Se puede entender la falta de estrategia en las empresas, como comentaba Ulschmidt los de abajo en cada empresa no están -y no tienen por que estar- comprometidos con los objetivos estratégicos, visión y misión de los dueños ¿por que les va a importar? ¿por que van a compartir la visión?. A pesar de todos los discursos que me dieron en el curso de dirección de capital humano yo hace muchos años que dejé de comprar el discurso de ponerse la camiseta de la empresa, eso podía funcionar hasta los sesenta o setenta cuando existía el modelo de empresa paternal, familiar, pero con la administración moderna, en un mundo donde la competitividad equivale a supervivencia y la movilidad laboral es enorme, todos esos cuentos de que somos como una gran familia son solo eso: cuentos.Las empresas, igual que las personas, tienen como primer deber mantenerse vivas, es decir competitivas y en la competencia global no existe el fair play. China es el país más sucio del mundo capitalista en cuanto a relaciones y abusos laborales, avalados por el propio estado, India lo sigue de cerca y esos son los motores de la economía con los cuales debemos competir o desaparecer. Podemos pasar horas elucubrando lindos discursos, pero la realidad es esa y los que se han negado a enfrentar esa realidad, desde los obreros automotrices de Detroit hasta los empleados públicos de Grecia, están pagando muy caro su política del avestruz.
La consecuencia de esto es que las empresas de modelo patriarcal se han hecho cada vez más inviables. En la nueva realidad el trabajo es una mercadería, un servicio como cualquier otro y el trabajador de una empresa no es distinto del dueño de un taxi o nuestro peluquero, que fijan sus precios y ganancias de acuerdo a mecanismos de mercado, muy pronto nos tendremos que olvidar de todo el intrincado sistema de protecciones, fueros y sindicatos, porque siempre habrán países sin nada de eso con los que tenemos que competir. Esa es una de las consecuencias inesperadas de la globalización de la que poco se habla porque no es políticamente viable discutirlo abiertamente.
Cuando yo tuve mi tienda a fines de los 90, durante algunos años fuimos como una pequeña familia con mis vendedoras, además de la relación de trabajo éramos amigos y llegó un momento -un año completo, cuando ya estaba fuera de competencia- en que yo estuve sufriendo por pagarles el sueldo sin despedir a nadie. Cuando finalmente me fui a la quiebra se portaron de manera estupenda, nadie me reclamó ni menos pusieron denuncias por la plata que les debía, al contrario, me ayudaron a liquidar saliendo a vender a la calle aunque me demoré un año en pagarles. Recuerdo con mucho cariño esa época y la gente pero ahora, que entiendo algo de administración, me doy cuenta de las estupideces que me llevaron a la quiebra, ese modelo no era viable.
En el mundo global los trabajadores tienen una mercancía llamada "trabajo" y la ofrecen al mejor postor, si trabajan un minuto más o rinden un miligramo más esperan ser recompensados en efectivo, no con felicitaciones ni relojes de oro. El empresario por su parte contrata un servicio, que debe ser conveniente para el negocio porque su primera obligación es mantener el buque a flote. Me parece que es un modelo correcto y justo, que sincera la multitud de protecciones y subsidios cruzados que se fueron tejiendo por décadas para trabajadores y empresarios, el que gana al final con todo esto es el consumidor que hoy puede comprar cosas que 50 años atrás estaban reservadas para los millonarios.
Sin embargo persiste el problema de la estrategia, para ganar en un mundo competitivo hay que tener una estrategia y, lo que es peor, implementarla. Sin estrategia solo se puede sobrevivir temporalmente pero a la larga viene otro mejor y nos hace desaparecer. Pero ¿como implementar una estrategia si ya no hay razón para que los trabajadores tengan lealtad y compromiso con la empresa? El único deber de los trabajadores al menos de los de abajo, es vender su servicio, hacer bien la tarea por la que le pagan y punto. Pedirles que compartan la vision, misión y objetivos estratégicos de la empresa que los va a despedir apenas dejen de ser convenientes es ridículo, y creo que es un problema que no he leído ni escuchado en ninguno de ms estudios de administración y negocios. Creo que ahí está la madre y hasta la abuela del cordero. Hasta mañana.