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28 junio 2011

Puno bloqueado

La violencia en Puno ha pasado inadvertida por la mínima cobertura de la prensa, sin embargo es un tema que irá cobrando importancia a medida que pase el tiempo porque las consecuencias no son menores. Es el primer gran problema que heredará Ollanta Humala y creo que va a marcar de manera importante el estilo que tendrá su mandato.

Mi gran amigo don Fredy Gambeta de Tacna me ha reenviado una interesante columna con opiniones de doña Martha Giraldo, antigua militante de izquierda y empresaria en la zona de Puno que relata de manera bien lúcida lo que está pasando en esa zona:

Hay un gran contrabando, de tales volúmenes que se distribuye hasta Arequipa, Lima, Cusco, Madre de Dios, Abancay, que cuenta con soporte logístico de almacenes, camiones, buses, camionetas, talleres de reparación, tiendas de repuestos, seguridad, etc. y del que todos los ciudadanos de Puno nos servimos alegremente en la medida de nuestras necesidades (por ejemplo, licores, galletas, chocolates, sábanas, artefactos, caprichos para el buen comer y vivir); minería informal descontrolada (quebradas amazónicas y al pie de glaciares en Ayapata, Coaza, Sina, Limbani, Phara, Patambuco, San Gabán, Ananea/ Rinconada, solo aquí se calculan más de 30 mil extractores y que se proveen de explosivos, botas, cascos, mamelucos, gas, combustible, linternas, miles de celulares, vía el contrabando), cocales en expansión en los valles de Sandia, San Juan, San Ignacio, San José, Putina Punko, San Gabán, Ayapata, Coaza, es vox populi que ahora se transforma en cocaína y se exporta hacia Bolivia.

Yo anduve por todas esas partes durante mi aventura en la selva y me formé exactamente la misma impresión. Juliaca, es una ciudad cercana a Puno con cerca de 200.000 habitantes, más grande que Arica y surgió de la nada cuando en Puno empezaron a apretar el contrabando. Hoy ambas son ciudades grandes y frenéticas con comercio de toda clase.

Gracias al populismo de Evo Morales se puede conseguir gas licuado, alimentos y toda clase de artículos a precio irrisorio, además que hay explotaciones informales de oro y para que hablar de base de cocaína. Probablemente es la región que genera más riqueza en el Perú y la más desregulada: el sueño de un anarquista. Sigue el relato de doña Mirtha:

Una compleja, desigual y tensa convivencia entre un pequeño sector empresarial formal y una gran masa de hábiles y avezados productores y comerciantes informales, ilegales, a los que el Estado no ve, no siente, no huele.

Gastón Acurio afirmó en TV que ser empresario era “un privilegio, un honor y una responsabilidad”; y efectivamente así es, pero en Puno, reconocerse empresario es un acto de estoicismo, porque hay que resistir epítetos como “testaferro, explotador, miserable, vendepatria”. Estos calificativos son endilgados a los mestizos formales, sean locales o venidos de fuera. Los miles de empresarios informales simplemente no son empresarios, son parte del pueblo sufrido y excluido del sistema, aunque movilicen millones de dólares en mercadería ilegal, tengan flotas de buses, camiones, tráilers, maquinaria pesada, usufructúen yacimientos mineros informales, cocales, cafetales, tiendas y mercados, casas de cambio, cientos de tiendas de computadoras y teléfonos, inmensas ferreterías, no solo en Puno, en Arequipa, Tacna, Moquegua, Madre de Dios, Cusco, llegando incluso hasta La Paz , Río, Sao Paulo. Ser quechua o aymara, es garantía de contar con una patente étnica para todo lo permitido, legal pero también y sobre todo, para lo ilegal e informal que se pueda hacer. El normal, tradicional y ancestral intercambio fronterizo, ha devenido en economía paralela que mueve millones, corrompe y ejerce presión a todo nivel, de la misma forma que los grupos mineros informales y cocalero
s.

Las protestas formalmente son en contra de las concesiones para la gran minería, pero en realidad esconden una lucha sorda entre el poder de la economía informal, que tiene tomada toda esa parte del país y los empresarios formales de cualquier clase y tamaño. Esa es la real lucha que se está entablando. Sigue opinando la columnista:

No es casual ni fruto del abandono estatal y/o privado, que no haya inversiones productivas en la región (excepción de algunas mineras y hoteles), no se puede invertir en Puno, no se puede comprar tierras, no se puede instalar industrias porque fracasan frente a la competencia del contrabando, no hay mano de obra calificada, no hay proveedores primarios de calidad y formales. Siendo la mayor zona productora de fibras y lanas, ni una sola planta que las lave y las industrialice, ¿por qué? Ni una planta de beneficio de carnes, siendo la primera región productora de carne de res y ovino.

En Puno, tanto en el campo como en la ciudad, entre aymaras, quechuas y mestizos, la circulación de rumores y afirmaciones alejadas de la verdad es increíblemente profusa, ni la típica chismografía limeña se puede comparar y solo para que se hagan una idea, unas cuantas perlas:

“Toda el agua es propiedad privada de García Pérez, que la vende al mejor postor y que es socio de las empresas que compran”; “El lago Titicaca está vendido a los chilenos”; “Los hoteles Libertador son propiedad de Fujimori y sus socios chilenos”; “Casa Andina, cadena hotelera chilena”; “La isla de Suasi ha sido vendida a los chilenos”; “Desde Suasi se bombea agua al norte de Chile”; “Las empresas mineras pagaron canon solo en la época de Toledo”; “García para incentivar la inversión extranjera, ha exonerado de impuestos, canon y regalías, a todas las empresas extranjeras”; “Todo el Perú está concesionado y vendido para la explotación minera”; “Las empresas mineras llegan de golpe y porrazo a tomar posesión de las tierras de los campesinos, y los comuneros súbitamente se enteran que no son más dueños de ellas”; “Los canadienses de Santa Ana, nunca realizaron la consulta previa y no lograron la licencia social”.

