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05 junio 2011

Adam Smith y la educación pública

Tengo un compendio de La Riqueza de las Naciones traducido y publicado en 1803 por don Carlos Martinez de Trujo, el estilo de escritura en español antiguo seguramente acerca más al espíritu original del libro que las traducciones modernas, cuando estoy aburrido me pongo a leerlo y a la vez que me entretieneme abre los ojos sobre muchas cosas. Algunos libros clásicos son realmente entretenidos mientras otros son insoportables.

Entre las muchas cosas que trata La riqueza de Las Naciones aparece el problema de la educación universitaria según los intereses de los propios involucrados. Por ejemplo se refiere a las universidades privadas en estos términos:

Los establecimientos dirigidos á la educacion de la juventud pueden dar de sí renta para costear sus gastos. De esta especie es la que un discípulo paga á su maestro. ¿Las fundaciones de las escuelas y colegios han correspondido en general á los fines de sus establecimientos ?. ¿ Han avivado por ventura el zelo y perfeccionado el talento de los maestros? ¿Han dirigido la educacion á los objetos iras iitiles al público Y á los particulares ?.

Fíjense como el enfoque se Smith es muy práctico y orientado a los resultados, no le preocupa ninguna de las grandes ideales que normalmente se invocan al hablar de universidad sino algo mucho más real: si las universidades y los profesores son mejores o peores desde el punto de vista de los intereses de los alumnos.

Entonces compara las universidades donde los alumnos pagan a sus profesores, con aquellas donde está prohibido que los profesores reciban pago de sus alumnos, lo que correspondería más o menos a la moderna idea de la educación pública.

Si la renta de los maestros consiste en gran parte en lo que sus discípulos acostumbran pagarles: el profesor se ve en mayor o menor necesidad de aplicarse, respecto a que su bienestar depende de su reputación, y de la estimacion, inclinacion y cariño de sus discípulos, los quales no pueden tenerle estimacion sino haciéndose él acreedor por el exâcto cumplimiento de sus obligaciones. En otras universidades se prohibe al maestro que reciba cosa alguna de sus discípulos, y la dotacion que tiene señalada compone toda la renta de su plaza.

Entonces su interes se opone diametralmente á su obligacion; porque tomando la palabra interes en el sentido vulgar, todo hombre lo tiene en incomodarse lo menos que pueda, estando seguro de sacar el mismo partido desempeñando o no un encargo de mucha incomodidad y trabajo; su interes es abandonarlo enteramente, ó si tiene un superior que no se lo permita , cumplir a lo menos con indiferencia y abandono; y si es por casualidad activo y amante del trabajo, por su propio inter es aplicará esta actividad á cosas que le proporcionen mas ventajas que las que le da el cumplimiento de su obligacion
.

No había leído nunca una descripción más clara y lógica acerca de la diferencia entre las universidades privadas y públicas, así como adonde van los incentivos en cada uno de los casos. En una universidad privada los profesores están obligados a ganarse la estimación de sus alumnos porque están siendo pagados casi directamente por ellos, el futuro de la institución y el futuro personal de cada profesor depende de eso.

En una universidad pública los profesores no son pagados por los alumnos sino por el estado, así es que sus intereses en lugar de estar alineados con aquellos de los alumnos están alineados con los intereses propios como por ejemplo trabajar un mínimo ganando lo máximo, o bien trabajar duro pero no en cosas que beneficien a los alumnos sino que beneficien personalmente al profesor, como por ejemplo hacer publicaciones, usar la cátedra como trampolín para hacer asesorías, etc.

Si la autoridad á que está sujeto reside en la comunidad, colegio ó universidad de que es miembro, y que los mas enseñan ó deben enseñar corno él, se unirán probablemente todos para tolerarse unos. à otros, y consentirá en que los otros falten á su obligacion, con tal que á él le deben hacer otro tanto. La mayor parte de los profesores públicos de la universidad de Oxford han abanddonado de muchos. años á esta parte hasta las apariencias de la ensenanza.

