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10 abril 2011

¡Que dura es la vida!

Todo el día trabajando, quiero terminar luego lo que estoy haciendo aunque tengo dos meses de plazo mi idea es dejarlo listo en una semana o dos, de otro modo se convertirá en una molestia y me voy a empezar a arrepentir de haber aceptado el encargo. Llevo 58 páginas y calculo que el documento será de unas 150 a 200, a ver como me va.

Ayer celebramos dos no-cumpleaños: del professor Viera y el de Mario Zamorano, como se trataba de pesos pesados el jote fue fiel a su consigna "que no se note pobreza" y compró comida para un regimiento a pesar que éramos poquitos (10-11 creo): tres kilos de lomo vetado, una pierna de cordero de unos cuatro kilos y cuatro perniles de chancho para que la comida quedara livianita. Sorprendentemente nos comimos todo, apenas sobraron unos huesitos para los perros y yo además me comí dos empanadas.

Para beber habían como cuatro six pack de cervezas, otro e Corona, siete botellas de vino, una de pisco peruano y NN que apareció con una de Jonnie Walker negro para celebrar su nueva condición de empresario minero. En suma no pasamos hambre ni menos sed . A los amigos de siempre esta vez incorporamos al Kristopher Chandía que debe ser uno de los doctores más jóvenes de la universidad, recuerdo como si fuera ayer que lo conocí siendo estudiante de pregrado en electrónica. Todo muy bien.

Las recetas estuvieron muy buenas, en la pierna de cordero las hierbas, especialmente el romero, dejaron un sabor muy suave y rico. Por lo general el romero se pasa y deja un sabor demasiado fuerte que tapa al cordero, pero esta vez estuvo perfecto. Los perniles primero fueron cocidos en anís y hierbas y después caramelizados en el horno con grandes pedazos de membrillo, para que les cuento como quedó. En fin, las fotos las pueden ver AQUI.

Una mala noticia para mi, ete año si que me quedo definitivamente pelado, viendo las fotos de cuando me metí a la piscina pude comprobar que apenas me quedan cuatro mechas en la cabeza, es cuestión de muy poco tiempo para que se me empiece a ver el casco ¿que voy a hacer ahora? ¿pelarme completo y quedar como huevoduro? ¿empezar a usar gorritos y boinas como el negro Piñera? ¿Trasplantarme pelo o echarme caca de gallina a ver si me sale? Lo más probable es que fiel a mi flojera no haga nada y tenga que aguantar estoicamente el transformarme en un cabeza de rodilla.

Total todos los pelados son ricos. Miren a Carlos Slim, Steve Bellman, Yurasek ¡todos pelados! Además el difunto don Renato del Real una vez me dijo muy enojado porque le hacían bromas por su pelada "¡los pelados somos nobles, ningún pelucón puede tener verdadera nobleza, además que los champudos son genéticamente afeminados!" Puede ser, igual me estoy quedando pelado, snif.

En fin, tengo que seguir escribiendo así es que lo dejo hasta aquí nomás por hoy. Hasta mañana.

02 abril 2011

Comida de calle


Hay ciudades en el mundo que son famosas por su comida de calle, esa que se vende en carritos o se cocina en el fuego abierto de una parrilla ubicada en las esquinas. Cuando yo viajé por primera vez una de las cosas que más me asombraron es que en países desarrollados esa comida abunda mucho más que en nuestro Chile y normalmente era de un sabor y calidad que cualquier restaurant envidiaría.

En Frankfurt me asombró la cantidad de carritos vendiendo pan con salchichas y la cantidad de gente comiendo parados en mitad de los paseos peatonales, en Nueva York carritos o tambores con simples braseros por todos lados igual que en Londres donde se encuentra comida de todo el mundo preparada y vendida en plena calle.

En general yo no compro ese cuento de la cultura europea, olvidando que hace muy pocos años tuvieron los gobiernos más bárbaros de la historia, pero la actitud en algunos países europeos hacia la calle es maravillosa y muy civilizada, nadie se escandaliza ni pone problemas si alguien se está tomando una cerveza sentado en un banco de la calle en Alemania, las calles son mucho más públicas, lugares de paseo y encuentro no solo caminos para moverse de un lugar a otro.

Para que hablar del Perú donde la comida callejera se encuentra por todas partes. Las primeras veces que viajé a Tacna tenía -estúpidos- escrúpulos sobre la higiene hasta que fui con unos amigos gringos que me hicieron notar que la comida de calle es mucho más limpia y fresca que la de cualquier restaurant cuya cocina, al llegar la noche, es tomada por las ratas y cucarachas.

Cuando trabajé en Tacna descubrí los anticuchos de corazón que venden en un carrito cerca del estadio de fútbol y al clásico, hecho de arroz con leche y mazamorra morada, aunque nunca me acostumbré a comerlo desde la bolsa de polietileno.

¿Por qué en Chile no tenemos comida callejera? bueno, tenemos pero muy poca y mala: grasientas sopaipillas, sandwiches de potito y anticuchos de gato o cualquier otra carne no identificada, la comida callejera chilena se caracteriza por ser mala y casi siempre insalubre.

La comida callejera refleja la alegría de un pueblo. La sociedad chilena es apagada y apegada a las reglas, aunque no signifiquen nada, por eso no tenemos buena comida en las calles. Nuestra comida callejera es lumpen, ilegal, a la vieja de las sopaipillas le dura seis meses el aceite y eso a nadie le importa, porque saben que la pobre veterana apenas sobrevive vendiéndolas medio escondida, hasta que llegan los Carabineros y le requisan el carro. O se lo dan vuelta.

