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07 enero 2012

Aquí vamos de nuevo


Todo tranquilo en mi primer día de 57 años. Nos íbamos a juntar con McDonnell pues me había invitado a almorzar, pero yo no estaba en condiciones así es que lo dejamos para mañana. En la tarde bajamos al centro con el Tomás Jr. a comprar algunas cosas y tomarnos un pitcher de cerveza. Aunque me cueste, no podía empezar los 57 años abstemio, habría sido de muy mal gusto.

Me escribió mi amigo Mario de New Jersey y me dice que tengo que buscar en youtube la canción La Caja Negra de Enrique Diaz, la encontré estupenda y muy ad-hoc, por eso la coloqué en esta entrada:

El hombre que trabaja y bebe
déjenlo gozar la vida
porque eso es lo que se lleva
si tarde o temprano muere.

Después de la caja negra, compadre,
creo que más nada se lleve.

Todo el que tenga sus bienes
que se los goce bastante.
Goce lo más importante,
ay, que goce con mujeres.

Ay! Que tarde o temprano muere y sus bienes
no sabe qué se los hacen.

Viven pendiente en la parte
yernos, cuñados y hermanos
y aquel pobre finado
ni una bóveda le hacen.

Ay! El que trabajó bastante, se lleva
la tristeza y el guayabo.
El que trabajó bastante, se lleva
la tristeza y el guayabo.

Ah que buena letra, será mi himno oficial para el año 2012 ¡gracias Mario!

También me escribió mi amigazo el arquituerto Edgar, compañero y uno de mis mejores amigos durante mi aventura en la Municipalidad de Tacna ¡que bien lo pasamos! Resulta que Edgar también cumple 57 años el 6 de enero, igual que yo, pero nunca hemos podido combinar para celebrar el cumpleaños juntos. En fin, me dice que está en un minúsculo pueblito de la amazonia terminando una obra, en el departamento de Madre de Dios, por donde mismo anduve yo el año 2008. Cuídese compadre que las charapitas muerden fuerte por allá, según lo que me han contado.

En fin, una año más y un año menos. A pesar de los alarmantes sígnos de vejez y decrepitud física yo todavía me siento como un niño, el síndrome de Peter Pan jamás me ha abandonado y asunque la mayoría de los amigos de mi edad ya se convencieron que son viejos yo todavía no me doy cuenta que hace rato dejé de tener 14 años. Tendría que estar en el psiquiatra, pero menos mal que no tengo plata para esos lujos. Cuando cumplí 46 me veía en 10 años más igualito pero con más plata. Mentira, pasaron 11 años y tengo mucha menos plata que a los 46, pero que diablos.

Una de las pocas cosas buenas de andar sin plata es que eso nos mantiene alejados de los doctores y así uno se muere cuando se tiene que morir sin ayuda de nadie. Hace varios años tuve una amiga que le apareció un tumor en lo más profundo del cerebro, cerca de la hipófisis. Como no tenía un peso fue a que la vieran en el hospital y el doctor le dijo que prácticamente no tenía tratamiento. Solo le recetó unas pastillas para mejorar los síntomas porque la única alternativa era que fuese a Santiago y le hicieran una operación extremadamente complicada y riesgosa.

Por supuesto que no se operó -no tenía como- y los remedios eran bastante caros así es que empezó a comprar unos parecidos en Tacna, finalmente dejó de comprarlos porque no le hacían mucho efecto. Conversamos varias veces porque tenía cierto miedo de que se iba a morir. Al final mandó todo al diablo porque pensándolo bien, igual se tenía que morir algún día, daba lo mismo que fuera antes o después.

Y de un día para otro la cabeza le dejó de doler y todos los síntomas extraños que tenía empezaron a desaparecer. El tumor se estaba achicando y finalmente desapareció solo. El doctor cuando la revisó le dijo que el verdadero milagro no era que se le hubiese revertido el tumor, sino que diera gracias a Dios por ser pobre. De haber tenido plata la operación y el tratamiento habrían costado muchos millones, y las probabilidades que quedara convertida en vegetal eran muy altas.

Hace años que no la veo pero se que está perfectamente bien, incluso se separó, se volvió a casar y hasta tuvo una niñita. Siempre me acuerdo cuando me contaba riéndose que el doctor le había dico "no te imaginas la suerte que tuviste de ser pobre".

A medida que uno envejece van apareciendo problemas igual que los autos viejos, cuando les viene la seguidilla y entonces empieza a rondar la idea del cáncer o cualquier enfermedad larga y sucia que nos podría venir. Pero que diablos, de algo tendremos que estirar la pata y mientras más rápido mejor, no creo que valga la pena cuidarse ni menos examinarse pasada cierta edad, digamos los 40 años. Creo que el miedo que le tengo a las inyecciones es superior al apego a la vida.

Ah, enfermedades, muerte son cosas inevitables. Pero ¿que hay del deterioro físico que viene con los años? Por ejemplo quedarse pelado, o cuando el pelo se pone blanco, la cara y todo lo demás se desarma como una bolsa vacía. Yo tengo dos clases de reacción ante esa triste realidad: la primera es el descuido, andar sucio, desarreglado y mandar al diablo la apariencia. La otra es todo lo contrario, dejarse llevar por la vanidad y andar muy limpio y arreglado. Yo siempre he andado entre esos dos extremos, me da por temporadas.

Algunos años atrás me encontré en Santiago con una amiga de juventud que cuando me vió lo primero que me dijo fue "¡tienes que teñirte el pelo, pareces un viejo con el pelo blanco!". Me acordé enseguida del libro La Muerte en Venecia de Thomas Mann donde el protagonista, enfrentado a la vejez igual que yo, se hace teñir el pelo y hasta se le termina dando vuelta el paraguas. Nada de eso va conmigo, no importa que parezca viejo aunque me sienta como un jovencito de 14 años: "viejos serán los caminos, pero igual echan polvo".

A medida que pasan los años y va perdiendo la apariencia, uno va recibiendo golpes al ego, como cuando yo estaba administrando el Rapa-Nui y por casualidad escuché a dos chicas que hablaban de mi y una dijo "debe haber sido buenmozo cuando joven" ¡diablos, si todavía soy joven! pensé y desde ese momento me empezaron a caer mal. Y así, menos mal que a mi nunca me sirvió la apariencia juvenil para nada, así no tengo mucho que extrañar.

Tengo algunas amigas que son de mi época y perdieron la apariencia, aunque la mayoría parece que hicieron pacto con el diablo para conservarse. Supongo que para la mujer debe ser mucho más problemático pasar de mina a señora. Mientras más linda es una mujer cuando joven más pierde porque a una mujer bonita se le abren muchas puertas solo por presencia.

Pero como yo siempre ando contra la corriente, nunca me han gustado las mujeres perfectas o las bellezas clásicas. Al contrario, lo que me gusta es la imperfección o la asimetría. Las mujeres en cambio son mucho más apegadas a los estereotipos y sufren con cualquier detalle que las aleje del estandar.

En fin, hace rato que estoy divagando, puras cosas dispersas pasan por mi cabeza en este día de verano, el primer día de los 57, aquí vamos de nuevo.