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07 abril 2012

La iglesia acorralada

Deben estar baratos los mangos, porque toda esta semana los hemos comido de postre, el mango, rey de las frutas tiene de todo: color, fragancia, dulzura, textura cremosa y sobre todo uno de los mejores sabores que existen en la naturaleza. En Azapa se dan unos grandes y muy ricos pero mejores son los que llegan de Pica, Soga o de los valles vecinos del Perú: Caplina, Sama, Locumba.

Para que les cuento de los helados artesanales de mango que se hacen en Arica o Iquique. La gracia es que acá los mangos son frescos -a menos que alguien sea tan estúpido como para ir a comprarlos a un supermercado- y no han pasado por la cadena de frio que les arruina el aroma y la textura. Uno de los patrimonios naturales de Arica es el mango. Ah y eso que ni mencioné el pebre de mango que hacen en Pica. Mejor no sigo, el mango fresco y barato es una de las mil pequeñas maravillas que se pueden encontrar en Arica.

Viernes santo, antes lo celebraba con un asado y choripanes pero ahora que lo hace todo el mundo ya no tiene gracia, en todo caso lo hacíamos con el Tomás Jr. para enrabiar a mi querida suegra, nada más, esa costumbre de comer pescado es una completa estupidez que quiza a quien se le ocurrió. Mejor hubiera ayunado, pero en fin, mi querida suegra hizo arroz amarillo con lapas y cuando reclamé mis choripanes me dijo "anda a comprar pues" con lo que la conversación terminó de manera abrupta. Ya no hay respeto en esta casa.

A propósito de viernes santo, aprovecho de mandar mi saludo afectuoso a la Iglesia Católica, curas, monjas, beatas y beatos de la feligresía. Pese a que no creo ni una palabra de su fe, les tengo gran simpatía. Creo que en algunas cosas han sido un gran aporte para el país y tremendo consuelo para miles de personas en apuro.

Por si las moscas yo rezo todos los días, aunque la respuesta a mis plegarias ha sido más o menos errática, al menos en cuestiones de salud -que es lo único que en realidad me interesa- me ha funcionado bastante bien.

La Iglesia Católica es una gran institución, aunque anda muy a mal traer por una combinación de ateos estúpidos, petulantes y empoderados, junto con curitas que no se han portado muy bien que digamos. A mi no me indigna ni mucho menos los casos de homosexualidad que dentro de la iglesia que son -a mi modo de ver- mayoritariamente consentidos.

Nunca me he tragado ese cuento absurdo de curitas que "corrompen" a los niños mediante engaños, más bien creo que los homosexuales tienen cierta tendencia a acercarse a instituciones como iglesia y fuerzas armadas y crear grupitos de poder dentro de ellas, por el hecho que reunen casi puros hombres.

Lo que no quiere decir -ni mucho menos- que a todos los curas o la mayoría se les de vuelta el paraguas, al contrario, son grupos minoritarios con espíritu de logia. Siempre he desconfiado de las logias, la fidelidad es la virtud de los perros.

La Iglesia Católica, en su doble papel mundano y espiritual ha hecho cosas buenas y malas. Lo mejor del catolicismo es también lo que más le reprochan: la hipocresía, el doble discurso. Cuando las religiones no tienen su cuota de hipocresía son la peor basura porque incuban el fanatismo ignorante y a los fariseos, como ocurre con tantas iglesias evangélicas.

La iglesia también tiene sus intereses corporativos. En la edad media los sacerdotes se casaban, después se enriquecían y la plata quedaba para sus descendientes dejando a la iglesia debajo de la mesa. Entonces el concilio de Nirea (creo que así se llamaba) decretó el celibato, ardorosamente defendido después por los padres de la iglesia "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer" (San Agustín, el mismo que escribió "Señor, hazme casto, pero no todavía"). Así, los intereses corporativos pasaron a moldear las directrices morales de la iglesia.

