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14 abril 2012

Monopolios y costos crecientes

Me entero con alegría que Arnold Harbenger va a andar por Arica este lunes y dará una charla en la ESUN, me acaba de llegar la invitación así es que voy a preparar la cámara fotográfica, los lienzos, la camiseta y todo lo que debe llevar un fan que se respete.

Harberger es el papá de los chicago boys, el los formó durante los años sesenta cuando fue Director del Departamento de Economía de la Universidad de Chicago y por ser casado con chilena su relación con este país ha sido tremenda y fructifera. Es uno de los grandes economistas de nuestra época y uno de los padres del desarrollo económico que nos tiene en los primeros lugares de IDH de América del Sur.

Su charla será sobre inversión pública y me encantaría hacerle una o dos preguntas, pero soy corto de genio así es que permaneceré escondido, callado y bien camuflado entre un montón de farsantes encorbatados, aun cuando es probable que ninguno, aparte de mi, haya leído algunos de sus artículos importantes. En fin, no se si irá mucha gente o si los que van comprenderán a quien están escuchando, pero igual creo que es una suerte tenerlo por Arica.

El tema de Harberger me da pie para comentar algo que creo que no había escrito antes en este Club de Ociosos: los costos crecientes que están alcanzando algunos monopolios amparados por el estado.

Todos los gobiernos odian los monopolios y le echan la culpa de los males del país. Tanto de izquierda como de derecha: de Allende hasta Piñera siempre le han echado la culpa al abuso por la posición privilegiada que toman en el mercado. Existe una fiscalía anti monopolios y cuando una empresa crece tanto que amenaza en convertirse en monopolio u oligopolio todos saltan contra ella y primero que todos el estado.

Harberger ideó un triangulo que mostraba gráficamente que los monopolios introducen ineficiencia, pero nadie parece recordar que el primer y más poderoso monopolista es el propio estado, que solo se puede limitar a si mismo, no hay nadie más que pueda controlarlo. Y cuando uno se controla a si mismo, ya sabemos que tiende a ser bastante indulgente.

El monopolio más importante del estado es el de cobrar impuestos. Cualquier otro que saque plata a la gente mediante amenaza se va preso por asalto, sin embargo el estado tiene la facultad legal de hacer exactamente eso y esta es la principal facultad de todas, las demás vienen por añadidura pero en el cobro de impuestos está la base de su poder.

Pero en fin, después de tantos siglos casi todos nos hemos acostumbrado a la idea que el estado debe tener ese monopolio de los impuestos, sin embargo nos olvidamos del triangulo de Hamberger que profetiza que donde hay un monopolio existirá ineficiencia.

Lo raro es que jamás he escuchado a los que reclaman contra los monopolios quejarse del monopolio del estado, que tiene la curiosa y única facultad de subir sus ingresos tributarios tanto como estime conveniente, limitado solo por su propia voluntad.

Más raro es que no recuerdo haber escuchado a nadie decir que la ineficiencia del gasto del estado, por ser este de caracter monopolico, es inevitable de acuerdo al tríangulo de Harberger. El estado al no tener competidores es por principio ineficiente en el gasto.

Para aterrizar esto a un par de casos reales, les recuerdo que hace unos días los senadores chilenos se auto aumentarion sus "asignaciones" con lo que totalizan ingresos mensuales de unos US$ 40.000, un poquito menos de lo que gana el presidente de USA, el país más rico del mundo.

Esto causó un gran escándalo, incluso a mi me produjo mucha rabia, pero ¿se justifica escandalizarse? Claro que no, si es lógico que si ellos mismos tienen la facultad de colocarse asignaciones, las colocarán tan alto como puedan, incluso si tuviesen buena fe, cosa bastante dudosa pues como sabemos "las necesidades son infinitas".

Tomemos el caso de los profesores y autoridades de universidades públicas, donde el rector de la Universidad de Chile tiene ingresos por unos US$ 30.000, la universidad tiene aranceles altísimos y siempre andan quejándose que el estado no les da suficiente plata, mientras las universidades privadas no solo se financian con la matrícula, hasta tienen buenas ganancias.

