Estaba viendo el video de una clase de enseñanza media que los alumnos habían subido a Youtube, donde el profesor gritaba furioso, fuera de sus casillas tratando de imponer el orden y un mínimo de respeto, mientras los alumnos se reían de lo lindo del pobre tipo.
Fuera de si, el profe finalmente se puso a encarar a los más insolentes, uno por uno, diciéndoles que no valían nada, que eran unos completos estúpidos y que el mismo valía mucho más que cualquiera de ellos. Esto provocaba muchas más risas y burlas de los alumnos, fue como tratar de apagar un incendio con petróleo.
Los adolescentes empoderados, que se creen genios y miran con desprecio a todos los demás no son nada nuevo. Es una etapa de la vida que ocurre cuando alguien tiene toda la teoría que necesita, pero ninguna práctica. Cuando todavía cree que el mundo funciona con pura argumentación lógica y que la verdad es lo que a ellos les parece razonable y evidente.
El dilema del profesor para hacerse respetar no es fácil y tiene tres posibilidades, que de la más fácil a la más difícil son: a) imponerse por bondad y buena onda; b) imponerse por terror y c) imponerse por admiración.
La primera alternativa, del profe buena onda, es la peor porque los alumnos no se demoran nada en darse cuenta que en lugar de buena persona lo que el profesor siente es miedo, es un cobarde y quiere controlarlos a cambio de sobornos "yo no les pongo problemas a ustedes, no me los pongan a mi".
Esa es también la clase de formación que dan la mayoría de los padres en la casa. Consentidores, dicen que "exigen lo mejor para sus hijos, darles lo que ellos nunca tuvieron", pero eso no es verdadero cariño sino cobardía, ansias de ser aprobado y compra de amor. Los niños criados así no solo pierden el respeto a los padres sino que los consideran inferiores y se empoderan, respaldados por ellos, contra cualquier clase de autoridad que se oponga a sus caprichos.
Los mocosos insolentes son un producto formado en casa durante varios años, por padres flojos y con complejo de culpa, que empiezan comprando todo lo que piden con tal de que no lloren y terminan con un pequeño monstruo, petulante y ególatra.
La escuela es el primer golpe de realidad que reciben estos niños empoderados, ¿se han fijado como muchos padres se jactan de que sus hijos son unos pequeños genios que se sacan buenas notas sin siquiera estudiar?, esa es la proyección culpable de ellos mismos, que se saben estúpidos y limitados, jactándose de la supuesta genialidad de sus niños.
Es digno de un psiquiatra escuchar a estos padres en las reuniones de apoderados "defendiendo" a sus hijos contra las injusticias del profesor, igual que los papás de Flanders, la cantidad de traumas y frustraciones de estos padres, que llevan a sus hijos de escuela en escuela con la esperanza de encontrar alguna que los entienda es evidente.
Muchos profesores no quieren hacerse problemas y escogen el camino fácil de convertirse en buena onda. Pero al poco tiempo son sobrepasados y terminan actuando como payasos patéticos, que de tiempo en tiempo explotan como el profesor del video que estuve viendo "¿te crees mejor que yo? yo soy mucho mejor que ti, eres un estúpido" una cosa es decirlo y otra que lo crean.
Los dueños o administradores de las escuelas, de manera similarmente mediocre tampoco quieren hacerse problemas. Ellos no quieren quejas y el profesor que genera muchas quejas no les sirve. Entonces alientan a los profesores a ser buena onda siempre que mantengan la situación controlada.
Les da lo mismo la formación de los alumnos porque, siendo la educación obligatoria, saben que a muchos burros que nos les interesa estudiar tienen que ser atendidos. Y así es como ven su tarea, como una especie de administración para cumplir con un rito que saben que es inútil: dar educación a los que no la quieren ni les sirve para nada.
Esa es la realidad de la mayoría de las escuelas y liceos del estado. Como ven es una cadena que empieza en la casa con padres consentidores, sigue en la sala de clases con profesores buena onda y termina en la administración de la escuela que no quiere problemas ni reclamos. Una perfecta cadena de flojos y cobardes, se podrán imaginar el producto que están formando.
Esas son las verdaderas fábricas de estancamiento social: la cadena de malos padres, malos profesores y malas escuelas en una edad en que los niños necesitan desesperadamente modelos que admirar y que imitar ¿cuales son sus modelos entonces? los perdedores y resentidos que -por golpes de suerte o trampas- le tuercen un poquito la nariz al destino natural que los espera. Eso se ve reflejado en el éxito de Los Simpsons, Two and a half men, married with children y tantas otras series donde el héroe es un mediocre que al final se las arregla.
Esos niños son los que se toman los liceos y salen a tirar piedras o incendiar buses, mientras los más gallinas se contentan con marchar, gritar y quejarse contra el sistema injusto que no les permite tener lo mismo que los ricos, solo porque no tienen plata. El resentimiento y la envidia vienen de la impotencia de saberse limitados, flojos e incapaces de vencer las adversidades.
Para completar la escalera tenemos al gobierno y los políticos, que hace rato se dieron cuenta que estos resentidos, con derecho a voto y cobardes, les pueden arreglar la vida si los convencen que mediante alguna cuchufleta conseguirán algún favor especial. El gobierno y los políticos se comportan igual que el papá consentidor o el profesor buena onda, prometiendo lo que saben que no pueden dar y engañando a todo el mundo.
Creo que este cambio de modelo social vino de los setentas, cuando los hippies empezaron a hacerse cargo de las cosas. Bien pensado, el ideal de los hippies era harto pervertido, querer vivir en un mundo con puras ventajas sin pagar ningún costo es una estupidez, por eso el movimiento hippie duró hasta que se murieron los padres que los financiaban. De allí en adelante todos empezaron a quejarse contra las injusticias del mundo.
Las escuelas son un pequeño modelo de como es el mundo, igual que las casas y los gobiernos y aunque la mayoría son consentidores y fábricas de retroceso social, también hay una minoría, de los más vivos que escogen las otras dos estrategias.
El miedo y la amenaza es una forma de imponer respeto que, aunque no es perfecta, resulta mucho más eficaz que los profesores consentidores. Por eso la mayoría de los colegios de elite funcionan en base al miedo y estrictas normas de disciplina, casi siempre injustas y abusivas, pero aceptables mientras sean aplicadas por parejo.
Siempre existirán colegios que se enorgullezcan de su alta mortalidad, padres que se jactan de formar a sus hijos en una disciplina de hierro y gobiernos dictatoriales que después de una gran crisis sin autoridad ni poder, ponen a andar nuevamente el país y lo enderezan hasta que los cobardes y consentidores vuelven a tomar las riendas.
El miedo no es la mejor receta pero puede ser vista como un mal menor por lo que decía Maquiavelo "Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues —como antes expliqué— ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta, se rebelan."
La última alternativa es la más difícil de todas: ganarse el respeto por admiración que equivale a lo que Maquiavelo llamaba "ser amado y temido a la vez". Es la que requiere de más trabajo y se ve muy rara vez en las casas, las salas de clase o en los gobiernos.
La mayoría de los gobiernos son consentidores y cobardes, tal como el actual de Piñera. Otros pocos han funcionado en base al temor como ocurrió durante el Gobierno Militar y no recuerdo uno solo que haya sido respetado. Ni uno.

