Por casualidad me pongo a ver la televisión en el canal peruano y estaban justo hablando del problema del agua potable en Lima, una persona de SEDAPAL -el servicio de agua potable y alcantarillado de allá- dijo algo que me abrió los ojos a un problema que no me había podido explicar antes. Resulta que en Lima la cobertura del agua potable es alrededor del 76% y de alcantarillado de 57% aproximadamente. Además en muchas partes de Lima no existe suministro las 24 horas del día. Bueno, si comparamos con los años 80 el adelanto ha sido formidable, pero hay barrios completos -más de un millón de personas creo- que no tienen agua potable ni alcantarillado.¿La razón? falta de inversiones, SEDAPAL es una empresa estatal pero cotiza en la bolsa y está sujeta a algunos requisitos de rentabilidad, simplemente no tiene plata para hacer las inversiones necesarias porque -entre otras cosas- existe un enorme número de clientes que no tienen medidores y pagan una tarifa calculada -quien sabe como- por la empresa. Existe un sobreconsumo enorme, mercado secundario y obviamente falta de inversiones, o sea lo mismo que ocurriría probablemente en Arica si se colocaran tarifas sociales: los ricos se las arreglarían para comprar agua subsidiada de los pobres y la producción colapsaría en poco tiempo.
Cuando le preguntaron a la persona de SEDAPAL por que no le instalaban medidores a todos, decía que no era políticamente factible. La gente acostumbrada al derroche, recibiría cuentas cuatro o cinco veces mayores que las actuales y simplemente dejarían de pagar en masa. O sea la economía del agua y la tragedia de los comunes, todo en un ratito de mirar tele ¿de donde sacaron que es la caja idiota? Bueno, tal vez el 99.98% del tiempo es idiota.
El dilema del prisionero me lo hicieron como ejercicio en el módulo de economía, nadie sabía de que se trataba y los que sabían ya se les había olvidado, a mi me tocó con mi compadre Mario y de 10 decisiones yo lo delaté en la última, después que ambos habíamos negado 9 veces. Se trata de lo siguiente (adaptado de Wikipedia, trataré de ser claro):
La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.
La clave del juego es que uno no sabe si el otro confesó o no. Si el otro ha confesado lo que conviene es confesar porque se baja de 10 a 6 años. Si uno confiesa puede salir libre (si el otro no confiesa) o con 6 años (si el otro confiesa). Si ambos niegan hasta el final solo tienen 6 meses, pero al negarse a confesar hay que confiar en que el otro no confesará.
Normalmente el dilema del prisionero se enseña mal, se da como un ejemplo de que es mejor cooperar que ser egoísta, esa sería la "solución" superficial del juego. Pero no es correcto, en este caso no se puede cooperar porque no sabemos las decisiones del otro, solo puede haber cooperación con información completa y este es el ejemplo típico de juego con incertidumbre.
El dilema del prisionero es un problema fundamental en la teoría de juegos y en la teoría de decisiones, que trata de encontrar estrategias para tomar mejores decisiones en un ambiente incierto. ¿Que conclusión se puede sacar de este juego? Es claro que no existe una estrategia ganadora pero sirve para ilustrar muchos problemas de la economía y la vida cotidiana. Otra "solución" superficial sería dar un sermón acerca de lo importante que es la confianza, si los dos bandidos se tuviesen confianza solo pasarían seis meses en la jaula, minimizando el castigo en términos sociales. Pero esa es una conclusión tonta porque la confianza no es algo técnico, como escribí hace tiempo en este mismo blog.
El dilema del prisionero se produce en muchísimas situaciones sociales donde se evalúan alternativas egoístas versus altruistas, en Wikipedia se mencionan varios bajo el subtítulo de Ejemplos de la vida real, todas las situaciones del tipo "tragedia de los comunes" presentan básicamente el dilema del prisionero. Como escribe Hausman en su estupendo libro, bienestar es la satisfacción de nuestras preferencias, pero cuando comparamos las utilidades individuales de distintas personas lo hacemos siempre desde nuestras preferencias, no desde las de los demás. Ese es un problema básico de la economía del bienestar que tampoco tiene una solución, receta ni nada por el estilo.
Bah, pero hasta cuando aburro con estas tonteras, mejor terminaré con un chiste que acabo de recibir:
El tipo se llama Marc Faber (es real)
Es analista de inversiones y empresario.
En junio de 2008, cuando el Gobierno Bush estudiaba lanzar un proyecto de ayuda a la economía Americana, Marc Faber escribía en su boletín mensual un comentario con mucho humor:
"El Gobierno Federal está estudiando conceder a cada uno de nosotros una suma de USD 600,00.
Si gastamos ese dinero en Walt-Mart, ese dinero va para a China.
Si gastamos en gasolina, va para los árabes.
Si compramos un computador, va para la Índia.
Si compramos frutas, irá para México, Honduras o Guatemala.
Si compramos un buen auto, irá para Alemania o Japón.
Si compramos tonterías, se va para Taiwan, y ningún centavo de ese dinero ayudará a la economía americana.
El único medio de mantener ese dinero en USA es gastándolo con putas o cerveza, considerando que son los únicos bienes todavía producidos aquí.
Yo, estoy haciendo mi parte...”
Respuesta de un economista argentino igualmente de buen humor:
"Estimado Marc:
Realmente la situación de los Norteamericanos es cada vez peor. Y lamento informarle que la Budweiser fué recientemente comprada por la brasileira AmBev. Por lo tanto, le quedan solamente las putas.
Ahora, si ellas (las putas), decidieran mandar su dinero a sus hijos, el mismo vendría directamente hacia Buenos Aires, donde existe la mayor concentración de políticos hijos de puta del mundo.