Me llamó la atención un comentario en Twitter de José Piñera sobre la Academia Kahn que imparte un sistema mixto de educación a distancia y presencial. La cosa es más o menos así: se entregan a los alumnos videos por Internet con los contenidos, estos los estudian en su casa y luego van a la escuela solo a hacer ejercicios, cada uno en su computador asistido por tutores.Si se fijan dieron vuelta al sistema tradicional, donde los contenidos se entregan en la escuela y les dan ejercicios como "tareas para la casa". En este caso los contenidos se estudian en la casa y se ejercitan en la escuela, cosa que con Internet es posible. En The Economist aparece un buen reportaje sobre esta revolucionaria escuela que se encuentra en pleno funcionamiento, como pueden ver en la foto.
Comenta José Piñera "Paradigma CUPONES es aplicable a todo nivel educativo. Aporte de Internet es infinito. Todo esto es imparable. Estado sólo puede retrasar o encauzar". En este link se puede leer la propuesta de voucher a los profesores, explicada mejor de lo que yo podría hacerlo. Hace tiempo que vengo pensando algo parecido, Internet ya está educando -informalmente- a millones de personas y es cuestión de tiempo que la educación formal se suba al carro. Pese a las enormes desconfianzas que levanta la educación fuera de las escuelas yo estoy seguro que es el sistema que se impondrá y -con suerte- tal vez alcancemos a verlo.
La educación a distancia siempre ha sido vista con suspicacia y considerada como "de menor calidad". En la universidad se bromea respecto de algunos profesores que han obtenido su doctorado "por correspondencia" y el programa "Salvemos el año escolar" ni siquiera tiene el respaldo entusiasta del propio gobierno. Este programa puede ser la prueba de fuego de la educación a distancia y si el gobierno no se compromete a fondo a sacar buenos resultados con él las consecuencias pueden ser muy malas. Hasta el momento no he visto mucho entusiasmo por parte de las autoridades.
Pero la verdad es que el "paradigma de la escuela" dejó de tener sentido con Internet y lo voy a mostrar con un solo ejemplo. Supongamos que yo fuese más joven y tuviera fondos para entrar a un programa de postgrado. Y me ofrecen dos opciones: puedo estudiar presencialmente en la Universidad de Tarapacá o a distancia en la Universidad -digamos- George Mason de Virginia. ¡No lo pensaría diez segundos! prefiero mil veces estudiar en un programa orientado hacia la escuela austriaca, aunque jamás le vea la cara a un solo profesor. Sería estúpido elegir la UTA, aunque sea mi alma mater y la quiera más que a mi auto.
Esto que es tan evidente en un postgrado también debería serlo en las escuelas y por las mismas razones. Es mil veces preferible estudiar a distancia con los mejores profesores que ir a clases presenciales con mediocres, además uno puede elegir verdaderamente que clase de educación tendrá ¡las opciones en Internet podrían ser ilimitadas!.
Esto que parece tan obvio y racional tiene un problema: la racionalidad. Es una solución de Pareto pero no toma en cuenta la multitud de intereses creados que hay alrededor del negocio de vender educación. El ejército de profesores mediocres, flojos, ignorantes que han hecho carrera a zancadillas en el sector público tienen el poder de Maquiavelo. Las masas de padres ignorantes que pondrían el grito en el cielo porque les quieren enseñar a sus niños "por correspondencia" y alegarían que "eso no es una educación de calidad" sería enorme.
Por eso en democracia Pareto siempre quedará en segundo plano, Maquiavelo tomará las decisiones tanto tiempo como pueda, todo seguirá peor que nunca y los estúpidos que votan mal una y otra y otra vez seguirán quejándose contra "los políticos". No son los políticos, son ellos mismos, los que votan y los que no votan. Hasta mañana.