Si se fijan bien, no se diferencian demasiado de muchas demandas ambientalistas y desde la izquierda que se están haciendo en Chile. Hasta el lenguaje es parecido, con la gran diferencia que en Perú la pelea es entre intereses económicos reales mientras que en Chile es solo un intento de tomar posiciones de poder político, los ambientalistas e izquierdistas chilenos no tienen nada real que defender ni menos que aportar.

¿Como enfrentará Humala este problema? Es algo que ha venido creciendo en torno a la economía cocalera. Los cultivos de coca generaron capital para que los aimaras, duchos comerciantes, empezaran a incursionar en otros negocios y como no tienen el menor respeto por la formalidad o las leyes son enormemente competitivos y se han convertido en poderes muy fuertes. Ellos fueron buena parte del apoyo que ha llevado a Ollanta a la presidencia.

Ahora habrá que ver como Humala maneja este delicado problema. Hasta ahora ha anunciado medidas reivindicacionistas contra las mineras como aumentar los royalties y otras parecidas. Para su mala suerte tiene Chile justo al lado, el enemigo histórico adonde sin duda se trasladarán las inversiones ante el primer amago de hostilidad. Pero esa no es la solución ni siquiera el origen del problema. La cosa viene desde una economía informal, grande, hábil y poderosa que no va a aceptar perder sus privilegios así nomás.

Es el problema idéntico al que pasó en Bolivia, donde terminaron en la miseria con un presidente que no manda ni a su secretaria. Que difícil tarea y que enorme problema, vamos a ver como se resuelve. Hasta mañana.

20 abril 2008

Mi casa es estilo Puno

Y estábamos tranquilos almorzando en la picantería La Chomba de Cusco con Willy, mi amigo peruano, mientras que una cantante, un mandolina y un guitarrista ciego tocaban huaynos que todos escuchabamos distraídamente. De pronto la cantante agradece al público y anuncia que va a cantar el huayno "Flor de Retama". La concurrencia es mezclada con gente de la sierra y turistas latinoamericanos -los gringos van a restaurantes más "típicos" y no saben lo que se pierden- cuando anuncian el huayno todos los peruanos se quedan callados, mirando atentamente a los músicos y el ambiente se pone tenso, los turistas intuyen que pasa algo raro y también apagan un poco las conversaciones. Le pregunto a Willy que pasa y me explica que es "la canción de Sendero", la que escuchan tan atentamente los serranos. Me dice que antiguamente - incluso ahora en la zona de Ayacucho- el Sendero pasa sus mensajes en los pueblitos a través de estos músicos ambulantes. Mi amigo alega que Sendero nunca existió, que fue un pretexto de los políticos para matar campesinos y mantenerse en el poder, revive la antigua bronca entre la gente de la costa y los de la sierra, dos países en uno profundamente fracturados y resentidos uno del otro. No le creo mucho pero al ver a los serranos emocionados escuchando entiendo por qué costó tanto erradicar al Sendero, y lo fácil que sería que vuelva a aparecer en cualquier momento. Costa, sierra y selva son tres mundos diferentes en Perú. Tenen muy poco en común y muchos antagonismos, me dicen que el 60% del país es territorio de selva, sin embargo para todos los efectos oficiales es como si no existiera. La sierra en cambio se ha ido adueñando del poder social y económico de manera silenciosa. A los puneños les dicen los judíos del Perú, con trabajo duro y sobriedad extrema han ido dominando al país. Están en todas partes de la selva y la costa, en Lima comenzaron apoderandose del mercado de la fruta seca y ahora han tomado el control del Jirón Gamarra, núcleo industrial de las confecciones. En Tacna y Arica los vemos por miles y son la representación del peruano que tenemos casi todos nosotros, piel oscura, nariz aguileña, extremadamente pobres, mansos y humildes en apariencia, ambiciosos y tenaces hasta un extremo que no imaginamos. Hablan aimara en la zona de Puno y quechua por Cusco y las fronteras con Bolivia. Miserablemente vestidos arrastran su carrito de mano por las calles de Arica "comprando cosas": baterías, radios y televisores en mal estado que pasan de contrabando al Perú. Sin embargo en Puno tienen cada uno su edificio, con un piso para cada hijo y la planta baja para el negocio, un camión Volvo o un furgón del año en la puerta no son raros de ver. Puno y Juliaca son las metrópolis de los Judíos del Perú, ciudades feas y caóticas sin ninguna clase de planificación, cada quien construye como se le da la gana y todas las casas y edificios están a medio terminar con los fierros saliendo del techo como símbolo que la riqueza todavía se sigue construyendo. Me recuerdan a mi casa, fea, improvisada y enorme, nunca terminada. Parece que yo soy un poco puneño igual que la mayoría de los ariqueños netos. Ah y agregué algunas fotos al álbum de Cusco, lo pueden ver AQUI.