
Hace muchos años, debe haber sido a fines de los cincuenta, empezaron a llegar a Arica una cantidad de chinos probablemente arrancando de los experimentos de Mao.
Hay que recordar que en ese tiempo al Gran Líder se le ocurrió que China debería convertirse en una potencia productora de acero y vino la locura colectiva llamada el Gran Salto Adelante, que consistió en que toda la gente empezó a fundir las cosas de metal. Lo peor es que para eso se necesitaba calor y en todo China empezó una campaña histérica por recolectar leña que arrasó los campos y produjo una de las mayores hambrunas en la historia de la humanidad.
Bueno, eso pasa cuando los poetas se convierten en presidentes, pero me estoy apartando del tema. La cosa es que muchos chinos se empezaron a arrancar de su país y por esa u otras razones algunos terminaron en Arica.
En esos años llegó el chino José original, nuestro vecino, que puso un pequeño negocio de alimentos en calle Maipú. Claro que no se llamaba así pero como su nombre era impronunciable todos lo conocían como el chino José, ídolo de los niños del barrio porque siempre les regalaba dulces cuando le iban a comprar, así se hizo rápidamente una clientela que sigue fiel hasta el día de hoy. Pasaron los años y trajo a su nieto, el chino José II llegó muy jóven a Arica con su señora Fanny a ayudar en el negocio que crecía cada vez más.
Y así fueron trayendo a todos sus hermanos y parientes, el Pepe Chau (para variar) que se instaló en Vicuña Mackena y Chi Cheng Chau que colocó su almacén en la esquina de 18 de Septiembre con Baquedano. Los chinos Jose son parte de la historia ariqueña, atendiendo la caja todos los días del año con muy bajo perfil han ido conociendo una gran cantidad de gente que los aprecia. Cuando viví en mi departamento de 21 de Mayo veía a Chi y su señora Li Chan Zhou abriendo su almacén hasta los domingos, son un ejemplo de lo que se puede conseguir con perseverancia porque hoy tienen mucha plata.
La cosa es que hace poco más de un mes atropellaron a Li Chan Zhou, del almacén de 18 de Septiembre con Baquedano y estaba con un daño neurológico tan grave que todos la dieron por muerta, entonces los Chau se dieron cuenta de la cantidad de amigos que habían hecho porque fueron cientos de personas que estuvimos pendientes de que se mejorara, la noticia estuvo en el diario constantemente y nos tuvo preocupados a todos los que alguna vez fuimos atendidos por los simpáticos chinos.