29 julio 2026

Conversando conmigo mismo

Para ser un tipo que no hace nada útil en todo el día, me he visto con falta de tiempo, porque yo soy bastante obsesivo: cuando me entusiasmo con algo me pongo como perro de presa, es difícil que lo suelte.

Es lo que me pasó con la genealogía, que por ahora tengo abandonada pero igual de tiempo en tiempo encuentro una hebra nueva que tirar y no paro hasta llegar a Adán y Eva, al menos eso trato y he llegado más atrás de lo que podría haber imaginado.

Ahora me dio con el asunto de los arreglos de la casa. Lo que empecé como un chiste remedando la fraseología de las memorias arquitectónicas, me ha ido interesando cada vez más. Me he metido en los sistemas constructivos, las enfierraduras de los castillos y todo eso.

Pero principalmente he ido viendo cosas que no me había dado cuenta: como lo que empezó con los arreglos de una casa ruinosa se fe convirtiendo en una obsesión que ya lleva 26 años y está lejos de terminar.

La casa ha ido creciendo como una criatura viva, a veces se enferma, otras veces engorda demasiado o me quita el sueño cada vez que miro algo que no debería estar allí o que tendría que mejorar pero no puedo por falta de lucas. Pero no importa, lo dejo en memoria, al aguaite.

Creo que eso de ir mejorando todos los días la maldita casa y de gastarme cada luca que consigo en chequear algo de la lista interminable de cosas por hacer es una de mis mejores diversiones.

Generalmente cuando gastamos la plata en algo como comprar un auto, ropa, o el computador que siempre soñamos es un proceso bien decepcionante. Al principio estamos maravillados pero en muy poco tiempo nos acostumbramos y nos hacemos insensibles del auto, el computador o lo que sea.

Pero con la casa -para mi al menos- es diferente, disfruto de cada rincón incluso después que se ha terminado cada mejora.

En la casa tengo algunos lugares favoritos de los que nunca me aburro, el primero obviamente es la oficina, donde cierro la puerta y no dejo que nadie me moleste si estoy leyendo, aporreando el teclado, haciendo ejercicios o escribiendo en éste Templo del Ocio.

Otra delicia es el living. Yo compré la casa sin verla y cuando la vi por primera vez casi me voy de espalda "la cagaste Tomasito" fue lo primero que se me vino a la cabeza, mientras miraba desolado el pedazo de cerro.

Pero miré por la ventana y me di cuenta de algo extraordinario. Tanto me impresionó que no aguanté la tentación de dibujarlo, fue esto

Ese dibujo es de 1998, recuerdo que ahí me apareció el entusiasmo y la obsesión que tengo hasta hoy. Me puse a soñar despierto en una casa en la ladera, armada sobre terrazas, una de mis frustraciones fue no haber estudiado arquituertura, pero entonces decidí que sería un autoconstructor arquitecto.

Y me puse a dibujar, no dormí nada el primer día en mi casa, con un colchón en el suelo me amanecí dibujando cómo lo iba a hacer, por primera vez en mi vida sentí que había algo en que valía la pena gastar la plata.

Estos son algunos de los monos que me encontré ayer, buscando papeles de la casa. Aproveché de sacar fotos antes que se pierdan o que se desintegren, porque ya están pal gato.

En Youtube soy un gran aficionado a ver videos de ingenieros civiles, constructores y arquitectos, donde aprendo y me dan muchas ideas, todos ellos tienen en común que hablan pestes de la autoconstrucción. Dicen que construir es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de aficionados.

Puede ser, pero qué me importa. He cometido algunos errores groseros y costosos, pero siempre ando tratando de aprender, además he tenido más aciertos que errores. Al ir escribiendo en la Memoria Arquitectónica me he dado cuenta de algunas cosas que hice de manera inconsciente, pero todo seguía una misma hebra.

Por ejemplo siempre tuve esa idea de "casa mirador" o "atalaya" y por eso dos de mis lugares favoritos son el living con grandes ventanales y sin cortinas, porque gracias a la altura y la rasante no se ve  casi nada desde abajo, solo desde ángulos muy especiales se puede ver de la cintura para abajo.

Y la vista ¡qué vista Dios mío! Allí es donde me tiro todos los días a desayunar viendo Youtube y mirando que pasa en la ciudad, allá abajo. El living es otro de mis lugares favoritos después de la oficina.