Otro ejemplo de interés corporativo que se ha convertido -o disfrazado para decirlo de manera poco amable- en un asunto moral, es esa actitud radicalmente "pro-vida" que no tiene nada que ver con la tradición ni con las enseñanzas cristianas.

En los sesentas, cuando aparecieron los anticonceptivos el Papa Paulo VI y sus asesores se alarmaron pensando en las consecuencias que podría tener la fornicación generalizada, libre del miedo al embarazo. El relax de las restricciones sexuales iba a deteriorar un área donde la iglesia tenía bastante poder. Sin contar que iban a disminuir las familias "bien constituídas" es decir formadas en base a un matrimonio.

Le apuntó medio a medio y todas sus preocupaciones se hicieron realidad, pero su receta para contrarrestar la amenaza -la encíclica Humanun Vitae, que prohibía usar anticonceptivos- perdió por paliza. Hoy son contados con los dedos de la mano los católicos que la obedecen.

Probablemente allí partió la tendencia "pro vida" extrema, que prohibe la investigación con células madre y para que hablar del aborto. Probablemente perderán de nuevo. Gracias a los jesuitas el miedo al infierno ya no es tan poderoso como solía ser.

En fin, pobre Iglesia Católica, atrapada en su propia trampa por moralistas anti homosexuales (siempre que sean curas), espero que salgan bien de esta, creo que el catolicismo es uno de los más chicos entre los males necesarios. Adelante nomás y mis felicitaciones a todos los curas que no son truculentos.

30 enero 2012

Moulian, iglesia y política


En medio de un soporifero domingo, reponiéndome de unas cervezas tomadas con un amigo pasé casi toda la tarde durmiendo siesta. Tal vez a la noche no tenga sueño y mañana me tengo que levantar temprano, es dura la vida.

También estuve releyendo el Estudio sobre Chile de Tomás Moulian, editado en 1965, que encontré hace años entre un montón de libros usados que le compré a mi amigo Stanko. Moulian escribe en el estilo pesado típico de los sociólogos pero mo es aburrido, es uno de los pocos que tienen un punto de vista personal y sus libros no son panfletos como lo que escribe la mayoría de los demás sociologos que repiten las ideas de moda o llenan volúmenes con citas y argumentos de autoridad.

Moulian escribe en una parte de su libro sobre la influencia de la Iglesia católica en la política chilena y hace algunas observaciones interesantes. Por ejemplo dice que la tradicional alianza de los conservadores con la Iglesia Católica se daba cuando esta era muy influenciada por la iglesia española ligada a la monarquía. No hay que olvidarse de los Reyes Católicos de España.

Moulian hace notar que en América Latina nunca habían surgido ideas originales, normalmente era una caja de resonancia de los Estados Unidos o Europa, que eran los paradigmas de la civilización. A partir de los años 50 algunos sectores jovenes de la iglesia empezaron a ser influenciados por el movimiento católico francés iniciado por las ideas de Jacques Maritain, lo que dio nacimiento al partido Demócrata Cristiano.

La Teoría de la Liberación que apareció un poco después fue tal vez el primer intento de armar una teoría propia en América Latina, con efectos bien trágicos eso si. Teólogos brasileños, peruanos, colombianos y franceses armaron esa idea de que la fe tradicional era alienante y al servicio de los ricos, usando el análisis marxista, excepto en lo del ateismo, se convirtieron en punta de lanza de muchos movimientos de izquierda.

Lo curioso es que cuando mucho de los gobiernos revolucionarios o de centro izquierda se derrumbaron, el modelo político que volvió a ser mainstream en la iglesia también vino de España, con el Opus Dei, apoyado por Juan Pablo II que era profundamente anticomunista.

La teoría de la liberación ya no existe en su forma original, no hay más curas guerrilleros ni nada de eso pero quedó un remanente, principalmente entre los jesuitas de la llamada "iglesia popular" que defendía a la gente de izquierda de los abusos de los gobiernos militares, les conseguía fondos y les daba refugio. Muchos políticos le deben la vida a curas que se jugaron para protegerlos pero, como escribió Maquiavelo "en términos generales, los hombres son ingratos" y pasado el tiempo los mismos políticos se convirtieron en soterrados enemigos de los curas, que amenazaban con quitarles poder.

