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30 octubre 2011



Aunque no lo crean, el muchacho flaco y desgarbado que interpela a Milton Friedman es Michael Moore. Quien iba a pensar entonces que se convertiría en el gordo de ahora, a diferencia del aspecto, su discurso y su forma de conseguir notoriedad no han cambiado mucho. Bueno, tal vez sea un hoax y no sea Michael Moore, pero que importa.

Esa vez le discutía a Friedman que la Ford, por no gastarse unos pocos dólares en una pieza de plástico habia producido un modelo cuyo estanque saltaba hacia el pasajero en un choque desde atrás lo que -según el- había causado unas 2.000 muertes a lo largo de los años. Le decía que el estado debía haber obligado a Ford a colocar esa pieza, con lo que supuestamente se habrían salvado 2.000 vidas.

Como uno de los ejemplos famosos de Friedman era mostrar que el libro Unsafe at any speed de Ralph Nader habia resultado un fiasco por no poder demostrar las acusaciones contra el Corvair y habia subido significativamente el precio de los autos por causa de las regulaciones estatales, el punto de Moore era un buen desafío.

No le resultó difícil a Friedman dejarlo callado con varios argumentos, rematados por la reducción al absurdo: como existe cierta probabilidad de morir atropellado cruzando la calle, eso no justifica que el gobierno prohiba cruzar a la gente. Friedman se dio cuenta enseguida que se trataba del principio que es la gente -no el gobierno- quienes deben decidir cuanto riesgo corren y cuanto están dispuestos a pagar por la seguridad.

Pero eso es la anécdota, lo que me pareció interesante es que el joven Michael Moore se paró y le puso un desafio en publico a Friedman, eso en Chile es lo que se llama "pachorra" y siguio defendiendo su punto a pesar que lo dejaron sin argumentos insistiendo lo mismo una y otra vez. Total, como joven estudiante no tenía nada que perder si parecía estúpido.

Friedman en cambio corría cierto riesgo al enfrentarse a un debate abierto, de haberlo dejado callado un mocoso, o si le hubiese encontrado una inconsistencia eso le habría perjudicado bastante. Moore ni siquiera necesitaba vencerlo con argumentos, bastaba que hubiese sido más asertivo en lo que estaba diciendo, porque la audiencia seguramente tenia más tendencia a ser convencida con lugares comunes que con ideas sofisticadas.

El video me trajo a la memoria los debates donde aparecen los dirigentes estudiantiles. No tienen argumentos sino consignas, no duran mucho rato razonando, pero pueden permanecer horas, igual que Moore, repitiendo una y otra vez la misma consigna con ligeras modificaciones. Como la audiencia es mayormente ignorante, el asunto se convierte en una especie de concurso de simpatía, y el debate en un acto de propaganda. Es importante entender que los argumentos tienen un límite "al inteligente se lo puede convencer, al tonto hay que persuadir" es una buena frase, muchas veces discutir es inútil. Casi siempre es inútil decía Dale Carnegie.

Que dias más ociosos, el proyecto de Arica y Tacna ya está en Caracas aunque no le tengo mucha fe por la falta de apoyo institucional, pero ya no tengo más que hacer con eso que esperar. Del proyecto de acreditación que ya terminé nunca más se supo y quien sabe cuando me van a pagar los honorarios, también lo único que me queda es esperar. El paper que estaba escribiendo etá congelado por falta de inspiracion: tengo la idea pero hay que colocarla en un modelo matemático y no se me ocurre ni uno que valga la pena. O sea, no tengo nada que hacer.

Leo todo el día y pienso en la suerte que tengo. Después de varios años de buena situación volví adonde mismo empecé en 1991 cuando me fuí a la quiebra, con la importante diferencia que ahora no tengo enormes deudas como en esos años. Tengo de todo menos plata, me levanto y quedo desocupado ¿que más puedo pedir?.

Hoy en la tarde fui al funeral de mi amigo Jorge Pérez, se terminó el ciclo de 1991 cuando empezamos a trabajar en los tribunales: 20 años justos. Fue mucha gente y como yo soy bastante torpe para esas cosas ni siquiera me acerqué a dar el pésame. Años que no iba al cementerio, la última vez fui a sacar fotos a la falsa tumba del pirata Drake, que ahora está sucia y descuidada. Los estudiantes ya no van a pedirle milagros, total, ahora los aprueban a todos, así es que los milagros son innecesarios.

En fin, un día mas y un día menos en aburrilandia, hasta mañana.

06 junio 2011

¿Que fue de los muertos y heridos?

Don Rooney Valcarce, ariqueño neto y ex comandante de Lan Chile, es fuente inagotable para mi colección de curiosidades históricas. Esta vez me envía una curiosa fotografía de 1890 donde se ve el traslado de los restos del Coronel Bolognesi y del Captán de Navío Juan Guillermo Moore. SI hacen click en la foto podrán verla ampliada donde se nota claramente la iglesia San Marcos y al fondo del lado derecho la casa que fue del Coronel Francisco Bolognesi. Es una foto que nunca había visto antes. Dice la nota de don Rooney:

