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11 febrero 2011

Al diablo con los revoltosos

Creo que las expectativas y la alegría por la caída de Mubarak son exageradas. Nunca me ha convencido el fetichismo democrático que cree que incluso una mala democracia es mejor que cualquier otro sistema de gobierno, creo que ese es el más estúpido de los clichés. Hay cosas mucho más importantes que un hombre un voto, como la seguridad personal y familiar, el grado de protección que nos entrega el estado, la estabilidad. La democracia solo funciona bien cuando la mayoría de los votantes son prudentes e informados, cosa que rara vez ocurre. Si los votantes son en mayoría idiotas o ladrones, un idiota o un ladrón será quien gobierne.

Mucho menos me gustan las revueltas populares, la gente ingenua cree que es "el pueblo" que se levanta contra un tirano. Pero nunca es el pueblo, siempre hay una camarilla que dirige a una masa de tontos para provecho propio: los incorruptibles de la nefasta revolución francesa, los bolcheviques en la revolución rusa, los nazis en Alemania. Hay ejemplos para regalar. Los que salen a destrozar todo lo que encuentran a su paso en nombre de la libertad, son lo mismo que los barras bravas: estúpidos y violentos, envalentonados por la masa son la negación de la libertad.

No recuerdo bien la historia, pero me parece que Mubarak estaba sentado junto a Adwar Sadat cuando lo asesinaron los militares, creo que murieron casi todos en la tribuna, menos el, curioso ¿no?. Ahora el poder vuelve a manos de los militares, ojalá que puedan traer paz y orden de nuevo. Los gobiernos de fuerza y que están dispuestos a usarla, solo caen cuando tienen problemas financieros, no es el pueblo sino la falta de plata lo que los bota. Al diablo con el pueblo, mientras no sean educados lo mejor es que se mantengan lo más lejos posible de las decisiones de gobierno.

Mi compañero Oscar me contaba el otro día un dato interesante. Las multi tiendas siempre han sido reacias a instalarse en Arica. Reinaldo Solari, de Falabella, la cadena minorista más importante de Chile dijo hace unos años una frase famosa para explicar por que no abrían una sucursal en una de las ciudades de origen de su familia "en Arica se respira pobreza".

Cuando Almacenes Paris después de muchas dudas decidió instalarse en la ciudad muchos vaticinaron que sería un fracaso por la gran inversión que estaban haciendo, un edificio de 4 o5 pisos en pleno centro de la ciudad. Ahora resulta que se quedaron cortos de capacidad antes de un año de haber abierto, claro que su estrategia de colocar tarjetas de crédito fue un fracaso porque la mayor parte de las ventas son al contado, cash, billete sobre billete.

Si hubiesen tenido un poco más de cerebro el Sr. Solari y los ejecutivos de París, habrían averiguado in situ primero como es nuestra economía. Somos la ciudad con más microempresas y con más autoempleados de Chile, donde pocos califican para tener una tarjeta de crédito y los que califican no les interesa porque no quieren que Impuestos Internos meta las narices en su billetera. Además existe un activo turismo de compras desde el sur del Perú y Bolivia, donde no hay multitiendas de estas características y obviamente los turistas compran solo al contado.

Y bueno, ya es sábado, happy weekend tal como escribió Neruda:

El pequeño empleado, después de mucho,
después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche en cama
ha definitivamente seducido a su vecina,
y la lleva a los miserables cinematógrafos
donde los héroes son potros o príncipes apasionados,
y acaricia sus piernas llenas de dulce vello
con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo
(Pablo Neruda, Residencia en la Tierra I, Caballero Solo)

Ah que lindos días son los fines de semana. Pero lo mejor son los viernes, día de esperanza en el jolgorio o el ocio. Para los que estudian o tienen un trabajo asalariado los viernes son un día tan feliz como antipático es el lunes. si no fuera por los apestosos lunes los viernes no serían propiamente apreciados

Como es día de ocio no pienso escribir ni una sola tontera más. Mejor dejo todo para mañana, como buen ariqueño.

03 febrero 2011

Piñera y un mito urbano

Seguramente ni en el gobierno se dan cuenta, pero el resultado de la encuesta Adimark (baja de popularidad y subida de desaprobación) del presidente Piñera no es nada para preocuparse. A ver si Piñera -tal como el señor Burns en un capítulo de Los Simpson- acepta de una vez que nunca va a ser popular haga lo que haga, al fin dejaría de vivir preocupado de las encuestas y se podría dedicar a gobernar, cosa que hasta ahora ha hecho razonablemente bien, pero sería infinitamente mejor si sacara el ojo del people meter. La idea no es mía, la leí en las Curves pero tiene razón, y eso que Curvettes de piñerista no tiene nada.

