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09 octubre 2008

Se me olvidó lo que iba a escribir


El martes cobré mi sueldo, pagué las deudas, hice la provisión de gastos para el mes y me quedé con algo de plata disponible para gastar en lo que sea. Debería estar feliz según la ecuación de Wilkins Micawber que aparece en David Cooperfield: "Ingresos anuales de veinte libras, gastos anuales diecinueve noventa y seis resultado felicidad. Ingresos anuales veinte libras, gastos anuales veinte libras y seis peniques, resultado, la miseria".

Pero es solo una ilusión que durará poco, porque también está la Segunda Ley de Parkinson que dice que "Cualquier aumento de los ingresos es automáticamente compensado por un aumento igual o superior de los gastos", lógico, no tiene sentido recibir más plata si no se va a gastar, las nuevas necesidades entonces se ajustan en muy corto tiempo a los nuevos ingresos. 

Una vez me tuvieron ilusionado con un sueldo de 60 mil dólares al año en Arica, lo que en nuestra ciudad es una pequeña fortuna. Me puse a sacar las cuentas de como iba a gastar la plata ¡y me faltaba!, en fin, menos mal que nunca se concretó el maldito asunto, sino ahora estaría aproblemado viendo de donde voy a sacar la plata que me falta.

Mejor pasemos a otro tema más agradable, justo cuando pensaba que iba a descansar un poco de tantas fiestas, me encuentro con la sorpresa: el 31 de este mes se celebra el día de la canción criolla en Perú y como a mi me encantan los valses supongo que tendré que irme el fin de semana a gastar las pocas lucas que me están sobrando. Listo, solucionado el problema de la plata, ahora si que no me va a quedar ni un solo peso, por mientras me preparo escuchando los versos del poeta tacneño Federico Barreto:

Que vale más, yo humilde tu orgullosa
o vale más tu débil hermosura
piensa que en el fondo de la fosa
llevaremos la misma vestidura

Me puedo quejar de muchas cosas, menos de aburrimiento. He tenido unos años muy movidos desde que me quedé cesante y creo que me van a dejar un muy buen recuerdo. Algunos meses atrás estuve pasando susto en la selva, llena de  caminos peligrosos y pepitas de oro. Después estuve un tiempo ayudando a adminsitrar el Rapa-Nui y ahora, gracias a mi amigo Fernando,  pasándola bien en Tacna. También me toco la muerte de Marcelo, uno de mis mejores amigos, que diablos, así viene las cosas en este perro mundo: buenas y malas ¿que vendrá ahora?.

Iba a escribir de algo, pero como pasa a veces ya se me olvidó, es el alemán (Alzeimer) que me está persiguiendo. A ver si mañana me acuerdo. Nos vemos.