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12 abril 2011

Los frutos del crecimiento

La idea de que el crecimiento económico de los países trae más bienestar a las personas parece afianzada, al menos en Chile donde la gente se alegra cuando el país crece. Algo que hoy nos parece obvio no era aceptado en un pasado cercano, como cuando yo era un baby (uhhh). En los años 60 la teoría económica aceptada por el populacho era que para que aumente el bienestar de las personas no se necesitaba crecimiento, sino una mejor distribución de la riqueza existente.

La teoría venida desde la izquierda tenía visos de seriedad y era respaldada por economistas respetables, Pedro Vuskovic en los años 60 era Director del Instituto de Economía de la Universidad de Chile lo que lo convertía en el economista de mayor prestigio del país.

Sin embargo sus credenciales académicas no eran muy claras. Nunca estudió un postgrado, se tituló de ingeniero comercial en la Universidad de Chile, donde hacía clases de estadísticas y luego trabajó más de 20 años en la CEPAL lo que lo llevó al top de nuestra economía. La teoría de Vuskovic era que Chile era pobre (el segundo país más pobre de América Latina, después de Haití según sus propias estimaciones) porque existía un exceso de capacidad ociosa.

Ponía como ejemplo los latifundios que entonces eran enormes y sub utilizados, claro que confundía causas y efectos porque decía que la solución era dar la tierra a quienes la trabajan, que ellos trabajarían con más ganas y el crecimiento vendría solo por vía de la redistribución virtuosa. Ese ejemplo lo extendía a toda la industria privada diciendo que con las fábricas en manos de los obreros la productividad se dispararía ayudados por el estado, que sería el propietario y repartiría los frutos aumentando la demanda, lo que incrementaría el crecimiento y etc. Lo que era un simple problema de capital escaso, el lo atribuía a una compleja -y errónea- explicación psicológica sobre la motivación.

En esos años la teoría económica ya estaba bien desarrollada y en las universidades norteamericanas se venía de vuelta del keynesianismo, pero a nosotros nos llegaba todo con 20 años de atraso y en las universidades chilenas todavía enseñaban economía marxista tal como se enseña hoy en universidades de Bolivia o incluso en provincias del Perú. Sin mencionar la influencia tóxica de la CEPAL y su Teoría del Desarrollo, invento 100% latino americano.

¿Como se explica que alguna vez la gente llegara a pensar que se podía tener bienestar sin necesidad de crecimiento económico? No es difícil de entender y creo que lo vemos en Chile y en todo el mundo a cada rato.

Cuando un país crece económicamente, lo primero que la gente se pregunta es por que no han subido sus ingresos personales. Es bien estúpido -aunque humano- creer que el crecimiento económico general se debería traspasar inmediata y automáticamente a cada persona.

Hay muchas razones por las que esto no ocurre, la Curva de Kutznets por ejemplo, que propone que el crecimiento se acelera mientras existe desigualdad, pero otras razones son bastante más evidentes, la inercia puede hacer que los flujos de distribución tomen años en cambiar. Además no tiene por que haber una relación directa y automática entre el enriquecimiento del promedio y el de una persona o grupo en particular: si alguien es flojo, tonto, borracho, derrochador o con mala suerte será pobre aunque viva en el país más rico y benevolente del mundo, no hay remedio para eso.

El problema es que nadie se atreve a decir esto claramente y los políticos venden la ilusión de que si el país crece todos se verán favorecidos. Esto produce el círculo vicioso de que apenas hay algo de crecimiento todos salen a exigir "su parte", especialmente en forma de subsidios y ayudas del estado, vienen las alzas de impuestos para entregar bienestar y todo el crecimiento se va al diablo.

Es en el fondo lo que pasó en Perú en las últimas elecciones. Alan García y el Apra consolidaron el crecimiento en los últimos 5 años y sin embargo salieron con una popularidad bajísima, lo mismo Toledo cuando en su gobierno empezó un importante despegue económico. Lo curioso es que Fujimori, 20 años después y desde la cárcel tuvo un importante éxito electoral a través de sus hijos ¿tienen que pasar 20 años para que la gente se de cuenta de los frutos del desarrollo?.

Así parece, 20 años es aparentemente el ciclo igual que en Chile, donde se eligieron 4 gobiernos seguidos de la concertación que ofrecían redistribuir la riqueza a lo Vuskovic, menos mal que solo se quedaron en el discurso, porque el actual presidente, supuestamente de derecha, terminó siendo tan populista como cualquiera de la concertación.

Lo que pasa es que los presidentes son reformadores o administradores. Reformadores hay muy pocos, tal vez uno cada 50 o más años, en Chile fue Pinochet y en Perú Fujimori, con todas sus cosas buenas o malas transformaron a sus respectivos países de manera definitiva y permanente. Otro reformador en Perú, para bien o para mal -nadie lo sabe- podría ser Ollanta Humala.

Los administradores en cambio se preocupan principalmente por mantenerse en el poder, son miedosos y viven mirando las encuestas, tratan de hacer buena gestión pero tienmen el ojo puesto en la elección que viene. Alan García fue un reformador horrible pero un buen administrador, igual no le sirvió de nada.

