
La idea de que el crecimiento económico de los países trae más bienestar a las personas parece afianzada, al menos en Chile donde la gente se alegra cuando el país crece. Algo que hoy nos parece obvio no era aceptado en un pasado cercano, como cuando yo era un baby (uhhh). En los años 60 la teoría económica aceptada por el populacho era que para que aumente el bienestar de las personas no se necesitaba crecimiento, sino una mejor distribución de la riqueza existente.
La teoría venida desde la izquierda tenía visos de seriedad y era respaldada por economistas respetables, Pedro Vuskovic en los años 60 era Director del Instituto de Economía de la Universidad de Chile lo que lo convertía en el economista de mayor prestigio del país.
Sin embargo sus credenciales académicas no eran muy claras. Nunca estudió un postgrado, se tituló de ingeniero comercial en la Universidad de Chile, donde hacía clases de estadísticas y luego trabajó más de 20 años en la CEPAL lo que lo llevó al top de nuestra economía. La teoría de Vuskovic era que Chile era pobre (el segundo país más pobre de América Latina, después de Haití según sus propias estimaciones) porque existía un exceso de capacidad ociosa.
Ponía como ejemplo los latifundios que entonces eran enormes y sub utilizados, claro que confundía causas y efectos porque decía que la solución era dar la tierra a quienes la trabajan, que ellos trabajarían con más ganas y el crecimiento vendría solo por vía de la redistribución virtuosa. Ese ejemplo lo extendía a toda la industria privada diciendo que con las fábricas en manos de los obreros la productividad se dispararía ayudados por el estado, que sería el propietario y repartiría los frutos aumentando la demanda, lo que incrementaría el crecimiento y etc. Lo que era un simple problema de capital escaso, el lo atribuía a una compleja -y errónea- explicación psicológica sobre la motivación.
En esos años la teoría económica ya estaba bien desarrollada y en las universidades norteamericanas se venía de vuelta del keynesianismo, pero a nosotros nos llegaba todo con 20 años de atraso y en las universidades chilenas todavía enseñaban economía marxista tal como se enseña hoy en universidades de Bolivia o incluso en provincias del Perú. Sin mencionar la influencia tóxica de la CEPAL y su Teoría del Desarrollo, invento 100% latino americano.
¿Como se explica que alguna vez la gente llegara a pensar que se podía tener bienestar sin necesidad de crecimiento económico? No es difícil de entender y creo que lo vemos en Chile y en todo el mundo a cada rato.
Cuando un país crece económicamente, lo primero que la gente se pregunta es por que no han subido sus ingresos personales. Es bien estúpido -aunque humano- creer que el crecimiento económico general se debería traspasar inmediata y automáticamente a cada persona.
Hay muchas razones por las que esto no ocurre, la Curva de Kutznets por ejemplo, que propone que el crecimiento se acelera mientras existe desigualdad, pero otras razones son bastante más evidentes, la inercia puede hacer que los flujos de distribución tomen años en cambiar. Además no tiene por que haber una relación directa y automática entre el enriquecimiento del promedio y el de una persona o grupo en particular: si alguien es flojo, tonto, borracho, derrochador o con mala suerte será pobre aunque viva en el país más rico y benevolente del mundo, no hay remedio para eso.
El problema es que nadie se atreve a decir esto claramente y los políticos venden la ilusión de que si el país crece todos se verán favorecidos. Esto produce el círculo vicioso de que apenas hay algo de crecimiento todos salen a exigir "su parte", especialmente en forma de subsidios y ayudas del estado, vienen las alzas de impuestos para entregar bienestar y todo el crecimiento se va al diablo.
Es en el fondo lo que pasó en Perú en las últimas elecciones. Alan García y el Apra consolidaron el crecimiento en los últimos 5 años y sin embargo salieron con una popularidad bajísima, lo mismo Toledo cuando en su gobierno empezó un importante despegue económico. Lo curioso es que Fujimori, 20 años después y desde la cárcel tuvo un importante éxito electoral a través de sus hijos ¿tienen que pasar 20 años para que la gente se de cuenta de los frutos del desarrollo?.
Así parece, 20 años es aparentemente el ciclo igual que en Chile, donde se eligieron 4 gobiernos seguidos de la concertación que ofrecían redistribuir la riqueza a lo Vuskovic, menos mal que solo se quedaron en el discurso, porque el actual presidente, supuestamente de derecha, terminó siendo tan populista como cualquiera de la concertación.
Lo que pasa es que los presidentes son reformadores o administradores. Reformadores hay muy pocos, tal vez uno cada 50 o más años, en Chile fue Pinochet y en Perú Fujimori, con todas sus cosas buenas o malas transformaron a sus respectivos países de manera definitiva y permanente. Otro reformador en Perú, para bien o para mal -nadie lo sabe- podría ser Ollanta Humala.
Los administradores en cambio se preocupan principalmente por mantenerse en el poder, son miedosos y viven mirando las encuestas, tratan de hacer buena gestión pero tienmen el ojo puesto en la elección que viene. Alan García fue un reformador horrible pero un buen administrador, igual no le sirvió de nada.
Porque la mayoría de los votantes son giles y creen en promesas imposibles como esa de que si el país crece ellos serán automáticamente más ricos, o que el gobierno mediante regalos podrá solucionar sus problemas. Chavez y Evo Morales han demostrado que es poco y nada lo que puede hacer un gobierno por el bien de las personas, no importa cuan buenas intenciones tengan. Toledo y Alan mostraron que a la gente no le basta con un buen administrador, quieren plata en su bolsillo ahora.
¿Cual es la solución? Probablemente no existe solución en democracia, excepto que en períodos de 20 o 30 años la gente recién se empieza a dar cuenta que el crecimiento -aunque no los ayudara automáticamente- es mejor que la redistribución y el populismo.
En Perú todavía queda mucha gente que se quiere comerse -verdes- los frutos del crecimiento, faltan varios años de crecimiento todavía para que más gente empiece a experimentarlo en su bolsillo, eso es una realidad económica y no existe otro camino, pero el casi 30% de votación de Humala muestra que hay muchos en Perú que todavía piensan como el electorado chileno que votaba por la concertación: no quieren revolución pero si bienestar inmediato vía redistribución, lo que es económicamente imposible sin atacar las bases del crecimiento, en Chile se demostró en los 20 años de centro izquierda.
Una proyección que yo estimo razonable dice que gana Keiko en segunda vuelta 59% a 41%, claro que todo puede pasar en los días que faltan. Mi duda es que clase de presidenta sería, porque de ella se sabe poco y su padre ya está harto viejo y enfermo. Yo creo que la pregunta del millón es como sería el fujimorismo sin Alberto Fujimori.
