El día amaneció tan nublado como mi futuro inmediato, hasta mi vieja tía, que por lo general le pone al mal tiempo buena cara, amaneció de mal humor. Incluso mis amigos andan aproblemados ¿que pasa con esta acumulación de mala suerte?. Mejor me pongo a leer para espantar la malhumorina.Los niñitos admiran a un lejano tío que descubrió "un invento que mata al gusano de la manzana" Aseguran "el mundo entero les está agradecido por ello... Es famoso... y rico". Donald responde acertadamente: "¡Bah! el talento, la fama y la fortuna no lo son todo en la vida" -"¿No? ¿Que otra cosa queda?" preguntan Hugo, Paco y Luis al unisono. Y Donald no encuentra nada que decir sino: "Err.... hum... A ver... Oh-h".
Claro, estoy revisando Para leer al Pato Donald de los archi resentidos Ariel Dorfmann y Adrian Mantellart, los guaripolas de la intelectualidad de izquierda. Ah mejor sigo leyendo:
Los sobrinos disponen además de su llave para entrar al mundo adulto y lo aplican sin cesar: el manual de cortapalos. Es el compendio enciclopédico de la sabiduría tradicional. Contiene respuesta para todo espacio, toda época, todo dato, todo comportamiento, toda habilidad técnica. Basta seguir las instrucciones de este saber enlatado para salir de cualquier dificultad. Es el cúmulo de convenciones que permite al niño controlar el futuro (...). Todos los caminos ya están gastados y definidos por las páginas autoritarias: es el tribunal de la historia, la ley eterna, patrocinada y sacralizada por quienes van a heredar el mundo.
Que manera de destilar envidia estos bicharracos, miren:
Por si el lector pensara que estamos hilando muy fino al establecer un paralelo y otro que lo regala por la baratija mecánica, entre el imperialismo extractor y el país monoproductor de materias primas...
Pero al fin lo que más me divierte es la descripción que hacen del Pato Donald, solo lean y piensen a quien se parece:
Sin embargo nuestro lector puede blandir triunfalmente al Pato Donald como una evidencia de la falacia de los argumentos: cualquiera sabe que este sujeto se pasa la vida buscando trabajo y quejándose amargamente del esfuerzo agobiante que debe realizar.
¿Para que busca trabajo Donald? para obtener plata con el fin de veranear, para pagar la última cuota del televisor, para comprar un regalo. Lo que caracteriza estos deseos es la falta de necesidad de Donald: nunca manifiesta problemas con el arriendo, la luz, el alimento. Por el contrario, a pesar que nunca tiene un peso siempre está comprando.
(...) El trabajo entonces, no le hace falta a Donald y la prueba es que el dinero que consigue (cuando lo consigue) sirve siempre para comparar algo superfluo. (...) La superficialidad de la necesidad se traslada a la superficialidad del trabajo conseguido (...) No es raro, por lo tanto, que el trabajo que anhela tenga estas características: fácil, sin esfuerzo mental o físico, pasatiempos en espera de una fortuna (o un mapa) que caiga de otra parte. En una palabra, ganarse el salario sin transpirar.
Ah por fin encontré la viñeta que estaba buscando, donde aparece el pato Donald en una hamaca, rodeado de sus sobrinos y dice:
-¡Que día este! que día tan perfecto para pescar, bogar, salir con una chica o hacer un picnic ¡todas las cosas que no puedo hacer!
-¿Por que no, tío Donald? ¿quien te lo impide?- preguntan los sobrinos
-¡La despiadada vida niños! Como de costumbre estoy sin un peso y falta un siglo para el día de pago- contesta estirando su billetera vacía
-Podrías salir a caminar o estudiar la vida de los pájaros- dice un sobrino
-Tal vez me vea obligado a hacerlo, pero antes voy a esperar al cartero, me puede traer una buena noticia
-¿Como un cheque de un pariente desconocido que vive en la India?
Ah, el Pato Donald es la historia de mi vida, debo haberlo leído mucho cuando chico. El caso es que el libro es una basura, pero las viñetas y los diálogos me traen buenos recuerdos. y me hacen un efecto parecido a cuando me estoy afeitando frente al espejo y compruebo con alarma que cada día me voy quedando más pelado, ya está cerca el día en que me convertiré en un cabeza de rodilla (snif).