No hay permisos para vender en un carrito en la calle, porque eso choca a las autoridades municipales y sanitarias, preocupados por velar por la salud de todos los chilenos. ¿Que tan preocupados están en realidad? Porque una vez que alguien ha pasado por el calvario de obtener todos los permisos, después de coimear a un ejército de inspectores, puede tener crianza de ratas en su cocina y nadie le va a decir nada: ya tiene la autorización y con eso basta. En Chile vivimos de apariencias.

Es parecido a lo que pasa con el porte de armas: como está prohibido portar armas los únicos que andan armados son los delincuentes. De manera similar, los únicos que pueden vender comida en carritos en Chile son lumpen, ilegales, parientes o amigos del alcalde de turno. Que desgracia.

Nos creemos muy avanzados pero somos cada día más apagados e hipócritas. Si alguien se toma una cerveza en la calle lo multan, si quiere vender sandwich en un carrito o poner un chiringuito en la playa no se lo permiten.En cambio un delincuente que es amigo del alcalde puede hacer lo que quiera, tomarse terrenos y saltarse todas las normas. En lugar de evolucionar vamos para atrás.

Pero bueno, así somos con nuestras grandezas y miserias. Toda moneda tiene dos caras y por cada cosa buena que tenemos existe el defecto que la equilibra, hay que aceptar el paquete completo, o negarlo, irnos para otra parte y partir desde cero. Como yo no pienso moverme me conformo con reclamar indignado contra estas miserias de ser chileno. Total, después me tomo un copete, se me olvida todo lo malo y me empiezo a acordar de lo bueno: ¡ceache-i-chi! y toda esa basura chovinista, que tanto. Hasta mañana.

P.D. A ver si identifican este, cualquier ariqueño neto lo reconocerá enseguida:

07 octubre 2010

Por Tacna otra vez

Estaba en la mitad de un discurso en el Hotel Turistas de Tacna, cuando el jefe de Prochile en Perú mencionó que le habían dado el Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. Me alegré como un niño porque en mi opinión es el mejor escritor vivo que yo he leído, Vargas Llosa es el Hemingway de nuestro tiempo, un premio más que merecido, después años de escritores mediocres, por fin se lo dan a quien correspondía. Que alegría más grande.

Fuimos en una delegación de Prochile para el evento que estaban organizando en Tacna, llegamos temprano con la delegación oficial y estaba lleno de diplomáticos, cónsules y gente de la alta burocracia de Chile y Perú, el professor Viera era uno de los expositores y su florido verso tuvo efecto inmediato porque captamos enseguida a un excelente cliente, justo lo que andábamos buscando así es que salvamos el viaje en menos de una hora.

Nos fuimos a celebrar al restaurante más caro de Tacna, el Fiesta Gourmet de la Avenida CIrcunvalación, un lugar de comida norteña que está establecido en todo el Perú. La mayoría de la comida estuvo exquisita excepto dos cosas que no me gustaron: el pisco sour y el plato que yo pedí, un seco de cabrito de leche con puré rústico (es un puré donde las papas van picadas, con aceitunas, aceite de oliva y no se que más). El cabrito de leche, para mi gusto estaba duro. En lugares mucho más populares he encontrado el seco de cabrito mucho mejor que ese.

Lo rico fue el ceviche caliente, con grandes camarones y grandes cubos de mero, todo a la parrilla sobre hojas de choclo, exquisito. También extraordinario el pato, cortado en grandes cubos y con piel cocinado de manera deliciosa igual con tacu-tacu. La cuenta estrafalariamente alta para un restaurante peruano US$ 125 para 4 personas, pero en fin, si para sufrir nacimos. Las fotos pueden verlas AQUI.

Volviendo a Vargas Llosa tiene muchos libros buenos, para mi los mejores son los autobiográficos como La Ciudad y los Perros, La Casa Verde, La Tia Julia y el Escribidor, de los otros me encanta La Historia de Mayta. En fin, que escritor de lujo, no he leído a otro novelista que se le acerque en cuanto a técnica y profundidad del ser latinoamericano. Si me preguntaran cual es mi libro preferido no podría decidir entre La Casa Verde y la Historia de Mayta, creo que son dos novelas perfectas.

La cosa es que llegué cansado como perro y sin mayores ganas de escribir nada, solo quiero irme a dormir y tomarme mañana mi día libre, hoy tuve demasiado trabajo y el trabajo mata. Hasta mañana.

30 septiembre 2010

Un día de perros



Cuando yo era chico (uhh..) alimentarse bien consistía en tomarse un café con leche, una paila con dos huevos fritos y una marraqueta en la mañana, una sopa de papas, choclo, zapallo con un trozo de carne con harta grasa -le llamaban "sustancia"- para el almuerzo, seguida de bistec con papas fritas, huevo frito y cebolla, y para la hora del té un tazón de "ulpo" (harina tostada con leche) dobladitas de manteca con huevo y tomates revueltos.

¡Como cambian las costumbres! ahora la gordura es una especie de defecto vergonzoso, las rollizas matronas de Rubens no entusiasman a nadie porque el dicho la gordura es parte de la hermosura está bien desacreditado en estos días. Es muy curioso como cambian los gustos y creencias según la moda, hoy se considera una hamburguesa del MacDonalds como comida chatarra, poco sana, cuando objetivamente cualquiera de nuestros sandwich favoritos: completo, churrasco o chacarero es mucho más "insalubre". Solo que la moda no lo considera así, MacDonald es imperialista así que tiene que hacer mal.

