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05 enero 2009

Como si estuviera muerto


Domingo y en plena temporada de parcela me llama mi compadre Daniel Viera avisando que va a tirar unas carnecitas a la parrilla. Me voy raudo para el Valle de Azapa porque el día está ideal para meterse al agua, comer y tomar como Dios manda. Que rico no tener que preocuparme que mañana me tengo que levantar temprano o tengo que preparar esto o lo otro, derecho a la parcela nomás con el bloqueador solar en la mano.

Todo en familia, estaba Milena Daniel, Daniel Jr. y Daniel nieto, un rato después apareció Nelson que me había ido a buscar a la casa. Había lomo de cerdo, lomo de vacuno y pollo todo a las brasas, exquisito, Milena había preparado unos tomates confitados, ensalada chilena y pebre ¿que más se puede pedir? aproveché de seguir con las clases de natación para Daniel nieto que está más malo que nunca y fue castigado tres veces en un solo día, nadie lo comprende, snif. A la tarde preparamos unas churrascas, adjunto fotos en detalle del cilindro ahumador por si a alguien le interesa hacer uno, lo que coloquen allí queda bueno, lo que sea, es milagroso.

No termines nunca verano, yo cuento mis años en veranos. Cuando el sol se empieza a ir me llega el mal humor, pero mientras haya sol nada me puede preocupar, además falta poquito para mi cumpleaños. Se me pasó la alergia que me tenía con la cabeza llena de costras, el poco pelo que me queda ya no se me cae tanto. Es curioso como el mal humor me afectaba de distintas maneras, por ejemplo se me empezaron a perder las cosas, antes de la pascua se me perdió la billetera con mis documentos y bastante plata, al día siguiente se me perdió más plata del bolsillo y finalmente perdí mi agenda con cientos de números telefónicos, espero que ahora no se me sigan perdiendo las malditas cosas.

Por si no lo habían notado estoy muy contento, tanto que no se me ocurre ni una sola cosa interesante que escribir, bah, que me importa, hoy casi no tengo preocupaciones, ¡es como si estuviera muerto!. Será entonces, mis amigos, hasta mañana.

14 enero 2008

Viejas rutinas

Y poco a poco voy volviendo a mis viejas rutinas. Hoy fuí a la playa El Laucho donde pude comprobar que la temporada ya está funcionando . Esta vez estaban todos los regulares de la comunidad playera: los Escauriaza, el loco Fuentes, Norman Reyes y familia, la hija de Gunther Surkhe (o como se escriba), el mono, el cangrejo, en fin, estaban todos.

En el Laucho uno se encuentra con mucha gente que no ve en el resto del año, como en la plaza de pueblo chico aprovecho de ponerme al día en los chismes que pasaron durante el invierno a los amigos de verano con los que me encuentro solo en la playa, en la baranda o sentado en el Tuto Beach -si me invitan- me entero de algunas de sus aventuras y desventuras.

Después me fuí a la Isla a terminar de releer Trilogía Sucia de La Habana, es un libro tan divertido y describe tan bien muchas cosas parecidas a las que me pasaron el 2007 que lo leo de a poquito, saboreando cada capítulo y aguantando mi natural glotonería por la lectura rápida. Con los libros igual que con la comida soy muy glotón, si engordaran a estas alturas yo sería como bola.

Pero no pude leer mucho rato porque tres gaviotas se colocaron a menos de un metro del auto y me distraían con lo que estaban haciendo. Que pajarracos más ociosos, nunca los había tenido tan cerca y tampoco les había prestado atención, pero esta vez me tuvieron como una hora medio hipnotizado con sus piruetas. Resulta que no hacían nada útil: no estaban buscando alimento, ni peleando ni nada pero me pareció que jugaban; se elevaban uno o dos metros, hacían alguna pirueta y volvían donde mismo. Volaban un poco para atrás, o se dejaban caer de costado y poco antes de pegar con el suelo enderezaban un ala y bajaban suavecito. Ni me había imaginado que unos pajarracos tan sin gracia podían pasarlo tan bien, porque no me cabe duda que se estaban divirtiendo. Después llegaron más autos y los pájaros se fueron con su show a otro lado. Lo que me quedó claro después de verlas es que el libro Juan Salvador Gaviota es un completo embuste, pensar que Richad Bach ganó una fortuna escribiendo esa porquería, pero en fin, así es la cosa.

Bueno, bueno, no puedo decir que esté tranquilo y sin problemas, siempre hay una o varias piedras en el zapato, pero podría estar peor, poder ir a la playa y a la isla de nuevo me arregla bastante el panorama que ya se estaba poniendo un poco brígido. Que diablos, si los únicos que no tienen problemas son los que están muertos. Chao nomás, hasta mañana.

30 octubre 2007

El Príncipe de los ingenieros


Por fin llegó el día que venía esperando desde hace tanto tiempo. Hoy en la tarde estaba durmiendo siesta -reponiéndome de una larga noche en el Rapa-Nui- cuando de pronto me dí cuenta de algo asombroso ¡estaba haciendo calor!, ahora, mientras escribo esto a las 10:36 P.M. estoy vestido con una polera de manga corta y shorts, algo que estuve extrañando durante todo nuestro largo invierno. ¡Si mis queridos amigos, exactamente hoy llegó el verano a Arica!