Porque la mayoría de los votantes son giles y creen en promesas imposibles como esa de que si el país crece ellos serán automáticamente más ricos, o que el gobierno mediante regalos podrá solucionar sus problemas. Chavez y Evo Morales han demostrado que es poco y nada lo que puede hacer un gobierno por el bien de las personas, no importa cuan buenas intenciones tengan. Toledo y Alan mostraron que a la gente no le basta con un buen administrador, quieren plata en su bolsillo ahora.

¿Cual es la solución? Probablemente no existe solución en democracia, excepto que en períodos de 20 o 30 años la gente recién se empieza a dar cuenta que el crecimiento -aunque no los ayudara automáticamente- es mejor que la redistribución y el populismo.

En Perú todavía queda mucha gente que se quiere comerse -verdes- los frutos del crecimiento, faltan varios años de crecimiento todavía para que más gente empiece a experimentarlo en su bolsillo, eso es una realidad económica y no existe otro camino, pero el casi 30% de votación de Humala muestra que hay muchos en Perú que todavía piensan como el electorado chileno que votaba por la concertación: no quieren revolución pero si bienestar inmediato vía redistribución, lo que es económicamente imposible sin atacar las bases del crecimiento, en Chile se demostró en los 20 años de centro izquierda.

Una proyección que yo estimo razonable dice que gana Keiko en segunda vuelta 59% a 41%, claro que todo puede pasar en los días que faltan. Mi duda es que clase de presidenta sería, porque de ella se sabe poco y su padre ya está harto viejo y enfermo. Yo creo que la pregunta del millón es como sería el fujimorismo sin Alberto Fujimori.

05 febrero 2010

¿Cuanto puede crecer Arica?



Hoy me dediqué a lo de la tesis para el MBA, no es mucho lo que he leido -total un MBA es un master de mentira como dice mi tocayo- la cosa es que ya he empezado a escribir algunas cosas, anduve buscando una buena definición de la competitividad regional, para poder orientar el resto del trabajo y me encontré una en un documento de la OECD, es bien sencilla y práctica, ser competitivo, según esta definición significa:

1.-Aumentar los ingresos y el empleo
2.-Por medio del crecimiento económico
3.-De manera sustentable y
4.-Expuestos a la competencia global

Hasta ahora he leído 12 papers y un vistazo al famoso libro de Porter con la teoría de los clusters (La Ventaja Competitiva de las Naciones) que es la base que usaré para proponer la estrategia, los indicadores y las políticas, toda una lata pero me quedé pegado pensando en lo del crecimiento sustentable. Me preguntaba por ejemplo hasta cuanto puede crecer Arica sin perder su calidad de vida. Claro que esa pregunta ni se le pasa por la mente a los que han trabajado en el gobierno, menos a los dirigentes gremiales, pero creo que es algo que habría que ver con cuidado antes de diseñar cualquier estrategia de desarrollo.

Tomemos por ejemplo la agricultura, siempre me he preguntado por qué al hablar del futuro agrícola en la región solo se piensa en los valles de Lluta y Azapa, de escasa superficie, con el acuífero supuestamente colapsado o aguas de mala calidad y, si le hacemos caso a los números disponibles, con una contribución más bien pequeña al PIB y al empleo regional. Lo peor es que hablan de esos valles como pilares estratégicos para el desarrollo, como si pudiesen crecer masivamente sin ninguna consecuencia.

¿Es que la precordillera y el altiplano no existen? Estamos rodeados de pueblitos cada día más pobres, donde abunda el agua, la tierra fértil y la superficie cultivable, pero quedan los puros viejitos, pues los jóvenes apenas pueden se vienen a las ciudades escapando de una vida dura y sin expectativas de mejorar.

Mientras que los proyectos de agricultura masiva en los valles de Lluta y Azapa son un ejemplo de no sustentabilidad, saturando el escaso suelo de pesticidas y fertilizantes para el beneficio de unos pocos, se está perdiendo la oportunidad de producción orgánica en el interior que tendría mucho más valor agregado. En Perú existe un amplio plan de fomento llamado Sierra Exportadora ¿y quien se preocupa de aprovechar las ventajas naturales de nuestra precordillera y altiplano? Nadie hasta el momento, durante años las autoridades permanecen impasibles mientras esas regiones se van despoblando. Creo que es otro ejemplo típico de pequeños grupos de interés poderosos, con mayores recursos, más influencia política, que han logrado mostrarse como el futuro agrícola de la región acaparando para si fondos públicos y subsidios, con la planta desalinizadora como el mayor ejemplo de los absurdos.

Creo que este es un ejemplo claro de como operan los grupos de interés poderosos en Arica, familias que tienen influencia política y económica, la mayoría con su parcelita en Azapa y con intereses creados en que el fisco les de subsidios y agua en abundancia. Cualquier plan de masificar la agricultura en los valles  no es viable por ningún lado..

¿Que pasa cuando una región crece sin plan? solo miren a Iquique o Tacna, nuestras dos ciudades vecinas, infestadas de violencia, delincuentes y bolsones de miseria, con enormes problemas urbanos. Tenemos ejemplos justo al lado de lo que jamás deberíamos llegar a ser, a ver si los encargados de las nuevas políticas públicas se dan cuenta de la necesidad de limitar el crecimiento a un tamaño sustentable o si siguen tan miopes como sus predecesores, sirviendo a los intereses de los peces gordos locales.