Puras estupideces, cualquier comida hace mal, comemos por gusto, no por remedio, el hombre está diseñado para comer una o dos veces a la semana como los demás animales cazadores, si es por salud deberíamos vivir desnutridos. Yo en la casa como muy poco: una taza de té con un pan al desayuno y lo mismo en la tarde. Para el almuerzo un solo plato, generalmente algún guiso dudoso de verduras o las abominables legumbres. Mi querida suegra cocina lo suficientemente mal como para mantenerme alejado del pecado de la gula. Claro que cuando me junto con amigos es otra cosa.

La gente que nació a mediados de los setentas o después, tienen la cabeza llena de ideas raras y lugares comunes : si el niño no va a un parvulario será menos inteligente (como si Einstein le debiera algo a las parvularias) , si comemos comida chatarra, si fumamos, si no hacemos ejercicio, si nos drogamos, ¡si bebemos alcohol! bah, como si nos fuésemos a salvar de la muerte con todo eso. Cualquier cosa en exceso nos puede matar, si tomamos agua en exceso nos ahogamos.

Hoy es un día raro porque amaneció despejado y ando con el peor de los mal genios, mi humor está como para un día de lluvia. Estaba viendo un video con la teoría de que mientras más alternativas tenemos somos menos felices, lo había visto hace tiempo pero como mi memoria visual es de pez, ya se me había olvidado. Se trata de Barry Schwartz promocionando su libro The Paradox of Choice, donde llegué por una mención en Tercera Cultura.

La idea parece buena al primer vistazo: dice que cuando más alternativas para elegir tenemos, más infelices somos porque después nos andamos lamentando por las cosas que no elegimos. Por ejemplo si tenemos 100 canales de TV terminamos menos felices que cuando tenemos solo 3 canales porque elegir entre muchos nos causa sufrimiento.

¿Que es lo que encuentro estúpido en esa idea? es una sensación que a todos nos ha pasado y parece bastante lógico, yo no discuto que alguien que tenga mucho donde elegir se puede frustrar, es lógico, al elegir algo descartamos otras cosas y eso nos puede cortar la leche ¿por que entonces digo que es una tontera? Porque eso es no entender como funciona la cabeza.

Atribuir felicidad o frustración a cosas que nos pasan, a nuestras circunstancias, es una completa estupidez, las personas no son felices porque le pasan cosas buenas ni miserables porque le pasan cosas malas, las personas se sienten felices o frustradas porque ven las cosas que pasan como buenas o malas, gran diferencia.

Los irresolutos que detestan tomar decisiones, se sentirán muy frustrados cuando tienen 100 canales en la tele para escoger, mientras que los que les gusta buscar y decidir se sentirán miserables con solo tres canales. Solo un idiota podría creer que hay cierta ley de la naturaleza por la que automáticamente tendemos a sentirnos felices o infelices según nuestras circunstancias, la verdad es al revés y por eso hasta los ricos y exitosos lloran y a veces hasta se suicidan. La felicidad no está en las cosas que pasan sino en como nosotros las vemos.

Además solo un cretino puede vivir feliz todo el tiempo, si alguien nunca se siente furioso o de mal humor es un vegetal o un hipócrita, la frustración, como el dolor, la envidia y otras cosas desagradables, tienen una función: nos obligan a actuar, a movernos. Si no sentimos dolor no nos importarían las heridas.

Me acordé de la canción, que cantaba voz en cuello mi amigo Tim (Walther Matteau) en Tacna:

I can't get no satisfaction
I can't get no satisfaction
'Cause I try and I try and I try and I try
I can't get no, I can't get no

When I'm drivin' in my car
And a man comes on the radio
He's telling me more and more
About some useless information
Supposed to fire my imagination
I can't get no, oh no no no
Hey hey hey, that's what I say

¿Que será de Tim? me lo imagino en su pueblito cerca de Kansas, enjaulado como pájaro según sus propias palabras, atendiendo a sus pacientes en el hospital, sin obtener satisfacción. Nadie puede obtener satisfacción, no se puede. Bueno, tal vez los cretinos.

Oye Barry Schwartz, tu libro es una basura, no existen recetas contra la infelicidad o el sufrimiento porque son tan inevitables como los cuernos o la muerte. Andate al diablo Barry Schwartz con tu libro, anda a cazar giles a otra parte.

Ya, no hay nada que me arregle más el día que mandar a alguien al diablo, total, Barry Schwartz ni sospecha que yo existo y seguirá vendiendo su libro a los giles, yo despotriqué y el otro ni se dio cuenta, todos contentos y ningún herido. Ahora que se me arregló un poquito este día de perros, me despido de ustedes como siempre, hasta mañana.

29 marzo 2009

Mala cocina


Todo el día he tenido problemas para entrar a mi cuenta de correos de Google al parecer está fallando el servidor donde está mi cuenta, porque a otra diferente puedo entrar perfectamente. ¿Que pasaría si el servidor de Google donde están mis datos se borrara?, no mucho, desaparecerían más de 1.300 entradas de este Templo del Ocio, perdería mi libreta de direcciones con los correos de casi 3.000 personas, unas 2.500 fotos que tengo en Picassa también desaparecerían, lo mismo que todos mis Knol, ah y los otros 12 blog que tengo.

