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22 septiembre 2011

Una cuestión de prestigio

Hace poco les comenté sobre mi aversión a pedir favores y que llevaba unos meses retrasando el trámite de pedir las cartas de apoyo para el proyecto de Tacna-Arica, entonces un comentario de Lilian, igual que Pepe Grillo, vino a remecer mi conciencia "tienes que terminar lo que empezaste" me decía "aunque no te guste", bueno, eso es lo que yo siempre le digo a los demás. Así es que desde hace dos días me puse las pilas y salí en gira a pedir las malditas cartas.

En general me ha ido bien con el asunto y ya tengo al menos una carta en mi escritorio, los demás han sido todos muy amables y me dicen que no hay problema. Hoy en la tarde iré a CORFO a seguir con mi campaña. Hay dos cosas me pudren: cobrar y pedir favores, asi es que si alguien me debe plata o lo que sea -cosa extraordinariamente improbable- puede respirar tranquilo, no seré yo el que le cobre.

¿Para que estudiamos? en todos estos meses de protestas sobre el sistema educativo, algunos amigos gringos, de esos que se toman todo literalmente y creen que los chilenos hablamos en serio, me habían comentado que la juventud chilena es admirable porque es el único país en el mundo donde los estudiantes están dispuestos a hacer sacrificios y perder el año para tener una educación de mejor calidad.

Que ingenuos, por eso cuando un gringo llega a Chile, si no tiene alguien que le explique las cosas es hombre muerto. Cree que todo lo que escucha lo dicen en serio y entonces entiende todo al revés. Porque los chilenos, tal como el resto de los latinos, hablamos al revés, cuando decimos que nos preocupa la calidad eso quiere decir que no nos preocupa la calidad, cuando a alguien le decimos "mire amigo" esa no es una expresion amistosa y cuando decimos "la verdad es que..." es seguro que vamos a decir alguna mentira.

Volviendo a la pregunta original ¿para que estudiamos? como en Chile hablamos al revés obtendremos muchas respuestas menos la verdadera: estudimos para ganarnos la vida. Pueden haber miles de declaraciones por las que estudiamos; vocación, sed de conocimientos, curiosidad intelectual y muchas otras, pero la razón real es que estudiamos para poder trabajar y tener para vivir y costearnos algun vicio, todo lo demás es adorno.

Si a los estudiantes realmente les preocupara la calidad de la educación, estarían exigiendo que sus títulos les ayuden a encontrar el trabajo que desean, nada más que eso. El valor de un título profesional o un grado académico es un asunto casi exclusivamente de prestigio, por eso es ridículo que los tipos reclamen porque la universidad en que estudian gaste demasiado en marketing, el título y el nombre de la universidad es un asunto fundamentalmente de marketing.

Eso lo saben perfectamente en universidades como la Católica, Adolfo Ibañez o Federico Santa María y también en universidades como la Chile y otras donde el propio estado gasta miles de millones para reforzar la marca. Las acreditaciones son fundamentablmente procesos de reforzamiento de marca, donde evalúan metros cuadrados, laboratorios y credenciales de los profesores. ¿Que otra cosa sino venta de prestigio son los viejos edificios de Cambrigde o de Oxforf con paredes de piedra y hiedra? Un amigo que estudió en Oxford me contaba que hay dos maneras de entrar: pagando una fortuna o encontrando a alguien que te regale la beca, no hay otra y el 90% o más simplemente pagan.

Como una imagen de marca implica grandes gastos, una educación en universidad "de prestigio" no puede ser barata. A fines de los ochentas un amigo fundó la Universidad Contemporanea de Arica, una típica universidad garage con muy escasos medios de infraestructura, aunque con los mejores profesores de la plaza. Como habia sido decano en la Universidad de Tarapacá y tenia buenos contactos se consiguió un buen cuerpo de profesores, entre ellos muchos exonerados por razones políticas. Antes que la cerraran durante la concertación, alcanzo a salir un par de generaciones que, hasta donde he visto, en su mayoria estan trabajando.

La Universidad de Tarapacá, donde yo estudié, es estatal con prestigio medio bajo a nivel nacional, por su tamaño y su calidad de universidad de provincia. Sin embargo tiene un buen prestigio en Perú y Bolivia porque ha invertido muchos años en dictar cursos de postgrado, especialmente en Perú, donde tiene una presencia de marca mayor que la mayoria de las universidades chilenas.

En un pais de hipocritas como es Chile, todo el mundo habla de las universidades como templos del saber superior, sin embargo lo que realmente quieren es una institución que les de un pedazo de cartulina con filigramas, estampillas y letras góticas para obtener algún prestigio que les ayude a conseguir trabajo. Casi todo lo que se necesita saber para trabajar se aprende trabajando.

Los inicios de las uiversidades siempre han sido modestos. Recuerdo la Universidad del Norte en Arica, que a fines de los sesenta era un caserón viejo con unos diez profesores. Asi es como empezaron todas las universidades del mundo, con artesanos y maestros enseñando un oficio a los estudiantes, toda esta loca carrera por el marketing y el prestigio vino mucho después y no estoy seguro de cuan buena puede haber sido.

En los sesenta la idea de "universidad para todos" era muy distinta de la realidad de hoy, donde ya existe universidad para casi todos. En esos años significaba bajar las universidades de las torres de marfil académico y convertirlas en talleres populares para las distintas especialidades. Hoy son empresas de marketing que venden valor agregado en forma de certificaciones. Ambas ideas fueron malas.

Yo soy de la idea que se debe abrir la competencia sin ninguna restricción para crear nuevas universidades. Así se hizo a mediados de los ochenta cuando se permitió la aparición casi irrestricta de universidades privadas ¿que tienen de malo las universidades garage si todas las tradicionales partieron de esa manera? El valor de una universidad no está en sus metros cuadrados o la calidad de los laboratorios, sino en sus profesores y su proyecto educativo. Creo que la proliferación de muchas más universidades seria lo mejor para la calidad, si es que a alguien le importara. La buena calidad solo puede surgir del afan de lucro y la competencia porque nadie se esfuerza a cambio de nada y menos si no se siente amenazado.