Mostrando las entradas con la etiqueta minimo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta minimo. Mostrar todas las entradas

17 julio 2012

La charada del salario mínimo

Igual que todos los años la discusión del salario mínimo se entrampa con los argumentos de siempre. Es una comedia bufa donde todos mienten a sabiendas y los líderes de los sindicatos tienen la única oportunidad en el año para mostrar que defienden a los pobres.

John L. Lewis, es el modelo. Uno de los primeros sindicalistas profesionales que llamó a la huelga de los mineros del carbón y los metalurgicos en medio de la Segunda Guerra Mundial. Cuando le preguntarón que era realmente lo que demandaba para sus asociados contestó con una sola palabra "más".

Su retórica es la misma que hoy tratan de remedar -con mucha menos gracia- nuestros líderes locales: "Caballeros, vengo a hablar en nombre de las familias de los mineros... los pequeños niños que se sientan a una mesa vacía porque no tienen que comer. Ellos no piden un yate de cien mil dólares como el suyo señor (y señalaba con su cigarro a uno de los dueños de empresa), ni una limosina Rolls Royce como la suya señor (señalando a otro), ellos lo único que piden es un miserable mendrugo de pan."

Lewis decía que los sindicatos lo habían contratado para obtener lo más posible de las empresas y por eso era justo que el mismo fuera espléndidamente remunerado, era un negociador furioso, sin educación, inflexible que abusaba de las amenazas a huelga en los momentos difíciles. Un depredador que viajaba en auto de lujo y comía langosta, o sea ya saben de donde sacó esos gustos caros el socialista Arturo Martinez, el presidente de la CUT en Chile.

El argumento del "mendrugo de pan" se mecanizó a la hora de pedir aumentos de sueldo, es viejo y falso, pero da lo mismo. Todos los años se repite y es igual si son cien o doscientos, siempre será un "mendrugo de pan" porque el sindicalista entiende su trabajo como siempre exigir por "más". Por eso los trabajadores de Codelco y los empleados públicos son los más improductivos de Chile: sindicato fuerte y empresario débil (gobierno) es la fórmula que lleva de manera inevitable a la improductividad perfecta.

Los derechistas, o mejor dicho los amigos de los ricos no lo hacen mejor, son tanto o más hipócritas que los sindicalistas y caen en el mismo juego de negociar en base a mentiras. La principal mentira es que si se sube el salario mínimo sobre cierto valor se va a producir un aumento inmediato de cesantía. Es evidente que un alza del salario mínimo del 10% o hasta el 15% no va a producir un aumento inmediato y significativo de la cesantía, porque la economía no funciona así.

Es seguro que el empleo va a permanecer inalterado en el corto plazo porque las pérdidas de competitividad se acumulan en el tiempo y si pasa suficiente tiempo ya habrán otras explicaciones para el desempleo. Por eso la mayoría de los estudios econométricos son ambiguos en sus resultados sobre el impacto de los salarios mínimos, es casi imposible medir efectos e identificar causas con precisión en la economía.

Entonces los sindicalistas al año siguiente volverán a la carga diciendo ¿vieron que no pasó nada? ¿vieron que no costaba nada dar un mendrugo de pan a los pobres niños? y pasarán en seguida a escalar sus demandas. Una campaña del terror respecto de los efectos inmediatos del sueldo mínimo es tonta, ignorante y falsa. Los resultados de mentir en política son que se pierde el respeto ¿pero a que político le importa que le pierdan el respeto si nunca lo han tenido?.

Los políticos verdaderamente liberales deben decir la verdad: que el salario mínimo es una fijación de precios arbitraria, fijada por intereses de grupos de poder y que hace perder la competitividad de cualquier negocio. Hay experiencia histórica muy clara que cuando un gobierno fija los precios las personas se perjudican ¿no se acuerdan cuando Dirinco fijaba los precios del pan, la leche y todos los "artículos de primera necesidad"? Nunca fuimos tan pobres como entonces. Si el salario mínimo tiene justificación entonces hay que volver a los controles de precios de los artículos de primera necesidad y volver al tercer mundo que dejamos atrás hace años.

El salario mínimo se debe eliminar por la misma razón que se eliminaron los demás controles de precios: no funciona y perjudica a los que pretende ayudar, en países muy prósperos no existe salario mínimo ni muchas de las leyes de "protección" para los trabajadores, que al final terminan protegiendo solo a pequeños grupos.

La teoría de la explotación, que dice que si el gobierno no interviene la "asimetría" que se produce entre patrones y obreros se producirán grandes abusos es una majadería, la experiencia muestra todo lo contrario.

Los políticos de derecha no son liberales, ninguno de los profesionales de la política lo es, simplemente son colectivistas de derecha como Mussolini o simplemente ladrones de cuello y corbata que les importa un comino el futuro y buscan aprovecharse ahora mismo de sus privilegios: Piñera; Mattei; Longeira; Allamand, ni un solo liberal.

Por eso la discusión sobre el salario mínimo de todos los años es una charada, un baile de máscaras ejecutado por los políticos profesionales y sus claques. Todos saben que nadie dice la verdad pero a nadie le importa, solo hacen coro para elevarle la cambucha al bando de sus amores.