Antes pensaba que si me metieran preso estaría feliz, todo el día tirado sin hacer nada, ahora sin Internet ya no lo disfrutaría tanto, de acuerdo a Diogenes soy más pobre que antes, porque tengo una nueva necesidad. Que curioso esto de la persistencia de la información, debo haber tenido unos 10 o más veces que por fallas de disco duro o de otro tipo he perdido toda la información de un equipo, el sentimiento es como cuando a uno se le incendia la casa: miles de fotografías que no volveré a ver, proyectos, programas, documentos. Igual que cuando se incendia la casa, y me ha pasado varias veces.

Algo muy extraño ocurrió la semana pasada cuando una de las grandes cadenas de farmacias se autoinculpó, por razones que nadie se explica, en haber coludido sus precios con las otras tres grandes cadenas. Esto dio pie para que el gobierno expresara su "indignación" y ahora viene un rally mediatico de fiscalizaciones junto con una campaña contra las grandes cadenas. Me recuerda al Caso Spiniak, es muy parecido por los recursos que está destinando la presidencia para mantener el asunto en vitrina, creo que es una operación política similar, más mediocre en sus alcances, tal como corresponde al mediocre equipo de gobierno que nos tocó en suerte. Too much ado about nothing.

Que mala es la cocina chilena, tenemos buenos ingredientes -sobre todo en productos del mar- pero una pésima cocina, los platos populares son una porquería, además que no creo que haya uno solo original, yo pensaba que el charquican era típicamente chileno, cuando lo dije en Tacna casi me pegan. La paila marina, el curanto, las empanadas, son todos variantes de comidas que existen en cualquier parte de América Latina, de la comida casera ni hablar, los horroroso guisos de verdura o de mote con que mi querida suegra me tortura a lo menos dos veces por semana o los desabridos porotos con riendas, puede que sean sanos pero en el mejor de los casos son desabridos cuando no asquerosos de solo mirarlos.

Como somos snob y copiones estamos repletos de restaurantes peruanos, chinos, vietnamitas, españoles, italianos, ingleses, franceses, alemanes, japoneses, argentinos, tailandeses. Nos creemos cosmopolitas pero somos simplemente copiones, los restaurantes chilenos ofrecen delikatessen como las parrilladas de la Cuca: carne congelada, precocida y recalentada en un falso brasero de greda, esa es nuestra máxima expresión gourmet. A la mayoría de los chilenos nos gusta creernos gente de mundo, viajados, de esos que se quiebran "cuando andaba en Kioto me aficioné al sake", como estamos lejos de todo el mundo, haber viajado es un símbolo de status. Son pocos acá los que se enorgullecen de no haberse movido del lugar donde nacieron.

Es chistoso como el esnobismo va cambiando: cuando yo era chico el plato gourmet era un pollo dorado, que servían en un canasto con papas fritas, había un famoso restaurant que se llamaba "El Pollo Dorado" que era donde iba la gente cuando querían dárselas de refinado. Claro que en esos años los pollos eran de chacra y por lo mismo mucho más caros que ahora.

Pasaron los años y la cosa cambió al "filet mignon", aunque los más pisiuticos lo pedían "a la pimienta", durante algunos años ese era casi el único plato que se vendía en la mayoría de los restaurantes de Chile. Luego comenzó la moda por los pescados y mariscos, que antes se consideraban comida de rotos, entonces todos los piojos resucitados aprendimos a pedir corvina grillé, o a la plancha con mantequilla negra, y para quebrarse las pedíamos con "papitas provenzal", la comida en Chile siempre fue un medio para presumir más que una verdadera aficción, por eso nuestra cocina es tan mala, refleja que más que comer, nos gusta quebrarnos y mostrar que hemos viajado o que somos -de alguna manera- sofisticados.

Debe haber sido a mediados de los ochenta, cuando dejamos de ser un país de muertos de hambre -no hay que olvidar que en los setentas un buen médico o un abogado tenían su citroneta, o a lo más un Fiat 600- y aparecieron los cuescos cabrera, ingenieros comerciales humildes de origen pero con harta plata en el bolsillo, al principio muy pocos viajaban y eran los que dictaban la moda, era una competencia por quien traía los gustos más extraños, y los chilenitos entonces, con la carga del 90% de genética mapuche a cuestas hacíamos lo posible por borrarla pretendiendo ser ciudadanos del mundo.

No se ha hablado mucho de este cambio violento desde el jabón Gringo al Camay en muy pocos años, desde el pollo dorado a la carne de buey de Kobe, de la Cristal a la Tripel Karmeliet. Chile nunca tuvo la autenticidad de la comida criolla como el Perú, Colombia o Venezuela, tampoco tuvo la bendición de la carne como Argentina, otro país sin cocina pero al menos con un ingrediente excepcional. Pero el buen Dios no nos podía abandonar completamente porque nos dió buenos vinos, podremos pasar hambre pero sed jamás, una botella del rango de US$ 2-3, como el 120 o el Exportación se la vuela a cualquier vino equivalente de nuestros vecinos gourmet, si es que tienen.

En fin, estaba pensando que me deparará la suerte para el almuerzo de mañana, a ver, como es domingo será un moderado bistec con un montón de ensalada rusa, Miren si somos copiones, ni siquiera ensalada chilena prepara mi suegra.

14 octubre 2008

Comida en el Perú

Ayer después de la oficina encontramos una nueva alternativa al Bocatto para tomar cerveza, gracias a algunos consejos expertos. En pleno centro hay un local sin nombre ni letreros, cerrado con llave donde hay que tocar el timbre para entrar, modesto pero bien equipado. Buena música de antigua salsa a un volumen adecuado y con cervezas Cusqueñas de a dos por 18 soles (US$ 3, la cerveza es cara en el Perú). 