¡Se terminaron los días grises y tenebrosos con viento helado en las tardes!, no más noches con 12 grados celcius, no más nubes ni manga larga, no más playas tristes y desiertas, no más chaquetas y camisas abrochadas hasta arriba, no más quedarse encerrado en la casa para evitar morirse de frío. La noche de Arica se anima y el paseo 21 de Mayo se llena de gente ociosa otra vez, las playas comenzarán a llenarse con los mismos y mismas de siempre: los Tutos, la Cindy, los Melús, los Escauriaza, el Loco Fuentes, las hijas de Gunther, todos de nuevo a la playa en sus lugares acostumbrados.

Me encontré con mi amigo el Guatón Novoa, que es administrador de la Piscina Olímpica y este año me hice el propósito de volver a nadar, ahora si, regularmente, capaz que consiga algo de plata y me anime a llevar de nuevo la casa rodante para la playa este verano ¡Viva el sol! todo parece mejor cuando se terminan los días nublados y hoy mismo, exactamente, se terminó el maldito invierno en Arica.

Mientras tanto sube el petróleo, baja el dólar y yo, que espero recibir algunos depreciados que me están debiendo veo como valen cada día menos, maldición, remaldicón. Nunca pensé que llegaría el día en que viera bajar el precio del dólar: cuando yo era chico Chile era un país tercermundista con una inflación crónica, uno de los más pobres de Latino América y que el dolar subiera era tan natural como la salida del sol en las mañanas. Tantos cambios, nada es eterno excepto el aburrimiento.

¿Quien iba a pensar que desaparecería la Unión Soviética, que las dos Alemanias se reunificarían y que China iba a ser potencia económica gracias a la especulación capitalista? ¿quien se iba a imaginar que los ricos en Chile estarían felices con un gobierno socialista?, nadie. A propósito de cosas raras e impensadas veo en las noticias que Chile comenzará a exportar pollos y pavos a USA, tengo que avisarle a Tristan y Stephen, que les encantaban los pollos chilenos, muy pronto podrán estár comiéndose en la parrilla a un pobre pollo criado en el Valle de Lluta y se acordarán del año que pasaron en Arica.

Todo cambia: se terminan los días nublados y llega el sol, baja el dólar, los socialistas defienden los intereses de los ricos, y yo cada día más pelado. Pero hay unas pocas cosas que no cambian: nos seguimos enfermando y muriendo, la gente no es más ni menos feliz que antes. Solo cambia el decorado pero los argumentos son los mismos.

Estoy leyendo la biografía de Nikola Tesla, uno de los más grandes y estravagantes ingenieros de la historia, que cuando jóven se obsesionó con un problema que tuvo enormes consecuencias en su historia personal y en la de todos nosotros. Cuando Tesla era estudiante en la Escuela Tecnológica de Gratz le mostraron uno de los primeros motores de corriente continua, Tesla lo vió fascinado pero le molestó el hecho de ver como chispeaban los carbones al hacer contacto con el rotor. Entonces tuvo la osadía de decir que alguien debería inventar un motor sin carbones.

Esto le valió muchas burlas, partiendo de los profesores y en lugar de desanimarse se obsesionó con el problema en sus ratos desocupados durante varios años. Hasta que finalmente se le encendió la ampolleta, cuando estaba al borde del colapso nervioso, y se le ocurrió de un solo golpe la idea completa de lo que hoy conocemos como motor jaula de ardilla. Tesla emigró a USA y trabajó para Edison que era en esos años el inventor más famoso de su época, donde fué mal tratado y peor pagado.

El famoso motorcito que inventó en su juventud no tenía ninguna aplicación práctica, hasta que se le ocurrió la idea contraria: en lugar de usarlo como motor, su aplicación era como generador de corriente alterna. Whestinghouse creyó en la idea y le compró varias de sus patentes y allí empezó una histórica pelea entre Edison y Westinghouse sobre la distribución electrica por corriente continua o alterna.

Finalmente Edison -el genio de Menlo Park- estaba equivocado y se impuso la corriente alterna, con Westinghouse hicieron la primera central hidroeléctrica en las Cataratas del Niágara y en 1896 la ciudad de Buffalo fue la primera del mundo en electrificarse con la energía de esos generadores. Una pequeña observación que lo hizo quedar en ridículo, una idea obsesiva que con los años fue encontrando nuevas aplicaciones y don Nikola que terminó millonario y loco como una cabra: pensaba vivir 100 años alimentándose solo de leche hervida y legumbres y practicando durante toda su vida la más estricta abstinecia sexual. No le sirvió de nada porque el pobre don Nikola murió a los 86 años igual que muchos borrachos y vividores que nunca les importó un comino su estado de salud.

Grande don Nikola Tesla, el Príncipe de los Ingenieros, envidiado y odiado por Edison que nunca estudió en una universidad pero fue mucho más popular y millonario, Tesla murió con el sino de los ingenieros: nunca lo tomaron muy en cuenta.