
Bomba de tiempo previsional, se llama un artículo de Valeria Ibarra, donde afirma que: "a partir del 2021, jubilaciones de la clase media serían el 40% del último sueldo. De un millón de pesos se pasa a contar con $400 mil al mes".
Obviamente no se basa en ningún estudio, sino en declaraciones -nada desinteresadas- de un ex-director de presupuesto, ilustrado con un par de ejemplos escogidos con pinzas. En un sistema que depende de la rentabilidad de las acciones y bonos, afirmar cuanto serán las jubilaciones en diez años más es un ejercicio de futurología muy poco creíble. Sin embargo hay algo que está bastante bien asegurado de los vaivenes de la rentabilidad, a diferencia de cualquier otro sistema previsional: el capital acumulado.
En cualquier sistema "solidario" o "de reparto", el capital no existe y el monto de la jubilación es una asignación graciosa que entrega el soberano a sus sudbitos, cuando el estado quiebra, como ocurrió en Chile 1973, hasta puede desaparecer esta asignación graciosa. O cuando el estado tiene problemas financieros achica su generosidad, no en términos nominales sino reales, por vía de la inflación. Las pensiones valen cada vez menos. Por eso se dice que el estado es soberano, puede hacer lo que se le de la soberana gana. Solo miren a Argentina.
Pero eso no es lo peor del sistema solidario, está técnicamente demostrado que -debido a la tendencia demográfica decreciente en todo el mundo- las pensiones solidarias están condenadas a quebrar en un plazo más o menos corto, no más de un par de generaciones. Cuando un sistema de pensiones solidario colapsa no solo pierden los jubilados sino que arrastran a una crisis de todo el país. Miren a Grecia.
Cuando aparecen artículos que califican al sistema de AFP como "bomba de tiempo" comparándolo con un sistema de reparto perfecto, que no existe en ningún lugar del mundo, peor todavía, que ni siquiera en teoría puede existir, ignorando la historia en Chile y la experiencia reciente en otros países, solo puedo pensar que lo escribieron con ignorancia o con mala intención.
Lo peor es que la ignorancia no es un bien económico, abunda tanto que se puede considerar un bien público. Estamos repletos de gente con derecho a voto dispuestos a tragarse cualquier mentira siempre y cuando estén alineadas con sus simpatías políticas.
En asuntos previsionales es bien fácil hacer los números. Puras sumas y restas bastan para mostrar que una jubilación no puede ser más que la suma de lo ahorrado mientras estuvo activo más los intereses acumulados de ese ahorro. Si entramos a repartir de una olla común, es obvio que todos querrán recibir más de lo que pusieron y nadie aceptará voluntariamente recibir un peso menos que la suma de sus ahorros.
En el sistema solidario que hubo en Chile hasta los setentas todos actuaban de esa manera ¿y saben quienes recibían más de lo que ahorraban? los más ricos obviamente, entre ellos los dirigentes sindicales y gente con influencia en el gobierno. Se llamaban "jubilación con perseguidora" porque a medida que pasaba el tiempo iban subiendo de grado por años de servicio, tal como si estuvieran activos. ¿Cuantos tenían esas jubilaciones? poquísimos obviamente. Los mismos que se ponen hoy como muestra de lo bueno que era el sistema solidario.
El programa de gobierno de Allende prometia mejorar a "los jubilados y pensionados, al trabajador independiente, al artesano, al pequeño productor, cuyas exiguas rentas son recortadas a diario por la inflación". La inflacion supero el 700% a principios de 1973 y las reservas de Chile eran unos 7 millones de dolares, no alcanzaban siquiera para importar alimentos ¿como les iban a pagar a los jubilados? ¿con chirlitos?. No se si los que critican las AFP leyeron algua vez un diario de los años 60 sobre la situación de los jubilados en el maravilloso sistema solidario.
Es lógico que alguien que pasa cesante buena parte de su vida activa -ya se a quien están mirando- no puede pensar en una jubilación, eso es más que obvio. De la misma manera alguien que tome decisiones equivocadas al cambiarse de fondo o al elegir mal su plan de pensiones o de jubilación, va a tener una pensión más baja que el que toma buenas decisiones. Nadie puede asegurarse contra la mala suerte o las malas decisiones.
En Aysen siguen los motines callejeros. No lo entiendo, 3.000 o 6.000 personas protestando no son imposibles de controlar, siempre y cuando el gobierno decida enviar la fuerza necesaria y respaldarlos políticamente en las consecuencias de la represión.
Recuerdo como los motines de Tacna desaparecieron apenas los carros porta-tropas de la Tercera Brigada de Caballería tomaron posición en las calles con bala pasada. Igual cosa en los saqueos tras el terremoto en el sur de Chile. No hay nada más peligroso que un gobierno que no se atreve a usar la fuerza .
Es urgente que el gobierno tenga una definición clara sobre el uso de la represión. La indefinición y cobardía política de Michele Bachelet tuvo tremendas consecuencias durante un par de días, parece que el gobierno de Piñera es más o menos lo mismo, que lastima, igual de cobardes e irresponsables que Bachelet. Maquiavelo lo tenía clarito:
"Paso a las otras cualidades ya citadas y declaro que todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles. Y, sin embargo, deben cuidarse de emplear mal esta clemencia. César Borgia era considerado cruel, pese a lo cual fue su crueldad la que impuso el orden en la Romaña, la que logró su unión y la que la volvió a la paz y a la fe. Si se examina bien, se verá que Borgia fue mucho más clemente que el pueblo florentino que, para evitar ser tachado de cruel, dejó destruir a Pistoya.
Por lo tanto, un príncipe no debe preocuparse porque lo acusen de cruel, siempre y cuando su crueldad tenga por objeto el mantener unidos y fieles a los súbditos; porque con pocos castigos ejemplares será más clemente que aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causa de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población, mientras que las medidas extremas adoptadas por el príncipe sólo van en contra de uno. Y es sobre todo un príncipe nuevo el que no debe evitar los actos de crueldad, pues toda nueva dominación trae consigo infinidad de peligros".
Esto solo puede atribuirse a una debilidad de caracter del presidente, esas son las decisiones que solo el presidente puede tomar y me hace pensar si en caso de un saqueo como el que hubo después del terremoto, Piñera se atrevería a sacar soldados a la calle. Antes no tenía dudas, ahora no lo veo tan claro.

