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25 septiembre 2011

Mi amigo sixfinger


Nunca me entristece la muerte de las personas, es muy raro, debe ser un rasgo medio psicopata que tengo pero soy de los que no se apenan. Ayer cuando me avisaron de la muerte de mi amigo Ivan, con quien había estado conversando hace un par de semanas más que ponerme triste me acordé de sus muchas aventuras y chascarros, la mayoría impublicables especialmente en una ocasión como esta. Ahí lo tienen en la foto, tal como lo recordamos los amigos muerto de la risa, colorado y con su barba de chivo o de sátiro.

Conocí a Ivan Seisdedos Acchiardo en los ochentas, en lo que mi amigo Marcelo llamó la universidad de la Zofri, es difícil explicar como era la vida en los inicios de la Zona Franca de Iquique , pero fue un lugar que nos formó y marcó para siempre a los que tuvimos la suerte de pasar por allí. Mi amigo Sixfinger era entonces el gurú, el más brillante tributarista y asesor principal del directorio de la empresa más importante en esos años: General Supply.

Con inteligencia muy superior a todos nosotros, también era una enciclopèdia viva en asuntos legales, era tan temido en el Servicio de Impuestos Internos como en las Cortes de Apelaciones, en fin, era el hombre exacto que se necesitaba en una zona franca, el guru. Ah que bien la pasamos esos años.

Junto con la decadencia como plataforma giratoria de la zona franca, empezó a deteriorarse la suerte de mi amigo. Era intelectualmente muy inquieto y estudió muchas cosas sin terminar ninguna, invariablemente sabía mucho más que sus profesores y no podía contenerse en aportillar las clases. Gracias a no haberse dedicado nunca a una sola cosa sabía mucho acerca de todo, era un tipo del renacimiento.

Radical de nacimiento, toda su vida estuvo metido en la política pero rara vez desde cargos de poder, pese a que era amigo de juventud de la mayoría de los peces gordos de la política nacional. Fue compañero del ex presidente Ricardo Lagos en el Internado Nacional Barros Arana, también de Pablo Rodriguez Grez y de casi todos los líderes radicales antiguos. Era una delicia escuchar los detalles sabrosos cuando hablaba de la política de esos años. Era el típico radical de asamblea -y de restaurant por supuesto- radical chunchulero y parrillero.

Dejé de verlo por varios años hasta que lo encontré hace como dos años en Arica, me llamó porque tenía un proyecto. Soñador, andaba siempre repleto de proyectos pero la mayoría eran castillos en el aire. Algo que he notado desde hace años es que las personas muy inteligentes como él, son buenos para asesorar pero malos para ejecutar, para ser buen ejecutivo es indispensable ser medio bruto. Bueno, muy brutos también sirven.

El caso es que cada cierto tiempo me llamaba y me invitaba un sandwich y un café en el Dimango para contarme su última idea. A mi me daban ciertos escrúpulos a la hora de pagar, sabiendo lo que le debería costar conseguir cada peso, pero como he andado peor que el me tragaba los escrúpulos, siempre invitaba él. Así es como pasamos por varios proyectos a los que yo -haciendo honor a mi sobrenombre de don Fatalicio- los iba echando abajo: un CD con el arancel aduanero relacionado a las empresas de ZOFRI, registrar un nombre de dominio para revenderlo, un sitio web para comprar sin impuestos, un canal de televisión por Internet, en fin.

El cliché dice que los amigos volveremos a vernos después de muertos, o que la gente cuando muere llega a algún lugar a juntarse con los seres queridos. Yo no lo creo mucho, en todo caso los buenos momentos que pasamos los tenemos en la memoria y como diría Sixfinguer, ya nadie nos quita lo bailado.

En sus últimos años Ivan se convirtió en un muy famoso bloggero bajo el seudónimo de Cicerone escribió miles de artículos sobre casi todo, algunos los pueden leer AQUI, son todos muy buenos.