Buen libro, nunca he leído completo un libro de Moulian porque tiene un estilo muy pesado, pero leerlo a saltos se pueden encontrar ideas bien interesantes, recomiendo leer su best seller Chile: Anatomía de un Mito, que fue un libro pionero en muchos sentidos.

Pocos se dan cuenta que la Iglesia Católica tiene un as bajo la manga de gran importancia en lapolítica chilena: tienen el sistema de educación preferido en Chile en todos los niveles. Escuelas, liceos y universidades, los mejores de Chile son de la iglesia, los laicos y las demás iglesias han sido incapaces de hacerles competencia, así es que curitas y monjas, con todos sus defectos y escándalos seguirán dando la pauta en la política por mucho tiempo más.

A Moulian lo conocí en persona cuando vino a Arica como candidato presidencial, creo que fue el año 2004. Fuimos con Rodrigo Nuñez a hacerle unas fotos en el Partido Comunista y Rodrigo se le acercó y le pidió si podía sacarme una foto con él, yo no me habría atrevido ni muerto. Y esa es la historia de la foto:

26 enero 2012

Iglesia Católica y política


Mi tío abuelo Arturo Perez Labra, canónigo de la Catedral de Santiago, era parecido a mi. Yo siempre sentí simpatía por ese cura mujeriego y millonario, pese a que cuando murió lo tapamos de maldiciones por la mísera herencia que nos dejo a sus herederos directos (mi mamá y sus tres hermanas), ya he escrito antes sobre lo bien que me caía pese a que murió cuando yo era muy chico y solo lo conocí por su mala reputación.

Pero el hombre se parecía a mi en otra cosa, era un verdadero charlatan de la escritura que tapaba El Diario Ilustrado y El Mercurio con sus cartas y columnas y hasta escribió unos cuantos libros como uno sobre Jacques Maritain, que el propio filósofo desmintió diciendo que lo había mal interpretado lo que dio pie a una sabrosa polémica y un nutrido intercambio de correspondencia en esos años. Todas cosas de las que hoy a nadie le importan ni nadie se acuerda. Para eso está su sobrino nieto, charlatan igual que él y casi igual de sinverguenza, aunque mucho más pobre, listo para salvar del olvido a monseñor.

Bueno, este es solo un entremés para lo que quería escribir hoy, que es un tema que daría para varios libros: la influencia de la Iglesia Católica sobre la política en Chile.

Siempre he pensado que las explicaciones de la política como reflejo de grandes movimientos sociales es un cuento chino. Los grandes movimientos políticos nacen como peleas por el poder entre pequeños grupos de elite, que se arrogan la representación del pueblo. ¿Alguien podría decir que Allende representaba a los pobres o los radicales a la clase media? Claro que no, se representaban a si mismos y al grupo de políticos que los rodeaba, así era antes y así es ahora, igualito.

Pero si ha habido algunos movimientos poderosos detrás de las elites y creo que el más potente en Chile ha sido la Iglesia Católica. Durante siglos la Iglesia Católica ha sido un poder paralelo enorme en el mundo, capaz de someter a reyes y permanecer con un considerable poder terrenal por bastante más de mil años. Chile no ha estado fuera del alero de ese poder.

La distinción entre conservadores y radicales, la guerra entre la educación católica y la educación laica, el monopolio de los cementerios solo para católicos, la religión de estado durante muchos años, las peleas de la masonería y otros movimientos políiticos por quitarle espacios de poder a la iglesia, han sido una constante en nuestra historia.

Se podría pensar leyendo Internet que la Iglesia Católica está moribunda en Chile después de tantos escándalos de pedofilia y mala prensa, pero sigue viva y potente como influencia política, porque siempre ha usado con éxito la estrategia gramsciana de ganar el mundo de la cultura.

