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27 mayo 2012

Historias de contrabando (por lo que me han contado)

Una mina antitanque desintegró la parte delantera de un taxi station wagon a la altura del hito 14, se trataba de un auto peruano que aparentemente intentaba pasar unos fardos de ropa usada por la frontera, el chofer murió de inmediato.

Cada dos o más años pasa un accidente de esos, existe un tráfico más o menos constante de "pistacos" que se arriesgan a pasar contabando en ambos sentidos a través del campo minado por senderos que creen seguros... pero nunca se sabe.

Los gobiernos de Chile y Perú, que están enfrascados en un pleito por los límites marítimos en el Tribunal de la Haya, seguramente tratarán de sacar algún provecho del asunto. Pero no hay nada que hacer, es algo que ha pasado y seguirá pasando, simplemente un accidente por imprudencia estúpida de un conductor de pasar por un campo minado, debidamente señalizado en territorio chileno. El chofer se lo buscó y seguramente servirá de advertencia para otros contrabandistas de que con las bajadas de ríos las minas se han desplazado y ya no hay senderos seguros.

Me trajo a la memoria los años del contrabando a mediados de los ochenta. Estaba terminando la universidad y apareció una gran oportunidad de negocio cuando en Chile colocaron un impuesto específico a los Betamax, se iban a comprar al Perú y volvían de contrabando hasta Santiago con buena ganancia.

En esos años los controles fronterizos estaban a unos 10 km de distancia uno de otro y quedaba en medio una "tierra de nadie" donde no habían ni Carabineros ni Guardias Civiles peruanos. En esa porción del camino se concentraban en la noche cientos de personas, estacionados en los costados y hacían fogatas para orientar a los pistacos que pasaban el contrabando a pie por el campo minado. Era un espectáculo esperar en auto o en camión que llegara la carga del otro lado, una por una durante toda la noche. Allí se encontraba la mitad de Arica entregando o recibiendo contrabando.

En ese tiempo las minas estaban recién plantadas y no se habían movido, circulaban unas fotocopias con mapas rústicos que indicaban por donde era seguro pasar. Después vinieron los aluviones y la utilidad de los mapas se fue al diablo. Ahí empezaron a estallar los pistacos, calculo que no deben ser más de 20 muertos en los últimos 30 años, aunque podría equivocarme.

Ah tiempos aquellos, se viajaba con el combustible mínimo: 5 litros de gasolina, justo para llegar a Tacna con el estanque vacío. En las fronteras se apagaba el motor empujando los autos en las enormes filas que se formaban, todos haciendo lo mismo.

En Tacna existía un itinerario fijo: a almorzar en el Pollo Pechugón, donde iban casi puros chilenos, después a llenar de combustible a un "grifo" donde unos amigos llenaban el estanque pese a la restricción, luego al mercadillo Bolognesi a comprar los betamax que se escondían en Las Vilcas, una zona más o menos rural de Tacna.

Luego venía el gran susto de pasar por la aduana chilena, la sensación era aterrorizante porque las penas por contrabando en esos años eran draconianas. Los Betamax se vendían en Arica o se podían pasar hasta Santiago, con la ganancia de ese viaje se pasaba un mes completo de vacaciones.

Clearo que todo esto es por lo que me han contado, yo jamás quebrantaría una ley: si es cierto no lo recuerdo y aunque lo recordara no sería cierto. Juro que no lo hice nunca ni lo volvería a hacer.

Entre 1985 y 1990 fueron los años del último boom de Arica, gracias al primer gobierno -populista- de Alan García, quien se merece una estatua al lado del General Ibañez, ellos fueron los dos grandes benefactores de nuestra ciudad.

Fueron los años de oro del comercio en la Zona Franca, se contrabandeaba para y desde el Perú de todo: electrónica, relojes, cassettes, licores, todo. Eso originó también un enorme despegue económico en Tacna.

La ciudad de Arica era más linda y bullante, recuerdo como si fuera hoy una tarde de verano en el año 1986, con miles de personas caminando por la costanera sur de vuelta de la playa para sus casas, éramos siempre los mismos año tras año, ese día la tarde estaba maravilosa y pensé que tal vez me había muerto y estaba en el paraíso.

Y en el año 1990 cuando se instalaron decenas de chiringuitos en la Playa Chinchorro y Las Machas: Donde Aliro; los Cariñositos; Donde el Ché, se repletaban de gente. Hasta que a un imbecil alcalde se le ocurrió prohibirlos. La cuidad nunca debió perdonar tamaña estupidez, pero que diablos, tenemos memoria de pez y sabemos que los que votan son estúpidos. No hay nada que hacer. Por lo menos yo jamás lo perdoné.