O sea en las comunidades educativas todos se protegen entre si y se tapan unos a otros en un sistema de mutua defensa corporativa y miren lo que dice sobre aquellas universidades que dependen de alguna autoridad superior:

Si esta autoridad no reside tanto en el cuerpo de que el profesor es miembro , como en alguna persona de fuera, como el Obispo de la diócesis, el Gobernador de la provincia, ó algun otro miembro del estado, es probable que el maestro salve á lo menos las apariencias; ¿pero de qué servirá la autoridad de semejantes superiores? Le obligarán á estar con sus -discípulos ciertas horas del dia , y á darles un número determinado de lecciones cada semana o cada año: esto es todo lo que pueden hacer. La calidad de las lecciones siempre dependerá del cuidado del profesor, y la incomodidad que este se torne será proporcionada á los motivos que tenga para ello. Por otra parte, es de temer que esta jurisdiccion externa vaya acompañada de la ignorancia y el capricho: semejante autoridad es naturalmente arbitraria.

Entonces tenemos a los profesores convertidos en unos ganapanes y al gobierno colocando sus propios y arbitrarios intereses. ¿No les suena conocido? A mi me parece un retrato increíblemente exacto de la realidad actual no solo de las universidades sino que de la educación primaria y secundaria.

Existe un solo contra argumento a todo el razonamiento de Adam Smith, es el de la fe pública y la venta de títulos que no acreditan conocimientos que se supone deberían ser estandarizados. O sea un ingeniero de la universidad A podría recibir una formación peor que otro ingeniero de la universidad B, ese ha sido el gran argumento de los que exigen monopolio del estado sobre la educación.

El argumento es más o menos el siguiente: si son los alumnos quienes pagan a los profesores, los primeros exigirán su derecho a ser aprobados en todos los cursos, pues para eso están pagando, mientras que los segundos estarán incentivados a no reprobar a ninguno pues si reprueban a alguien dejan de recibir su pago. Este argumento tiene el error básico de presumir que a los alumnos les interesa mucho más obtener el diploma que los conocimientos y habilidades que certifica el diploma.

¿Quieren o no los alumnos comprar sus diplomas? de hecho los están comprando pues pagan por ellos, lo que no significa que lo único que les interese sea tener el diploma, para eso bastaría con ir a una imprenta y mandar a imprimir uno, lo que vale no es el papel sino los conocimientos. Si yo tuviese un diploma de médico, legalmente emitido sin saber nada de medicina no me serviría de nada ¿como iba a ejercer? lo mismo en cualquier otra profesión a menos que sea un estafador y en ese caso basta con obtener un título falsificado.

En los años 80, cuando se abrió la puerta durante algún tiempo para la creación de universidades privadas todos creímos que sería el fin del mundo, que se convertirían en simples vendedoras de títulos sin ningún valor. Sin embargo ocurrió todo lo contrario, hoy la mayoría de las universidades privadas son reconocidas como mejores que las públicas, porque los que pagan no solo exigen un cartón sino buenos profesores y mejor enseñanza. Sigamos leyendo al Maestro:

Obligar á un cierto número de estudiantes á ir á un colegio ó universidad determinada, qualquiera que sean los maestros, es eximir á estos mas 6 menos del trabajo de adquirir mérita y reputacion. Tal es el efecto de los privilegios de graduado en Artes, Derecho, Medicina y Teología, quando no pueden conseguirse sin la. asistencia de un número determinado de años á ciertas universidades, los quales obligan por necesidad á los estudiantes á tomar las lecciones de aquellos maestros, sean hombres de mérito ó no. Los privilegios de graduado son una especie de estatutos de aprendizage que han contribuido tan poco á perfeccionar la educacion, como los reglamentos de los gremios mecánicos á la perfección de las artes y manufacturas.

Ahora que anda tanto tontorrón ignorante reclamando por defender la educación pública, sería bueno que tratara de leer un poco, pensar por si mismo, mirar la basura que hay en su propia universidad pública y preguntarse si vale la pena salir a la calle como bruto para defender los altísimos sueldos de tantos profesores vagos y mediocres, que en el mundo real se morirían de hambre. Finalmente los dejo con esta simpática crónica de como era la Universidad de Bologna, una de las más antiguas del mundo:

"En Bologna los estudiantes contrataban y despedían a los profesores, los multaban por no hacer clases o llegar atrasados. Si la clase no era interesante, si iba muy lenta, o demasiado rápida o simplemente el profesor no hablaba lo suficientemente fuerte, los alumno se iban o empezaban a arrojar objetos. En Liepzig la universidad tuvo que promulgar una regla que prohibía tirarle piedras a los profesores durante la clase".

Aprendan giles, hasta cuando se dejan engañar, nadie sabe para quien trabaja. Hasta mañana.