04 mayo 2012

El máximo salario mínimo

La discusión sobre el salario mínimo es un show de todos los años, donde los demagogos que no tienen poder exigen grandes aumentos, mientras que los demagogos que tienen el poder hacen lo que pueden por mantenerlo frenado, entre otras cosas porque el papá fisco es el mayor empleador del país.

Las discusiones sobre el salario mínimo se fundan en la ignorancia fundamental: un salario mínimo no es una concesión que hace el gobierno a los trabajadores sino una prohibición, a los empleadores formales, se les prohibe pagar menos de cierta suma y a los trabajadores se les prohibe aceptar trabajo por menos de cierta suma.

El problema es que muchos de los que fijan esa "cierta suma" no son afectados en absoluto por el asunto, entonces lógicamente asumen la posición de Andrés Velasco que dijo que "hay que aumentar el salario mínimo lo más que se pueda", lo que arranca fuertes aplausos y popularidad en la gente que no entiende como funcionan las cosas en la economía.

La ministra Matthei también se equivoca al decir que un salario mínimo mucho más alto que el actual aumentará el desempleo. Claro que no, el empleo total no es elástico al salario mínimo, lo que pasará sin duda es que va a disminuir la inversión y el empleo formal, mientras la economía y el empleo se van a desplazar a la informalidad en proporción al alza del mínimo. De eso no hay duda.

El salario mínimo, como todas las fijaciones arbitrarias de precios solo tiene efectos propagandísticos. ¿Recuerdan cuando el precio del pan y de todos los alimentos de primera necesidad eran fijados por DIRINCO? Bueno, tal vez muchos son jóvenes para recordarlo pero les contaré lo que pasaba: que el pan o los alimentos escaseaban y lo poco que había se transaba principalmente en el mercado negro.

Con el trabajo ocurre exactamente lo mismo, no hay ni una sola diferencia. El salario mínimo solo lo pagan las empresas lo suficientemente productivas para ser completamente formales ¿y saben que porcentaje de empleo dan esas empresas? Menos del 30%. Además como son productivas no necesitan contratar gente por el mínimo, para las pocas necesidades que tienen de eso son esporádicas y las externalizan.

¿Saben cuanta gente gana el salario mínimo en Chile? Mideplan si lo sabía: 384.529 trabajadores asalariados, sobre 18 años y menores de 65 que trabajan jornada completa, ganan ingresos iguales o inferiores al salario mínimo, lo que aproximadamente equivale a un 7.7% de la fuerza de trabajo asalariada (cifras 2007). Ojo 7.7% de la fuerza de trabajo asalariada, no del total de los trabajadores. La nada misma.

Año tras año los demagogos de las fundaciones progresistas -y muchos autodenominados "economistas"- arman una bulliciosa polémica acerca de nada. Si fueran economistas de verdad se darían cuenta de la irrelevancia del asunto. Como dato anecdótico. una de las principales medidas que llevaron a Allende al poder fue su ofrecimiento de reajuste del salarlo mínimo en 66 por ciento ¿fueron los trabajadores más prósperos con este aumento? el que tenga memoria que recuerde, el que no lo vivió que lea.

Too much ado about nothing, ¿por que entonces no subir el salario mínimo a 250 mil o a 300 mil o lo que sea ya que es tan irrelevante? Porque produce el mismo efecto pernicioso que cualquier fijación de precios: mientras más sube más empleos formales desaparecen y aumenta el empleo negro. Exactamente igual que cuando un gobierno fija la bencina o el pan a un precio ridículamente bajo. Cuando el estado trata de derrotar al mercado siempre pierde y al final perdemos todos.

Chile fue uno de los primeros países del mundo en liberar todos los controles de precios a fines de los setentas y la gente paseaba por la oficina del ministro de hacienda escandalizados, diciéndole que estaba loco "¡si dejan los precios libres cada comerciante podrá cobrar lo que quiera!" lo curioso era que muchos oligarcas eran los más escandalizados. Con los sueldos ocurre exactamente lo mismo.

Cada alza de salario mínimo, sin embargo, afecta a un sector importante que son los trabajadores menos productivos que están en el sistema informal, el salario mínimo es la barrera que les impide trabajar formalmente y por eso estamos repletos de macheteros en la calle, en Chile hoy es mucho mejor negocio machetear que producir algo. Más alto el salario mínimo implica más macheteros, limpiadores de parabrisas, cantantes callejeros y ambulantes.

Algún día tendremos un buen presidente, un derechista de verdad y no de cartón como el que tenemos hoy, que liberará todos los controles arbitrarios con que el gobierno deforma el mercado de trabajo.

Entonces veremos que -igual como aparecieron el pan y las papas después de la UP- que habrán más empleos formales, con mejores sueldos y sobre todo empresas que ganen mucha más plata, que es la única alternativa para que se creen buenos puestos de trabajo. Claro que para eso habría que trasplantarle el cerebro a unos cuantos millones de giles primero.