26 junio 2026

Refrito: ¿para qué sirven los colegios de excelencia?

Leo en Twitter:
@Juanarayasoto2 Una consulta, ya que todos hablan de colegios de excelencia.  ¿Que es un colegio de excelencia?   ¿Un colegio donde van los de mejores promedios?   ¿Que gracia tiene tener los mejores alumnos?  Para mí un colegio de excelencia sería aquel que logra mejorar en todo sentido a un niño.

Como yo me creo un maldito sabelotodo, me apresuré en contestar
@tombrad2 Un colegio de excelencia es donde van alumnos excelentes, o sea que rinden más que el promedio y pueden estudiar con un nivel mayor de exigencia que el promedio, para aprovechar al máximo sus potencialidades
@tombrad2  Si los juntas con alumnos de menos capacidad o que no les interesa estudiar los estás castrando intelectualmente. Ningún colegio en el mundo "transforma" a los niños, a lo más que pueden aspirar es a instruirlos, esa es la vida real
@tombrad2 Las únicas transformaciones o mejoras posibles solo pueden venir de la crianza en casa o del propio espíritu de superación de cada uno. El que lo tiene lo tiene y el que no es un resentido, esa es más o menos la explicación real, sin poesía

Bueno, la pregunta de Juan Araya era valida, igual que mi respuesta y muestran en pocas palabras los dos enfoques que existen sobre el propósito de la educación formal, en particular la que es pagada con nuestros impuestos.

Los progresistas dan por sentado que el propósito de la educación formal es igualar a las personas, mientras que los libertarios pensamos que el propósito es diferenciarnos, sacando cada cual el máximo provecho que nos permita el potencial intelectual, carácter y activos culturales o económicos heredados por cada cual.

A los progresistas les repelen los conceptos de "herencia" y "suerte". Desde los fabianos ingleses vienen luchando para que la riqueza no se pueda traspasar entre generaciones, gravando con impuestos exorbitantes por ejemplo. 

En general consideran muy injustas las diferencias de cuna e incluso a las personas que se enriquecen por sobre el promedio.

Claro que todo esto es más que nada una indignación teórica o aplicable a los demás, porque jamás he sabido de un solo progresista en la historia qe haya rechazado enriquecerse o que no deje herencia a sus hijos si puede hacerlo. 

Es imposible encontrar a uno solo que esté "a la altura de sus ideales", esto lo podríamos llamar "el Síndrome de Fernando Atria" y es una auténtica Ley de Hierro.

Los libertarios no tenemos problema con aceptar que alguna gente tiene golpes de suerte mientras que otros, por el contrario, podemos tener una especie de mala suerte endémica, podemos mirar con envidia a los hijos de los ricos que heredan la fortuna de sus padres, pero lo aceptamos tal como se acepta que unos tengan buena y otros mala salud, porque nadie tiene bola de cristal para adivinar el futuro y sobre todo nadie es igual a otro: somos por naturaleza diferentes y cualquier intento de igualarnos a la fuerza será inútil.

Ese es, más o menos, el marco general de las dos visiones, la primera se preocupa por quienes han tenido mala suerte y esperan que un estado de bienestar los pueda ayudar, a costa de darles ventajas artificiales, costeadas quitando a los que han tenido buena suerte, esa es en esencia la idea del socialismo igualitarista.

Esto que parte de un punto de vista de distribución de riqueza, también se expresa en una especie de intento para distribuir las capacidades intelectuales. Por eso su idea sobre la educación formal es igualitarista: hay que castigar con un handicap a los que están intelectualmente mejor dotados, y premiar con reconocimientos artificiales a los que son menos dotados. Esta idea ha estado detrás de la masificación de los estudios universitarios y su gratuidad, así como en contra de las pruebas de selección en las escuelas.

El resultado es que el mínimo común denominador intelectual cae cada vez más bajo, tenemos niños con buenas notas pero más tontos que una puerta y profesionales de todo tipo completamente incapaces, cuyos títulos van perdiendo aceleradamente su valor. 

Esto nunca antes se vio en Chile y -a decir verdad- se ha visto en muy pocas partes del mundo. Incluso los socialismos más despiadados se han preocupado de mantener una educación altamente competitiva y elitista.

Es algo específico de Chile, de algunas generaciones de hijos de políticos que se formaron en la London School of Economics y otras escuelas de postgrado progresistas, y llegaron de vuelta imbuídos en ideas como las de John Rawls, pero que entendieron de manera muy superficial. Son la cara B de los Chicago Boys, tanto en referentes como en capacidad intelectual. 

