Siempre cuando estoy terminando algo muy largo y complicado, hacia el final voy perdiendo el ánimo, con esa característica tan típica del chileno reflejada cuando deja la pelota a las puertas del arco y pierde el gol, o cuando le ganan el partido en el último minuto. La cosa es que estoy a una semana de que se cierre el plazo y tengo muchas ganas de mandar todo al diablo, esta es la etapa más peligrosa porque podría perder el esfuerzo de varios meses.
Estoy leyendo el libro "El mensaje de los Apus" de Rubén Iwaki, es una especie de ciencia ficción ambientada en Cusco hace 17 siglos, o sea retro ficción o algo así. No es un género que me guste mucho pero habiendo estado en Cusco y en el área del Titicaca resulta entretenido de leer porque se relaciona con los paisajes de donde vengo llegando.
Algo que me llama la atención de Cusco -la Nueva Castilla creo que se llamaba en los años de la colonia- es el desproporcionado tamaño de sus edificios públicos en comparación con el tamaño de la ciudad. Seguramente en varios siglos más Nueva York será como es hoy el Cusco, y tal vez habitada por empobrecidos indígenas vivirá del atractivo de sus ruinas. No soy de los que profetizan la caída del imperio americano como algo inminente, creo que USA está hoy más saludable que nunca, pero nada es eterno.
Cusco debe haber sido en la época pre incaica como es hoy Nueva York, durante la colonia Potosí debe haber sido como es hoy Dubai o Arabia Saudita. A mi nunca me han impresionado las grandes edificaciones y las ruinas en verdad no me dicen mucho, mal que mal son solo piedra y vanidad bien sea el Macchu Picchu o el edificio Chreysler, no les veo mucha diferencia, creo que Pablo Neruda fue el que dijo lo más memorable que he escuchado sobre Macchu Picchu "un lugar perfecto para hacer un asado", bueno, para ser justos después también escribió "del aire al aire como una red vacía" y todo eso.
La cosa es que la manicurada ciudad de Cusco me pareció el reino de la egolatría, con muchas cosas curiosas, como ver una lavandería o un restaurant de medio pelo construído hasta la mitad por las piedras tan características de las ruinas incas. También me gustaron los conventillos, detrás de las fachadas y hoteles de cinco estrellas hay unos conventillos que por milagro no se han derrumbado. En fin, mejor sigo con el libro. El dibujo de esta entrada es una de las alucinantes ilustraciones de Huaman Poma de Ayala, representa a la vieja Castilla de España y la nueva Castilla del Cusco, en la cordillera
Poco a poco se va terminando el verano, es increíble que hayamos tenido dias soleados hasta mayo, ¡que viva el CO2 y el calentamiento global! lo terrible sería que tuviésemos una glaciación, ahí si que los querría ver. Lo demás, todo sigue muy mal, peor que de costumbre, parece que este año si que me voy a quedar definitivamente pelado, que macana.