La mejor universidad que hay en Chile es la Pontificia Universidad Católica y la mayoría de los colegios de elite son manejados por alguna congregación religiosa. Existe en Chile una larga guerra, que viene del siglo 19 entre los colegios religiosos y la educación "laica" o "humanista" inspirada por la masonería. Esta guerra la viene ganando la Iglesia Católica por paliza desde hace años.

La educación laica nunca ha logrado ser percibida como educación de calidad, probablemente por el énfasis que pusieron radicales y masones durante el siglo 20 en el estado docente. La educación entregada por el estado tradicionalmente se ha percibido como de segunda clase y los que estudiamos en colegios fiscales gratuitos muchas veces lo mencionamos con orgullo, implicando que a pesar de haber estudiado en colegios pésimos logramos sacar adelante alguna profesión.

Un interesante estudio de Violeta Arancibia muestra que casi un tercio de los padres -si tuviesen libertad de elegir- escogería para sus hijos un colegio particular religioso y apenas un 11% escogerían un colegio municipal, eso refleja como se perciben los colegios religiosos y los colegios laicos en Chile.

¿Y que tiene que ver esto con la política? Todo, porque es en los colegios y universidades donde se hacen alianzas tempranas, se forman los movimientos y se forman las elites políticas. La Iglesia Católica ha conseguido durar tantos siglos por su extremada flexibilidad, tienen un cura para todos. Los ultra izquierdistas tienes a sus jesuitas; los social demócratas a los Sagrados Corazones; los conservadores al Opus Dei y Shoenstatt. Cada uno tiene su cura y los colegios católicos tienen la característica de ser semilleros de revolucionarios, social demócratas o conservadores. Lo que tienen en común es que la mayoría son líderes.

Hay dos razones para que la Iglecia Católica siga teniendo tanta influencia en política. La primera es obvia, los dirigentes de elite son mayoritariamente de familias con plata y estas tienden a mandar a sus hijos a los mejores colegios que puedan pagar. La segunda razón es que colegios y universidades católicas suelen ser técnicamente de excelencia, se preocupan mucho por mantener estandares altos.

La Iglesia Católica siempre ha usado el metodo gramscista. Siglos antes que Gramsci naciera entendieron que el poder en el largo plazo se gana en el mundo de la cultura y da lo mismo la popularidad que tenga el Papa o los curas entre la gente común, porque la gente común no cuenta para nada en el control del poder, son las elites las que cortan la torta y la reparten.

Los laicos y humanistas que han visto a la iglesia como su enemiga, nunca han podido forjar reputación, como siguen pegados en la pelea estado versus iglesia del siglo 19, se han atrincherado tras la educación fiscal. Como esta educación siempre ha sido mala -excepto un par de colegios donde la elite masonica manda a sus hijos. Por eso se han tenido que conformar con ser los abanderados de los mediocres, resentidos y los excluidos. El resentimiento es un motor poderoso en la política pero inestable.

En los años 70 y 80 mucha gente de la elite de izquierda tuvo que salir de Chile con "beca Pinochet" o sea exiliados y aprovecharon de educar a sus hijos en el extranjero, esos son los Eyzaguirre, Velasco, Joignant y tantos otros que llegaron a hacerse cargo de los puestos técnicos en los gobiernos de la concertación. Pero en los altos puestos técnicos del mundo privado, donde reina el poder del billete, siguen a cargo los que estudiaron en colegios y universidades católicas. Un título de la Universidad Católica es una especie de rompefilas, al menos para conseguir un trabajo.

Mientras los curas ofrezcan la mejor educación la iglesia seguirá siendo influyente. Aunque la mayoría de los que estudiaron en colegios o universidades de curas terminan renegando contra la iglesia, ya han sido infiltrados con ideas y valores que no es sencillo eliminar. Por eso yo creo que los curas seguiran teniendo poder para rato.