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16 mayo 2011

De nada un poco


Ya voy en la página 619 y todavía no sé quien es John Galt, está muy bueno el libro y presenta un montón de situaciones que uno puede reconocer con facilidad de la vida cotidiana, es un ataque muy bueno a las ideas fabianas y me imagino que los lectores de USA se deben sentir mucho más identificados con La Rebelión de Atlas. Ahora tengo que bajar el segundo tomo porque el primero se me pasó volando. El libro lo pueden descargar gratis AQUI, en total tiene 1205 páginas así es que voy justo en la mitad, dicen que es una de las novelas más largas que se han escrito.

Me ofrecieron tres proyectos más de acreditación, si resultan me podría terminar el año sin tener que levantarme de la cama ni sacarme el pijama, si alguien conoce un sortilegio para la buena suerte se lo encargo, no me vendría nada de mal. Lo bueno es que todos los proyectos siguen la misma pauta: mientras más haga más fáciles serán.

Siguen llegando buenas noticias, de la revista Ingeniare me avisan que mi artículo está enviado a prensa y que me mandarán un pdf a fin de mes para dar la aprobación final. Además me asignaron como profesor guía para dos tesis de economía del agua en Tacna, estoy seguro que de allí podré escribir otro paper o con suerte dos. Todo para fin de mes, este fin de mes puede que todo se arregle de nuevo.

¿Se han fijado que cuando uno se queda sin plata empiezan por cortar los servicios menos importantes primero? Lo primero que se corta es el teléfono -un alivio- el cable -idem- e Internet; después se termina el gas, hay que ducharse con aguita fria y comer ensaladas, big deal, no es gran cosa; la cosa se pone peluda cuando cortan la luz -hace mucho tiempo que no llego a eso pero alguna vez me pasó- y lo peor es el corte de agua, ahí se puede decir que estamos hasta el cuello. Creo que todo el mundo debería pasar por esa secuencia un par de veces en su vida, es lo mejor para el carácter.

Ah bueno, pero espantemos los pensamientos lúgubres porque hay que pasarlo bien antes de estirar la pata, no sacamos nada con vivir angustiados o miedosos, que venga lo que sea pero que pasen de a uno. Ya estoy divagando otra vez.

Cuando estudiaba en la universidad (uhhhh) ahí si que era pobre, vivía en una pieza que no tuve como pagar por más de un año, pero la dueña me tenía buena y no me cobraba ¡cuanta gente me ha ayudado! es increíble, bueno, la cosa es que pasábamos con la luz cortada porque los dueños de casa también eran pobres, yo no me acuerdo de donde sacaba plata pero iba a un almacén que quedaba al lado de la casa y compraba todos los días lo mismo: un pan y un tomate, o dos si andaba millonario. Otras veces si recibía u golpe de fortuna compraba un kilo de harina tostada y medio de azucar, hasta el día de hoy me encanta comer esa mezcla seca.

Creo que gracias a eso nunca me he enfermado, es un mito eso de que la gente sufre de hambre, cuando el estómago se acostumbra uno puede pasar muchos días sin comer y no pasa nada malo. Es muy curioso el terror que siente la gente común a no tener que comer, no es nada de otro mundo.

Ah, como se nota que no tengo nada que contar, solo divago y pongo lo primero que se me ocurre pero en fin, mañana seguramente volveré a mis cabales y pondré algo más interesante. Por mientras les dejo una buena línea del libro que estoy leyendo: No existen pensamientos malvados aparte de uno: el de no querer pensar. Buena ¿no? Hasta mañana.

14 mayo 2011

Viene volando


Estoy leyendo La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, son dos tomos como de 300 páginas cada uno pero avanzo rápido. La novela de ideas es un género que nunca me ha gustado y esta es una novela de ideas o ensayo novelado, tal como Contrapunto, Mundo Feliz de Huxley o La Granja de los Animales de Orwell, pese a que no es muy buena como literatura me ha interesado y hasta ahora no me he saltado ni una línea de las cerca de 200 que llevo avanzadas.

Lo malo de estos ensayos es que presentan personajes y situaciones arquetípicas, funcionales a las ideas del autor así es que no son muy creíbles, pero creo que como ensayo social es igual de bueno que los de Huxley y Orwell porque captan muy bien el espíritu de una época.

Hace mucho tiempo que venía escuchando de Ayn Rand y una interesante conversación que tuve el otro día me llevó a leer el libro. Es increíble la influencia que ha tenido esta autora -debe haber escrito en los años 20- en el pensamiento moderno de mucha gente en Estados Unidos, prácticamente todos los amigos norteamericanos que he conocido son admiradores de sus ideas que representan a una forma del pensamiento libertario que tiene una fuerza creciente en ese país. En fin, cuando termine les cuento más.

Hace tiempo que no pongo algo de Neruda, este va para mi amigo Marcelo, que pasó a mejor vida, como dicen los cursis hace tres años, se lo escribió Neruda a su amigo Rojas Jimenez el día de su muerte

Alberto Rojas Giménez viene volando

ENTRE plumas que asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las últimas aguas terrestres,
vienes volando.

Más abajo, entre niñas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
más abajo, entre nubes otra vez,
vienes volando.

Más allá de la sangre y de los huesos,
más allá del pan, más allá del vino,
más allá del fuego,
vienes volando.

Más allá del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos húmedos,
vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navíos,
y dientes rojos recién arrancados,
vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
vienes volando.

Saluti compadre. Hasta mañana.