Creo que el pecado original de Piñera es el fingimiento, tratar de aparentar algo que no es para que la gente lo reconozca, su necesidad de reconocimiento es desmesurada. El General Pinochet era antipático, intransigente, pero rara vez trataba de ocultar su manera de ser. Probablemente por eso tuvo y tiene seguidores tan fanáticos, la gente valora la sinceridad por sobre la pretendida perfección. Siendo Sebastian Piñera tan poco auténtico, que mantenga un 41% de aprobación solo se explica porque el gobierno está funcionando bastante bien.

El desempleo ha bajado de manera espectacular, más que lo que pensaba el propio gobierno, la inflación hasta ahora parece controlada, el crecimiento económico también presenta buenos números, la corrupción de los empleados menores no es ni la sombra de lo que era y la de los altos funcionarios parece más o menos controlada. Digamos que la base ha mejorado mucho respecto de la concertación y eso la gente común lo debe estar reconociendo.

La mayoría de las mejoras como el empleo y crecimiento se van notando en mediano y largo plazo así es que eso le da un colchón de seguridad al gobierno, no importa cuan antipático les llegue a resultar el presidente. Lo otro es que la oposición política no existe: su grado de impopularidad es tan grande que por poco que les guste el gobierno tiene mucho espacio para ser considerado un mal menor. Ojalá que todo siga así, a ver si a la próxima puede llegar alguien sin complejos a hacer lo que está faltando liberalizar y privatizar.

Los problemas que empezaron en Tunez y provocaron una caída del gobierno a la rumana, ahora se contagiaron a Egipto, el más importante de los países árabes: turbas populares botando al gobierno igual que durante la revolución francesa. Esas revoluciones me dan muy mala espina y por lo general terminan con gobiernos mucho peores que los que derrocaron: Cuba, Iran, el Imperio Ruso y la propia Francia, puros desastres.

No creo que los energumenos que salen a chillar a las calles sean "el pueblo", la mayoría son tontos movilizados por los grupos que después se quedan en el poder. En todo caso en Egipto -como dijeron en CSP- son las fuerzas armadas las que mandan, con un enorme financiamiento desde USA, es difícil que se instale una teocracia allá si las FFAA no lo permiten. Probablemente será lo mismo en los Emiratos, money talks. Nunca me han gustado las revueltas populares, prefiero a un tirano, corrupto, abusador o lo que sea en el poder antes que a una pandilla de pobres diablos llenos de resentimientos, los vacíos de poder crean las peores situaciones.

En el desierto chileno tenemos varios pueblos fantasmas que quedaron abandonados al morir la industria del salitre (saltpepper), los mejor conservados deben ser Humberstone y Chacabuco, en la zona central está el pueblo abandonado de Sewell, todos son pueblos mineros que dejaron de servir al terminarse el negocio, pero veo que en China hay ciudades fantasmas completamente nuevas, que se han construído por especulación inmobiliaria y no tienen quien compre las casas. ¿Será cierto que son 60 millones de viviendas desocupadas como dicen? No creo, debe ser una exageración. De ser cierto mucha gente debería estar preocupándose.

Es sabido que por muy revolucionario que fuese el Ché Guevara tenía gustos caros. Entre ellos su reloj Rolex GMT Master que usó hasta el fin de sus días (precio medio 5.350 euros). Me hizo recordar a mi profesor de filosofía de la universidad, un cura jesuita muy simpático y amigo de los pobres que siempre alegaba contra la codicia de los ricachones.

Una vez le pregunté "¿entonces, es malo ser rico?", "¡claro que no!, me contestó, no es malo ser rico, lo malo es no compartir la riqueza existiendo tanta miseria en el mundo", le retruqué "bueno, usted tiene una linda moto ¿por que no venderla para repartir la plata a los estudiantes pobres que no tienen como pagar su matrícula?". La pregunta no era inocente, yo era pobre como rata y si no pagaba el arancel básico el próximo semestre no me iban a admitir. El curita vivaracho entendió la trampa enseguida y me dijo con cara triste "tal vez tengas razón, uno no siempre puede vivir a la altura de sus ideales". Nunca me voy a olvidar de esa frase.

Algo parecido debe haber pensado el Ché, que escribió cosas tan emocionantes acerca de los menos favorecidos, "uno no siempre puede vivir a la altura de sus ideales". ¿Quien se quedó finalmente con el relój? se lo llevó de recuerdo Felix Rodriguez, el agente de la CIA que participó en su captura e interrogatorio. Años atrás leí algo acerca de una maldición que había perseguido a los que capturaron al Ché, mito urbano porque Rodriguez al menos vive bastante bien en Miami, amigo muy cercano de George Bush Sr. el hombre que capturó al Ché siguió activo durante muchos años y es una leyenda viviente. Hasta mañana.