En fin, un buen lugar para conversar unas cervezas. Lo malo es que no sirven nada para picar, pero como en Perú todo es posible fuimos a un almacén que está justo al frente y compramos papas fritas para que la cosa no pareciera borrachera. Así, de a poco voy conociendo Tacna escondida, los rincones donde van los tacneños, acorralados por los turistas chilenos por un lado y los inmigrantes del altiplano por el otro. 

Pero de lo que quería poner una nota es acerca de la comida peruana, aunque recién estoy empezando a adentrarme en el tema, he notado que muchos de mis amigos que han vivido años en Perú principalmente hablan y conocen la gastronomía para turistas, donde los platos son bastante caros, falsamente típicos y que la mayoría de los peruanos ni conocen. 

En Perú, como en todos los países con buena cocina, las grandes recetas tienen origen en la necesidad de los más pobres y usan ingredientes baratos o descartados por los ricachones. El uso de estos ingredientes de segunda o tercera clase ha hecho necesario para ellos desarrollar la sazón, que es lo delicioso que tienen las comidas peruanas tal como ocurre con los grandes platos de Francia, India o la comida Cajún de Nueva Orleans. La primera regla para no equivocarse al pedir comida peruana es que el plato debe contener mucho aliño, porque la sazón es lo mejor que tienen.

Pero no voy a hacer un discurso contando puras maravillas, todo tiene su lado malo y -en mi opinión- en Perú la carne de res no es buena. Debe ser por el mismo problema de Chile, donde la geografía llena de cerritos y quebradas, hace que las vacas se desarrollen musculosas y llenas de fibra. Otro problema grave es que los cortes no están normados, entonces uno pide "lomo" y realmente le traen cualquier tipo de corte -normalmente posta rosada- lo que no llama la atención a nadie. Cuando uno reclama le dicen, "ahhh es que usted quería un lomo fino", diablos, el lomo es lomo en todas partes, ni fino ni ordinario. Lo mismo pasa con el filete, entrecot y otros cortes. Mi recomendación es evitar los platos con carne de vacuno, con suerte pueden traer carne congelada de Argentina que, diablos, no es gran cosa por muy lomo fino que le digan.

Bueno, pasado este exabrupto diré que hay muchas comidas donde se va a la segura. Si van a un restaurant de mariscos tienen que pedir una jalea, no se por que diablos se llamará así, pero es una montaña de mariscos de todo tipo cubierta de una salsa muy buena, camarones crocantes y  yuca arrebosada en maíz, similar a la pasta que usan para apanar los chicharrones un plato marino rico y poco conocido, la salsa es la que le da el toque mágico.

El anticucho de corazón es otro plato criollo, típico de los barrios, el mejor se vende en carritos, en la calle  y la gente hace cola para comprar después del trabajo, tal como en los mejores platos peruanos la gracia no está en la carne misma sino en el aderezo. Yo creo que estando en Perú, antes de pensar en sofisticados platos para engatusar al turista, hay que probar anticucho de corazón. Me dice mi amigo que en Cusco el local más famoso de este plato se llama "Condorito" ¡plop!. 

Los chicharrones de chancho o pollo, son como el pan de la cocina peruana. Un buen chicharrón debe tener piezas grandes, de poco hueso y con poca grasa en el caso del chancho, tiene que estar bien sazonado por dentro y la cubierta crocante se prepara con una pasta de maiz, huevo y quien sabe que más, debe formar una capa gruesa y crujiente que cubra la carne blanda y no demasiado seca. Se acompaña con papas, camote, yuca, ensalada de tomates, cebolla morada y el infaltable maíz cancha, es el plato insignia para celebraciones, abundante, sabroso y barato.

Otra cosa que en Perú vale la pena probar son los jugos naturales o zumos. En los mercados por muy poca plata (alrededor deUS$ 1.50) sirven una gran jarra de jugo preparada en el momento. En Tacna yo recomiendo el mercado "2 de Mayo" en lugar del Bolognesi, donde ya se acostumbraron a garrotear a los turistas. En Tacna también se encuentran mejores pollos y gallinas de campo, algo que es casi imposible encontrar en Chile, en todo caso los pollos congelados ya están entrando fuerte y seguramente en poco tiempo más los de campo no podrán competir. También es abundante la leche natural de vaca, otra cosa casi desconocida en Chile.

No toda la comida es buena en Perú para mi gusto, por ejemplo no me gusta como preparan el puré de papas, una crema aguada con muy poca consistencia ni como ya dije, nada que tenga carne de res. Pero lo que es bueno es realmente Bueno, hay muchos platos novedosos que nosotros rara vez probamos por no tener los ingredientes. Lo mejor para mi son los platos populares como el tallarín saltado, los chicharrones o anticuchos. Para postres me quedo con la mazamorra de jora, que es un maíz morado muy rico.

Pero como ya dije, recién estoy empezando a descubrir la comida peruana. Tengo en carpeta conocer El Girasol, otro restaurant casi desconocido donde preparan unas afamadas liebres, o probar el chupe de peras, un plato típico de Cusco que se hace en base a una especie de frutas que son como pequeñas peras, en fin, la lista que me espera es larga pero en eso estamos. Ya me dió hambre, mejor no sigo. 

29 noviembre 2007

Si no es acidez es alergia.

