
Y empezamos el V encuenro de ingenieros eléctricos y electrónicos. El cambio de gobierno estuvo duro parece porque hubo muchos que no pudieron venir este año, pero igual compensamos porque tuvimos la participación más grande de los alumnos que están cursando los últimos años. Integrar a los que están estudiando nos enriquece y nos ayuda a ir dejando camino para que cuando los viejos estemos todos muertos de cirrosis, ellos tengan el espíritu de escuela, tomen la posta y sigan.
Conversando con Gladys, la única compañera de mis tiempos que se apareció ayer, nos decía que la carrera base de electrónica era -lejos- lo más difícil que había estudiado en su vida, y eso que después sacó ingeniería civil industrial, un master y ahora esta estudiando su doctorado, pero dice que nada fue tan difícil como el pregrado. Le encuentro toda la razón, debe ser una de las profesiones más difíciles de estudiar, más todavía la ingeniería eléctrica porque es árida y endiabladamente complicada, la electrónica por último tiene su lado entretenido pero no me imagino que puede tener de atractivo una línea de transmisión eléctrica. Debe ser por eso que dos de los más inteligentes que pasaron por ingeniería eléctrica murieron de cirrosis.
No debe haber trauma más grande que perder la carrera, los años de estudio son una verdadera batalla por no salir derrotados. El infierno de los electrónicos se llama EM (electromagnetismo), el infiernos de los eléctricos SEP (sistemas eléctricos de potencia). Hay otros ramos sangrientos pero creo que esos son los peores. En fin, fuerza a los muchachos que están estudiando, ojalá que salgan vivos de esa máquina de moler carne que es la carrera; retroceder nunca, rendirse jamás.
Normalmente los estudiantes se quejan que no les enseñan nada útil en la carrera, yo también me quejaba de lo mismo en mi época y recuerdo como reclamaba el Dietran Eitner que lo estaban estafando, que apenas terminara se iba a ir a estudiar a Alemania. Estábamos equivocados, si enseñaran cosas "útiles" (competencias) saldrían técnicos con 5 o 6 años de estudio como enseñan en Alemania, tipos muy capaces de hacer una sola cosa. Acá en Chile eso no sirve, de la universidad uno sale como ingeniero a secas, no sabe nada útil pero ha tenido el mejor entrenamiento del mundo para solucionar problemas, es simplificador, sabe optimizar y confía que no hay nada tan complicado como para que no pueda entenderlo. Después que un electrónico ha padecido el Reitz-Millford u otro libro por el estilo ya no hay nada que lo asuste.
A diferencia de otras profesiones donde hay gurús, la elctricidad o electrónica son más planas, uniforme en todo el mundo, no se de ni un solo ingeniero superstar como por ejemplo Porter en estrategia, los planes de estudio son los mismos, así como los libros que se estudian en todas las universidades, por eso no es trauma moverse de una universidad a otra. Las cosas se saben o no se saben, los problemas se pueden manejar o no, no es mucho el campo para lucirse.
Por eso somos medio apagados, individualistas y un poco amargados, especialmente cuando se estudia porque es una batalla permanente con nuestras propias limitaciones de comprender y concentrarnos, por eso cuando alguien piede la carrera se siente más derrotado que en otras especialidades y cuando uno termina siente un poco que es subvalorado y juzga a los demás por su capacidad para resolver cuestiones matemáticas. Ese es un grave problema de esta clase de ingeniería, seguramente por eso somos tan buenos para el trago y la cirrosis parece ser la enfermedad profesional, especialmente de los eléctricos más brillantes.
Que manera de mirarnos el ombligo, pero estamos celebrando nuestro encuentro así es que por esta vez me he permitido darles la lata con mi profesión base y con nuestra querida escuela, en esa casa donde tanto se sufre.
Un saludazo entonces para mis colegas y futuros colegas, cuidado con el alcoholismo muchachos, sigan mi ejemplo y no tomen tanto, manténganse sobrios a lo menos dos días a la semana y así vivirán cien años. No más chimbombos, hasta mañana.

