Para los que vivimos en Arica, ir al Perú es un viaje tan simple como para alguien de Santiago bajar desde su casa en los suburbios al centro de la ciudad. Incluso más sencillo porque solo tenemos las paradas en la aduana y si no viajamos un fin de semana, en poco más de una hora estamos en Tacna.No es raro ir a Tacna en la mañana, solo a almorzar y a dar una vuelta para volver en la tarde, de hecho es lo que pensamos hacer con el Tomás Jr. en un par de días más. Un pasaje en bus para Tacna cuesta US$ 4, casi lo mismo que cuesta un radiotaxi dentro de Arica y en esa ciudad casi todo es más barato. Además por la televisión abierta en Arica se reciben al menos 3 canales peruanos.
Esta situación de extrema cercanía permite que nos mantengamos al día y podamos comparar problemas comunes y situaciones que ocurren en ambos países. Y tanto en Perú como en Chile tenemos en común el conflicto con las mineras del cobre y el agua. En Tacna como en otras ciudades mineras del Perú, es un tema de todos los días.
La discusión en Perú, que era originalmente entre los agricultores y las compañías mineras se ha extendido y polarizado a las ciudades, dirigida por políticos que han encontrado su cause célèbre, entre dos grupos antagónicos: los anti-mineras y los que están a favor de la minería a todo evento, casi no existen los matices o posturas intermedias.
Es lo peor que les podía pasar en estos momentos. Perú tiene una cartera de proyectos por algo más de 50.000 millones de dólares para esta década, en comparación Chile espera inversiones por el doble, cerca de 100.000 millones en los próximos 5 años. Perú cuenta con una gran ventaja, pues la energía en Chile es tres veces más cara, pero la desventaja es el clima social polarizado contra las grandes mineras y un marco tributario, si bien estable, no parece seguro. Lo más probable es que con las demandas sociales las leyes y tributos tendrán que cambiar a corto plazo.
En la mente de muchos peruanos está instalada la idea que se las pueden arreglar sin las mineras, o que por lo menos los pueden exprimir bastante más que con los actuales impuestos. Mucha gente común piensa que la inversión o falta de inversión minera no los afectará personalmente y que seguirán siendo pobres con o sin inversión. Entonces ¿por que no subirles los impuestos y obligarlos a una explotación más cara en beneficio de los agricultores de subsistencia?.
Creo que eso explica por que Chile está captando el doble o más de la inversión en nuevos proyectos. Cobre existe en todas partes: Bolivia, Lituania o Zambia seguramente tienen mucho más cobre que Chile, pero como no son lugares seguros donde invertir sus producciones se mantienen estancadas o nulas.
La guerrilla entre pro-mineros y anti-mineros en Perú les está costando a lo menos 500 mil millones de dólares en inversión y -hablando francamente- está favoreciendo enormemente a Chile, porque es plata que se viene para acá. ¿Como se explica que inviertan en Chile cuando en el país del lado la energía cuesta un tercio? Por un simple cálculo de riesgos: prefieren pagar más por la energía y menos por impuestos. La energía puede bajar de precio pero los impuestos y restricciones solo pueden subir.
Ollanta Humala -que no tiene un pelo de tonto y entiende de estrategia- se ha dado cuenta de eso y hace lo que puede por al menos mantener contenidas las "demandas sociales", es bien difícil que pueda porque en su campaña llegó al poder con un discurso antiminero. Si consigue capturar la confianza de los inversionistas habrá hecho una proeza que puede catapultar al Perú al desarrollo, si no lo logra el país seguirá en el tercer mundo con toda seguridad.
Otra ventaja que tiene Chile es el sistema de derechos de agua, que es el más liberal del mundo. Los derechos se compran y venden libremente salvo en la primera apropiación y cuando hay conflictos por uso de agua estos se resuelven en tribunales, así de simple. En Perú en cambio es el gobierno quien otorga o niega de manera discrecional "licencias" para usar el agua, entonces en cada conflicto -que son miles- el gobierno se ve involucrado y quiera o no termina favoreciendo a unos y perjudicando a otros.
Como el gobierno necesita votos tiende a favorecer a los campesinos de subsistencia, que derrochan y depredan el agua todo lo que pueden y con eso se mantienen en la miseria por toda su vida, dedicándose a cultivos de mínima rentabilidad, tal como ocurría con el minifundio en Chile de los sesentas.
¿Cual es la importancia de la inversión extranjera? Un cálculo rápido: el presupuesto total del fisco de Chile para el año pasado fue de unos 60 mil millones de dólares, eso es todo lo que gasta el fisco en un año (corrijanme si me equivoco). Imagínense que alguien llega a Chile con 100 mil millones adicionales para gastar en 5 años. La cantidad de negocios que genera esa inversión es difícil de imaginar. Y cuando llueve todos se mojan.
Países como Chile y Perú, solo pueden crecer con inversión extranjera, de otra manera estamos condenados a encogernos y ser cada día más pobres, no importa cuantos recursos naturales tengamos, solo miren a Bolivia o Venezuela.
Así es que cuando alguien diga "al diablo con las mineras, nos podemos arreglar lo más bien sin ellas" mejor que lo piense dos veces, no hay nada más fácil que decir una estupidez, no cuesta nada. Cobre, agua e impuestos es la receta para enriquecernos, al menos mientras dure el boom del alto precio de los metales. Después ya veremos, pero este es el momento de tirar las redes y sacar el pescado, mañana puede ser demasiado tarde. Seguro que va a ser tarde y una oportunidad perdida -otra más- para los bolivarianos que decidieron "ahorrar" sus recursos naturales.
¡Ví la luz! antes odiaba el trabajo, pero hoy tomé una pala y me dí cuenta que