Creo que son dos buenos y claros ejemplos del triangulo de Herberger aplicado al estado monopolista, se podría escribir mucho más de esto pero tengo que juntarme a tomar con McDonnell, el beber está primero.

de los chicago boys, el los form

02 noviembre 2011

Redes y monopolios


Aunque los viejos principios económicos son eternos, están apareciendo algunas cosas nuevas que no son explicadas por las ideas tradicionales, tal vez la economía de redes es la cosa nueva más importante que ha aparecido, recién estamos viendo sus efectos porque las redes amplias son un asunto que hace menos de 15 años era ciencia ficción para la mayoría de nosotros.

Nadie soñaba en los ochentas, cuando la conexión entre dos computadores era complicada y llena de errores que en unos pocos años llegaríamos a tener acceso fácil e instantáneo a más de mil millones de máquinas. Que nos hayamos acostumbrado a verlo como algo natural en tan poco tiempo muestra la plasticidad de adaptación de nuestra mente.

Si pensamos un poco vemos que cada gran innovación tecnológica tiene algún efecto importante en la economía. La invención de la imprenta trajo el Renacimiento y el surgimiento de los bancos privados a partir de los primeros cambistas de monedas. También fue el inicio del papel moneda que sustituyó al dinero metálico, pesado y difícil de mover.

La revolución industrial no solo trajo el capitalismo y las empresas como las conocemos hoy, sino que también el reinado por casi dos siglos de de las economías de escala. El capitalismo del siglo IXX daba como un hecho que las empresas debían batallar por la eficiencia, que significaría crecimiento y la llegada a una posición de monopolio imbatible, como fabricar cosas en grandes cantidades con procesos estandarizados bajaba los costos, el ejemplo clásico era la línea de producción de Ford, todos los que fabricaran a escala menor deberían desaparecer.

El fetiche de las economías de escala duró hasta fines de los años 70 y tuvo su culminación en las empresas japonesas que se dedicaron de manera masiva a mejorar la eficiencia y usar robots. Eso, más algunas decisiones de diseño no ortodoxas fueron la explicación del "milagro japones" que Alvin Toffler creyó imbatible cuando escribió La Tercera Ola.

Y en cada revolución aparece el mismo vaticinio equivocado, en 1969 uno de los escritores más inteligentes de la época (J.J. Servan-Schreiber) escribió que en menos de 50 años existirían 3 grandes oligopolios mundiales: General Motors, Boeing e IBM, un solo computador gigantesco sería compartido por cada hogar en el mundo. Pocos años después, otro escritor también muy inteligente, mostraba por qué Japón iba a dominar el planeta en el año 2000. Incluso ahora hay algunos despistados que vaticinan lo mismo para China.

El error de la extrapolación viene de la mano con la idea de la economía de escala, que supone que lo que está creciendo lo seguirá haciendo por siempre, porque el crecimiento se refuerza a si mismo. Pero no es así y está lleno de ejemplos incluso en la naturaleza. Los dinosaurios se extinguieron mientras las hormigas se salvaron, el tamaño es bueno solo en situaciones estables pero en tiempos de cambio los grandes tienen enormes problemas de adaptación.

Todo este largo preámbulo para comentar las cosas nuevas que ha traído la economía de redes, que muy probablemente irá desplazando a las economías de escala. He escrito antes sobre el asunto así es que no la explicaré de nuevo. Solo repetiré brevemente el ejemplo de los teléfonos que grafican bien el tema. Un solo teléfono no tiene valor porque no podemos llamar a nadie, dos telefonos ya tienen algún valor y así, mientras más millones de teléfonos puedan conectarse a la red tendrán más valor de uso, o sea servirán más.

Sin embargo su precio, o valor de cambio se va empequeñeciendo hasta acercarse a cero ¿cuanto vale hoy un celular? En Chile vale menos que cero, porque podemos comprar uno en 19 mil pesos pero viene con 20 mil pesos en minutos para llamar, o sea nos cuesta "menos" mil pesos.

Bueno, esto es lo que siempre se repite acerca de la economía de redes. Sin embargo hay otro asunto que casi no se menciona, o al menos yo no lo he escuchado nunca. Y es que para funcionar, la economía de redes necesita monopolios, el secreto en que se basa cualquier sistema de economía de redes es que siempre funcionan sobre alguna clase de monopolio.

El caso más claro es Internet que solo existe porque se usa un solo protocolo, el TCP/IP, y además se usa un solo modelo conceptual de comunicación, el OSI de 7 capas. Sin eso la existencia de Internet jamás hubiese sido posible.