Varios años atrás me ofrecieron la posibilidad de un trabajo de computación en otra ciudad, la cosa es que vinieron tres tipos y una peruana muy bonita que era gerente del área y nos reunimos en Tacna a almorzar y conversar sobre el asunto. Yo no me puse corbata pero andaba lo suficientemente bien vestido como para sentirme incómodo, llega la carta y yo leo "corvina a lo macho" ¡este es mi plato! dije entusiasmado y pedí una.
Debí imaginarme que lo de "macho" era por el picante; tenía una capa de casi 2 centímetros de ají rocoto que era como comer brasas. Al principio dije "si me gusta el picante" -mentira, apenas lo soporto- y con cada bocado me empezaban a saltar las lágrimas y la transpiración me corría a chorros. La peruanita, muerta de la risa me miraba y decía "picante ¿eh?" y yo secándome las lágrimas le contestaba a cada rato "nooo, si está rico". Lo peor es que la receta original no es tan picante, me tocó justo una innovación del chef. Obviamente jamás llegué a trabajar en nada, por lo menos salvé mi alma inmortal del pecado nefando y no llegué a convertirme en trabajador.

Varias veces me ha pasado que me ensarto con la comida pidiendo cosas que no conozco o confundido con los nombres. La excepción fué en Mendoza, donde una vez pedí un churrasco, y en lugar del sandwich que esperaba me trajeron un bistec que ocupaba todo el plato y de una pulgada de grueso, en mi vida había probado carne tan tierna y sabrosa, esa vez me equivoqué para mejor.

A París fuimos con mi primo Camilo en un viaje relámpago y a escondidas, en su pequeña motorhome Westfalia, me parece que esa vez compramos unas baguettes para almorzar y fuimos a comprar "paté" a un pequeño almacen ¿pero que paté? decía el franchute muy enojado, tenía como treinta clases distintas, era como si fueramos a comprar "comida". Es muy raro, en Francia no conocí a una sola persona simpática, en cambio acá he conocido a un montón de franceses muy agradables. Cuando se los he comentado me dicen que es "el mal aire de París" que los pone de mal humor, pensar que uno se imagina que vivir allá es un paraíso. Algo parecido me pasó en Londres cuando pedi "a beer", claro que el inglés mucho más educado solo parpadeó y puso cara de perplejo.

En Chiloé me tuve que acostumbrar a una de las comidas más asquerosas que jamás he probado: la sopa de navajuelas con luche. Las navajuelas tienen la consistencia y el sabor de un pedazo de caucho, pero lo peor es su aspecto: son idénticas a un feto con sus brazos, piernas, ojitos ¡es como comerse una guagua! me acuerdo y me da asco.

Yo le tengo asco a muy pocas cosas y he tenido que acostumbrarme a situaciones que harían vomitar a la mayoría de las personas: he comido legumbres con gusanos y otras cosas que mejor no menciono. Pero hay una cosa que realmente no soporto ver: el pan mojado. Es muy curioso porque yo puedo "sopear" a veces con el pan, pero no soporto ver que otra persona lo haga. De solo recordar a un tipo que deshacía migas de pan dentro de su taza de café con leche me pone enfermo.

La comida más copiosa de mi vida fué en Hong Kong, donde nuestro amigo Brittany Choi estaba muy apenado proque no pudo ir a recibirme al aeropuerto y me dejó botado un par de días en la ciudad sin un solo cuarto de hotel disponible. Para disculparse me llevó a almorzar al Food City de Kowloon, que es un distrito con cientos de restaurants.

Fuimos con toda la familia, unas 15 personas más o menos, empezamos a almorzar como a las 11:30 y a las 7 de la tarde todavía seguíamos comiendo. A los 9 platos perdí la cuenta y a cada rato pasaban con unos carritos con té y postres; después de cada plato un té o un postre. Comí tanto que los chinitos miraban y aplaudían ¡oshhh, tooo, tooo! decía asombrados .o al menos eso les entendía- En medio de la comida el Choi hace sonar la copa con una cuchara y se larga con un tremendo discurso en chino, todo el restaurant muerto de la risa, después escribió unos garabatos en una servilleta y me la entregó solemnemente con un abrazo.

Todo el mundo aplaudiendo y nunca me quisieron decir que decía en la servilleta (estaba en chino). La cosa es que la guardé por varios años hasta que en una noche de farra me acordé de mi amigo Kopin Yon Lau, que tenía una botillería en Santa María, le llevé el papel y le pedí que me lo tradujera. También se murió de la risa pero no me supo explicar bien, parece que me habían nombrado el paikwat wong, que er el rey de las bolas de chancho fritas o algo por el estilo. Nunca me lo pudieron traducir bien.

La comida japonesa, horrible, hay que estar enfermo de la cabeza para que a alguien realmente le guste el sushi y todas esas cosas increíblemente desabridas y crudas. A excepción del teriyaki, nada de lo que probé allá me gustó, ni siquiera el desabrido sake.

Mi plato favorito desde siempre han sido las pastas con salsa boloñesa, comería eso todos los días y mejor todavía con queso. Mi fruta preferida el plátano, mi querida suegra hace todos los días del año el mismo postre: un pote con plátano, yogurt y gelatina, creo que nunca me voy a cansar de comerlo. Como ven soy buen pobre.

Y todo esto de las comidas se me ocurrió a propósito de una tremenda acidez que me atacó hoy, es como si tuviera una garra apretándome el estómago por dentro. Puros nervios: si no es acidez es alergia.