Lo notable es que solo aparecieron en el segundo gobierno de Bachelet, antes, la Concertación había seguido estrictamente la tradición meritocrática y liberal, que en nuestro país viene desde tiempos coloniales.

Mi experiencia en un colegio de excelencia
En el año 1963 yo entré al Liceo Valentín Letelier, el segundo más antiguo de Chile y que en esos años era, junto con el Instituto Nacional, el Internado Nacional Barros Arana y otros pocos, uno de los liceos de excelencia de Chile. 

Ingresar allí era muy difícil porque tenía alta demanda, pero los que se habían educado los primeros años en la Escuela Rafael Sanhueza Lizardi, una escuela modelo de la sociedad Matte, tenían entrada automática, ese fue mi caso.

Me parece recordar que estudié 5 años alli, recuerdo con mucho cariño y orgullo el viejo liceo, pero -para ser francos- mi experiencia fue espantosa, sufrí mucho esos años. El rector, don Luis Galecio Ravera era un personaje famoso en el país, debe haber sido de los poco seres humanos que se tuteaba con el entonces presidente Jorge Alessandri y el liceo era un extensión de sus propias ideas personales sobre la educación.

El sistema era copiado de las Public Schools inglesas (a pesar de su nombre esos son colegios privados, carísimos, donde van a educarse los hijos de aristócratas y millonarios). El primer objetivo del liceo era forjar el carácter por medio del terror y los deportes, que tenían una enorme importancia en la enseñanza. Todavía recuerdo el himno

Con flexibles y elásticos pasos, los alumnos de nervios de acero, 
sin pensar en mañanas ni ocasos, van alegres, gallardos y altaneros.
En la lid deportiva seremos, compañeros de altiva pujanza, 
porque somos muchachos chilenos, y de Chile futura esperanza. etc.

Ah, y el coro inolvidable, que todavía me devuelve el entusiasmo cuando ando bajoneado

¡Hurra muchachos del Valentín, templad los nervios y sonreíd, éste es el lema del Letelier,
nunca vencidos, siempre vencer!


Que les puedo decir, una experiencia horrible según recuerdo, especialmente las "Brigadas de Disciplina" que eran el grupo de omnipotentes "prefectos" con un brazalete verde, que tenían licencia para golpear y abusar a voluntad de los alumnos. 

En el liceo cualquier desacuerdo se arreglaba a golpes, pero no en una riña callejera sino que en el ring y con guantes. Si un alumno de cualquier grado se sentía ofendido por un prefecto tenía derecho a llevarlo al ring y ahí se arreglaba todo, hasta que salía chocolate, es decir la primera sangre de narices.

Sin embargo todo ese sufrimiento me sirvió muchísimo en los años que vinieron, cuando llegué a Chiloé, donde todo se arreglaba también a trompazos ya sabía como manejarme, pese a que jamás en toda mi vida he podido ganar una pelea, porque -además de descoordinado- no puedo evitar cerrar los ojos cuando golpeo, diablos, soy un maldito pushing ball. Pero igual, le debo mucho al viejo liceo y por lo mismo le tengo tanto cariño.

A estas alturas tengo claro que yo no tenía las condiciones para esa clase de excelencia, aunque igual saqué provecho de la durísima experiencia. A veces pienso que si hubiese estudiado en el "Prostituto Nacional", como le decíamos los valentinianos a nuestros enemigos hereditarios, o en el INBA, en lugar de los otros colegios donde estudié, tal vez me habría ido mejor en los estudios, pero quien lo sabe, lo pasado, pisado.

Mi conclusión
Es que los colegios de excelencia son lo más valioso que puede tener un país, pero no son para todos, solo para los excelentes y por eso es indispensable seleccionar a quienes entran con pruebas muy duras, porque la exigencia también debe ser alta así como la mortandad académica. 

Si a Claudio Arrau no hubiesen mandado a estudiar con Martin Krause, su talento se habría perdido en un liceo artístico "inclusivo" lleno de mediocres, seguramente hubiese muerto tocando cumbias en un bar de mala muerte.

Las personas tienen distintas habilidades y distintos potenciales en cada área. Algunos son muy buenos para los deportes, otros para la música, las matemáticas, la redacción, el canto, la química, carpintería, instalaciones eléctricas, peluquería, filosofía, física,, etc.