Pero lo bueno no podía durar para siempre, llegó al poder Fujimori y abrió la economía peruana instalando su propia zona franca en Tacna, lo que fue un duro golpe para las ciudades de Arica y Tacna pero comenzó la modernización definitiva de la economía peruana. Los peruanos en 1980 jamás soñaron lo que llegaría a ser su país el 2010, tal como los chilenos en 1970. Nadie sabe que va a pasar en el futuro, por eso es mejor ni preocuparse.

02 junio 2007

Cuando fui un matutero

Arica es la ciudad del contrabando, por el hecho de tener la frontera más accesible de todo el país, desde antiguos tiempos siempre hemos sido un poco contrabandistas. No hay ariqueño que se respete que no haya pasado un bagallo por Chacalluta alguna vez en su vida.

Y esto viene de muchos años, desde la colonia cuando éramos el puerto de Potosí y una parte de la plata se perdía antes de embarcar o algo del azogue se quedaba en el camino antes de llegar a las minas.

Dicen que para la fiebre de la plata Potosí fue una de las ciudades más ricas del mundo con fortunas que no tenían rival en Europa y entonces se contrabandeaban hasta pianos desde Francia, que pasaban desarmados y a lomo de mula por nuestra ciudad, que en esos años era el principal puerto de América.

Parece que a las mujeres les va mejor con el contrabando que a los hombres por la gran cantidad de matuteras que siempre han existido. La abuela de la Pilar tenía familia en Perú y llevaba a Tacna mercaderías del puerto libre, a la vuelta traía alimentos. Años atrás conocí a una señora que se dedicaba al contrabando de pan; llevaba todos los días 10 kilos de pan a Tacna y los vendía a clientes que lo preferían al pan peruano. Eso si que es contrabando hormiga.

Yo también tuve mis años de matutero y -como dice la canción- "todo empezó como jugando". Para el primer gobierno de Alan García la gasolina en Tacna costaba casi un 80% más barata que en Arica, cuando se empezó a correr la voz nos íbamos a llenar el estanque a Tacna y al poco tiempo se nos ocurrió que era mejor acumular antes de que volviera a sus precios normales.

Íbamos con el estanque casi vacío, justo para llegar, llenábamos, volvíamos a Arica y luego partíamos de nuevo, 3 o 4 veces al día. En la frontera se hacían unas filas enormes y en Tacna comprábamos en lugares clandestinos porque estaba prohibido veneder a chilenos. Ese año junté casi 200 litros -además de mi consumo habitual- lo que me permitió viajar de vacaciones hasta Chiloé y volver por Argentina, aunque estaba recién desempleado.

Luego nuestra hitoria criminal fue un paso más allá: los videograbadores en Chile tenían una sobretasa del 70% así es que era un gran negocio traerlos de Tacna, entre varios compañeros de la universidad armamos un sistema para traer desde Tacna en caletas especialmente acondicionadas para el caso.

Para que les cuento cuando trabajé en Computronica, una empresa más negra que mi alma donde organizé un elaborado sistema para pasar contrabando a Tacna. O años después cuando trabajé en Zona Franca de Iquique cuando todos mis clientes eran grandes contrabandistas.

En los lugares de contrabando endémico como es Arica siempre hay multitud de leyes imposibles de aplicar, tanto que al final la gente les pierde el respeto, leo en el Diccionario de Curiosidades de Arica los impuestos que tenía la ciudad durante la colonia:

"Quinto Real, Uno y Medio por Ciento de Cobos, Almojarifazgo, Alcábala, Media Annata, Diezmos, Donativos, Averías, Unión de Armas, Penas de Cámara, Señoraje, Derecho de Faltriquera o del Real Bolsillo, Venta de Oficios, Nieves y Salinas, Composición de Extranjeros, Bula de la Santa Cruzada, Bula de Componenda, Bula Especial de Componenda y Dos por Ciento Sobre Viñas

La Bula Especial de Componenda era realmente especial ya que, previo pago de doce reales el beneficiario tenía derecho a robar hasta 30 ducados sin recibir castigo alguno".

Por eso debe ser que nadie por acá respeta mucho los impuestos, con la multitud de reglas inaplicables, trabas, subsidios y excepciones abusivas el asunto de los impuestos se convierte en una especie de chiste.