21 octubre 2007

Que vivan las chelas



Fiel a mi programa de vacaciones, anoche me bajé el libro Ricardo II de Shakespeare que todavía no había leído, aunque lo había visto en la tele hace tiempo. El argumento parece que es uno de los motivos favoritos de W.S. un rey que pierde su poder. Primero orgulloso, déspota y rodeado de aduladores, hasta que lo botan y finalmente lo asesinan. Muy bueno. El Duque de York, que trató de mantenerse fiel a Ricardo hasta el final hablaba así de Inglaterra:

Este trono de reyes, esta isla coronada,
esta augusta tierra, esta sede de Marte,
este nuevo Edén, semiparaíso,
este bastión, que la naturaleza ha levantado
contra la peste y el brazo de la guerra,
esta estirpe afortunada, este mundo en pequeño,
esta gema engastada en mar de plata

Y como en cada uno de los escritos de Shakespeare hay una frase que después se ha hecho famosa, yo encontré esta:

Morir luchando es muerte matando muerte;
vivir temiéndola es vivir servilmente.

Yo había escuchado la variante, algo así como "el valiente muere solo una vez mientras que el cobarde, en su miedo, muere mil veces". En fin, como siempre un agrado leer uno de estos libros, yo cada cierto tiempo repaso El Mercader de Venecia, que es el que más me gusta. La ilustración es de Isadore Seltzer (New York, 1975) en una edición de la obra de los años setenta y muestra la escena donde Ricardo al abdicar, pide un espejo. Como ven, mis autoasignadas vacaciones van viento en popa.

Y sigo pechando a mis amigos de Santiago, anoche nos tomamos un Pitcher en el ShopDog y me informé que el Rocket es de 2.6 litros, no es tanto pero tiene un efecto psicológico que hace parecer como si fuera más cerveza, ah, la foto del rocket es gracias a la involuntaria gentileza de http://www.dewback.cl . A propósito acabo de leer en el diario La Segunda algunos de los beneficios de las chelas, que copio a continuación:

1. Protege el sistema cardiovascular: La cerveza según varios estudios protege de accidentes cardiovasculares e incluso de infartos al miocardio, ya que aporta al organismo altas dosis de vitamina B, además reduce la coagulación sanguínea y aumenta los niveles de “colesterol bueno” (HDL) en hombres y mujeres.

2. Evita la retención de líquidos: La cerveza es mundialmente conocida por su alto poder diurético, esto debido a la baja concentración de sodio entre sus componentes, lo que le permite ser altamente depurativa. Por este motivo, es altamente recomendada para personas que tengan problemas con la retención de líquidos.


3. Rica en Fibras: Al incluir entre sus ingredientes a la cebada, aumenta el contenido fíbrico necesario para la dieta diaria de las personas, de hecho ingerida de manera moderada permite la absorción de glucosas y grasas.

4. Previene la Osteoporosis y retrasa la Menopausia: Según el estudio “Efecto del consumo de cerveza sobre masa ósea en mujeres sanas”, realizada por científicos de la Universidad de Extremadura, España, se logró determinar que aumenta la masa ósea por la alta concentración de flavonoides que contiene, los que tienen un gran efecto estrogénico en la mujer, por lo tanto, ayuda en el retraso de hasta dos años en la aparición de la menopausia y en la protección ósea.


5. Combate las enfermedades neurodegenerativas: Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Alcalá de Henares en España, la cerveza contiene silicio, un mineral que actúa sobre el aluminio, un metal neurotóxico que incide directamente en el avance del Mal de Alzheimer y en la demencia.


6. Protege de enfermedades inflamatorias: El lúpulo, uno de los ingredientes principales de la cerveza y que le otorga el amargor característico a la bebida, contiene múltiples beneficios para la salud humana, ya que regula la actividad antibacteriana y antiinflamatoria y, por lo tanto, ayuda a prevenir de las enfermedades propias del envejecimiento.


7. Retrasa la oxidación natural: A través de la vida se desarrolla un equilibrio entre los oxidantes y antioxidantes que actúan en el cuerpo humano, sin embargo, a mayor edad son los oxidantes los que priman, por este motivo, el consumo moderado de cerveza, según un estudio llevado a
cabo en la Universidad de Valencia, acelera la acción antioxidante lo que permite el retraso del envejecimiento celular y aumenta la capacidad anticancerígeno.

8. Ayuda en la prevención de úlcera gástrica: El consumo moderado de cerveza podría disminuir en un 17% el riesgo de infección por “Helicobacter Pylori” declarado por la Organización Mundial de la Salud como agente cancerígeno implicado en enfermedades como la úlcera gastroduodenal y el cáncer gástrico.


9. No Engorda: El mito extendido de que la cerveza engorda debe ir disminuyendo, ya que es una de las bebidas con menor aporte calórico, sólo 42 calorías por 100 ml (ver recuadro), muy por debajo del vino que llega a 82 calorías y el Whisky que aporta 245 calorías por cada 100 ml.
Incluso en países como Italia, se conoce como “panza di vino”, en relación con su alto contenido en calorías.

En fin, me emocioné al leer las bondades de ese noble brevaje ¡que viva la cerveza!, ya me dió sed. Hoy fuimos a almorzar al Mata-Rangui y el menú estaba excelente: una sopa marinera -casi una paila- y de segundo cabrilla frita con ensalada chilena y arroz, todo por escasos $ 3.000 (US$ 6.00) le pusimos adicionalmente una empanado de mariscos y el infaltable "tecito frío", al final con alrededor de 10 lucas comimos bien y abundantemente. Esto de los menús es increíble, sale más barato ir a un restaurant que cocinar en la casa, más encima bien servido y bien atendido.

