Tengo un compendio de La Riqueza de las Naciones traducido y publicado en 1803 por don Carlos Martinez de Trujo, el estilo de escritura en español antiguo seguramente acerca más al espíritu original del libro que las traducciones modernas, cuando estoy aburrido me pongo a leerlo y a la vez que me entretieneme abre los ojos sobre muchas cosas. Algunos libros clásicos son realmente entretenidos mientras otros son insoportables.Entre las muchas cosas que trata La riqueza de Las Naciones aparece el problema de la educación universitaria según los intereses de los propios involucrados. Por ejemplo se refiere a las universidades privadas en estos términos:
Los establecimientos dirigidos á la educacion de la juventud pueden dar de sí renta para costear sus gastos. De esta especie es la que un discípulo paga á su maestro. ¿Las fundaciones de las escuelas y colegios han correspondido en general á los fines de sus establecimientos ?. ¿ Han avivado por ventura el zelo y perfeccionado el talento de los maestros? ¿Han dirigido la educacion á los objetos iras iitiles al público Y á los particulares ?.
Fíjense como el enfoque se Smith es muy práctico y orientado a los resultados, no le preocupa ninguna de las grandes ideales que normalmente se invocan al hablar de universidad sino algo mucho más real: si las universidades y los profesores son mejores o peores desde el punto de vista de los intereses de los alumnos.
Entonces compara las universidades donde los alumnos pagan a sus profesores, con aquellas donde está prohibido que los profesores reciban pago de sus alumnos, lo que correspondería más o menos a la moderna idea de la educación pública.
Si la renta de los maestros consiste en gran parte en lo que sus discípulos acostumbran pagarles: el profesor se ve en mayor o menor necesidad de aplicarse, respecto a que su bienestar depende de su reputación, y de la estimacion, inclinacion y cariño de sus discípulos, los quales no pueden tenerle estimacion sino haciéndose él acreedor por el exâcto cumplimiento de sus obligaciones. En otras universidades se prohibe al maestro que reciba cosa alguna de sus discípulos, y la dotacion que tiene señalada compone toda la renta de su plaza.
Entonces su interes se opone diametralmente á su obligacion; porque tomando la palabra interes en el sentido vulgar, todo hombre lo tiene en incomodarse lo menos que pueda, estando seguro de sacar el mismo partido desempeñando o no un encargo de mucha incomodidad y trabajo; su interes es abandonarlo enteramente, ó si tiene un superior que no se lo permita , cumplir a lo menos con indiferencia y abandono; y si es por casualidad activo y amante del trabajo, por su propio inter es aplicará esta actividad á cosas que le proporcionen mas ventajas que las que le da el cumplimiento de su obligacion.
No había leído nunca una descripción más clara y lógica acerca de la diferencia entre las universidades privadas y públicas, así como adonde van los incentivos en cada uno de los casos. En una universidad privada los profesores están obligados a ganarse la estimación de sus alumnos porque están siendo pagados casi directamente por ellos, el futuro de la institución y el futuro personal de cada profesor depende de eso.
En una universidad pública los profesores no son pagados por los alumnos sino por el estado, así es que sus intereses en lugar de estar alineados con aquellos de los alumnos están alineados con los intereses propios como por ejemplo trabajar un mínimo ganando lo máximo, o bien trabajar duro pero no en cosas que beneficien a los alumnos sino que beneficien personalmente al profesor, como por ejemplo hacer publicaciones, usar la cátedra como trampolín para hacer asesorías, etc.
O sea en las comunidades educativas todos se protegen entre si y se tapan unos a otros en un sistema de mutua defensa corporativa y miren lo que dice sobre aquellas universidades que dependen de alguna autoridad superior:
Entonces tenemos a los profesores convertidos en unos ganapanes y al gobierno colocando sus propios y arbitrarios intereses. ¿No les suena conocido? A mi me parece un retrato increíblemente exacto de la realidad actual no solo de las universidades sino que de la educación primaria y secundaria.
Existe un solo contra argumento a todo el razonamiento de Adam Smith, es el de la fe pública y la venta de títulos que no acreditan conocimientos que se supone deberían ser estandarizados. O sea un ingeniero de la universidad A podría recibir una formación peor que otro ingeniero de la universidad B, ese ha sido el gran argumento de los que exigen monopolio del estado sobre la educación.
El argumento es más o menos el siguiente: si son los alumnos quienes pagan a los profesores, los primeros exigirán su derecho a ser aprobados en todos los cursos, pues para eso están pagando, mientras que los segundos estarán incentivados a no reprobar a ninguno pues si reprueban a alguien dejan de recibir su pago. Este argumento tiene el error básico de presumir que a los alumnos les interesa mucho más obtener el diploma que los conocimientos y habilidades que certifica el diploma.
¿Quieren o no los alumnos comprar sus diplomas? de hecho los están comprando pues pagan por ellos, lo que no significa que lo único que les interese sea tener el diploma, para eso bastaría con ir a una imprenta y mandar a imprimir uno, lo que vale no es el papel sino los conocimientos. Si yo tuviese un diploma de médico, legalmente emitido sin saber nada de medicina no me serviría de nada ¿como iba a ejercer? lo mismo en cualquier otra profesión a menos que sea un estafador y en ese caso basta con obtener un título falsificado.
En los años 80, cuando se abrió la puerta durante algún tiempo para la creación de universidades privadas todos creímos que sería el fin del mundo, que se convertirían en simples vendedoras de títulos sin ningún valor. Sin embargo ocurrió todo lo contrario, hoy la mayoría de las universidades privadas son reconocidas como mejores que las públicas, porque los que pagan no solo exigen un cartón sino buenos profesores y mejor enseñanza. Sigamos leyendo al Maestro:
Obligar á un cierto número de estudiantes á ir á un colegio ó universidad determinada, qualquiera que sean los maestros, es eximir á estos mas 6 menos del trabajo de adquirir mérita y reputacion. Tal es el efecto de los privilegios de graduado en Artes, Derecho, Medicina y Teología, quando no pueden conseguirse sin la. asistencia de un número determinado de años á ciertas universidades, los quales obligan por necesidad á los estudiantes á tomar las lecciones de aquellos maestros, sean hombres de mérito ó no. Los privilegios de graduado son una especie de estatutos de aprendizage que han contribuido tan poco á perfeccionar la educacion, como los reglamentos de los gremios mecánicos á la perfección de las artes y manufacturas.
Ahora que anda tanto tontorrón ignorante reclamando por defender la educación pública, sería bueno que tratara de leer un poco, pensar por si mismo, mirar la basura que hay en su propia universidad pública y preguntarse si vale la pena salir a la calle como bruto para defender los altísimos sueldos de tantos profesores vagos y mediocres, que en el mundo real se morirían de hambre. Finalmente los dejo con esta simpática crónica de como era la Universidad de Bologna, una de las más antiguas del mundo:
"En Bologna los estudiantes contrataban y despedían a los profesores, los multaban por no hacer clases o llegar atrasados. Si la clase no era interesante, si iba muy lenta, o demasiado rápida o simplemente el profesor no hablaba lo suficientemente fuerte, los alumno se iban o empezaban a arrojar objetos. En Liepzig la universidad tuvo que promulgar una regla que prohibía tirarle piedras a los profesores durante la clase".
Aprendan giles, hasta cuando se dejan engañar, nadie sabe para quien trabaja. Hasta mañana.