En fin, cada uno de nosotros tiene su don, incluso ser perfectamente mediocre y sin ninguna cualidad sobresaliente también es un don, porque los mediocres son los que mueven al mundo con su trabajo duro.

Una buena educación jamás debe ser igualadora, porque aplasta, premia al mediocre y mata al que sobresale. Claro que hay gente que no sobresale en nada y son muchos. Bueno, ellos deberían estudiar lo menos posible y empezar a trabajar lo antes posible, porque son los que tienen la mayor probabilidad de hacerse millonarios. 

A cada cual lo suyo, esa es la mejor definición de justicia que conozco.

5 comentarios:

  1. Horroroso, horripilante;...estoy coicidente en casi todo, facil 90% Pero describe nuestro paisito respecto de lo mas intimo de sus convicciones y son las contrarias, salvo pequeños grupos aun. Recordemos que hace pocos años ni eso existia, y solo gracias a la Ancha Comisionada 2.0 comenzo a desarrollarse.

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    1. Tendré que reescribirlo, no es posible que estemos tan de acuerdo jaja!

      Creo que este cambio de mentalidad empezó cuando llegaron los hijitos de políticos que estudiaron -con Beca Presidente de la República- en la London School of Economics: "el doctorado no quita lo tarado" nunca mejor muestra que Eyzaguirre y el resto de esos... Ah, Eyzaguirre ni siquiera fue capaz de doctorarse, por algo quería quitar los patines pues.

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  2. El Colegio Nacional de Concepción del Uruguay fue, en Argentina, el que educó a docenas de presidentes y vices y gobernadores y futuros redactores de la Constitución y un largo etc. Fue en un momento donde la elite se forjó en el interior del país. Ahora es un colegio de provincia con un pasado agobiante de ilustre, supongo que sus alumnos, que ahora son los del pueblo nada más, deben estar hartos con eso de mantener el honor y el prestigio.
    Después el Colegio Nacional Buenos Aires pasó a educar al resto de los presidentes, vices, etc etc... Un par de Premios Nobel en Ciencias también. ¿ y dónde se educaría por ejemplo el jefe de la peor organización guerrilla en la historia del país? En el Nacional Buenos Aires, por supuesto. La creme de la creme.
    La LSE parece de primera aunque tiene un estilo woke visible a un kilómetro. Uls

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    1. En Chile también tuvimos un par de "fábricas de presidentes", que fueron el Instituto Nacional y el Internado Nacional Barros Arana. Tenían la característica de ser exigentes, de altos estándares y sobre todo, eran los preferidos por los políticos para mandar allí a sus hijos, que eran tratados con algodones.

      También salieron buenos abogados de esos colegios (Pablo Rodríguez estudió en el INBA) pero lo que los caracterizaba era la actividad política: de allí salían las juventudes de todos los partidos.

      El Valentín Letelier fue estrictamente apolítico mientras don Luis Galecio fue rector, eso duró hasta mediados de los 2000, cuando se convirtieron en la semilla de la violencia política y la degradación académica, hoy es una vergüenza para alguien reconocer que estudió en esos liceos,

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    2. Otra cosa que los `progresistas confunden son los colegios de excelencia con los colegios particulares caros, NO son la misma cosa, si bien hay colegios particulares pagados muy buenos no cumplen con los requisitos de excelencia porque (a) no seleccionan por notas y (b) no tienen un nivel de exigencia particularmente duro.

      Como son negocios tienen todo lo bueno y lo malo de un negocio. Lo principal de bueno es que funcionan en un ambiente de alta competencia, así es que tienen todos los incentivos para ser mejores (eso se ve claro en los particulares subvencionados). Lo principal de malo es que su nivel de exigencia no es especialmente alto, venden un servicio y no les conviene hacer repetir a sus clientes, así es que de una manera u otra casi todos aprueban.

      Una por otra, las familias que gastan mucha plata en colegios caros, normalmente lo hacen por arribismo (con la absurda esperanza que los hijos van a hacer "buenos contactos").

      Pero también hay otros motivos menos estúpidos, por ejemplo lo hacen por tradición familiar (los old georgians, los ex Mackay, etc.) , o simplemente porque les ofrecen un mejor servicio o quedan más cerca de su barrio y todos los amigos van donde mismo.

      Si bien salir de un colegio particular caro no indica ninguna gran ventaja, si entrega pequeñas ventajas inherentes a ser privados. En ese sentido los particulares subvencionados cubren la misma necesidad a una fracción del costo.

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"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"