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09 mayo 2008

La boheme

Tengo un pedido hace tiempo por una excavadora Caterpillar 325 y un cargador frontal Volvo L120E o L150 como el de la foto, con mi nueva vida bohemia no me he podido hacer el tiempo de buscarlo así es que si alguien tiene un dato la fundación Un Copete para el Tomás se lo agradecerá encarecidamente. Ah también otro por 5 minibuses Hyunday Starex 2005, esos son más difíciles porque vienen de Corea, pero nada pierdo con preguntar, con Internet nunca se sabe. Con cualquiera de esos negocios arreglaría el CRX y no sería más peatón.

A propósito del CRX todos me preguntan si lo vendo. Parece que tiene buen lejos porque en los semáforos o cargando combustible siempre me preguntan. Hoy mismo un amigo me mandó un mail preguntándome, no, ni muerto lo vendo, es un pequeño clásico y aunque me cuesta una fortuna mantenerlo andando creo que lo voy a tener hasta que me muera. Además es casi tan económico como un híbrido, solo que de nuevo tendré que repararle el motor, ojalá que esta vez me quede bien, siempre le he colocado repuestos baratos que duran poco pero ahora voy a esperar tener un poco más de plata para encargar los pistones, anillos y el kit desde USA.

La vida sigue en aburrilandia, todas las noches a eso de las 19:30 me voy para el bar, hacemos el pedido, llevo los cuadernos y las boletas, converso con los garzones que a esa hora hacen el aseo y esperamos que empieze a llegar la gente. El 1 de Mayo estuvo espectacularmente bueno, no cabía más gente y estaban esperando en la puerta, luego tuvimos un sábado muy bueno y los demás días normales excepto por un domingo que estuvo muy flojo.

Todo normal, ¿han escuchado el tema "The Lonely Shepard"? es mi canción favorita, no por su empalagosa melodía sino porque la escucho todos los días a las 4 AM, cuando se prenden las luces, las niñas se van a vestir y se ponen en fila a cobrar sus comisiones. Yo me pongo a conversar con los garzones mientras espero un radiotaxi, a veces quedan algunos clientes enfiestados y chistosos que no se quieren ir, hasta que los garzones con santa paciencia los convencen que ya no pueden quedarse.

Los choferes de radiotaxi que trabajan a esa hora son siempre los mismos y muchos ya me conocen, camino a casa me van conversando de sus problemas -como si con los míos no tuviese bastante- o de nuevas casas de niñas que se han instalado. Pero yo solo quiero llegar a la casita y acostarme, todas las noches aparecen problemas y The Lonely Shepard anuncia el fin de los atados. A veces los garzones y/o algunas niñas se van a hacer un after hour pero a mi no me da el físico para eso. Hoy viernes y mañana sábado se cierra a las 5 AM, una hora más, que diablos, así es la vida en la bohemia.

Post Data: en mis ratos de ocio en el Rapa me llevo el laptop y me pongo a escribir, así es como terminé el primer capítulo de mi aventura en la selva, que pueden verlo AQUI.

30 abril 2008

Desde la bohemia (continuará)

Estoy ayudando -en la medida de lo posible- en el Rapanui y esta es mi segunda noche de insomnio, el cambio del reloj biológico no es fácil especialmente los primeros días porque siempre se pierde a lo menos un ciclo completo de sueño. Ayer me acosté cerca de las 5 AM y por costumbre a las 11 AM ya estaba despierto, ni soñar con volver a dormirme.

Mientras escribo esto son las 03:02 AM me queda algo más de una hora y media y ando con sueño y el cuerpo cortado, el sueño irregular es cosa seria, vamos a ver cuantos días me cuesta recuperar mi ciclo de suño normal que es de entre 8 y 10 horas.

Las aventuras y los negocios raros parece que me persiguen. Varios amigos me han dicho que es envidiable lo que estoy haciendo, igual que cuando anduve por la selva. Pero todo tiene sus costos e inconvenientes. Si me hubiesen dicho hace un par de años que iba a pasar las noches en una boite llena de chicas con bailes y desnudos hubiese estado encantado. Pero anoche me aburrì como ostra, esa es la verdad, menos mal que se me ocurrió traer el computador que hace pasar la hora mucho más rápido.

Oh milagro, la hora del computador estaba atrasada así es que ya estamos por cerrar, hora de hacer la caja. Tenía algunas cosas que contarles pero tengo que hacer, en fin, en cuanto despierte de nuevo les sigo contando mis aventuras y desventuras de mi nueva etapa bohemia.