18 diciembre 2010

Salve Adam Smith

Y llegó el Tomás Jr. de vacaciones, como lo envidio maldita sea. Tiene toda la juventud y despreocupación que a mi me faltan, ¡arg! Que se vaya al diablo. Ahora se aproxima la nefanda fiesta de navidad, el día del año que más aborrezco, festín de los hipócritas, con la correspondiente orgía de empalagosos buenos deseos "¡feliz navidad y que el señor Jesús te llene de bendiciones" argggg váyanse al diablo maldita sea. Mi querida suegra acaba de armar el árbol de pascua y el mismo pesebre de todos los años con el insoportable jo-jo-jo viejo pascuero de pacotilla que toca jingle bells todo el día sin parar ¿alguien me presta un martillo? Menos mal que las guirnaldas musicales se echaron a perder, ni sueñen con que trate de arreglarlas. Bah, mejor pasemos a algo más agradable.

Acabo de terminar el marco teórico de la tesis, ojalá que pueda liquidar todo esto a fines de enero. En realidad la tengo escrita hace rato pero me falta todo el aburrido ritual del ping-pong con el profesor guía. La cosa es que me quedó la inquietud de leer con más cuidado algunas cosas de la bibliografía que me interesaron, en particular Investigación sobre naturaleza y causas de la riqueza de las naciones de Adam Smith.

Hace años que quería hincarle el diente al texto original, pero empezaba a leerlo y me aburría, me encontraba con párrafos incomprensibles, enredados y hasta ahí lo dejaba. La cosa es que ahora puedo entenderlo mejor y -aunque no leí todos los volúmenes en detalle- esta vez si pude hacerme una idea mucho mejor de la sorprendente obra de este caballero.

Lo más interesante es la actualidad y validez general de muchos principios que salen de puro observar y sacar conclusiones sobre eso que llamamos "la naturaleza humana", por ejemplo sus conclusiones sobre la división del trabajo y el ejemplo de la fábrica de alfileres son completamente actuales, se ven en todos lados, ya sea que vamos a una feria de las pulgas o si vemos como se desarrolla la economía de los países en el mundo. Me hizo recordar El Príncipe de Maquiavelo, por el sentido común de los razonamientos que después de leerlos parecen evidentes, aunque nunca se nos habían ocurrido.

Claro que el sentido común puede llevar a grandes errores, como le pasó a Smith con la teoría del valor-trabajo. Todo eso del valor de uso y valor de cambio, que yo pensaba que era marxista, es en realidad de Adam Smith, incluso la paradoja de los diamantes y el agua que he citado tantas veces en este Templo del Ocio aparece en La Riqueza de las Naciones, no como un ejemplo de la teoría subjetiva del valor, sino que para ilustrar la idea del valor de uso y valor de cambio:

"No hay nada más útil que el agua, pero con ella apenas se puede comprar cosa alguna o recibir nada a cambio. Por el contrario en diamante apenas tiene valor en uso, pero generalmente se puede adquirir, a cambio de él, una gran cantidad de otros bienes".

Si hubiese leído el libraco antes lo podría haber citado con más propiedad. En fin, después de leer un montón de investigaciones sobre teorías modernas de la globalización, ventajas competitivas y viendo los problemas de la competencia entre empresas y entre países, veo que al final todo eso ya estaba en La Riqueza de las Naciones, las viejas ideas de las ventajas comparativas y la división del trabajo siguen reinando como si nada y explicando mejor que cualquier otra teoría lo que pasa y lo que probablemente va a pasar en el futuro.

En su teoría del valor trabajo Smith dice que la mayor parte de las necesidades de una persona son cubiertas no por su propio trabajo, sino por el trabajo de otros, colocando como ejemplo los cientos de personas que tuvieron que trabajar para la ropa que vestimos: criar las ovejas, hilar, tejer, etc. de allí concluye que "el precio real de cualquier cosa, lo que realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirla, son las penas y fatigas que su adquisición supone. Lo que realmente vale para el que ya la ha adquirido y desea disponer de ella, o cambiarla por otros bienes, son las penas y fatigas de que lo librarán, y que podrá imponer a otros individuos". Tal vez el uso de las palabras "real" y "penas y fatigas" son las que hicieron esta teoría del valor-trabajo se tornara obsoleta e inútil con los años.

