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03 abril 2012

La cadena de estancamiento social


Estaba viendo el video de una clase de enseñanza media que los alumnos habían subido a Youtube, donde el profesor gritaba furioso, fuera de sus casillas tratando de imponer el orden y un mínimo de respeto, mientras los alumnos se reían de lo lindo del pobre tipo.

Fuera de si, el profe finalmente se puso a encarar a los más insolentes, uno por uno, diciéndoles que no valían nada, que eran unos completos estúpidos y que el mismo valía mucho más que cualquiera de ellos. Esto provocaba muchas más risas y burlas de los alumnos, fue como tratar de apagar un incendio con petróleo.

Los adolescentes empoderados, que se creen genios y miran con desprecio a todos los demás no son nada nuevo. Es una etapa de la vida que ocurre cuando alguien tiene toda la teoría que necesita, pero ninguna práctica. Cuando todavía cree que el mundo funciona con pura argumentación lógica y que la verdad es lo que a ellos les parece razonable y evidente.

El dilema del profesor para hacerse respetar no es fácil y tiene tres posibilidades, que de la más fácil a la más difícil son: a) imponerse por bondad y buena onda; b) imponerse por terror y c) imponerse por admiración.

La primera alternativa, del profe buena onda, es la peor porque los alumnos no se demoran nada en darse cuenta que en lugar de buena persona lo que el profesor siente es miedo, es un cobarde y quiere controlarlos a cambio de sobornos "yo no les pongo problemas a ustedes, no me los pongan a mi".

Esa es también la clase de formación que dan la mayoría de los padres en la casa. Consentidores, dicen que "exigen lo mejor para sus hijos, darles lo que ellos nunca tuvieron", pero eso no es verdadero cariño sino cobardía, ansias de ser aprobado y compra de amor. Los niños criados así no solo pierden el respeto a los padres sino que los consideran inferiores y se empoderan, respaldados por ellos, contra cualquier clase de autoridad que se oponga a sus caprichos.

Los mocosos insolentes son un producto formado en casa durante varios años, por padres flojos y con complejo de culpa, que empiezan comprando todo lo que piden con tal de que no lloren y terminan con un pequeño monstruo, petulante y ególatra.

La escuela es el primer golpe de realidad que reciben estos niños empoderados, ¿se han fijado como muchos padres se jactan de que sus hijos son unos pequeños genios que se sacan buenas notas sin siquiera estudiar?, esa es la proyección culpable de ellos mismos, que se saben estúpidos y limitados, jactándose de la supuesta genialidad de sus niños.

Es digno de un psiquiatra escuchar a estos padres en las reuniones de apoderados "defendiendo" a sus hijos contra las injusticias del profesor, igual que los papás de Flanders, la cantidad de traumas y frustraciones de estos padres, que llevan a sus hijos de escuela en escuela con la esperanza de encontrar alguna que los entienda es evidente.

Muchos profesores no quieren hacerse problemas y escogen el camino fácil de convertirse en buena onda. Pero al poco tiempo son sobrepasados y terminan actuando como payasos patéticos, que de tiempo en tiempo explotan como el profesor del video que estuve viendo "¿te crees mejor que yo? yo soy mucho mejor que ti, eres un estúpido" una cosa es decirlo y otra que lo crean.

Los dueños o administradores de las escuelas, de manera similarmente mediocre tampoco quieren hacerse problemas. Ellos no quieren quejas y el profesor que genera muchas quejas no les sirve. Entonces alientan a los profesores a ser buena onda siempre que mantengan la situación controlada.

Les da lo mismo la formación de los alumnos porque, siendo la educación obligatoria, saben que a muchos burros que nos les interesa estudiar tienen que ser atendidos. Y así es como ven su tarea, como una especie de administración para cumplir con un rito que saben que es inútil: dar educación a los que no la quieren ni les sirve para nada.

Esa es la realidad de la mayoría de las escuelas y liceos del estado. Como ven es una cadena que empieza en la casa con padres consentidores, sigue en la sala de clases con profesores buena onda y termina en la administración de la escuela que no quiere problemas ni reclamos. Una perfecta cadena de flojos y cobardes, se podrán imaginar el producto que están formando.

