Hojeando El Correo de Tacna me encuentro con una noticia que me trae recuerdos de cuando trabajé en la Municipalidad de la Ciudad Heroica. Se trata del Estadio de Ite, proyecto que conocí de pasada porque correspondía a otra municipalidad, pero que muestra muy claro algo que podríamos llamar "la maldición de la inversión pública".Cuando viajé a Patache con los alumnos de postgrado que venían de Lima se quedaron muy sorprendidos de saber que en Chile no existe el canon minero, que es un impuesto específico que tienen las mineras en Perú que se va directo a las municipalidades y gobiernos regionales donde se encuentran las mineras.
Les parecía espantoso que las mineras "no dejaran nada" en las ciudades donde extraían el mineral. Bueno, yo les dije que solo miraran los cien o más edificios modernos que hay en Iquique, la actividad comercial, la cantidad de restaurantes y todo eso, Tacna debería tener mucho más que eso si las mineras no tuviesen tantos problemas e impuestos para establecerse. No se si se habrán convencido, pero la diferencia estaba a la vista.
Perú tiene implementado desde hace muchos años todo lo que están pidiendo los tontos hoy en Chile: gran descentralización política y administrativa; los gobiernos regionales son completamente electos y con mucha más autonomía que en Chile; las municipalidades tienen manga ancha para gastar y ambos manejan presupuestos multimillonarios. Esa es la "solución" que proponen nuestros políticos y aspirantes a servidores públicos.
El año 2008, cuando estuve allá, la Municipalidad Provincial tenía casi 200 millones de dólares de presupuesto anual y otro tanto manejaba el Gobierno Regional, las municipalidades pequeñas tenían presupuestos enormes y una gran autonomía para gastarlos.
Creo que les comenté acá mismo que Tacna está llena de estadios porque es la manera más fácil de gastar la plata y quemar el presupuesto disponible. Nada más sencillo que hacer un proyecto de estadio o complejo deportivo, solo hay que copiar y pegar.
El caso es que la Municipalidad de Ite, que es uno de los distritos de la región de Tacna, construyó un estadio con capacidad para 10.000 personas, estacionamientos, pista atlética, torres de iluminación , etc. El único detalle es que Ite tiene apenas unos 1.000 habitantes, el estacionamiento del estadio probablemente tiene más cupos que todos los vehículos que hay en ese distrito rural.
Creo que costó como 2 millones de dólares y se han gastado casi 200.000 en la mantención -no es broma mantener tanto pasto cuidado en un lugar tan seco- ¿que mejor ejemplo de que el estado no debe manejar plata y que más democracia y más autonomía no significa progreso? ¿Como habría estado Waldo Sankan con un presupuesto de 200 millones de dólares al año?. Tarea para la casa a los regionalistas. En fin, a otra cosa.
Horst Paulman tiene una historia de éxitos impresionante. Llegó muy joven de Alemania al final de la segunda guerra y heredó una pequeña tienda de su padre que levantó hasta llegar a su actual cadena de supermercados, tarjetas de débito y centros comerciales, el patrionio familiar se le estima en más de 9.000 millones de dólares.
Hace unos años concibió el proyecto inmobiliario de Costanera Center, el edificio más alto de los cuatro que lo componen se llama Torre Gran Costanera y mide 300 metros, siendo con sus 70 pisos el más alto de Sud América y el segundo más alto del Hemisferio Sur. El costo del proyecto es alrededor de 600 millones de dólares, lo que hace a la inversión una apuesta bastante arriesgada.
Hasta antes de este proyecto Paulman era considerado simpático. Ahora le dicen de todo: megalómano, abusador, prepotente, una revista incluso publicó que su padre era un juez nazi de las SS (como si tuviese alguna importancia). Pero lo que más les duele es que al atraer a mucha gente el edificio va a provocar un taco de vehículos.
Así somos los chilenos, resentidos sociales, envidiosos que no soportamos la grandeza, menos el éxito ajeno. No es idea mía, muchos han escrito antes sobre nuestra naturaleza gris y de rebaño, Huidobro por ejemplo escribió: "Un pueblo de envidiosos, sordos y pálidos calumniadores, un pueblo que resume todo su anhelo de superación en cortar las alas a los que quieren elevarse y pasar una plancha de lavandera sobre el espíritu de todo aquel que desnivela el medio estrecho y embrutecido".
Si en Nueva York hubiesen habido suficientes chilenos el Empire State jamás se habría construído, lo habrían boicoteado por "obsceno". Menos mal que tampoco habían muchos chilenos en París cuando hicieron la Torre Eiffel. Ese es nuestro feo y vergonzoso lado B, nada que hacer.