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23 agosto 2012

Libertad para elegir

La Fundación Para el Progreso Courcelle Seneuil acaba de abrir un concurso de ensayos sobre Milton Friedman cuyo tema es su frase de su libro "Libertad de Elegir" sobre educación y libertad "cuando eso se logre, un mercado competitivo de educación privada al servicio de padres que tienen la libertad de escoger la que consideran es la mejor escuela para cada uno de sus hijos, demostrará como se revolucionará la educación".

Bien por eso, Friedman y Arnold Harberger inspiraron a muchos de los mejores economistas chilenos cuando estudiaron en la Universidad de Chicago: Alvaro Bardón, Hernan Buchi, Sergio de Castro, Miguel Kast, Ernesto Fontaine, por nombrar solo algunos. Chile le debe mucho a la Universidad Católica, a la Fundación Ford, a la Universidad de Chicago y a estos profesores.

Friedman fue keynesiano durante unos años y después derivó al monetarismo, su fuerte eran las estadísticas y unos de sus paper fundamentales es El Rol de la Política Monetaria donde proponía que regulando la emisión de dinero (steady monetary growth) se controlaría la inflación que en esos años estaba desbocada. Su trabajo estadístico fue fundamental para el descrédito de las ideas de Keynes en los sesentas, al menos en el mundo académico.

Como economísta tuvo éxito con sus recetas para controlar la inflación que se había desbocado en muchos países, pero también cometió gruesos errores. Escribió un librito muy entretenido llamado "Dinero" que contenía una idea peligrosa: Friedman creía sinceramente que el oro no sería necesario para respaldar el valor de las monedas y que el dólar norteamericano lo podría reemplazar sin problemas por la solidez de la economía norteamericana. Probablemente influyó en la decisión de Nixon de eliminar la convertibilidad del dólar, decision desastrosa para la economía mundial cuyas consecuencias sufrimos hoy en todo el mundo.

Aunque se han hecho muchas comparaciones entre el enfoque de Friedman y los economistas de la escuela austriaca, mostrando muchas coincidencias, los puntos de vista eran fundamentalmente diferentes. Friedman era un economista ortodoxo, matemático y creyente del equilibrio general de los mercados, ideas que los austriacos rechazaban desde el principio. Estas diferencias aparecen bien explicadas en un artículo muy interesante de Roger W. Garrison Hayek and Friedman: head to head, vale la pena leerlo.

En lo que tenían coincidencia total era en lo político, parece que Friedman era incluso más libertario que los austriacos. Políticamente fue un campeón de la libertad individual y tal vez el defensor más claro y brillante de esas ideas. Sus ideas sobre la libertad eran muy consistentes y en los debates arrollaba a cualquiera. Lo bueno es que partía reconociendo que la libertad tiene sus costos "no hay almuerzos gratis" fue una de sus frases más famosas y ser libre no garantizaba ser más feliz ni más exitoso, la ventaja era que cada uno podía manejar el futuro con sus propias manos.

Friedman siempre defendió la idea que la libertad era un bien en si, no un medio para ser más próspero o para tener más felicidad, Friedman decía que la libertad individual es tal vez el único derecho fundamental, por conveniencia social podía ser limitada pero que el verdadero bien esencial de los seres humanos era poder decidir por si mismos. Su libro "Libertad de Elegir" expone muy bien esta idea en toda clase de situaciones donde sostiene la importancia que cada cual decida por si mismo, libremente, lo que más le conviene, en tanto no perjudique a los demás y se haga cargo de las consecuencias de sus decisiones.

Esta libertad para elegir se plantea como un derecho básico, puede extenderse a toda clase de situaciones: debemos poder elegir lo que compramos, lo que consumimos -inclusive drogas- que clase de educación daremos a nuestros hijos, como cuidamos o descuidamos nuestra salud, cuanto cobramos por nuestro trabajo y miles de otras cosas por el estilo. Lo bueno es que cada una de esas libertades implica la responsabilidad personal de hacerse cargo de las consecuencias: el que eligió bien recibe el premio y el que eligió mal pagará las consecuencias de su error.

Esto es violentamente opuesto a la idea del nanny state de los colectivistas que parten diciendo que la libertad no existe porque ni los pobres, ni los tontos, ni los flojos etc. etc. son libres de obtener lo que desean. Entonces debe existir un grupo de iluminati que desde lo alto del estado tome las decisiones por los demás y a los que no les guste palos y cárcel. Claro que es una idea estúpida, pero sumamente popular ¿por que a la gente le atrae tanto? Porque no piensan en los costos, es propio de la naturaleza humana creer que se puede almorzar gratis, indefinidamente, tener puros beneficios sin pagar costos. Una idea tan bonita como falsa.

En fin, si alguien es bueno con la pluma que se inscriba y mande su ensayo. A mi no me da el mate para eso, pero puedo escribir mi barsuda opinión en este Club de Ociosos, aunque sea solo para irritar a mis muchos amigos de izquierda.