Otro buen ejemplo es el sistema operativo Windows. Internet era un monopolio técnico, un acuerdo igual que los estándares html y tantos otros en que se basa, pero Windows es un monopolio comercial, uno de los pocos monopolios comerciales exitosos y estables que existen.

¿Por que la gente usa Windows siendo que existen sistemas operativos igual de buenos y completamente gratis como Linux y otros? Porque Bill Gates fue el primero que tuvo una visión clara de lo que sería la economía de redes, la entendió antes que nadie y eso lo llevó a convertirse en su tiempo en el hombre más rico del mundo. Por eso nunca protegió sus sistema operativo con hardware como hizo Apple, Gates entendió primero que nadie que era bueno que existieran muchas copias ilegales de Windows, mientras más mejor, porque el valor no está en el margen unitario sino en las conexiones.

Solo cuando algo se convierte en estándar, legal o de facto, puede aprovechar la potencia de la economía de redes y un estándar siempre se soporta sobre un monopolio. Pero aquí el monopolio no mejora los márgenes como con la economía de escala, al contrario los lleva al límite infinitesimal.

¿Se han fijado cuantas redes hacen competencia a Facebook? Algunas son incluso más antiguas, a vuelo de pájaro recuerdo a HI5, Sonico, Live Spaces, Lynx y varias más ¿por que no pegan? ¿por que ni siquiera Google+ con todo el poder de Google no puede bajar a Facebook? Porque alcanzó el monopolio y nadie quiere darse la molestia del cambio. Además para que el cambio valga la pena se tendrían que cambiar todos, de manera masiva y al mismo tiempo. Esa es la economía de redes en acción, Facebook y Google+ dan un precioso ejemplo.

Supongamos que al señor Ballmer, sucesor de Gates en Microsoft indpirado en Steve Jobs se le ocurriera emularlo y ordenara una nueva versión de Windows con una fuerte protección contra copia. Es algo que técnicamente se podría hacer sin gran dificultad, gracias a que los computadores pasan todo el día conectados a Internet, no costaría nada detectar las copias ilegales y bloquearlas ¿por que no lo hacen? Porque no son miopes como lo fue Jobs, si pierden el monopolio no lo volverían a recuperar jamás.

Y eso no solo mataría a Windows sino a todos los productos Microsoft, adiós Office y todo lo demás. El monopolio es tan valioso, que conviene darlo incluso con enormes "pérdidas", Eso es lo que todavía no aprenden las industrias del cine, de la música y todos los que todavía defienden sus patentes. Las patentes son la ruina asegurada en la economía de redes porque, siendo la tecnología cada vez más fácil de copiar, defender las patentes es una derrota segura en el mediano plazo.

Esta relación entre economía de redes y monopolios creo que es importante de mencionar, porque no la he visto mucho en lo que he leído sobre el tema. En este caso los monopolios no solo son eficientes sino que indispensables, a diferencia de las tradicionales economías de escala donde los monopolios normalmente significan una baja de eficiencia respecto a situaciones competitivas.

24 abril 2011

Los monopolios son malos ¿o no?

En la primera clase del módulo de economía, nuestro excelente profesor Luis Díaz partió leyendo la Biblia. Era la historia del maná que les caía del cielo a los judíos , dibujó las curvas de la oferta y la demanda en competencia, nos dijo que sacáramos una hoja, dibujáramos las curvas en situación de monopolio y explicáramos por que "era malo", Las curvas eran más o menos como las que muestra la figura y el triangulo achurado demostraba la "maldad" o ineficiencia social del monopolio.

Pero algo no me cuadraba, recién habíamos terminado el módulo de estrategia donde aprendimos que en competencia se trata de eliminar a los competidores o desplazarlos para que -en el caso ideal- tomemos una posición de monopolio ¿en que quedamos entonces? ¿es bueno o malo el monopolio?.

Al profesor le hizo gracia la pregunta, me dijo algo así como "depende, el monopolio es malo cuando es de otros y bueno cuando es nuestro", le insistí "¿entonces es socialmente malo?", "claro", me dijo "solo mira la curva". Miré la curva pero no quedé muy convencido.