28 julio 2007

La pesadilla del examen

Mis hábitos de trabajo siempre han sido discontínuos y me cuesta mucho empezar a trabajar, tal como a la mayoría de las personas supongo. Pero una vez que parto no me para nadie, me agarro a la presa igual que un pitbull enojado.

Saqué un proyecto en un tiempo récord y lo más enredado -como siempre los presupuestos- lo saqué hoy en mi día de furia, pensé que me iba a dar más guerra pero no era tan brava la bestia como parecía.

Me imagino como sería en un trabajo normal donde estuviera obligado a hacer las cosas con o sin ganas, igual tendría que hacerlas pero rediablos que la pasaría mal, eso debe ser lo más desgastante de los trabajos regulares.

Me acordaba de esto a propósito de una amiga que no dire su nombre solo sus iniciales: Fabiola Pezoa, comentaba que tenía una prueba y pocas ganas de estudiar. Yo me acordé cuando estaba en la universidad y me pasaba lo mismo y me tenía que doblar el brazo y aplastar los dedos de la mano con un martillo pero igual estudiaba, en esos años aprendí que lo difícil es partir.

Las pruebas son la pesadilla del estudiante: la incertidumbre comienza una semana antes cuando uno empieza a pensar que diablos podría preguntar el profesor, luego viene conseguirse ejercicios, algunos profesores la ponen fácil y entregan guías otros nada "todo es materia de prueba" es su lema.

Me acuerdo cuando nos amanecíamos estudiando electromagnetismo, desesperados tratando de hacer el primer ejercicio que nos tomaba horas y un amigo -de cuyo nombre no quiero acordarmme- se dedicaba a holgazanear, distraído y distrayéndonos con los extraños sonidos que hacía con la boca. Toda la noche estudiando mientras el holgazan bostezaba, chasqueaba la lengua o hablaba puras tonteras, al final le daba un vistazo a los ejercicios que habíamos hecho, elegía un par y se los aprendía de memoria: justo los que salían en la prueba al día siguiente.

Otra cosa era la arbitrariedad de los profesores, yo me di cuenta desde el principio que en los primeros meses del curso el profesor decide quien merece aprobar y quien no, las pruebas son solo un pretexto para rajar a los que no merecen. Yo mismo cuando hacía clases me daba cuenta de lo fuerte que es ese sentimiento inconsciente, no es simpatía o antipatía personal sino una especie de modelo que uno tiene del alumno. Nunca ví que un profesor reprobara a alguien que -a su juicio- mereciera aprobar, aunque muchas veces se aprobaba a los que no merecían.

La prueba es el momento de la verdad, cuando se mata al toro. Yo tuve muy buena reputación los primeros años de la universidad porque traía buena base de Inacap, y me preocupaba de cultivar la reputación, creo que del 90% de las pruebas que hice fuí el primero en terminar, las hacía muy rápido y como no copiaba rara vez me demoraba más de 20 minutos. Dietram Eitner, amigo y cuadradísimo hijo de alemán era mi competencia directa, me acuerdo que nos sentabamos al lado, en primera fila, escribíamos furiosos mirando de reojo y tratando de terminar primero.

En tercer año empecé a reprobar ramos: reprobé electrónica 2, análisis de sistemas (¡y es lo que más he enseñado!) y laboratorio, los dos primeros ramos los odiaba con toda el alma y fué un parto aprobarls en la segunda oportunidad. En matemáticas no tenía problemas porque era ayudante y me gustaban mucho a pesar que tengo enormes dificultades para estudiarlas.

En fin, ¿quien no ha tenido la pesadilla del examen? uno se siente feliz porque terminó la universidad, ya nunca más se sentará a dar una prueba, terminó la memoria, el exámen de grado ¡todo!. Pero un momento, se acerca alguien y nos recuerda que nos falta eletromagnetismo2, el ramo que sabemos, con toda seguridad que jamás podremos aprobar. Todos los años de esfuerzo para nada, todo tirado a la basura. Y ahí uno se despierta con un tambor en el pecho respirando apenas y bañado en transpiración, ¿a quien no le ha pasado?, a mi un par de veces por lo menos.

Y bueno, se supone que debería colocar un slideshow, pero me llamó mi amigo Marcelo para que nos tomemos un trago, más vale tener amigos que plata en el banco: el Rapa-Nui me espera, este no es un adiós, tan solo un hasta pronto, chao nomás, tengo asuntos muy importantes que atender.