15 abril 2012

La cultura del espectáculo

Para mi gusto Mario Vargas Llosa -uno de mis escritores favoritos de todos los tiempos- es mal ensayista. Tal como Kafka escribió malos cuentos, da verguenza ajena leer algunos de sus ensayos, su talento se luce mucho más contando historias que exponiendo ideas. Lástima que en los últimos años se haya dedicado duro al ensayo dejando de lado las novelas y cuentos que es donde más brilla.

Leo una entrevista que le hace el diario El País sobre su último ensayo La civilización del espectáculo, que critica la superficialidad de la cultura actual: artes visuales, literatura, política y hasta el sexo. Añoranzas de viejo, las llama en la entrevista, probablemente de eso se trata. Nos pasa a todos.

Para colocarme en línea con la superficialidad que critica, como buen lector de solapas que soy, lo comentaré sin haber leído una sola línea del ensayo, solo en base a la entrevista, cosa que de saberlo tal vez lo pondría furioso, pero bueno, esa es una de las ventajas que no te lea Vargas Llosa.

Mala idea dar una entrevista sobre un ensayo, solo los fanáticos comprarán el ensayo después de leer la entrevista donde el propio autor cuenta de manera informal, entretenida y sintetica el argumento, el mismo que probablemente en el ensayo será un sermón aburrido y reiterativo. Pero dejémonos de introducciones y vamos al asunto.

Primero que nada la cultura si es entretenimiento, puro entretenimiento sin duda. ¿Que otra cosa fueron las obras de Shakespeare o la poesía de Neruda, sino artificios escritos por un ocioso para entretener a otros igual de ociosos pero con menos imaginación?. Dudo mucho que exista cualquier cosa ajena al entretenimiento en la cultura y sospecho que incluso la ciencia es desarrollada más por entretención que porque los científicos tengan una especie de corazón inflamado para ayudar a la humanidad.

No hay que mirar en menos al entretenimiento, todo lo importante se hace para entretenerse y ese fue el motivo por el que leí cada novela de Vargas Llosa, que me entretuvieron muchísimo. La "alta cultura" no es otra cosa que un entretenimiento elitista, de gente que se distrae pensando o imaginando cosas.

El argumento de la superficialidad de las bienales y exposiciones de pintura ha existido desde hace siglos, talvez desde que se agotó el naturalismo con los clásicos del Renacimiento, y los retratos con la aparición de la fotografía es bien complicado el espacio que le queda a los artistas plásticos. No solo a Picasso lo acusaron de pintar mamarrachos y arte fácil, le pas a muchos pintores desde hace rato.

Y cuando Vargas Llosa habla de la banalización de la política ¡por favor! los políticos han sido corruptos y ladrones desde el comienzo de la civilización, es una norma. El gran emperador Julio César, fundador de la Gens Julia, fue tan ladron y coimero que haría palidecer a Fidel Castro o a la familia Chavez. Sin embargo hasta hoy se lo recuerda como uno de los más grandes gobernantes de la historia. ¿Y se escandaliza porque un taxista limeño dice que Fujimori solo "robó lo justo"? Vamos, parece que es cierto eso de las añoranzas de viejo.

Sin embargo creo entender la molestia de Vargas Llosa, que consiste en la falta de filtro y de jerarquización que ha introducido Internet, que no permite distinguir la alta cultura de la baja, es decir la cultura del 90% que no son elite. El otro día discutíamos de tolerancia y consecuencia con el Tomás Jr. y yo le decía que hay que ser tolerante con los inconsecuentes, porque en cierta medida todos lo somos, no es gran cosa ser consecuente, más bien es cosa de fanáticos.

El caso es que me empezó a acorralar con la maldita costumbre de argumentación socrática, que tanto mal le hace a la gente: me decía que yo que me creo tan tolerante no soporto ver un minuto los reality show sin enfurecerme. Y es verdad, nunca he podido ver un reality más de un par de minutos y a duras penas soporto los programas de farándula o concursos. Tienen la capacidad de ponerme furioso de manera automática.

y cuando me ví defendiendome apenas, arrinconado en una esquina le puse el argumento definitivo: yo también soy inconsecuente así es que la inconsecuencia es buena: Quod Erant Demostrandum. ¡Toma esa!

El malestar de Vargas Llosa, así como de muchos otros que somos o nos creemos de la elite intelectual no es por un asunto objetivo y general, sino por una cosa personal. Es la indignación de que otros piensen que somos masa, lo que dicho usando lenguaje soez -lo haré por segunda vez en la historia de este blog- se podría resumir en la siguiente frase "¿creerán que soy huevón?".

Los realities y todo lo demás me resultan insoportables, no porque me preocupe la cultura y el futuro de la humanidad, sino que me indigna que alguien considere que yo pueda ser público de esa basura y que alguien pueda pensar que yo soy parecido a los que disfrutan y se entretienen con esa bazofia. Elitismo puro y duro, pero que hacer, el mundo nos necesita, cof, cof.