Porque de algún modo el argumento de la "maldad social" del monopolio me recordaba el argumento que se había usado en Chile durante tantos años para tener controles de precios. Tenía la intuición -solo por analogía- que había un tremendo error de concepto al usar una explicación de "eficiencia". Pero como en todo lo que leía encontraba siempre la misma explicación, especialmente de economistas más respetables, me tuve que tragar el hueso nomás.

Pero siempre recordaba que en los sesentas se suponía también que existía un "precio eficiente" para cada mercancía que podía ser calculado y fijado por el estado, tal como hoy se habla que existe un precio eficiente en competencia perfecta. El punto es que no hay estado en el mundo que pueda conocer ese precio y al fijarlo el estado siempre termina distorsionando el sistema. Me preguntaba si no pasaría lo mismo con las leyes y fiscales anti monopolio.

Cuando en Chile se eliminaron los controles de precio, en los setentas, todo el mundo se aterrorizó pensando que los vendedores se pondrían de acuerdo para ajustar todos sus precios al alza y cobrar lo que se les ocurriera. Esto porque no entendían que sin regulación, lo más conveniente es ajustar los precios a la baja de manera progresiva como en realidad ocurrió, Sin ningún control los precios son más bajos.

Todo este tiempo pensé que debía haber algo malo en mi idea y no podía ser que todos los economistas de prestigio estuviesen equivocados. Tampoco podía entender como los monopolios pueden ser buenos y malos a la vez. Fíjense que se define al monopolio como "abuso de posición dominante", o sea no se considera malo tener una posición dominante sino "abusar" de ella. ¿Y en que consistiría este abuso? en impedir que los demás competidores lo saquen ¿pero no es es ese el propósito de la competencia?.

Creo que el asunto se me aclaró bastante gracias a tres artículos muy buenos. El primero fue sobre los mercados eficientes de Eugene Fama, sobre la que escribí hace un tiempo. El otro fue un paper de Sanford, Grossman y Joseph Stiglitz llamado "Sobre la imposibilidad de los mercados informacionalmente eficientes", que hasta cierto punto contradecía a Fama.

En esos artículos se presentaba el problema de como se fijan los precios en los mercados y se decía que se trata principalmente de tomar decisiones en incertidumbre: mientras más dispersa esté la información más "eficiente" sería el precio (es decir más conveniente en términos sociales), sin embargo era imposible evitar "grumos" de información privilegiada, concertación de precios o formación de monopolios temporales, que eran los que le dan movimiento al sistema.

El tercer artículo que me aclaró todo el panorama lo escribió Ignacio de Leon y se llama ¿Políticas antimonopolio o políticas anticompetencia? Creo que es una pieza extraordinaria porque coloca en duda muchas ideas que parecen fundamentales en la economía moderna, como la competencia perfecta, el monopolio perfecto y la economía de equilibrio.

Plantea el artículo que la presunción de que existe un estado omnisciente capaz de conocer el momento de intervenir, castigando a los monopolios, para obtener un optimo social es una muy mala idea, porque nadie tiene la información suficiente para conocer ese optimo, así es que la intervención es arbitraria y deteriora la competencia.

O sea, si queremos competencia real, debemos permitir que existan los monopolios, concentración, economías de escala y la concertación de precios. Todas esas cosas que son tachadas de "inmorales" y "abusivas" por parte de los que se sienten perjudicados por el abuso de posición dominante. La posición dominante es para usarla y abusarla.

Sin controles ni leyes antimonopolio pasará exactamente lo mismo que sin controles de precios: aumentará la competencia en lugar de disminuir porque no existe mejor negocio que descolgarse y ajustar los precios a la baja en una situación de precios concertados. La eficiencia de los mercados y la competencia perfecta es como la castidad de las jóvenes, una situación ideal que en la vida real solo se cumple a medias y a la fuerza.

Entonces ¿son socialmente malos los monopolios? Claro que no, y que me perdone mi profesor pero está equivocado. Los monopolios, la concertación y la información privilegiada son lo mejor, son los combustibles que hacen mover la máquina y la real motivación de la competencia.

De lo que habría que preocuparse es de otra cosa: que no existan barreras de entrada ni de salida que son las razones por las que los monopolios se eternizan, siempre deben existir monopolios pero un monopolio que permanece demasiado tiempo no se explica por el abuso de posición dominante, sino por leyes y la intervención del estado que los protege con barreras de entrada. Que mejor ejemplo que los bancos o las universidades en Chile.