Esas son las verdaderas fábricas de estancamiento social: la cadena de malos padres, malos profesores y malas escuelas en una edad en que los niños necesitan desesperadamente modelos que admirar y que imitar ¿cuales son sus modelos entonces? los perdedores y resentidos que -por golpes de suerte o trampas- le tuercen un poquito la nariz al destino natural que los espera. Eso se ve reflejado en el éxito de Los Simpsons, Two and a half men, married with children y tantas otras series donde el héroe es un mediocre que al final se las arregla.

Esos niños son los que se toman los liceos y salen a tirar piedras o incendiar buses, mientras los más gallinas se contentan con marchar, gritar y quejarse contra el sistema injusto que no les permite tener lo mismo que los ricos, solo porque no tienen plata. El resentimiento y la envidia vienen de la impotencia de saberse limitados, flojos e incapaces de vencer las adversidades.

Para completar la escalera tenemos al gobierno y los políticos, que hace rato se dieron cuenta que estos resentidos, con derecho a voto y cobardes, les pueden arreglar la vida si los convencen que mediante alguna cuchufleta conseguirán algún favor especial. El gobierno y los políticos se comportan igual que el papá consentidor o el profesor buena onda, prometiendo lo que saben que no pueden dar y engañando a todo el mundo.

Creo que este cambio de modelo social vino de los setentas, cuando los hippies empezaron a hacerse cargo de las cosas. Bien pensado, el ideal de los hippies era harto pervertido, querer vivir en un mundo con puras ventajas sin pagar ningún costo es una estupidez, por eso el movimiento hippie duró hasta que se murieron los padres que los financiaban. De allí en adelante todos empezaron a quejarse contra las injusticias del mundo.

Las escuelas son un pequeño modelo de como es el mundo, igual que las casas y los gobiernos y aunque la mayoría son consentidores y fábricas de retroceso social, también hay una minoría, de los más vivos que escogen las otras dos estrategias.

El miedo y la amenaza es una forma de imponer respeto que, aunque no es perfecta, resulta mucho más eficaz que los profesores consentidores. Por eso la mayoría de los colegios de elite funcionan en base al miedo y estrictas normas de disciplina, casi siempre injustas y abusivas, pero aceptables mientras sean aplicadas por parejo.

Siempre existirán colegios que se enorgullezcan de su alta mortalidad, padres que se jactan de formar a sus hijos en una disciplina de hierro y gobiernos dictatoriales que después de una gran crisis sin autoridad ni poder, ponen a andar nuevamente el país y lo enderezan hasta que los cobardes y consentidores vuelven a tomar las riendas.

El miedo no es la mejor receta pero puede ser vista como un mal menor por lo que decía Maquiavelo "Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues —como antes expliqué— ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta, se rebelan."

La última alternativa es la más difícil de todas: ganarse el respeto por admiración que equivale a lo que Maquiavelo llamaba "ser amado y temido a la vez". Es la que requiere de más trabajo y se ve muy rara vez en las casas, las salas de clase o en los gobiernos.

La mayoría de los gobiernos son consentidores y cobardes, tal como el actual de Piñera. Otros pocos han funcionado en base al temor como ocurrió durante el Gobierno Militar y no recuerdo uno solo que haya sido respetado. Ni uno.

29 septiembre 2011

El síndrome de Ned Flanders


Poco a poco he ido cumpliendo con todos los trámites desagradables que venía postergando. El viernes viajaré a Tacna para discutir con mi socio de los últimos detalles del proyecto binacional y la próxima semana lo mandamos, ya ni me importará si lo aprueban o no, lo importante es que tengo un problema pendiente menos.

Cuando tengo esas piedras en el zapato que me preocupan las somatizo de diferentes maneras. A veces me aparece una alergia y me ando rascando todo el día con lo que me salen unas manchas rojas por todos lados. El año 2008 cuando trabajé en Tacna me salió una especie de granos o espinillas en la cabeza que picaban como el diablo, me duraron tres años, después de probar con todo finalmente desaparecieron agregando un poco de bicarbonato al shampoo.

