
Encontré un entretenido hilo de discusión en el foro de allchile.net, donde se juntan muchos expatriados que viven en nuestro país "¿Que ocurrirá en Chile cuando colapsen USA, Europa y China?. El colapso ya muchos lo dan por hecho y sería solo cuestión de tiempo, la siguiente especulación es cuales podrían ser sus efectos en Chile.
Aparecieron dos corrientes de opinión, la pesimista dice que como Chile es una economía casi monoproductora y sin independencia energética, se repetirá la gran crisis económica y social de los años 20, cuando se derrumbó el negocio del salitre junto con la Gran Depresión, la violencia social y callejera, gobiernos de corte popular socialistas, enorme cesantía. El pronóstico era una vuelta a la anarquía y pobreza que tuvimos entre los años 1920-1940.
La corriente optimista -en la que yo me anoté- opina que si bien sufriremos el golpe estamos en mejores condiciones que el resto del mundo por varios factores y lo más probable es que Chile salga fortalecido y relativamente más rico del colapso. Veamos:
Las probables consecuencias económicas, supongo que los 30 o 40 mil millones de dólares que el fisco de Chile debe tener ahorrados en el exterior se van a licuar en una enorme devaluación. Con suerte podremos recuperar la cuarta parte -o tal vez menos- del poder de compra que tenían antes del colapso. La inflación también hará su parte y la gran incognita es que podría pasar con los precios del petróleo y el oro, eso creo que es totalmente incierto y podrían variar para cualquier lado, lo único cierto es que van a variar.
La segunda consecuencia es que nuestras exportaciones de cobre se irán al diablo. Con una contracción de la demanda al apagarse los mercados de China y USA se terminará la burbuja de US$ 4+ por libra que hemos tenido por tantos años. Esto significará el cierre de la mayoría de las explotaciones de cobre, ajustadas a costos de producción de 2 o 3 dólares la libra, solo quedarán los más eficientes, pocos, más el inmenso lastre de Codelco, donde tendremos que pagar con impuestos las agónicas pérdidas de una empresa estatal tal como ocurrió con el carbón de Lota.
Tal vez el oro, que no esté asociado a la producción de cobre, pueda salvar un poco, nadie lo sabrá hasta que la cosa ocurra. En todo caso Chile no tiene riquezas de oro comparables al Perú y la extracción en nuestro país es bastante cara. Del litio también nos tendremos que olvidar por algunos años porque en una recesión se encogería la demanda por productos tecnológicos, que es el mercado para ese metal.
O sea ¿estamos fritos? Ni tanto, aunque tendremos gran cesantía en el norte, que se tendrá que reconvertir, tal como se reconvirtió Arica en los ochentas al terminarse las industrias. Es un proceso doloroso pero perfectamente posible. Estamos acostumbrados a los terremotos. pasamos la Unidad Popular y la crisis del 86 ¿y le vamos a tener miedo a un colapso de USA, Europa y China? Que se vayan al diablo, tenemos en Chile más fortalezas de las que pensamos.
Somos pocos en un país relativamente grande y diverso. Probablemente Santiago tenga muchos problemas, pero en provincia somos bastante auto suficientes. Si se termina el boom del cobre bajarán nuestros requerimientos de energía y si las autoridades finalmente hacen lo correcto a pesar de los estúpidos reclamos ambientalistas, tendremos operando el plus de energía hidroeléctrica desde Aysen.
La situación es muy diferente a la de los años 20, tenemos agroindustria bien desarrollada en lugar de los latifundios improductivos o ineficientes cooperativas campesinas de esos años, difícil que pasemos hambre y menos sed porque, como dijo Charles Spencer tenemos lo principal que es el vino, abundante y barato.
Con una crisis mundial, mucha más gente en el mundo querrá emborracharse para pasar las penas y estarán dispuestos a cambiar barras de oro por chuicas de vino. Y pensar que hace poquitos años los gurus económicos nos decían que estábamos condenados por dedicarnos a producir materias primas en lugar de alta tecnología. Menos mal que nadie les hizo caso.
No pasa nada amigos, que venga nomás la crisis, nicht passiert, que los colapsos vayan pasando de a uno, aquí los esperamos. Por algo somos hijos del rigor. Hasta mañana.
