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16 abril 2012

Lo que no le pregunté al doctor Harberger

Que tal la foto. Al final de la conferencia , mi amigo el mouse me dijo "anda y te saco unas fotos" el doctor Harberger aceptó de muy buena gana y me sacó como 4 fotografías, menos mal que cuando me iba se me ocurrió revisar: no había salido ninguna. "Volvamos" me dijo mi amigo y cuando no quedaba nadie le pedí si podía sacarme otra más me dijo "sure boy come on!" o algo así, y así me saqué esta, ¡la tengo!.

Muy entretenida la charla y no sacrificó el nivel para agradar a la audiencia -la sala estaba repleta- se trató de una revisión histórica de la economía del bienestar, desde cuando Ricardo mostró que el libre comercio mejoraba el bienestar de las naciones.

Luego saltó a los años 20 cuando por primera vez se juntaron tres organismos del estado (creo que servicio de aguas, ejército y otro que no recuerdo) e imprimieron un panfleto con pautas comunes para comparar los costos y beneficios entre proyectos alternativos.

La evaluación social de proyectos quedó estancada en eso hasta los años 60 cuando empezó su aplicación explosiva para distribuir recursos del estado. Entonces aparecieron los criterios para colocar precios sociales. Entre las distorsiones de la economía en equilibrio Harberger mencionó los impuestos y los subsidios.

Habló por ejemplo de los efectos de los impuestos y los subsidios para redistribuir el ingreso, diciendo que se había concluído que en ambos casos el efecto redistribuidor sobre el coeficiente de Gini es prácticamente cero. En otras palabras el estado no tiene herramientas económicas para hacer una redistribución efectiva del ingreso.

Bajo cualquier sistema de impuestos tanto el doctor muy bien pagado (o el parlamentario) como el obrero reciben más o menos lo mismo en el largo plazo, antes y después de impuestos. Se puede variar el nivel pero no la brecha, en otras palabras la igualdad o desigualdad se produce por causas distintas a las políticas fiscales.

Luego comentó las diferentes políticas para asignar precios sociales y gravar con impuestos. Por ejemplo el principio que "una luca vale mucho más para un pobre que para un rico" y por lo tanto los impuestos debían ser progresivos, así como se asignaban "ponderaciones" que daban más peso a los pobres y menos a los ricos.

El problema de este esquema con ponderadores es que lo que se ganaba en equidad se perdía en eficiencia, en mucho mayor proporción. Un sistema con ponderadores resulta extremadamente ineficiente y esto afecta a las inversiones, entonces termina perjudicando a los pobres en lugar de ayudarlos por el menor empleo que genera esta gran pérdida de eficiencia.

Finalmente llegó al criterio actual que es el de "cubrir las necesidades básicas de los más pobres", es decir asegurar niveles mínimos de salud, educación, vivienda y alimentación para el primer quintil, no por medio de subsidios sino por gasto directo, focalizado en entrega de bienes y servicios más que en dinero.

Decía Harberger que en un mundo ideal bajo este esquema, todo el gasto del gobierno se debería concentrar en el primer quintil, mientras todos los demás quintiles se las deben arreglar por si mismos. Esto no significa disminuir el gasto porque es independiente de la cifra total, sino focalizarlo solo en las necesidades básicas del primer quintil. Esto obviamente es políticamente imposible: una vez que le das a un quintil todos los demás quieren, un ejemplo clásico es lo de "educación gratis y de calidad para todos".

Después se abrió para preguntas advirtiendo que tal vez algunas preguntas las tendría que responder con "no se" y otras con "sería demasiado largo de explicar aquí", y le hicieron tres o cuatro preguntas más o menos obvias.

Yo también tenía mi pregunta en la punta de la lengua, pero como soy tímido y tengo pánico escenico no dije ni una sola palabra. Mi pregunta era más o menos así:

Doctor Harberger: cuando un país se enriquece en un tiempo relativamente corto, como ocurrió con Chile, el piso de las necesidades básicas se eleva en una pendiente muy pronunciada. En los años sesenta el gasto social se dedicaba a impedir que los niños murieran de hambre, sufrieran malnutrición severa o alfabetizar a los adultos.

Hoy prácticamente nadie se muere de hambre en Chile, la malnutrición casi ha desaparecido, etc. Y el gasto social del gobierno se dedica a regalar departamentos de US$ 40.000 a los "pobres" o dar pensiones a los que nunca en su vida ahorraron un peso. En unas décadas más las necesidades básicas seguramente incluirán un jacuzzi o una piscina en cada casa ¿En que punto debe parar el gasto y dejar que cada cual se arregle por su cuenta?

Pero mejor que no le haya preguntado porque sospecho que el doctor e habría contestado "no se". En fin, un ídolo, un crack, aunque crea en la teoría del equilibrio general, pero en fin, nadie es perfecto en este mundo. Ni el doctor Harberger.