Los primeros días del mes de julio (entre el 10 y 11) llega a la bahía de Arica el vapor “Limeña”; este buque peruano venía en una misión humanitaria, por intermediación de la legación del Brasil en Lima la nave venía a cumplir con la misión de recoger a unos mil heridos peruanos de las batallas de Arica y de Tacna para trasladarlos al Callao y a Lima, el buque también transportaría al norte a algunas familias ariqueñas y a 5 monjas de un convento de Tacna, también, cumplió la honrosa misión del traslado de los féretros que transportaban los cuerpos del coronel Francisco Bolognesi y del capitán de navío Juan Guillermo Moore, ambos héroes fueron sacados de sus tumbas ubicadas en la misma iglesia de “San Marcos” (actual Catedral) y puestos en catafalcos de riquísima madera. Para la despedida de los héroes peruanos se ordenó por parte de las autoridades chilenas una ceremonia que incluyo una misa celebrada por el vicario de “San Marcos”, párroco José Diego Chávez, se ordenó una formación de honor de tropas chilenas con sus uniformes de parada, los féretros se trasladaron desde la iglesia al muelle donde fueron embarcados, los ataúdes fueron llevados en hombros por una escolta de soldados chilenos, acompañando el cortejo una banda de músicos de uno de los regimientos que cumplía guarnición en el puerto, la banda interpretaba himnos fúnebres. Al embarcar se les rindió los honores de reglamento con salvas de rigor y toque de silencio. Los soldados chilenos reconocían en ambos jefes peruanos a dignos adversarios que habían sucumbido con valentía y honor en la defensa de su patria.

Diez años más tarde el gobierno chileno en un gesto de fraternidad al pueblo del Perú envía a Lima los restos de algunos héroes peruanos fallecidos en las batallas de Tacna y Arica, el día 8 de julio de 1890 son embarcados desde Arica los féretros que transportan los restos de los héroes peruanos en el vapor “Lima”, encabezaba la delegación peruana de recepción el Vicealmirante don Manuel Melitón Carvajal, héroe de “Angamos”, uno de los sobrevivientes del “Huáscar”, los restos enviado a Lima para ser sepultados en la cripta de los héroes del 1879 correspondían entre otros a: Alberto Téllez, Alfredo Maldonado, Gregorio Albarracín, José María Vázquez, Carlos María Vidal, Enrique Chocano, Nicolás Ortiz, Samuel del Alcázar, Alfonso Ugarte, Adolfo King, Francisco Álvarez, José A. Belaúnde, Carlos Escobar, Guillermo Santana.

Orden del día.

Arica, Junio 8 de 1880.
La Historia de la guerra en que estamos empeñados, contará entre sus más brillantes episodios la jornada de ayer. Difícilmente podrá acumular en otro punto la naturaleza y la ciencia militar mayores elementos de fuerza y de resistencia, posiciones naturales invisibles, fortalezas inexpugnables, poderosísima artillería, minas convenientemente colocadas para estallar, en el momento oportuno, todo hacía de este puerto una poderosa ciudadela, que podría sin temeridad, defenderse contra un grueso ejército. Sin embargo en poco más de una hora de combate, estuvieron en nuestro poder todas las fortalezas del enemigo, sin que los cañones ni las explosiones formidables de las minas, ni el nutrido y mortífero fuego de fusilería, hecho por 2.000 hombres bien parapetados, pudieran detener la marcha de nuestros soldados, que luchaban a pecho descubierto.

Cupo en suerte vencer mayores resistencias y por lo mismo, adquirir mayor gloria a los regimientos 3º y 4º de línea, que han merecido bien de la patria con su bizarro comportamiento.

Reciban, pues, los bravos de esos dos cuerpos, las felicitaciones que les envío en nombre de la nación. Recíbanlas igualmente los regimientos Buin y Lautaro, la artillería de la División, el batallón Bulnes, los escuadrones de Cazadores y 1º y 2º de Carabineros de Yungay, porque todos ellos han cumplido noblemente con su deber en los puestos que se les designaron.

A los que cayeron en el campo debemos envidiarlos porque tuvieron la suerte de morir por la patria, honrándola con sus sacrificios y con la gloria imperecedera que le han dado.

Entre ellos merece especial mención el teniente coronel don Juan José San Martín del regimiento 4º de línea, que fue siempre un jefe distinguido y murió heroicamente preocupado hasta su último instante de la suerte y de la gloria de su país.
El General en Jefe.

Dispone igualmente el general que el cadáver de don Rafael Sotomayor, depositado en el “Cochrane”, sea conducido al sur, junto con el del Comandante San Martín, y que los cañones del Morro, hagan los honores de ordenanza, a los restos del ex Ministro de Guerra y Marina, en conformidad a la Orden del día, expedida en las Yaras, el 21‑5-80.

El Ministro Sotomayor de profesión abogado, había fallecido el 20 de mayo, 18 días antes de la toma del morro. Se había desempeñado como Ministro en Campaña, su muerte se debió a un ataque de apoplejía, alrededor de la una de la tarde, siendo asistido por el Cirujano Jefe, Allende Padín (abuelo del ex presidente Salvador Allende). Sus restos fueron recibidos en Santiago por el Presidente, Ministros y Comandantes en Jefe y hoy reposan el Mausoleo de la familia Sotomayor.

El cadáver del Comandante San Martín, fue entregado a la familia compuesta de su pequeña hija y su hermana Luz San Martin y es posible que se encuentren perdidos en el cementerio de Chillán o Coihueco.

San Martin a los 14 años había ingresado como soldado raso al 4º de Línea en Chillán y a los 41 muere en el Morro, como su Comandante. El niño de Coihueco, nacido entre los bosques de Ñuble, que arrullado por el viento entre los guayes y el río que salta entre las rocas de su cauce, queda allí tendido sobre la arena de la pampa, muerto por la Patria.

¿Que les parece la fotografía y la historia? para mi son totalmente nuevas, lo mismo el hecho que el abuelo de Salvador Allende haya sido cirujano de guerra durante la campaña y haya atendido en su muerte a don Rafael Sotomayor, uno de nuestros mayores héroes de guerra, quien también fue tatara-abuelo de mi prima política Laurita Croqueville Sotomayor viuda de Bonilla. Ah que historias, hasta mañana.