbres del salón, hasta que todo se paralizó cuando el jefe del Movimiento Nacional Socialista, Jorge González von Marées, desenfundó un revólver y disparó contra la testera, por lo que terminó derribado a golpes por la policía presente en el lugar y derivado a la Posta Central, tras una refriega que terminó con otros cuatro parlamentarios detenidos, incluido González Videla.
Yo no tengo nada que decir contra el loco Dodds Laspiur (AKA Vadulli), que es un vago y un borracho pero vive a su manera y no le exige ayuda al estado ni a nadie, mal que mal yo vivo más o menos igual, pero me revientan los mendigos exigentes que salen a reclamar indignados "su derecho" porque el estado no les regala sus limosnas, que se vayan al diablo. Las personas normales, sin ambiciones políticas ni nada de eso, nos estamos hastiando de ver a tanto bruto dando vueltas y acaparando la atención delos medios.
Pero ese día el diputado y presidente del Frente Popular, Gabriel González Videla, sí pidió intervenir, descolocando a la mesa que presidía la sesión. Un molesto Cruchaga se negó a otorgarle la palabra, a lo que el parlamentario por Coquimbo reclamó: “¡Y entonces para qué me la ofrece!”
En ese momento se desató una verdadera batahola que el presidente del Senado trató de acallar infructuosamente con su campanilla y después con los timbres del salón, hasta que todo se paralizó cuando el jefe del Movimiento Nacional Socialista, Jorge González von Marées, desenfundó un revólver y disparó contra la testera, por lo que terminó derribado a golpes por la policía presente en el lugar y derivado a la Posta Central, tras una refriega que terminó con otros cuatro parlamentarios detenidos, incluido González Videla.
Ah, las fiestas de la democracia, la historia se repite una y otra vez, nadie aprende. No me di la lata de escuchar el maldito discurso pero por lo que leí después veo que el presidente, en la más rancia tradición populista, ofreció más ministerios y más subsidios para todos. Que desastre, si bien la gestión y la honestidad han mejorado mucho respecto de la concertación -al menos hasta el momento- lo demás sigue tan mal como siempre, más estatismo, más clientelismo.
Parece que el presidente tiene el síndrome de nunca quedas mal con nadie, le aterroriza la idea de ser impopular. ¿Para que regalar plata a los que llevan más de 50 años de matrimonio?; ¿extender el post natal a seis meses?; ¿que los jubilados no aporten para sus prestaciones de salud, siendo los que más las consumen?; ¿crear un montón de burocracia con nuevos ministerios?; ¿hacer el sistema de Isapres "más solidario"?; ¿una mesa de dialogo ambiental? ¡por favor!.
Se siguen farreando la plata igual que Bachelet, podrán tener los mejores ministros pero si falla la cabeza no hay nada que hacer. Chile va a crecer un poquito más con menos robos y eficiencia, pero se necesita mucho más que emborracharse y repartir la plata dulce del cobre, cuando venga el colapso en China y la fiesta se termine vamos a necesitar hasta el último centavo, acuérdense nomás.
En fin, ya vendrá un verdadero gobierno de derecha. La opinión pública de a poco -con velocidad geológica- se va dando cuenta, En la encuesta de Adimarc-Universidad Católica un 66% dice que la pobreza de los chilenos es causada por la flojera y falta de iniciativa. Tomen nota señores políticos: un 66% y no es una tendencia de opinión nueva, yo había comentado lo mismo hace un tiempo respecto de una encuesta anterior.
Yo no tengo nada que decir contra el loco Dodds Laspiur (AKA Vadulli), que es un vago y un borracho pero vive a su manera y no le exige ayuda al estado ni a nadie, mal que mal yo vivo más o menos igual, pero me revientan los mendigos exigentes que salen a reclamar indignados "su derecho" porque el estado no les regala sus limosnas, que se vayan al diablo. Las personas normales, sin ambiciones políticas ni nada de eso, nos estamos hastiando de ver a tanto bruto dando vueltas y acaparando la atención delos medios.
El espectáculo de los delincuentes apedreando a los cadetes navales que desfilaron o golpeando en el suelo a un Carabinero es inédito y denigrante. Los cobardes de barra brava, atacando en patota y que lloran como niñitas cuando les llega el lumazo o la bomba en el ojo como les corresponde. Nunca había visto algo así y el presidente con su ministro del interior han mostrado que hasta en la falta de pantalones se parecen a los gobiernos anteriores. Y mejor no reclamo más porque ya me dio rabia y me van a aplicar la Ley de Seguridad Interior del Estado. Hasta mañana.
P.D. Para la próxima vez que desfilen podrían llevar algo de munición en los morrales, me gustaría verlos afinando puntería con los viejos Steyr de presentación contra la jauría.