Mientras los viudos de la concertación y los picados marchaban exigiendo asamblea constituyente, nacionalización del cobre, confiscación de los colegios particulares subvencionados y cosas por el estilo, yo andaba en la gobernación consiguiendo una reunión para el próximo 5 de agosto con la gente del Proyecto de Integración desde Fronteras. Creo que la gobernación sería un buen asociado porque tienen justo lo que yo necesito. No tienen plata pero eso no es problema porque estamos finaciados por la CAF, sin embargo nos pueden ayudar mucho facilitando la logística, con promoción y para mantener un contacto fluido con las autoridades de Tacna. Conozco al gobernador desde los años de la universidad y me parece que podemos hacer algo bueno y de beneficio mutuo, ojala que así sea.
Después me fui al banco donde con sorpresa me enteré que mi billetín del primer pago de la universidad me estaba esperando. después de esperar como 4 horas salí convertido en un nuevo rico -o casi- así es que desde mañana empiezo a pagar mis deudas, me cortaré el poco pelo que me queda y me compraré un par de cosas que me estaban faltando, todo bien por un par de meses al menos, después ya veremos como dijo Feliciano. Parece que mi sistema de vivir sin trabajar está funcionando, a tropezones pero funciona.
Hoy salió a mediodía un sol que no alcanzaba a entibiar y aunque algunos valientes andaban de manga corta yo opté por mi viejísima camisa Scapinni de cotelé, no se si todavía existirá esa tienda pero cuando yo era chico era como el Brooks Brothers criollo, un terno a la medida de Scapinni era de lo mejor que se podía obtener. Pasaron los años y yo quedé con la fijación por la marca, siempre pensé que una camisa Scappini debería ser buena y en un viaje a Santiago a fines de los ochentas pasé por la tienda de Agustinas, entré y me compré la camisa gris que todavía uso a veces.
No me decepcionó la marca, la camisa sigue intacta después de muchos años y ya está perfectamente adaptada a mis flacuchentas costillas. Tiene un detalle que me gusta, sus botones de color vetado la distinguen de las camisas made in China de Falabella, aunque en todo lo demás es idéntica a una china lleva como 30 años sin desteñirse. En contraste el año 2005 me compré -a precio de oro- una polera Dockers en Falabella y en menos de un año tenía el cuello desteñido, hay que confiar en la reputación, importa más que en la marca.
Ah la ropa, si yo tuviese mucha plata creo que me vestiría igual que ahora aunque tal vez me haría cortar un buen terno donde don Edmundo Rojas, según decía mi padre uno de los mejores sastres de Chile. Como extravagancia me gustaría tener un traje cortado a la medida de buen paño inglés, si me voy a disfrazar que sea con algo que vale la pena. A lo que le tengo terror es tener que vestirme con un terno de multitienda, creo que no habría nada más degradante para mi que eso. Pero no hay que escupir al cielo, nunca se sabe.
La ropa más fina la tuve cuando vendía ropa usada: poleras Hugo Boss, Panama Jack, que tal vez se puso un ricachón un par de veces y después lo regaló para los pobres, todos nos vestíamos con esa ropa incluso mi acaudalado primo Horacio que no tenía un pelo de tonto. La mejor nunca lleva logotipo, parece que esa costumbre la inició Lacoste pero la ropa realmente fina no lleva marcas, a lo más un monograma. En fin, en cuanto a ropa yo sigo fielmente lo que dice en Los Ingenieros Explicados:
Ropa y apariencia: la ropa es la ´prioridad más baja para un ingeniero, asumiendo que los mínimos umbrales de temperatura y decencia están satisfechos, si no se está congelando y si sus órganos genitales estan cubiertos de la manera convencional, entonces el objetivo de la vestimenta está cumplido. Cualquier otra cosa es gasto inútil.
Sin embargo creo que es necesario un toque de extravagancia de vez en cuando, especialmente si tenemos más plata que la que necesitamos. Los excedentes hay que botarlos porque el dinero debe circular. Es curioso, estuve revisando mi Vanidad de la A a la Z y no encontré ni una sola entrada relacionada con el vestuario, tal vez la encontré tan burda que ni califica como vanidad, apenas como narcicismo.
Nada interesante que contar hoy, la protesta de los estudiantes -por si echaron de menos mi acostumbrado sermón- me pareció muy buena, creo que la idea de pedir cosas imposibles es excelente para la derecha, es el pretexto ideal para no hacerles caso. José Piñera en su estilo que ya se ha hecho popular armó una Marcha Twitter defendiendo con argumentos su postura de privatizar definitivamente la educación. Esa es la forma de participar de los inteligentes, argumentando, discutiendo en lugar de tomarse colegios y salir a marchar a la calle.
Los estudiantes que marcharon no tienen ideas, ni una sola, no aguantan cinco minutos en un debate en serio y por eso se tienen que tomar los colegios, es la única forma de hacerse notar. Pero como no tienen nada que ofrecer solo protestan para irritar y para darle una pequeña satisfacción a los viudos de la concertación que -ilusos- piensan que podrán sacar algún provecho de eso. Ni lo sueñen.