En estos días he tenido un maldito dolor de estómago que me viene apenas me acuesto y me da problemas para dormir. Es el stress que tiene que salir por algún lado, incluso un completo vago como yo tiene stress, como será los que trabajan.

Hace muchos años leí la extraordinaria historia de Félix Kersten, el masajista personal de Heinrich Himmler que era el único que lo podía aliviar de los terribles dolores de estómago que le causaba la tensión nerviosa al Reichfhurer. Es increíble como se ponen duros los músculos del abdomen sin que nos demos cuenta cuando estamos bajo presión, a otros les pasa con las mandíbulas o los músculos del pecho, esos provocan el falso ataque cardiaco.

Contrario a lo que se piensa la somatización del stress no le ocurre a las personas nerviosas, sino a los tranquilos, que andan siempre de buen genio y casi nunca pierden la calma, los nerviosos explotan en el momento y son muy alaracos en cambio los que hacemos del autocontrol una disiplina no tenemos esa salida natural que son los gritos y estallidos de pánico o mal genio, entonces somatizamos. Es el malestar de los Ned Flanders.

En fin, espero que se me pase luego aunque no siempre las causas son tener cosas pendientes o problemas de plata, a veces son mucho menos evidentes pero ya estoy acostumbrado. Desde chico siempre he tenido esas cosas así es que ni vale la pena preocuparse... al menos de manera consciente.

Es raro lo del miedo, siendo uno de nuestros instintos más básicos y poderosos se expresa de manera diferente en cada persona. He conocido algunas personas que han estado en guerra o en trabajos muy peligrosos y recuerdo que todos eran muy nerviosos y cobardes, preocupados excesivamente por todo, pensando siempre que algo malo les podía pasar. Me imagino que esa debe ser una reacción natural porque si fuesen impasibles como los "duros" de las películas se volverían locos, probablemente liberan el stress demostrando el miedo.

En cuanto al valor, he notado que los estereotipos del cine o de los libros son todo lo contrario de la realidad. Las personas más peligrosas son casi siempre los más cobardes, normalmente es más seguro pasear por el lado de un león que frente a una rata acorralada, los asesinos son frecuentemente muy cobardes y nerviosos, actúan por desesperación, igual que las ratas acorraladas. Por eso los tipos chicos y flacos son normalmente más peligrosos que los grandes y fornidos.

Hoy si que estoy aburrido y sin tema, he pasado todo el día terminando el maldito proyecto y ya no me queda una sola idea en la cabeza, estoy tan escaso de ideas como de pelos en mi cabecita. Ah, me acabo de acordar que me estoy quedando cada día más pelado, otra razón para preocuparme, dolor de estómago e insomnio seguro para hoy, que diablos. Hasta mañana.

23 enero 2011

Cuando no éramos tan miedosos

Ah otro día perfecto, creo que me moriría si tuviese que vivir en un lugar nublado o lluvioso nuevamente. Hoy nos tomamos unos rockets en la mañana con Tom y otro amigo de USA, todo bien, una manera estupenda de empezar el día, tal como el Rey Sol Luis XIV que cada mañana al despertar se tenía que tomar su botella de champagne para soportar el mundo cruel en que le había tocado vivir.

Recuerdo cuando me contó esa historia el gran Edmundo Vera, artista ariqueño que a veces trabajaba de abogado y como le brillaban los ojos de entusiasmo ¡así hay que vivir! me decía, empezar todos los días a medio filo, como los reyes de Francia. Tantos amigos y tanta gente interesante que me ha tocado conocer, he tenido mucha suerte con eso. Claro que a mi me hace pésimo tomar en el día, me da mucho sueño, quedé KO y pasé la tarde durmiendo.

Justo estábamos conversando de tantas costumbres que existieron hasta los años 60 y hoy se han perdido. Entonces no existía ese terror por cuidar la salud y los que podían costearlo se tomaban una botella de vino todos los días a la hora de almuerzo, luego un cigarrillo y una buena siesta para volver a trabajar pasadas las 3 y media de la tarde. En esos tiempos el vino y el cigarro eran considerados hábitos, no vicios.

