Y así van pasando los días placidamente en aburrilandia. Sol y brisa, no podría imaginar un clima más paradisiaco, quisiera que fuera así todo el año. Claro que como ando sin auto casi no he ido a la playa, ni hablar de la piscina o a ver a los amigos, no me muevo de la casa a menos que alguna emergencia -como un asado o invitación a comer y tomar- me obliguen a salir de Bradanovic Manor.
En todo caso he aprovechado de leer mucho gracias a la inmensa biblioteca que Internet ha traído a mi casa, es increíble, la gente se asombra de la biblioteca de Alejandría, eso no era nada, lo que existe hoy es millones de veces más rica e interesante, gratis y en la puerta de la casa de pobres y ricos. Casi no hay nadie tan pobre que no tenga un par de pesos para ir a un Cybercafe a descargar un par de libros para la semana. Claro que la mayoría prefiere ver las novelas, reality show o las noticias de Chilevisión que ya sabemos como las hacen.
Antes era video loco, o los programas "estelares" como Viva el Lunes y cosas por el estilo. La idea durante el Gobierno Militar era -supongo- dar un entretenimiento barato a la gente para que se mantuviera alejada de las discusiones políticas. Cuando llegó la democracia la actividad política cambió de ser visto como algo dañino a una especie de deber cívico. Se hablaba mucho de eso a principios de los noventa.
Entonces la política comenzó a ser bien vista por los grandes empresarios. Ya no era necesario competir en precios, ni en diferenciación, bastaba arreglarse los bigotes con con los que estaban en el gobierno.
De acuerdo a estas nuevas necesidades la tele dio un giro y los programas cambiaron sus objetivos: antes se trataba de entretenimiento barato, ahora la idea es formar opinión pública en torno a intereses políticos. En otras palabras la tele -y su versión moderna que son las redes sociales- se convirtió en una fábrica de seguidores. Una nueva versión de la ingeniería social que se usaba en la URSS, un poco menos burda, pero ni tanto.
Como la política pasó a ser el negocio más rentable en el país, los medios que antes respondían a intereses económicos de los patrocinadores pasaron a tener objetivos políticos, no para adoctrinar a la gente al viejo estilo, sino para convencerlos que estaban informados, haciendo pasar sus intereses como información.
En Chile todo el mundo se cree culto, desde los pocos informados hasta el palurdo más grande todos tenemos opiniones firmes y definitivas acerca de casi cualquier cosa. Yo creo que esto se debe a un trabajo deliberado para convencer a las personas que están informadas: Guillier, Paulsen, Navia, Del Río, son rostros que venden una apariencia de credibilidad, una apariencia manicuradamente cuidada, hasta el último detalle.
Pero en realidad la mayoría no están informados, son solo seguidores que repiten lo que les han infiltrado los medios a través de los rostros y no tienen ideas propias. Bueno, siempre ha sido así pero antes al menos los ignorantes tenían la capacidad de reconocerse como tales. Hoy Chile es país de expertos: vino el terremoto y todos son ingenieros estructurales, se cayó el avión y todos expertos pilotos: se informaron en la tele y el twitter, que diablos.
La mayoría de la gente se queja de que los chilenos no leemos, o que no comprendemos lo que leemos. Para variar, yo no estoy de acuerdo. No le encuentro nada de malo que a alguien no le guste leer, si alguien decide no leer un solo libro en su vida yo creo que es perfecto, mucha gente -la mayoría- no necesita saber casi nada que se aprenda en un libro: oficinistas, choferes, guardias pueden vivir perfectamente bien si haber leído un solo libro en su vida.
Leer hasta puede ser peligroso. En Perú se lee mucho más que en Chile y hay gente cultísima, pero son los menos. La mayoría son fanáticos que repiten como loros lo que han leído en alguna parte sin haberlo digerido, tal como en Chile repiten lo que dijo Guillier o Mosciatti en la tele. Leer mucho sin haber desarrollado el pensamiento crítico, sin haber aprendido a preguntarse a cada rato si uno no estará equivocado, es mucho más peligroso que ser completamente ignorante. Un fanático letrado es lo peor, bien sea con libros o con la tele como en Chile, nuestro querido país de flojos y arrogantes.
Pasando a otra cosa, se veía mal la cosa para Ron Paul. Estuve viendo el debate en CNN y era para la risa como lo ignoraban descaradamente, en una pregunta sobre el aborto el moderador simplemente lo quiso ignorar y pasar a otro tema, la propia gente empezó a gritar y reclamar "¡dejen hablar a Ron Paul!" En todo caso se llevó un gran abucheo cuando dijo que no estaba de acuerdo con que hayan asesinado a Bin Laden, justo en el estado donde se entrenan los Green Berets. Son los costos de decir siempre lo que se piensa y no lo que le agrada escuchar a la gente. Si sale tercero detrás de Gringwitch y Roomey será un gran resultado, ojala.
En fin, puras divagaciones ociosas, durante el día más delicioso que uno pueda imaginar, con un día así nadie puede ser pesimista. La película muestra extractos del libro Camino de Servidumbre de Hayek ilustrado con caricaturas, que mejor manera de adoctrinar. A ver si mañana me junto con Ruedi para que me enseñe un poco de dialecto siciliano, ci vediamo domani.