Lo que descubrí este año es que en el techo plano de los departamentos traseros, podía instalar un sillón viejísimo, que me fabricó el Fidel en el año 2000 y todavía sigue firme. Allí es donde todos los día tomo mis clases autodidactas de italiano.

A todo sol, con un sombrero de lona me pongo a leer la novela "A qualquiuno il suo", ya la estoy terminando y como encontré el primer capítulo en español en pdf, en Google Books, cuando termine de leerla voy a repasar ese capítulo comparando ambas.

Después la releeré de nuevo en italiano, hasta que la entienda. ¿no les dije que soy obsesivo? Cuando se me mete una idea en la cabeza no paro. A propósito así fue como aprendí el pobre inglés que hablo: con un Penhouse y un diccionario de bolsillo. En esos años no habían computadoras.

Y m otro lugar favorito es la pérgola que sirve para juntarme con mis amigotes. Tengo dos parrillas y toda clase de artefactos para el asado, una mesa con sillas calamitosas y sobre todo allí tengo la hamaca, donde me balanceo e verano hasta que me quedo dormido.

En fin, me falta poner muchas cosas en ese blog, tengo un montón de ideas. Ahora que se me acabó la plata para construir tengo una nueva entretención: escribir en un blog sobre lo que he construido. Yo se que para cualquiera que lo vea objetivamente la casa es una porquería, fea y mal terminada.

Pero tal vez han escuchado el dicho ese de "no hay hijo feo", es lo mismo que me pasa con la casa y con el Tomás Jr. Bueno, bueno, nunca dejaré de sorprenderme con la buena suerte que he tenido, ya se me terminará algún día, pero mientras me dure la disfruto.

Pienso que hay gente que se compra un departamento, o una casa completamente terminado, no hay que hacerle nada porque unos profesionales tomaron todas las decisiones por él. Ni se imaginan cómo los compadezco, no tienen ni idea de lo que se han perdido.

4 comentarios:

  1. Que violento cambio en la presentación del blog ! Buenos dibujos. La ciudad donde yo fui a estudiar tenia una importe facultad católica de arquitectura y andabas por la calle y te los veías siempre, a los de primer año, tirados en una puerta dibujando a mano alzada algún edificio que le habían dado como tarea. Deben haber sido la carrera más presente en la ciudad - y cuando resultó que mayormente no ejercieron su oficio pues pusieron un bar o un restaurant y lo decoraron con especial dedicación. Uls

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    1. La profesión de arquitecto es muy versátil: puedes ser acuarelista, dueño de bar, decorador de interiores, paisajista, charlatán (esos son la mayoría), constructor ¡hasta puedes trabajar en la Dirección de Obras Municipales! El abanico de posibilidades es enorme, mucho más amplio que la mayoría de las carreras.

      Además cualquier chanta como yo mismo, puede apoderarse del lenguaje karamantés de la arquitectura para validar su autoconstrucción chapucera. Me encanta esa profesión, creo que fui un arquituerto frustrado.

      Ese mono de la portada me trae muchos buenos recuerdos, lo coloreé con la gentil ayuda de Gemini eso si jaja!

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  2. Una vez estaba en las compras de una fabrica de tanques de agua, y cada tanto entraba un pedido con muy especìfico como: color. ""borgoña" y definiciòn de borgoña: 50% violeta y 50% verde limòn. "Otro color de arquitecto" refunfuñaba el jefe cuando me pasaba el pedido de pinturas. Uls

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    1. ¡Elegir los colores! Ese es otro trabajo de arquituerto. YO he notado que muchos son coleccionistas que llegan casi al fetichismo, como un amigo que no voy a nombrar "para proteger a los inocentes".

      Los arquitectos tienen toda una subcultura, por ejemplo los del movimiento "Amereida" de la Universidad Católica de Valparaíso, todos picados a poetas y acuarelistas, lo más divertido es que el guru y líder espiritual el profesor Godofredo Iommi, nunca había pisado una universidad hasta que empezó a enseñar allá.

      Creo que eso refleja bien lo que es la arquitectura: un oficio que con el tiempo se convirtió en profesión, se degradó pero también abrió nuevas formas de arquituertear.

      Como dice la sabiduría popular "un arquitecto es alguien que no fue suficientemente macho para convertirse en ingeniero ni lo suficientemente marica para ser decorador de interiores".

      Es como el espectro autista: algo muy amplio :D

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