Esta teoría se definía bastante bien en una sola frase: "El trabajo, al no cambiar nunca de valor, es el único y definitivo patrón efectivo, por el cual se comparan y estiman los valores de todos los bienes, cualesquiera que sean las circunstancias de lugar y tiempo. El trabajo es su precio real, y la moneda es, unicamente, el precio nominal".

Tuvieron que venir los austriacos, muchos años después a corregir este error y destrabar el estudio de la economía. En teoría al menos se acepta que este valor natural de las cosas no existe, sin embargo en la práctica nuevas versiones de la teoría de valor-trabajo persisten y casi todos los gobiernos las siguen aplicando en los países con resultados que van de malos a desastrosos.

Ni que decir que La Riqueza de las Naciones tiene capítulos que difícilmente identificaríamos hoy como liberales, por ejemplo cuando habla de las relaciones entre trabajadores y asalariados o sobre lo que llama trabajo productivo e improductivo, que los define con este divertido ejemplo "Cualquiera se enriquece empleando muchos obreros en las manufacturas, y en cambio, se empobrece manteniendo un gran número de criados". Aparte de detalles como esos, buena parte del edificio conceptual creado por Adam Smith hace siglos hoy sigue intacto y más vigente que nunca. Pero vamos a otra cosa.

Leo con estupor que a los genios de la chequera fiscal ahora se les ocurrió la luminosa idea de importar emprendedores, que estupidez más grande, eso muestra el daño que pueden hacer las lecturas superficiales de los gurues de moda en administración. Seguro que alguno de estos Einstein leyó a Michael Porter y concluyó que nuestro problema era de "capital humano", eso muestra como puede alguien ser culto y no entender nada, lo que natura no da Salamanca no presta.

Y a propósito de capital humano recibí con mucha alegría el mail de un señor que me felicitaba por mi columna en La Estrella de Arica del miércoles pasado, no lo conozco en persona pero si de referencia porque es dueño de la única empresa que tuvo una reconversión industrial exitosa en Arica, ha sobrevivido y prospera desde los setentas hasta el día de hoy. Esos si que son gurus, que no solo hablan bonito sino que con buenas ideas y perseverancia supieron reinventarse. Que diferencia con los llorones del puerto libre que todavía andan exigiendo subsidios y políticas de estado. En fin, mejor no sigo despotricando contra los viudos del puerto libre porque no quiero avinagrarme el día. Hasta mañana.

23 mayo 2010

Leyendo al papurri


Por fin me puse a leer La Riqueza de las Naciones, después de la entrada anterior pensé que ya era tiempo de leer al original, ahora que tengo algunos conocimientos básicos de economía, supuestamente será más fácil entenderlo, vamos a ver si es cierto.

Smith define el producto de una nación como "todas las cosas necesarias y convenientes para la vida, y que anualmente consume el país. Dicho fondo se Integra siempre, o con el producto inmediato del trabajo, o con lo que mediante dicho producto se compra de otras naciones".

Este producto depende de dos cosas "la primera, por la aptitud, destreza y sensatez con que generalmente se ejercita el trabajo, y la segunda, por la proporción entre el numero de los empleados en una labor útil y aquellos que no lo están". Sin embargo parece que la primera es más importante que la segunda porque hay naciones muy pobres donde casi todos trabajan duro, mientras que "En las naciones civilizadas y emprendedoras acontece lo contrario; aunque un gran numero de personas no trabaje absolutamente nada, y muchas de ellas consuman diez o, frecuentemente, cien veces mas producto del trabajo que quienes laboran, el producto del trabajo entero de la sociedad es tan grande que todos se hallan abundantemente provistos, y un trabajador, por pobre y modesto que sea, si es frugal y laborioso, puede disfrutar una parte mayor de las cosas necesarias y convenientes para la vida que aquellas de que puede disponer un salvaje".

En palabras simples más vale maña que fuerza o calidad es mejor que cantidad. Muy pocos trabajando bien pueden aportar al producto cientos de veces más que muchos trabajando mal. Trabajar bien consiste en obtener más riqueza "las cosas necesarias y convenientes para la vida" con menos trabajo y las herramientas fundamentales para esto según Smith son la división del trabajo. Que las tareas complejas se hagan dividiéndolas en muchas pequeñas tareas simples, especializadas y el uso de máquinas.