Después hicimos algo que yo no conocía en los muchos años que llevo en Arica: un paseo en lancha por la bahía, espectacularmente entretenido, dimos vuelta por el dique seco hundido de Koteski, el muelle al servicio del Perú, nos atravesamos con un delfín que solo ví yo (¿sería imaginario?) y le dimos vuelta a un gran buque que estaba cargando petróleo boliviano para Petrobrás, frente a la playa Chinchorro. Allí ya estábamos lejos de la costa y cortando olas bastante fuertes, encima de las boyas que sostenían el buque los lobos marinos con sus 5 o 6 esposas (que envidia) tomando el sol.

Seguimos dando la vuelta por el molo de atraque y pasamos frente a los Zodiac con cabina usados por los marinos para patrullar de noche. Hay también un hangar donde la marina guarda su patrullera Hi-Tech lista para perseguir a los malos. En fin, creo que es un paseo imperdible y son los $ 1.000.- (US$ 2.00) mejor gastados para un turista. Muy bueno.

En fin, entre comer, pasear y dormir siesta se me ha pasado el día. Creo que me buscaré otro libro para bajar, mañana les cuento.

05 junio 2007

El buen bitute

Para variar me puse a escribir un encargo, se me pasó la hora y me pilla un nuevo día sin haber escrito mi tontería diaria. Y mañana tendré la desagradable necesidad de levantarme temprano así es que tengo que poner algo rapidito nomás ¿de que escribo entonces?, ya sé, en la entrada anterior escribí de hambre así es que ahora voy a escribir de comida.

Cuando puedo me hago un tiempito para ver en la tele el programa "sin reservas" de Anthony Bourdain, lo encuentro muy simpático y justo ayer que lo ví le escuché una línea que me quedó dando vueltas, era algo así como "comer nos hace volver a la infancia".

Debe ser cierto porque hasta el día de hoy disfruto de algunos alimentos que eran platos de fiesta cuando yo era chico. Partiendo por los espaguettis con salsa de tomate, que son un plato que me gusta tanto, pero tanto, que le traspasé genéticamente el gusto al Tomás Jr. que también es un fanático de ese plato.

Cuando yo era chico mi mamá trabajaba y casi siempre almorzábamos un sandwich o una empanada en una fuente de soda que estaba en Copiapó con San Isidro, frente al trabajo. Pero los fines de semana se cocinaba en la casa y el plato de los domingos eran siempre tallerines con salsa, con diferentes aditivos según como estuviera el bolsillo. A veces también comíamos arroz graneado con salsa de tomates y algo, pero no era lo mismo.

Desde esos años los espaguettis han sido mi plato favorito y los he comido de todas las formas posibes. Cuando era gerente de la importadora de mi primo Horacio, en Zona Franca, arrendábamos una casa y cada vez que el pelado venía preparaba su especialidad: unos tallerines al horno con queso fundido y leche que quedaban espectaculares. En esos años llegué a pesar 89 kilos, era una bolita de grasa.

Varios años atrás vinieron Piera y Anna, dos amigas de Piazenza (Italia) que vieron mi página, me escribieron y yabadaba, en fin, la cosa es que las llevaba a comer donde don Floro, pero un día Anna estaba de cumpleaños y me dijo "vamos al restaurante más caro de Arica". Y nos fuimos al Maracuyá donde cada uno pidió un plato distinto de fettucinis y los compartimos como buenos italianos. Terminamos más doblados que un churro por las botellas de vino que tomamos, peor quedó Anna cuando recibió la cuenta.

Pero no solo de tallarines vive el hombre: la única comida decente que probé en Japón fue un Teriyaki en el restaurant del Hotel Imperial en Tokio, el resto la encontré francamente asquerosa partiendo por el suchi y todos sus derivados.

En Hong Kong mi amigo Brittany Choi, que era nuestro embarcador nos invitó a mi y a mi amigo Antonio a Food City a comer un banquete "a lo chino", no los conté pero fueron más de 10 platos para cada uno, empezamos a las 7 de la tarde y pasado la 1 AM todavía estábamos comiendo. Cada dos o tres platos pasaban unos carritos con postres y té.

Los chinos y Antonio se quedaban boquiabiertos y aplaudían mirándome comer. Al final de la comida, todos curados, Choi me hizo un discurso en chino y todos los que estaban en el restaurant se pusieron a aplaudir, me entregó una servilleta llena de esos garabatos de su escritura y no me quisieron decir que significaba. Cuando volví a Arica finalmente encontré un chino que me lo tradujo: era un diploma para el Paiqwat Won: el rey de las bolitas de chancho fritas. Debo haber comido unas 40 por parte baja.

Aunque no soy bueno para los ceviches, el mejor que he probado en mi vida lo preparó mi amigo el Franco Bertolone, estaba impresionante, bueno, por algo se pasó un año estudiando en el Cordon Bleu. Otra comida que me impresionó fue una guatia en la parcela del Doctor Aguirre para un 18 de septiembre, nunca había comido una tan bien hecha. Y eso que yo soy perito en guatias.

En Santiago recuerdo un soberbio paquete de pescado que me comí en El Canto del Agua, cuando el guatón Pavlovic todavía estaba vivo. Yo iba con un japones que le tenía mala y Pavlovic (el dueño del restaurant) se sentó en la mesa y empezó a molestar y molestar al pobre japones, no se como no le pegó pero estaba desesperado. Ahí me vengué de toda la mala onda que le tenía.

De las comilonas donde Pratti y en la parcela del pueblo no me puedo quejar, todo rico, tampoco voy a hablar de eso porque ya lo he puesto cientos de veces. Y mejor no sigo escribiendo de comidas porque me da hambre. Y eso que no sabía de que iba a escribir...