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10 febrero 2012

Malvinas Argentinas

El reclamo vuelve a aparecer con fuerza cada cierto tiempo, especialmente cuando un gobierno en Argentina tiene problemas, lo que ha pasado con frecuencia desde el segundo mandato de Menem, y para que hablar antes de su primer mandato. Bueno, no soy gran admirador de Menem, pero creo que su primer gobierno fue el único más o menos estable que tengo memoria.

Corríjanme si me equivoco, la historia que leo en Wikipedia fue así: las islas fueron ocupadas por primera vez en 1764, tomadas en posesión a nombre del Rey de Francia, en 1766 Francia cedió la soberanía a España, en 1811 los españoles las evacuaron y quedaron deshabitadas hasta 1820, cuando Argentina manda una fragata a tomar posesión de las islas hasta 1833. Debido a las disputas por la pesca de ballenas llegó el capitán J.J. Onslow en la HSM "Cio" echando a los argentinos a la fuerza y tomó posesión de las islas en nombre de Su Majestad Britanica. Y allí se quedaron, hasta el día de hoy.

Con un corto paréntesis en 1982, cuando las Fuerzas Armadas Argentinas invadieron y ocuparon las islas por un breve período de casi tres meses. El Reino Unido mandó sus fuerzas y luego de una durísima pelea recuperó el control de las islas nuevamente. Ahora el gobierno de Cristina Fernandez, que encara su cuota de problemas internos, sale a reflotar nuevamente la recuperación de la soberanía de las islas para Argentina.

Esta vez la estrategia del Gobierno Argentino no es la invasión sino la presión internacional, llamando a los países de América del Sur a unirse solidariamente al reclamo argentino. Para todos países de la región es muy fácil solidarizar con el reclamo argentino, porque no les cuesta nada en términos prácticos, menos para Chile.

Algo de lo que no se habla mucho es que el reclamo de Argentina por las islas Farkland tiene mucho en común con el reclamo de Bolivia por una salida al mar por territorio chileno, o con los reclamos de soberanía marítima del Perú contra Chile, veamos:

En los tres casos los países reclamantes no tienen mucho que ganar: ¿que gana Argentina si tiene soberanía sobre las Farklands? Nada, solo tendrá gastos adicionales para un fisco que lo que menos tiene es plata. Que existan reservas de petróleo no significa nada si el país no tiene la capacidad para explorar y explotarlas. Si en este momento Argentina toma soberanía sobre las Farklands -por un acto de magia o lo que sea- las supuestas reservas de petroleo permanecerán sin explotar, tal como las que sin duda existen en muchas otras partes del territorio argentino. Una cosa es tener recursos naturales y otra la capacidad de explotarlos, como bien lo sabe el gobierno de Bolivia.

Algo similar ocurre con la salida al mar de Bolivia por territorio chileno ¡cuantas veces he escrito acá mismo sobre el cero valor económico de un corredor y litoral boliviano si ese país no tiene ni puede conseguir los recursos para duplicar toda la infraestructura que ya existe en Chile! Sin contar que ahora mismo ellos ocupan toda esa infraestructura ya financiada por Chile, y no solo eso sino que no pagan ni uno por su muy costosa mantención.

Sobre el reclamo marítimo del Perú creo que no he escrito nunca porque estoy convencido que es económicamente irrelevante ¿zona exclusiva de pesca? Mis polainas, hace muchos años que desapareció la riqueza pesquera de esa área, además la poca biomasa que existe no sabe de fronteras así es que se mueve libremente de un lado a otro, no está localizada de manera estática en un paralelo ni en una bisectriz.

Los tres reclamos tienen algo en común: han surgido o se agudizan cada vez que alguno de los gobiernos tiene problemas internos y necesita cohesionar al país tras alguna bandera nacionalista. Eso no es misterio para nadie, todos sabemos que hay coincidencia automática entre problemas internos e intensificación de los reclamos.

Pero hay algo mucho más peligroso para Chile, en los tres casos se trata de obtener soberanía apelando a organismos y apoyos internacionales. La soberanía, igual que la propiedad, siempre se gana y se defiende por el uso o la amenaza de la violencia, no existe otra forma conocida en la historia. Aunque algunos particulares pueden regalar cosas de su propiedad, ningún estado cede su soberanía de manera graciosa, porque esta no le pertenece al gobierno de turno. La soberanía solo se entrega frente a una derrota militar o bajo amenaza.

Con el paso de los años, los países poderosos han ido implementando un orden mundial donde los países débiles ceden parte de su soberanía a organismos internacionales controlados por ellos, eso ha permitido, por ejemplo, que las Naciones Unidas "acuerde" intervenir militarmente o dicte sentencias en disputas limítrofes que antes se resolvían por fuerza. En realidad se sigue usando la fuerza como siempre o la amenaza de su uso, maquillada por la aparente democracia de los organismos internacionales.

En el reclamo limítrofe del Perú estamos en juicio en el tribunal internacional de La Haya, está bien porque no es mucho lo que hay que ganar o perder con eso, se trata de una diferencia más o menos simbólica de soberanía sobre territorios desocupados sin gran significado económico.

Muy distinto es el reclamo de Bolivia, donde Chile no debería aceptar ningún tribunal internacional por las consecuencias graves que tiene ceder territorio terrestre, tanto económicas como amenazas a la paz a futuro. Yo creo que la política de Chile natural debe ser en este caso "si quieren territorio, que vengan a buscarlo".

La pretensión de Argentina sobre las Farklands no puede ser apoyada por Chile, porque estaría aceptando que reclamos de soberanía se discutan haciendo alianzas regionales, ese ha sido justamente la política boliviana desde hace décadas. Si Chile apoya a Argentina en su reclamo, estará legitimando que mañana Perú y Argentina eventualmente apoyen a Bolivia en su reclamo por salida soberana al mar. Es exactamente lo mismo.

Si Argentina quiere recuperar las Islas Farkland debe ir a invadirlas y defenderlas, nada de juntar una patota en el barrio para que le ayuden a defenderse, los reclamos por soberanía deben tratarse siempre entre las dos partes en disputa, igual que las peleas de casados, nadie más debe meterse.

P.D. esta foto es la mejor que he visto de la Guerra de Malvinas. Así me imagino yo la guerra: un tipo solo en su trinchera, con un cañon sin retroceso esperando a lo que venga, muerto de frio y hambre, porque algún bravucon desde el palacio lo mandó a jugar por el su arriesgada apuesta. En todo caso la Patria ofrece a veces una muerte rápida y gloriosa, no es tan malo después de todo.