El la división del trabajo lo que permite que hasta las personas muy pobres puedan disfrutar de lujos que por si mismos jamás hubiesen podido tener. Para hacer los zapatos que usamos, la ropa que vestimos o el alimento que comemos se ha necesitado el trabajo especializado de una cadena formada por miles de personas, algo de lo que rara vez estamos conscientes ¿cuantas personas han trabajado para fabricar el notebook que ahora estoy usando?, si nos vamos al desarrollo completo han sido varios miles.

Smith fue una especie de darwinista antes de Darwin, mientras otros filósofos buscaron explicaciones del comportamiento económico de las personas en las ideas y la reflexión Smith tenía una explicación más sencilla "Esta división del trabajo, que tantas ventajas reporta, no es en su origen efecto de la sabiduría humana, que prevé y se propone alcanzar aquella general opulencia que de el se deriva. Es la consecuencia gradual, necesaria aunque lenta, de una cierta propensión de la naturaleza humana que no aspira a una utilidad tan grande: la propensión a permutar, cambiar y negociar una cosa por otra". Apela más que a la reflexión a impulsos básicos de la naturaleza humana, observaciones de como tienden a comportarse todas las personas ante ciertas situaciones.

La naturaleza humana es uno de los conceptos más atacados por los críticos del capitalismo que dicen que no existe tal cosa sino que solo son condicionantes culturales, sin embargo está naturaleza se basa en la observación objetiva de como se comportan las personas y resulta muy difícil discutir -por ejemplo-que cualquier ser humano estando en situación de elegir, siempre escoge primero lo mejor para si mismo y para los suyos: "Esta es quizá, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón que nunca ha tenido una excepción importante: La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quienes quiere más" (Galbraith, El Dinero).

Por eso se acusa a las teorías de mercado de darwinismo social y en cierto modo lo es, porque supone que el estado de organización económica al que hemos llegado es producto de tendencias básicas innatas más que de reflexiones inteligentes, las leyes económicas parecen seguir más a la selección natural que al diseño inteligente.

Otro concepto de Smith es que para que la división del trabajo se desarrolle de manera eficiente el mercado debe ser grande, mientras mayor el mercado más conviene la división del trabajo y viceversa, algo que deberíamos tener en cuenta en estos tiempos de mercados enorme y globalizados. Los que no entienden y se resisten a la especialización y la interdependencia están fritos.

Otra consecuencia de la división del trabajo es que los hombres ya no producen lo que necesitan personalmente y viven del exceso de lo que producen, esto sería complicadísimo en una economía de trueque por lo que espontáneamente apareció la moneda como instrumento de cambio y los hombres pasaron de productores a mercaderes, mientras toda la sociedad productora se transforma en una sociedad comercial o mercantil.

Pero no todo lo de Adam Smith fue perfecto, igual que Marx tenía ideas bien arcaicas sobre el valor de las cosas y el significado profundo de la riqueza. Asociaba el valor o el precio a "valores de uso" y "valores de cambio", relacionándolos con "las penas y fatigas que su adquisición supone. Lo que realmente vale para el que ya la ha adquirido y desea disponer de ella, o cambiarla por otros bienes, son las penas y fatigas de que lo libraran, y que podrá imponer a otros individuos. Lo que se compra con dinero o con otros bienes, se adquiere con el trabajo, lo mismo que lo que adquirimos con el esfuerzo de nuestro cuerpo. El dinero o sea otra clase de bienes nos dispensan de esa fatiga. Contienen el valor de una cierta cantidad de trabajo, que nosotros cambiamos por las cosas que suponemos encierran, en un momento determinado, la misma cantidad de trabajo. El trabajo fue, pues, el precio primitivo, la moneda originaria que sirvió para pagar y comprar todas las cosas. No fue con el oro ni con la plata, sino con el trabajo como se compro originariamente en el mundo toda clase de riquezas".

Así, Smith igual que Marx pensaba que el trabajo era "la medida real del valor en cambio de todos los bienes", pensando que existía un precio natural y otro precio de mercado y que mientras el mercado fuese más perfecto ambos precios tenderían a igualarse. Esta creencia en el valor objetivo de las cosas causó un gran obstáculo al estudio de la economía y fue clave para la popularizar de las ideas de economía marxista. No fue sino hasta finales del sigo XIX que apareció la Escuela Austriaca del Pensamiento con la Teoría Subjetiva del Valor que permitió a la economía pasar de un asunto filosófico y especulativo a un desarrollo mucho más matemático y consistente con nuevos conceptos de gran potencia teórica como por ejemplo el costo de oportunidad.