14 julio 2010

El Sabio


Brilla el sol, se abrieron las nubes y por lo menos tendré un rato de buen humor antes que se vuelva a nublar y me vengan los monos. Mientras hay sol todo el mundo me cae bien, cuando el cielo se pone gris ratón empiezo a hablar de los tontos, giles, tarados, burros, solo miren mis antradas de los dos días anteriores, son un buen informe meteorológico de Arica.

Estoy leyendo un libro con artículos del economista ruso Evsei Liberman, escritos en los años 60, sobre la conveniencia de introducir incentivos en la planificación económica, se llama Plan y Beneficio en la Economía Soviética y sugiere, entre muchos rodeos, que los resultados podrían ser mejores si las empresas se beneficiaran con primas cuando mejoran su desempeño. Hoy parece una discusión ridícula pero es interesante que no hace tantos años en algunos países se discutía tímidamente algo que hoy parece tan evidente.

Los incentivos son nuestro combustible, siempre estamos buscando lo que más nos conviene y todos nos movemos en base a cuestiones bien primitivas: miedo, resentimiento y ambición determinan casi todo lo que hacemos o no hacemos. También está la comodidad, el mínimo esfuerzo parece ser una de las leyes fundamentales de la naturaleza porque se ve en todas partes, hasta la manzana que supuestamente golpeó a Newton en la cabeza seguía ese principio según la física moderna. Entregar los incentivos y las señales correctas es una buena manera de influir en el comportamiento de los demás.

Dos interesantes notas de José Piñera en Twitter, la primera se refiere a una columna del blog CB sobre la concentración económica en Chile, la segunda es una breve nota que dice textualmente:

El Estado debe escuchar a todos pero no debe negociar políticas públicas con los grupos de interés. Desde 1990 hay creciente corporativismo.

Ambas cosas están relacionadas y señalan un importante talón de Aquiles en nuestro sistema y es que desde la llegada de la democracia, en 1990, los políticos entendieron que no podían desmantelar la arquitectura básica de lujo, pero si podían sacarle provecho a la manera China, mezclando el dejar hacer con corrupción para obtener grandes conglomerados y beneficios particulares.

El monopolio es el objetivo de toda empresa comercial y es muy bueno que así sea, porque ese es el incentivo para ofrecer los mejores productos y alcanzar una posición dominante, de no existir la posibilidad de monopolio Bill Gates no hubiese desarrollado las ideas de compatibilidad hacia atrás del MS DOS o el Windows y todavía seguiríamos amarrados a cientos de aplicaciones distintas, propietarias, incapaces de comunicarse entre si. La posibilidad de monopolio fue el incentivo que disparó la computación personal.

Por otra parte el monopolio siempre debe ser precario y estar sujeto a la entrada de nuevos retadores, eso es lo que no ha pasado en Chile desde 1990, los monopolios han cerrado la puerta y levantado formidables barreras de entrada ayudados por el estado. Por eso tenemos prácticamente una sola línea aérea, unas pocas cadenas de retail y supermercados de tamaño gigante. En los bancos es donde esta distorsión se nota más clara, muchos años atrás yo tuve cuenta en el Banco Ohiggins, que en los 90 era un banco de nicho dirigido principalmente a empresas. Luego llegó el Banco Santander al país y empezó a engullirse a los demás bancos privados, al principio todo bien, pero hoy su calidad de servicio es peor que la del Banco del Estado ¿que mejor muestra que un monopolio permanente es malo?

Es el factor coimas, presiones, que levanta y mantiene barreras de entrada anti competencia. Cuando proponen vender remedios en cualquier local comercial, saltan los químicos farmaceuticos y la asociación de farmacias, con un repentino interés en la salud pública ¡se terminará el mundo el día que la gente pueda comprar remedios donde no haya un químico farmacéutico!.

Pero ya dije que hoy no iba a despotricar, todavía hay sol y veo parte de la playa Chinchorro desde mi ventana. Abajo, en el garage está Tom Wilke trabajando en una cabaña desarmable que va a instalar en el Valle de Lluta, trabajó algunos años fabricando catamaranes así es que le está quedando muy bien. Tom tiene su Ph.D. en psicología, ha escrito libros y papers sin embargo vive feliz sin hacer nada ¿su vida tiene sentido? Claro que tiene sentido, ese si que es El Sabio.