Al fin se termina el maldito 2011. Pensé que el 2000 había sido un año malo pero este es el primer 31 de diciembre en casi 30 años que lo paso sin auto. En señal de protesta, no pienso hacer ni una maldita celebración, aparte de tratar de emborracharme como buen chileno. En fin, no queda mucho para el 2014 cuando -según mis cálculos- se terminarán por fin las vacas flacas.Mi amigo Nelson me manda esta tarjeta de 1941, hace exactamente 70 años ¿como habrá sido el año nuevo en Arica en ese tiempo? Me imagino que más chico, más pobre y todo más en familia. Con la segunda guerra mundial recién empezando y la amenaza cierta de que Hitler se podía tomar el mundo, esos si que eran tiempos apocalipticos, lo de ahora es un juego de niños en comparación.
A otra cosa. Recién leo una queja en Twitter de las millonarias campañas publicitarias de las universidades para captar alumnos, todas pagadas -obviamente- con plata de las matrículas o en parte con impuestos si son del privilegiado club de las "universidades tradicionales".
Esta guerra publicitaria obviamente encarece las matrículas y las mensualidades, la Escuela de Negocios de la universidad Adolfo Ibañez aparece en primer lugar en los rankings pero ¿saben cuanto cuesta el MBA? exactamente US$ 32.000.- o sea algo más de 15 millones de pesos chilenos, el curso dura un año y consta de 958 horas académicas.
Hay cosas que la gente no entiende o no quiere entender, los servicios de educación, como muchos otros, están sujetos a la oferta y demanda y cada cual elige el que le parece mejor que no es necesariamente el más caro, sino el que mejor se adapta a sus preferencias.
Yo por ejemplo, estudié el MBA en la Universidad de Tarapacá que cuesta un poco más de US$ 6.000.- tiene 544 horas académicas y sus profesores no son los top en Chile, pero su nivel era perfecto para mis necesidades, tanto así que antes de terminar me aceptaron una publicación indexada y probablemente me puedo entender con cualquier MBA de US$ 32.000 sin problema, conozco su programa y no tiene nada del otro mundo o cosas que yo no sepa, bien por las clases o por lo que he leído por mi cuenta.
¿Por que la diferencia de precios de cinco veces en ambos programas entonces? Es sencillo, el MBA de la Universidad Adolfo Ibañez, al momento de ir a buscar un trabajo vale cinco veces más que el mío, por distintas razones. Una de esas razones, que no es la menos importante, es lo que la Adolfo Ibañez ha gastado en publicidad. En eso consiste la diferenciación de los productos, la publicidad crea valor real.
Una pluma Mont Blanc de US$ 2.500 y un lápiz Bic de US$ 0.20 son funcionalmente idénticos, se puede escribir con ambos igualmente bien, de la misma manera que nos podemos desplazar de un lado a otro en un Hyundai o en un Rolls Royce. Claro que hay diferencias en los materiales o en accesorios, pero la función es la misma, lo principal es que se trata de productos diferenciados por la publicidad, que les ha agregado un valor intangible que explica en buena parte la enorme diferencia de precios.
Tan grande es el poder diferenciador de la publicidad que el propio cliente lo cree y le atribuye una cualidad tangible. Es muy probable que un MBA de la Adolfo Ibañez piense que sus conocimientos son muy superiores porque el Nobel Robert Barro o Al Ries en persona le dieron una charla, aunque no haya leído -y menos entendido- ninguno de sus libros. El "aura" que da el haber asistido a clases de un famoso es independiente a que entienda o no su pensamiento.
Los empleadores por su parte también hacen esa diferencia. Piensan que si alguien estudió un MBA de US$ 36.000 entonces pertenece a la clase alta y no trabajará por un sueldo a menos que sea muy alto. Al que estudió un MBA de US$ 6.000 en cambio piensa que es de clase media o baja y le puede pagar más o menos lo que se le antoje, porque además puede que no sea tan bueno.
¿Es esta una situación injusta o indeseable? Yo no lo creo. Si me hubiesen preguntado cuando tenía 19 años probablemente habría jurado que esta es la muestra más espantosa de la desgeneración valórica de nuestra sociedad. Pero ya voy a los 57, soy un poco menos bruto y entiendo de muchas cosas que en esos años ni sospechaba, como por ejemplo del carácter subjetivo de todos los valores.
Yo lo veo más bien como libertad de elegir. Las distintas personas estudian por diferentes motivos. Si yo hubiese estudiado para ir a buscar un trabajo me habría conseguido los US$ 36.000 aunque no los tuviera porque ese título tiene un valor laboral mayor que el de la U de Tarapacá.
Pero como estudié solo por curiosidad intelectual, creo que el MBA de la Universidad de Tarapacá fue extraordinario, porque ahora me permite entender cosas de las que antes no tenía idea. Y no habría pagado US$ 36.000 por un MBA de prestigio aunque los tuviera.
Los resentidos no entienden la diferenciación, como la envidia dirige sus vidas, creen que son un fracaso si manejan un Hyundai en lugar del BMW que creen merecer. Los que entienden los productos diferenciados en cambio se rien de los que pagaron US$ 36.000 y saben lo mismo que aprendieron ellos por US$ 6.000, aunque el pergamino y el aura no sean tan bonitos.
Y al final así es como funciona todo el sistema universitario, si los aranceles son altos es porque la mayoría busca un título de prestigio o estudiar en "una universidad de verdad" (que concepto más estúpido), porque son ganapanes, más que aprender lo que buscan es tener un pergamino tal como los antiguos villanos compraban sus títulos de nobleza. A la larga los pergaminos no valen tanto, porque siempre se termina asomando la ojota o el olor a pata.