Ah, voy recién empezando, el libro es largo y a veces se pone aburrido, yo leo rápido y a saltos tragando solo lo que me parece interesante, pero aun así la cosa se pone medio pesada. En todo caso estas son mis primeras impresiones del libraco del gran Adam Smith, el papurri de la ciencia económica.

20 enero 2009

Adam Smith y la simpatía


La entrada anterior contra la compasión me llevó a revisar cosas escritas por los utilitaristas cuyas ideas me gustan mucho, justo al medio entre la especulación vacía de los antiguos y la ingenuidad de los racionalistas. Existe una corriente de pensamiento de los que tienden a ver las cosas como parecen ser y no como les gustaría que fueran, esta corriente ha tomado varias formas desde los hedonistas, cínicos, estoicos y finalmente los utilitaristas que son, yo creo, como un último eslabón de una forma de pensar más práctica antes que especulativa.

Stuart Mill, Bentham (el del Panopticón),Espinoza y el gran proto-utilitario Adam Smith profeta, para muchos de una autoridad solo ligeramente inferior a los de la biblia (Galbraith), fueron notables ejemplos de utilitarismo y están en la base de las ideas neoliberalistas que tanto obsesionan al compañero Evo.

De Adam Smith hay dos libros fundamentales: la Teoría de los Sentimientos Morales y lla Riqueza de las Naciones, algunos han escrito que ambos libros son contradictorios En los Sentimientos Morales, atribuye nuestras acciones a la simpatía; en su Riqueza de las Naciones, las atribuye al egoísmo (William Buckle, Historia de la Civilización de Inglaterra). Sin embargo esta contradicción parece que es solo aparente, Smith siempre afirmó que nuestras acciones reponden al egoismo en sus distintas formas, lo interesante es el papel que le da a la simpatía.

La simpatía según Adam Smith es como un árbitro imparcial, que aprueba o desaprueba nuestras acciones, es un concepto curioso pero bastante real, nosotros aprobamos o desaprobamos muchas cosas por simpatía, pero más que un árbitro imparcial creo que la simpatía es bastante instintiva. La simpatía no obedece a razonamientos, simpatizamos con la derecha o la izquierda, con los introvertidos o los extrovertidos, muchas veces simpatizamos con gente que racionalmente nos parece detestable. Nuestras simpatías también cambian a medida que va cambiando nuestra experiencia, eso daría cierto apoyo a la idea del juez imparcial, aunque raras veces racional, que llevamos adentro.

La simpatía es algo muy curioso y -al menos en mi caso- tengo muchas simpatías inexplicables hacia gente que, teoricamente,  debería despreciar, lo que revela que no soy un tipo de convicciones muy firmes. ¿Por que alguien nos cae simpatico mientras a otros no los pasamos? es un misterio tan profundo como el del huevo y la gallina, yo no tengo explicación. Claro que hay gente de convicciones firmes y que tiene muy claro quienes le caen simpáticos y quienes no, generalmente esos son los pelmazos, limitados, muchos de los cuales a mi me caen muy simpáticos.

Que raro eso de las simpatías, lo relaciono con afecto, cariño instintivo, agrado, atraccción. Una persona simpática para mí no es alguien perfecto ni alguien que piense parecido a mi, sino que me produce afecto instintivo con todas sus fallas incluídas. 

Adam Smith escribió que el egoismo es el motor de nuestras acciones y -tal como Maquiavelo- ha sido interpretado superficialmente en este punto, la idea no es nueva, incluso el progresista Galbraith la explica así: : 

"Esta es, quizás, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón de que nunca ha tenido una excepción importante. La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quien quiere más"

El egoismo descrito por Adam Smith no es el de un depredador agresivo que busca perjudicar a los demas sino que algo mucho más obvio, que las personas al momento de elegir siempre buscan en primer lugar su propio bien y el de los suyos. Algo tan obvio pero que es negado con furia por religiosos y humanistas. Smith balancea el egoísmo propio de la naturaleza humana con la simpatía, un afecto desapegado, desinteresado que también es parte del bienestar personal. Ojo con la simpatía, recordemos que muchas cosas que creemos lógicas son solo racionalizaciones de lo que nos cae simpático o antipático. 

Pero en fin, demasiada filosofía barata, es hora de cerrar este ciclo para dedicarnos en adelante a comentar sobre cosas más serias e importantes como lo bueno que queda el melón con vino.