Parece que se ha desarrollado una industria basada en que vivamos con miedo a todo: miedo a las enfermedades, a los virus y bacterias, a la comida "no sana", a que caiga un meteorito, al calentamiento global, al terrorismo, al núcleo de la tierra que va a girar para el otro lado ¿se acuerdan cuando estaba de moda el agujero en la capa de ozono? todo el mundo andaba asustado con eso. Para que hablar de los ambientalistas que pronostican el colapso por miles de cosas.

Algunos piensan que es una conspiración mundial para manipularnos, yo creo que más bien es una epidemia, una especie de moda o enfermedad contagiosa. Cuando los periodistas se dedican a cubrir esas noticias se hacen famosos, les conviene a ellos y al medio en que trabajan, la gente tiene una especie de adicción al miedo, parece que en cierto modo les gusta tener algo de que aterrorizarse.

A los gobiernos también les conviene, porque la gente con miedo busca al Gran Papá Estado para que los proteja, parece que a la mayoría de las personas no le hace maldita gracia la libertad o decidir por si mismos. Leo en El Mercurio de hoy a nuestro ministro de salud, que está en una campaña contra el cigarrillo y los alimentos no saludables, es increíble ¿por que se mete en lo que no le importa? Pero si uno le pregunta a la gente la mayoría estará de acuerdo a que se le pongan más impuestos al pecado para cosas como el alcohol y cigarros, les encanta la idea del buen gobierno que los cuida de si mismos.

Es algo que pasa con todo, leo en la columna de Carlos Peña de hoy ideas increíblemente fascistas acerca de la educación y parece que todos las aceptan sin problemas, como cosa natural que deben existir "escuelas públicas" controladas por el gobierno, leo este sorprendente párrafo:

"Y para alcanzar ese objetivo es indispensable contar con una educación pública -municipalizada o estatal- que en vez de cultivar las preferencias de las familias, enfatice los valores y las virtudes que son propias de la vida cívica".

Y parece que a nadie le choca que un tipo proponga que en lugar de las preferencias y valores de cada familia sean los valores del estado -léase del gobierno de turno, porque eso es el estado en la práctica- imponga sus valores e ideas por sobre los de las familias. Eso es fascismo puro y nadie parece muy sorprendido.

Parece que es el precio de la prosperidad, la gente se va trasformando en fat-cats miedosos de todo, capaces de entregar más y más libertades a cambio de una promesa de seguridad del gobierno. Poco a poco las personas se van volviendo cobardes. Primero con su propia salud van cayendo en manos de un sistema de medicina con costos infinitos, como nadie puede pagarlos entran al engaño de la salud pagada con impuestos. También aplauden todas las leyes que prohiben fumar, tomar alcohol y para que decir las drogas.

Luego con los delitos, entran en el engaño que el estado puede convertir a los delincuentes en hombres buenos siempre que paguen los suficientes impuestos como para hacer "más justa" la distribución del ingreso. Otra vez el gobierno les dice "deme más plata, yo les daré seguridad".

Y así suma y sigue, con el miedo a los terroristas las personas permiten un estado policial con permiso para intervenir su vida de manera que ni la STASI pudo soñar en su mejor época. Muere mucha más gente en accidentes de autos que en todos los atentados terroristas, sin embargo la gente vive asustada por las noticias y claro, también acepta pagar más impuestos para eso.

Es todo un sistema, yo creo que en el futuro los países tendrán un Ministerio de la Preocupación, con un ejército de gente inventando motivos para que los demás se preocupen: meteoritos, nuevas enfermedades, el fin del mundo ¿han visto el History Channel? La manera en que ha ido mutando desde una programación de historia a otra dedicada a provocar miedo es increíble, series como "La Vida Después de los Humanos" son, yo creo diseñadas específicamente para asustar a la gente.

Bah, no hay de que preocuparse. Todos nos vamos a morir y a todos nos van a poner los cuernos, es la Ley de Hierro de Bradanovic: "De los cuernos y de la muerte nos e salva NADIE". Hasta mañana.